RATAtuil

RATAtuilSi me has seguido en Twitter… habrás leído en estos últimos días acerca de “mi chefcito”. Un sujeto que conocí hace un año y recientemente me buscó. Me comentó que llevaba 5 meses sin encontrar trabajo y por mi clásico impulso de ayudar a la gente, le ofrecí trabajo en mi casa durante mis vacaciones. Sin duda, en estas vacaciones que hoy terminan, comí muy sano. Lástima que ayer también descubrí que mi ex-chefcito tenía dos profesiones, la comentada y ratero.

Ayer me di cuenta de que desaparecieron de mi casa todas mis plumas más finas y uno de los relojes más finos que tenía. Investigué, lo llamé por la noche, lo cité en mi casa y lo confronté con un clásico pacífico estilo Nueva Conciencia y en menos de 5 minutos me dijo: “Sí, yo los tomé… yo te robé. Estoy muy apenado. Soy un…”. De esos momentos increíbles que ta da la vida para atestiguar. Sin más, reconocí que se atrevió a confesarlo. Por momentos albergué la idea de recuperar mis cosas cuando me dijo que las tenía en su casa, pero también resultó ser mitómano y por esa misma razón segundos después volvió a confesar que la verdad es que estaban mis cosas en una casa de empeño.

La historia se alargó hasta incluso hoy, y la verdad yo ya me separé de este evento. Gracias infinitas a Dios tengo un equipo que se hizo cargo del caso y ahora resulta que varias de mis cosas ni en la casa de empeño están. Las vendió a esos rateros, quizá de la banda RR (roba Rolex).

Un ratero que cocina muy sano. Esa combinación no la conocía. El lunes pasado salí un momento de mi casa y ese momento en que se quedó totalmente solo en mi casa… la revisó toda! No más de imaginar la escena me da escalofrío. Pero en fin… aquí te comparto lo que aprendí:

1) La responsabilidad es totalmente mía al dejar entrar a mi casa a alguien que no conocía perfectamente bien y sin mayores referencias. Hoy en día, en México, ya no puede ser así.

2) No se debe ayudar “a todo el mundo”. Debe haber merecimiento e investigada justificación.

3) Debo guardar cosas que son muy valiosas para otros bajo llave. Vivo extremadamente abierto en todo lo que tengo. Por cierto, siento que cada vez tengo menos cosas porque las necesito igual de menos, pero también me llama la atención que ya es la tercera vez que me roban dentro de mi casa: mi exchofer, un amigo y ahora un chef.

4) El riesgo aumenta en la misma proporción en que aumenta la confianza.

Por supuesto que tuve todos los elementos para sentirme mal ayer por la tarde-noche. Pero no… sólo fue una sorpresa que de inmediato arreglé. Las cosas son cosas y van y vienen, incluso mejoran cuando llegan otras a las que dan espacio las que se fueron.

Sólo me quedo sorprendido en extremo con el factor humano… a este chavo, francamente necesitado, le di trabajo para que ganara dinero estas semanas, le abrí las puertas de mi casa, en una de las comidas me hizo preguntas de la vida y tuvo sesión privada de asesoría emocional con Ariza gratis, escuchó la mejor música mientras estaba aquí, me confesó varias veces que sentía paz trabajando en mi casa, que se lo decía la gente, le ayudé de varias formas… y en el momento en que salí un rato de casa… se apareció RATAtuil, ese mismo sujeto se atrevió a husmear y robar los objetos de gran valor económico que habían en mi casa. ¡Qué tal! ¡¿De qué tienes que estar hecho para atreverte a actuar así?! A mí no me quitó nada en verdad, hablando de cosas, (la mercancía que robó llegaría cuando mucho a 70 mil pesos) pero sí me intentó quitar mi capacidad de confiar en la gente.

En la noche, antes de dormir le pedí a Dios que me enviara un mensaje, y en ese momento sentí el impulso de tomar mi iPhone y leer mi Twitter. Era la media noche cuando este mensaje de uno de los más afamados coach del mundo, JohnWooden, es citado en mi Twit: “Es mejor confiar y decepcionarte de vez en cuando, que no confiar y ser miserable todo el tiempo”.

Me ayudó. Sentí un bálsamo. Y..¿Así o más sincronístico el mensaje? Pues bien… me queda claro que debo de hacer algunos ajustes en la vida, a fin de cuentas para eso nos suceden las cosas, para reajustar, reajustar y reajustar, todo el tiempo. Me queda claro que el riesgo (en cualquier cosa) aumenta en la misma proporción en que aumenta la confianza, y me queda claro que… seguiré confiando en la esencia de bondad y amor que todos tenemos dentro.

Esto es… lo que alcanzo a ver.

ArizA.

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2 comentarios sobre “RATAtuil

  1. Hola Ariza: No cabe duda de que realmente si asi es nuestra naturaleza confiaremos aunque algunas ocasiones nos defrauden, creo que nos queda la satisfacción de haber confiando, de haber ayudado a alguien cuando más lo necesito pero sobre todo una paz interior que seguramente Ud. Dr. Ariza continuamente experimenta por tanta ayuda que da aun sin q la gente lo pida…. y claro q como seres humanos es normal sentir “dolor en el corazón” cuando alguien abusa de nuestra confianza, pero siempre Dios nos dará fortaleza para mantener nuestra esencia y eso creo q es lo más bonito.
    Que Dios lo continue bendiciendo
    Ate Rossy Velázquez G.
    Cd.Victoria Tam

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