El campo.

De esos momentos en que estás como pleno y feliz aderezado de enorme sensibilidad. Me encuentro frente a mi computadora trabajando en lo que más me gusta hacer y se me ocurrió poner de fondo una de mis canciones-insignia: “Sueño imposible”. Llegó un momento en que tuve que parar de atender la computadora y me paré a cantar. ¡Cuánta fuerza!, y a momentos cómo se me arremolina la emoción en la garganta y se asoman lágrimas en mis ojos. ¿De qué? ¡De felicidad! Hay momentos en que te sabes tan enteramente dueño de tu vida y diseñador total de ella que cuando descubres lo bien que lo has hecho, no hay más opción que vivir infinitamente agradecido por seguir las señales de destino que te llevan a donde debe uno estar.

Y para colmo, al terminar de escuchar “Sueño imposible”, inicia otro hit que me incrementa aún más mi entusiasmo, “Es el momento” (de la obra Jekyll&Hide)… para terminar con “New York, New York”. Definitivamente hay canciones que para uno están tremendamente cargadas de los más hermosos y empoderantes recuerdos. Esa es gran parte de la magia transformadora de una canción.

Vale tanto la pena vivir apasionadamente, lleno de entusiasmo y feliz creando momentos cumbres que en ese presente tan intenso estemos preparando para un futuro, un recuerdo tremendamente empoderante. Los tiempos se funden en lo único que hay, el aquí y el ahora.

¿Te ha pasado que te llegan oleada de amor por todo el mundo? ¡Uta, así ando en este instante! De verdad, que bueno que en este instante estoy solo, sino quizá me atrevería a hacer lo que otros percibirían como posible improperio! Pero la mayor ventaja, independiente de estar con gente o no ahora, es que… ¡lo siento! ¡Y es tan hermoso sentir esto! Me pasa siempre que acabo una conferencia, pero esta oleada de intenso amor me atrapó sentado solo en mi escritorio. ¡Dios! Gracias, gracias, gracias.

Siente amor… así, así no más, si necesidad de nadie ni nada… es entrar a algo indescriptible sin depender de nada ni nadie. Creo que es algo así como nos lo prometen en el paraíso. Creo que es esos momentos anunciado en la física cuántica… cuando entras a “el campo”. Así ando. 

¡Emoción por Existir!

Alejandro Ariza.

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