La dirección de Dios

En varias de mis conferencias he afirmado y explicado que si Dios tuviera una dirección donde encontrarlo sería exactamente en el cruce de dos líneas, el aquí y el ahora. Ahí encuentras a Dios. Ahí sientes su presencia, ahí te conviertes en la parte de Dios que todos somos, y precisamente por ser esa su dirección es que casi nadie lo conoce, casi nadie experimenta divinidad.

Si imaginas una línea horizontal que representa el tiempo y una línea vertical que representa el lugar, se forma una cruz donde el punto de intersección es el aquí (vertical) y el ahora (horizontal). Si llegas a ese punto y -segunda condición igual o más importante- si no sales de ahí en un rato, observas, atestiguas, sientes, experimentas y en general te conviertes en la divinidad que está siempre en ese cruce.

Paz, armonía, plenitud, felicidad, alegría, compasión total, conexión con la abundancia, entrada al aleph, estás inspirado, son experiencias de la divinidad que cualquier ser humano puede tener, tan solo si entra y se queda un rato en el cruce numinoso.

A lo largo de mi vida he estado ahí muchas veces. Al principio sin saber cómo pero llegué ahí, y con el paso del tiempo incluso ya a voluntad puedo ir a con-centrar-me en ese cruce. Y sí, efectivamente es divino! Hay clarísima conexión con “La Fuente”. Incluso he aprendido magistralmente a localizar ese cruce precisamente en todo escenario cuando entro desde ahí a dictar una de mis conferencias. Confieso ya abiertamente que es por ello que al conectarme en ese cruce con La Fuente, no puedo parar de hablar y yo mismo muchas veces soy parte de la audiencia. Esto, yo, soy un mero ejemplo, porque cualquier persona que esté cumpliendo con su misión existencial lo colocan en ese cruce para que la pueda cumplir desde ahí.

Ese cruce existe.

Lo que alcanzo a ver es que, si existiera la metafórica figura de “el diablo”, sería cualquier cosa o actividad o cualquier persona que te aleje o te saque de ese cruce. La persona posible te incluye a ti mismo con el enorme poder que todo humano tiene para realmente estar en donde piensa. Si eliges pensar intensamente o con frecuencia en cualquier evento de tu pasado o de tu futuro, para bien o para mal, te sacas tú solito de el cruce. Y ahora analiza un rato la cantidad de “diablos” que con maestría y con total sutileza incluso muchas veces inconsciente, te logran sacar de el cruce donde estás fundido en Dios.

Sentí el impulso de escribirte lo que alcanzo a ver en este tema y me siento bien por haber entrado unos minutos precisamente a este cruce y escribirte desde ahí. Obedecí el impulso.

Existe una enorme bendición en el poderoso hecho de concentrarse. Y aunque suene fuerte, también existe una desdicha, muchas veces ni conocida pero plena e inconscientemente vivida en la incapacidad para concentrarse. Esto es lo que alcanzo a ver.

Abrazo.

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Un comentario sobre “La dirección de Dios

  1. Gracias Dr. Ariza, pues es un reto, estar enla dirección de Dios día, a día pues cada día es diferente aunque sea con la mismas personas, y considero el único camino que me que da en partícular es ese camino, para equilibrar mi vida entera

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