Lo que te ha pasado suele ser lo que esperas que pase.

Ayer me encontraba dando una presentación en la ciudad de Zitácuaro, Mich. ¡Me encanta hablar en público! ¡Me fascina, me subyuga, me enamora! Esa ha sido mi vida desde que tengo recuerdo. Y una de tantas razones por las que me encanta es la oportunidad que tengo de ver lo que revelan tantos rostros mientras expreso una idea. Cada vez que hablo frente a un auditorio tengo frente a mi la rotunda contundencia de que aunque la idea sea la misma, se entiende enteramente diferente por la evidencia de los gestos en los rostros que tengo frente a mí al momento en que la expreso. ¡Wow! ¡Esto es increíble! Noto inmediatamente, ipso facto, cómo una idea llega a los oídos de un humano y cómo le transforma el pensamiento pero no solamente por dicha idea, sino por el contraste de esa idea con lo que que ha vivido en su pasado la persona que la escucha. Por eso afirmo: “Lo que te ha pasado suele ser lo que esperarás que pase”. Si alguien ha vivido éxito y escucha una idea que le invita a tenerlo o seguirlo teniendo, esperar que pase con cierta sensación de certeza, porque ya lo ha vivido. Si alguien ha vivido de fracaso en fracaso, y escucha una idea que le invita al éxito, lo dudará y pensará primero en lo difícil que será vivirlo en lugar de la dicha de vivirlo! Atestiguar esto en los rostros de quien me escucha siempre ha sido parte de mi fascinación mientras dicto una conferencia. El rostro revela tanto.

Con lo que hoy te comparto aquí es que debemos tener cuidado con lo que nos atravemos a vivir, con lo que nos atrevemos a crear, con los personas que elejimos como amigos, con los libros que leemos y con los programas de televisión que vemos, así como la música que escuchamos, porque toda fuente de información terminará creando la plataforma desde la cual se te permitirá ingresar al siguiente nivel, o no. La única manera de avanzar al siguiente escalón de una escalera ascendente, ¡es que estés en esa escalera! De lo contrario, solo verás de lejos la propuesta de dar el paso al siguiente escalón, pero mientras tú te encuentras en un fango tal cual arenas movedizas de ideas debilitantes.

El mayor temor nunca será a lo desconocido, el verdadero mayor temor es a lo ya conocido y que tanto te dañó. Ahí tienes miedo a volverlo a vivir. Tu problema no es lo desconocido, tu problema es la herencia emocional que te dejó una experiencia y que no has decidido salir de ella (te adelanto que ¡puedes salir de ella!). Cuando no decides salir del dolor o del fracaso, permites que las emociones que les caracterizan a esas experiencias se incrusten en tu ser y ahí es cuando la experiencia se convierte en ti, cuando el objeto se vuelve sujeto, cuando una experiencia de fracaso te convierte en fracasado y crees que así eres. Tu problema es creerlo. Y lo crees porque permitieste el tiempo suficiente a la emoción incrustarse en ti. Dentro de tu cabeza decides revivir y revivir el debilitante momento elijiendo recordarlo y recordarlo. Y elijes esto ¡porque no decides meter otra cosa en tu cabeza mas que esa experiencia! Vives el hoy perennemente con el fantasma del ayer, y eso te priva de vivir la dicha de un nuevo mañana. ¿Te ha sido infiel alguien en tu pasado? ¿Qué miedo tienes cuando conoces a alguien nuevo? ¿Verdad que el fantasma del pasado se aparece? ¡Date cuenta de que si no sueltas tu pasado, este te cegará para ver un nuevo futuro. Yo creo que ahí radica el verdadero poder del perdón y la dicha de enfocar tu mente a una Nueva Conciencia y su abundante material. Prácticamente no encuentro ninguna otra razón más poderosa para perdonar y de inmediato adquirir nueva información, sino para liberarte de ese pasado y así tener una expectativa limpia y abierta frente al futuro. Es enorme el benéfico poder de adquirir nueva información. Por eso nunca me cansaré de recomendarte la lectura de buenos libros. Purifican el ser.

Revisa lo que has vivido y observa cómo mucho de lo que te ha pasado es lo que sueles esperar que te pase. Y precisamente por eso es tan importante, tan trascendente, que hagas lo que sea necesario para que vivas éxito. Funciona igual, engendra la misma expectativa. Por eso el éxito crea adicción. Si lo vives, esperas más, porque crees altamente factible que vuelva a suceder. Lo que te ha pasado suele ser lo que esperas que pase. ¿Por qué crees que las personas emprendedoras, se atreven a volver a emprender una y otra vez? Porque han acumulado más experiencias de éxito con varios proyectos que han emprendido y eso les incusta en su ser la idea de ser ellos exitosos, una vez más la experiencia la personalizan, y por esa emoción de éxito incrustada en su ser, es que les surge la fuerza para atreverse a volver a empezar con ilusión y apasionante expectativa.

Haz todo lo que sea necesario para vivir lo que quieras vivir… y lo alcanzarás a vivir. Y si vives algo que no te gusta, es menester dejarlo ¡cuanto antes!, para no seguir alimentando la emoción y que esta se ancle en tu ser al grado de generar la espectativa constante de lo mismo. No permitas que una experiencia debilitante se personalice en ti. Si algo no te gusta, ¡suéltalo y a lo que sigue! Atreverte a actuar así. Es la evidencia de que eres el cocreador de tu vida y de verdad la estas cocreando.

¡Emoción por Existir!

Alejandro Ariza.

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