Tendencias.

¿Crees que eres de las personas que tiene “tendencia” a subir de peso? Por tu salud, detente a leer hoy mis letras. ¿O conoces a gente, familiares o amigos así con “tendencia” a subir de peso? Una tendencia se define como propensión, inclinación natural que una persona tiene hacia una cosa, y en esa definición lo grave está en la palabrita “natural”, porque ella se define como algo creado por la Naturaleza sin participación del hombre. Entendiendo así “tendencia”, pareciera que es algo sobre lo que no tenemos control y simplemente nos dirigimos hacia allá con o sin nuestro consentimiento o voluntad. No sé tú, pero yo hace tiempo pensaba así, que era de las personas con tendencia a subir de peso, de esas personas donde pareciera que tan solo con oler la comida ya tenía medio kilo arriba. Si tú también crees que eres así, te tengo una noticia: ¡No es así! En la abrumadora mayoría de los casos de personas que creen tener tendencia a subir de peso… ¡no es cierto!, salvo en los contados casos de verdadera enfermedad metabólica subyacente, que son lo menos –mucho menos– de los casos.

Hablando de tendencias, hoy observo que sí existe una tendencia para subir de peso, pero se trata de otra. Con todo lo que he estudiado en los años más recientes de mi vida, con todo lo que he investigado a profundidad, con la forma en que estoy baje y baje de peso eliminado grasa de mi cuerpo con “Alimentación Conciente®” –aunque te he de confesar que independientemente de bajar de peso o no, sino por el puro bienestar que hoy siento en mi interior como nunca antes–, con todo lo que mi Nueva Conciencia me permite observar en el comportamiento humano frente a la mercadotecnia y publicidad que hoy contamina hasta el más minúsculo recoveco de cualquier espacio, real o virtual, saco una nueva y poderosa conclusión que quiero compartirte: «Muchas personas estamos rodeados de publicidad, mercadotecnia y productos que tienden a subir de peso a las personas». ¡Y esa es otra historia! Esa es otra tendencia. Cuando te detienes a observar y a estudiar profundamente la mercadotecnia, la publicidad y el comportamiento humano actual, la persona promedio está rodeada, me atrevería a decir “sitiada”, en forma abrumadora –donde ya es hasta inconsciente la magnitud de lo abrumador– por publicidad, mercadotecnia y, consecuentemente, por productos que sí, por su naturaleza de producto, tienden a subir de peso a las personas que los consumen. Esta diferencia la debes saber. Y la debes entender para abrir la minúscula puerta por donde el humano “conciente” puede escapar hacia la salud.

Desde hace muchos años, en mis conferencias siempre he enseñado que el ser humano solo puede elegir “tan solo de” las opciones que conoce. Ese es un pilar intelectual de mis conceptos, de la filosofía Nueva Conciencia, algo que explico profusamente desde hace años en mi primer libro, llamado precisamente Nueva Conciencia. Filosóficamente hablando, la dimensión espiritual del ser humano, –por cierto, la mayor dimensión de lo que realmente es– está tan relacionada entre sus dos partes: Inteligencia y Voluntad. Porque con la Inteligencia se conoce, y con la Voluntad se elige pero sólo dentro de lo que se conoce. Por eso mientras más conozcas, más opciones tiene tu Voluntad para elegir y así se hace más pura, inteligente y auténticamente tuya la elección. Tú tienes que entender esto a cabalidad para iniciarte en un camino hacia la verdadera libertad y un auténtico sendero espiritual. Cuando piensas, filosofas, reflexionas, cavilas y analizas con profundo detenimiento este concepto, llegas a lo que parece una lógica y sencilla conclusión –que también he enseñado con frecuencia en mis conferencias–: el ser humano no puede elegir lo que no conoce. Y aunque parezca muy obvia esa conclusión, es de tremenda e inconmensurable trascendencia por lo que a profundidad implica. El ser humano no puede elegir lo que no conoce, así, se verá obligadamente limitado a elegir dentro de las opciones que otro le permita conocer. ¡Esa es la esencia de la más exitosa manipulación! Si yo decido qué puedes conocer y qué no, entonces yo te gobierno a mi entera voluntad. Permitiré que tú te creas libre por poder elegir, pero yo soy quien limita tus opciones para elegir mediante mi poder para enseñarte o no más opciones que existen de conocimiento. Entonces eres “aparentemente” libre pero dentro del margen del conocimiento que yo te permito. ¡¡¡¿Que tal?!!! Mira, intenta tomártelo personal para que sientas aun más su importancia: Tú no puedes, eres incapaz de elegir –¡de ejercer tu libertad!– si no conoces más opciones para elegir. Estas coartado por quien te enseña. Estás limitado por tus fuentes de conocimiento. Eres incapaz de poder ser y hacer más en tu beneficio mediante el poder de quien ejerce sobre ti el límite de dicho conocimiento al que tienes acceso.

Quien tiene el conocimiento y el poder sobre los medios para comunicarlo, es quien puede manipular a los demás para su entera conveniencia. ¿Por qué crees que existe la falta de libertad de expresión y la manipulación de los medios? Porque pueden o no aportar conocimiento que genere nuevas opciones que convengan o no a grupos de poder, económicamente hablando –todo termina en ese aspecto–. ¿De dónde crees que provenga el que en algunos países quiere “acallarse” el Internet? Porque es la única vía más libre hoy en día para compartir conocimiento veraz. Internet parece la única puerta abierta que queda de las miles que se han cerrado para la evolución del conocimiento humano. ¿De dónde crees que provenga el famoso: “Mejor no se lo digas” cuando alguien que sabe ve avecinarse un problema? ¿De dónde crees que proviene el miedo de tus líderes religiosos por que conozcas otras religiones? ¿Por qué no se hacen programas de radio y televisión profusamente difundidos y con intensamente frecuentes repeticiones en sus transmisiones que propongan una mejor alimentación? Porque decir, comunicar algo a alguien, le da conocimiento a ese alguien por el cual luego puede optar y afecte así los intereses económicos de otros grupos dominantes. Entonces, si una nueva opción puede traer funestas consecuencias a alguien, es ahí cuando se ordena callar, incluso aunque se trate de la verdad, porque si afecta los intereses económicos de alguien poderoso, cuyo poder se lo da precisamente la enorme cantidad de dinero que le genera el limitar el conocimiento, se acallará toda aquella fuente que intente comunicar. En la misma historia universal de la humanidad podemos observar a los líderes, quienes por naturaleza comunicamos nuestros hallazgos, donde ciertos grupos beneficiados por la ignorancia de la gente nos intentan callar, y si logramos hablar, desacreditar. Por eso, para beneficio siempre de alguien, existen las advertencias: no veas eso; no lo escuches, –o si ya lo escuchaste: ¡no le creas!–; apaga eso; no le hagas caso; no leas eso; no vayas a ese curso; aquí estamos educados de esta forma y mientras vivas bajo este techo aquí se hace lo que yo digo; cuando te largues de esta casa haz lo que quieras, pero mientras sigas aquí se hace como yo digo; no me gusta que te lleves con esa persona; no me gusta tu amiguito; no me gusta la familia con la que estás queriendo emparentar; ya deja de convivir con esa persona que te está influenciando; mejor no se lo digas, y un sinfín de etcéteras en donde se intenta bloquear la comunicación de cierto conocimiento que puede abrirte una nueva opción para elegir. ¿Cómo te explicas desde hace siglos la quema de libros y la persecución de sabios? ¿Cómo te explicas la quema de bibliotecas? ¿Como te explicas el ocultamiento de información? ¿Cómo te explicas que selectos grupos unidos por el tipo de conocimiento compartido tenían –y siguen teniendo– que mantenerse ocultos? Porque el conocimiento te abre la opción de ser verdaderamente libre y esa magnitud de libertad no le conviene a alguien. Esta es la mismísima historia del mundo, como la de alguna familia, como la de alguna pareja. Todo aquí, tan sólo en un párrafo de Nueva Conciencia. Aplica a todo, pero regresemos al tema.

Hoy en día cada vez más existen campañas para combatir la epidemia de obesidad y sobrepeso, sobre todo en México y USA que es donde más casos existen (en México ya somos el país #1 a nivel mundial en obesidad); miles de tratamientos, decenas de propuestas gubernamentales y muchas más no gubernamentales para combatir esas enfermedades de lo que hoy yo denomino como “estados de carbotoxicidad”; varias industrias (agropecuaria, alimenticia, farmacéutica, gubernamentales) montadas para enriquecerse al vender la ilusión por bajar de peso mediante técnicas que no lo logren pero aún así, por publicidad y mercadotecnia, mantengan la ilusión de lograrlo –pero repito, al mismo tiempo sin que se logre– para sostener las ventas de un absurdo. Sin embargo, yo cada día que pasa más me admiro de las evidentemente fallidas estrategias desde hace décadas y décadas para combatir obesidad y sobrepeso. Soy experto en el tema como médico y como paciente. Conozco perfectamente ambas caras de la moneda. ¡¡¡Cómo decir que no comas algo que te hace daño al mismo tiempo que constantemente por publicidad y mercadotecnia te sugiero que lo comas!!! Hoy alcanzo a ver franca locura en las maquiavelicamente antagónicas propuestas . ¿Por qué permitir publicidad y mercadotecnia del dulce veneno llamado “azúcar” en tantas de sus manifestaciones, al mismo tiempo que se empieza a demostrar en forma rotunda y contundente que es la principal causa de obesidad y sobrepeso, de síndrome metabólico en sí y muchas –¡muchas!– otras enfermedades? ¡¿Por qué?! ¿Por qué mejor “echarle la culpa” a la sal y retirarla de restaurantes como decreto gubernamental al publicitar que es generadora de enfermedad, y no mejor quitar el azúcar? Por dinero. No tengo la cifras exactas ni los documentos contables que avalen mi opinión al respecto haciendo que ésta caiga en pleno terreno de la subjetividad sostenida por mi ignorancia y haciéndola así totalmente falta de veracidad y seriedad, pero defendiendo mis palabras colocándolas al mero nivel de simple opinión, donde no creo que se requieran dichos documentos contables y quizá baste el criterio más nimio para calcular que se vende más azúcar que sal, siendo el azúcar generadora de mucho mayores ganancias, aún teniendo la evidencia (esa sí) de que el azúcar genera mucho más enfermedad (así como también calculo que genera más ganancia por impuestos en la enorme cantidad de productos que se venden y la contienen), pero al mismo tiempo conviene que se vea que ya se está haciendo algo para “remediar” sin remediar gran cosa. Quitemos la sal pero no el azúcar. Se gana muchísimo dinero vendiendo azúcar, es baratísima y muy agradable al paladar. Es una droga adictiva, mucho más adictiva que la cocaína. Quien la venda tiene consumidores cautivos de por vida. El negocio es perfecto, aunque enferme o mate gente a largo plazo. Yo por eso me he atrevido a decir en varias de mis conferencias que si tuviera que elegir entre un narcotraficante y un productor de azúcar o fabricante de productos tremendamente azucarados para decidir y optar por quien tiene mejor nivel moral y así fuera más seguro para la sociedad, sin duda elijo al narcotraficante. ¿Por qué? Porque el narcotraficante desde el día uno, desde el mismísimo nombre de su actividad, te muestra el mensaje de que lo que te desea vender te hará daño, ya es socialmente sabido el daño que hace una droga, ya es famoso saber que “el malo” es alguien llamado narcotraficante, los medios de comunicación se han encargado de ello, así, de esa manera ya tú sabrás si la eliges o no. Pero un fabricante de productos tremendamente azucarados, su publicidad y mercadotecnia te invitan a creer que son buenos y hasta favorecen tu salud y la de tus hijos. Uno miente y otro no, si lo ves así. Uno es honesto y otro no. Si tu crees que un narcotraficante gana miles de millones de dólares, por lo que la televisión se ha encargado de montarles como publicidad de su actividad, deberías de calcular lo que ganan los fabricantes de productos azucarados, cantidades de dinero que la televisión no revela. Yo creo que nos iríamos de espaldas con lo poquito, por contraste, que notaríamos que gana un narcotraficante comparado con los vendedores de productos con exceso de azúcar, además sin que los persigan a éstos últimos. Unos, los que francamente todos sabemos que hacen daño y son “malos”, se tienen que esconder, y los que casi nadie sabe del tremendo daño que hacen se les permite publicitarse y darse a conocer por todos lados.

Quien maneja publicidad y mercadotecnia siempre se escudará en que jamás obliga a la persona a comprar sus productos, sino que ellos simplemente “sugieren con fuerza” pero sin llegar más allá. ¡Y de alguna manera les doy la razón… pero no tanto! Viéndolo con tremenda objetividad, uno siempre mantiene la opción de decir “no”, pero es extremadamente difícil decir no a una opción cuando no se conoce otra. Lo que hoy aquí he querido revelar para muchos es que resulta muy difícil, para muchos imposible, el decir no, cuando la persona no tiene más opciones que las que conoce mostradas por la publicidad y mercadotecnia comunes, tristemente aunado esto a la falta personal de deseo de adquirir otro conocimiento. Por eso hace algunos días en mi Twitter y Facebook comenté algo similar a esto: “Lo gravemente contrario a la verdad no es la mentira, sino el mito; ahí donde preferimos quedarnos sentados en el sofá creyendo en lo que siempre se ha dicho para evitarnos así el esfuerzo de pensar y analizar si se trata de algo bueno y cierto”. La mentira daña, pero el que nosotros perpetuemos el mito mediante nuestra pereza para pensar, es lo que mata. En mi filosofía de vida, por eso es tan grave ver televisión (sobre todo cuando ésta es la única fuente de conocimiento para alguien –y que así lo es para la inmensa mayoría–). O para comunicar mejor mi idea: por eso es tan grave “sólo” ver televisión. Algún día, si estás en tu momento de evolucionar, alcanzarás a ver a la televisión con un aparato maquiavélicamente perfecto para poder tener comunicación “adentro” de las casas de la abrumadora mayoría de la sociedad, precisamente en el núcleo de ella, en las familias, así, es un aparato esencial para lograr toda manipulación. Para miles de millones, ese aparato es la “única” fuente de conocimiento, entonces esa “única” opción es lo que le da el poder de limitación y por ende su poder manipulador. Por ejemplo, gracias a que para millones de personas la televisión es “la única” fuente de conocimiento, es así como sólo dentro del límite de información que ahí se dé a la persona ésta pueda elegir. Así de fácil se manipula. Mostrando sólo lo que conviene que la gente conozca y lo que no (y eso que no comentaré en esta columna la poderosa influencia de lo que se puede manejar también como el volumen, los colores, las tomas, los enfoques, los acercamientos, las fotos, los textos editados, los espacios permitidos, la asociación de un producto dañino a la imagen pública de un famoso aceptado, las limitantes de tiempo de exposición y la conveniencia de las repeticiones de una misma idea. Tampoco comentaré que los que más tiene poder en la “producción” de un programa son “los anunciantes” porque son los que proveen el dinero para hacer el programa y así “los productores” se ven obligados a anunciar sus productos por todos lados. Llega un momento donde no sabes qué ves, el programa o los anuncios, ya que casi ocupan el mismo espacio a cuadro. ¿¡Por qué se permite esto!? Porque el que paga manda. Y si no manda mucho, es cuestión de que pague más y así por supuesto que manda). Bajo esta perspectiva, si lleno la televisión, las calles, los espectaculares, las paredes, los supermecados, las paradas de camión, los espacios publicitarios de páginas de Internet, las redes sociales, con publicidad, mercadotecnia y productos que en su naturaleza tienden a subir de peso a las personas, y se logra que eso sea lo único que pueda conocer la persona para que sólo de esas opciones pueda elegir, entonces los resultados de las elecciones ya los tenemos muy evidentes al observar el cuerpo y la salud de las mayorías.

¿Cómo lograr salir de esta manipulación de poderosos intereses económicos creados? Sólo hay forma. ¡Sólo mediante tu muy personal –¡personalísimo!– deseo y agallas para atreverte a ir a buscar tú solo, tú sola, otro tipo de información, otro conocimiento, a otro lado y que, al adquirirlo, funja para ti como franca y emocionante posibilidad a elegir para mejorar! La solución está sólo y exclusivamente –dramáticamente sucedida esta exclusividad– en ti. Tendrás que soportar que los ciegos te digan “loco irreverente” si te atreves a ver. Tendrás que soportar ser tachado de “loco y tonto” por los sordos si bailas alegremente con la música que tu sí escuchas. Tendrás que soportar la discriminación de los manipulados si te atreves a moverte en otra dirección. Tendrás que soportar la soledad que se siente al atreverse a pensar con una Nueva Conciencia y comportarte en su consecuencia. Tendrás que soportar la burla y el desdén de tantos que así verán en ti la incómoda nueva opción que tu comportamiento implícitamente los incita a mejorar. Tendrás que avanzar mucho tiempo sólo. Tendrás que leer lo que nadie lee. Tendrás que investigar lo que nadie investiga. Sentirás dolor o duda en la comparación de sentir lo poco que estás haciendo individualmente en contraste con lo mucho que hacen las abrumadoras mayorías. Tendrás duda en el camino. Y con todo esto, yo te digo: ¡vale la pena! Porque si sigues… ¡encontrarás a un nuevo grupo de personas que tienen ahora el mismo conocimiento que tú y con tremendo asombro las encontrarás por ley de semejanza! ¡Te admirarás de poder hablar con alguien lo que antes te tenías tan guardado como fruto de tus más novedosos hallazgos, para descubrir que era algo ya muy conocido por esas nuevas personas que tienes frente a ti! Empezarás a sentir que llegas a casa. Nace una nueva familia. Surgen fuentes de verdadera salud. Ahora existen opciones de conocimiento que, en nuestro tema, surgen como mi propuesta de “Alimentación Conciente®”. ¡Esa es mi vida nutricional hoy! Dónde descubres con cada vez mayor exactitud que tu salud está en función de la cantidad y calidad del alimento que metes a tu cuerpo. Sólo si me buscas para ayudarte, es que me invitas y abres la puerta para que te comparta todo lo que conozco y sigo conociendo. No te lo debo decir antes porque es transgredir tu libertad y abrir la posibilidad de desperdiciar mi tiempo. Pero si has llegado a leer hasta aquí, entonces el destino hizo que por merecimiento nos conociéramos y posiblemente pronto hablemos juntos de este saludable tema. Me tendrás que escribir con auténtico deseo “personal” de conocer más. Tendrás que invertir tiempo o dinero como toda mejora implica. ¡Hay una enorme cantidad de alimentos deliciosísimos que nos generan salud! Hay gran cantidad de conocimiento nutricional incluso a nivel de micronutrientes y neuromediadores que no debería ser exclusivo de los expertos en el tema, sino del dominio público, pienso yo. Esos alimentos son conocimiento que a millones no les conviene que sepamos. Son opciones que nos tenían ocultas porque nuestra voluntad podría elegirlas al conocerlas y así dejar de comprar productos con exceso de azúcar y carbohidratos (éstos para colmo baratos). Hoy parece, tristemente, que la salud cuesta más, pero sólo hasta que tienes visión de largo plazo, verás que cuesta menos. Si crees que pagar una consulta o un curso o un taller o un libro o una sesión en Internet es caro, espera con los años a ver cuánto te cuestan las consecuencias de tu ignorancia para darte cuenta de lo que realmente es caro.

Bendigo el momento en que he podido conocer más opciones de conocimiento, pero también me ufano de que llegué a conocer por el más puro merecimiento de atreverme a ser un constante buscador de la verdad –hasta donde mi capacidad me va permitiendo–. He aprendido en 20 años que si buscas verdad el tiempo suficiente, por merecimiento la encuentras siempre. Yo aquí te afirmo: no te creas mucho el que tienes un cuerpo o un metabolismo con tendencia a subir de peso. Entiende mejor que te haz limitado a conocer tan solo lo que otros han querido que conozcas solamente: productos que por su naturaleza tienden a subirte de peso. Comprende esta enorme diferencia en tendencias y te sentirás libre, fuerte, poderoso y deseoso para atreverte a conocer más y más, generando en ti la libertad auténtica de una Nueva Conciencia donde las opciones son verdaderamente para tu salud y beneficio. Sólo recuerda: al principio y durante un rato, vas solo. Tiene que ser así. La entrada a una Nueva Conciencia es una puerta por donde sólo pasa una persona a la vez. Ya luego del otro lado te llevarás la agradabilísima sorpresa de ver que ya varios pasamos por esa puerta y estamos acá para darnos el bendito apoyo del acompañamiento, pero mientas, tienes que pasarla solo. La superación personal es precisamente así, personal. Una vez que inicias el camino y te atreves a seguirlo recorriendo hasta que llegues a donde debes llegar, surge apasionantemente una gran… ¡Emoción por Existir!. Te envío bendiciones. –Alejandro Ariza.

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12 comentarios sobre “Tendencias.

    1. Elvira, para ello basta que llames a mi oficina para obtener una consulta. Es todo un tratamiento médico formal. El teléfono es: 5519-2410. Si no estás en DF, también se programan consultas en línea.

  1. Muchas gracias Dr. Alejandro Ariza, me ha conmovido sus palabras… entiendo , porque lo vivo de cruzar ese camino a ser mejor persona, y voy sola… mis lagrimas brotaron simplemente cuando leí sus palabras del último párrafo… como si fueran escritas precisamente para mí. Como siento empatía de encontrar a alguien como usted, que ya recorrió este camino y nos comparte su alegría de que existe algo más allá.. Gracias… ahi vamos!! Cuanta luz al decir , al aclararnos, al ayudarnos a entender que se hace mito y lo creemos como verdad.. TENDENCIA A ENGORDAR.. cuando visto realmente desde adentro yo soy quien soy por lo que pienso!! y si creo esta historia.. es como justificarme todo el tiempo de la ignorancia que poseo sobre el tema de la alimentación .. gracias por aclararme el camino…

  2. Y usted lo ha dicho LA VIDA ES TAN PERSONAL, que el buscar y Decidir VIVIR
    CON CALIDAD, requiere de esa gran voluntad y adquirir el conocimiento como lo son,DE ARTICULOS DE PERSONAS VALIOSAS COMO USTED…GRACIAS POR SUMAR A MI VIDA DESDE HACE UN PAR DE AÑOS. ARIZA BENDICIONES INFINITAS.

    1. Roberto, para conocer más y aplicar “Alimentación Conciente” a tu vida, se requiere de que vayas a una consulta formal conmigo. Para ello puedes llamar a mi oficina-consultorio en horas y días hábiles al 55-5519-2410 de la ciudad de México. Saludos.

  3. Hola Dr. Le mando un fuerte abrazo, me interesa muchísimo lo que usted escribió en esta columna, ya que yo siempre he sido “gordita” pero he luchado con lo de mi peso, cuando me encuentro motivada pues bajo pero con el tiempo me canso de llevar una dieta y recaigo nuevamente en esta enfermedad, se que usted me puede ayudar… Un saludo

    1. Kriss: Para poderte ayudar en este nivel, puedes llamar a mi consultorio para obtener una cita a consulta llamando en días y horas hábiles al 5519-2410 de la ciudad de México. Saludos. Espero poderte servir.

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