Condición bíblica del éxito.

Muy queridos lectores… hace un momento desperté con muchas ganas de estudiar un rato y hacer algunas de mis lecturas. Así llegué a un precepto bíblico esencial que se repite una y otra y otra vez en la Biblia: la semilla siempre debe ir por delante. Es decir, no podemos cosechar lo que no sembramos. Pareciera más que obvio, pero cuando observamos el comportamiento de la gente, podemos atestiguar que para una gran cantidad de personas no es nada obvio.
Me fascina cómo he descubierto negocios donde este precepto bíblico es condición sine que non para el éxito. Donde si deseas cosechar bendición financiera, tienes que sembrar semillas monetarias en las vidas de otros. Ayer mismo en una de mis capacitaciones le decía a mi equipo: “Me interesa su éxito, porque me interesa mi éxito”. Pero en ese orden. ¡Qué hermoso que una ley bíblica del éxito es condición para lograrlo en el modelo de ciertos negocios! Tanto “Nueva Conciencia”, como mis otros negocios alternos, tienen como condición de éxito este precepto bíblico. Me encanta así todo lo que hago. Vivo enamorado de hacer lo mejor que puedo para sembrar seguridad y paz en otros, y descubro cómo Dios luego eso genera en mí.

 

En tiempos bíblicos, una gran hambruna azotó la tierra de Canaán. La gente no tenía nada de comida ni agua, estaban terriblemente desesperados, así que Isaac hizo algo que para las personas sin visión parecería una locura. Dice la Biblia “…Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová”. En plena angustia y necesidad, Isaac no se quedó paralizado esperando que alguien llegara a salvarlo. No, él actuó en fe y se levantó en medio de esa hambre y trabajó sembrando semilla. Luego, Dios hizo que se multiplicara de una manera sobrenatural aquella semilla y suplió su necesidad”. ¡Me fascina, me encanta, me subyuga esta historia porque es literalmente mi historia en varios momentos difíciles que he pasado en mi vida! El año pasado pasé por la peor de mis necesidades por errores de planeación, y en vez de quedarme paralizado -bueno, eso es algo que nunca he hecho- oré. Y en la oración recibí claras señales de destino. Y me moví… siguiéndolas. Varios de mis amigos saben que así emprendí uno de los más extraordinarios negocios de mi vida. Un negocio al que nadie me invitó, yo salí a buscarlo. Aunque, nadie me invito hablando a nivel terrenal, porque hoy sé perfecto que Dios fue quien me invitó a hacerlo en respuesta a una de mis más profundas oraciones en momentos de angustia; luego, un par de ángeles en la tierra (porque hay) me extendieron la mano y me invitaron “a trabajar” poniéndome la semilla del ejemplo que seguí. Y vaya, vaya, vaya que si he trabajado, incluso, al principio, trabajé intensamente en medio de grandes apuros, para que me sorprendiera de que en menos de 40 días, Dios, quien fue el que realmente me invitó a emprender el mejor negocio alterno de mi vida, empezara a multiplicar aquella semilla en manera sobrenatural. Un millón de pesos en mis primeros tres meses, pudiendo pagar con ello una parte del apuro que tenía, la parte urgente del mismo, por cierto. ¡Cuánta gratitud alberga mi corazón segundo a segundo para con Dios, mi creador, por haberme dicho dónde sembrar… y cuán orgulloso estoy de obedecer y ponerme a sembrar donde se me indicó, un cambio a tierra fértil! Ayer les decía en capacitación: en momentos de angustia y desesperación, sólo éste negocio pueden sacarte adelante en forma sobrenatural por su mismo diseño, un negocio donde no gastas ni un solo peso de más, y trabajando, se generan grandes ganancias, muy grandes. Sólo tienes que ponerte a sembrar. La semilla (de la ayuda a los demás) siempre debe ir por delante.

Es probable que hoy te encuentres con algún tipo de hambre o carencia. Puede ser una carencia financiera, o hasta quizá hambre de relaciones valiosas. Es posible que necesites salud o necesites paz en tu hogar. Cualquiera que sea la necesidad, una de la mejores cosas que puedes hacer en pensar en algo aparte de ti y ver cómo ayudar a suplir la necesidad de otra persona. ¡Eso siempre he hecho en mi vida y mi vida siempre se ha colmado de bendiciones de esa forma! ¡No te quedes desanimado y triste o preocupado sintiendo autocompasión! ¡Ve y encuentra a alguien que necesite ser animado y platícale desde tu corazón de una solución, enfocando tu mente en solucionar su problema, la semilla siempre por delante. Y por sistema divino, recibirás tu cosecha. “…Dios hará que se multiplique en forma sobrenatural aquella semilla”. La semilla del trabajo e intención sincera de ayudar a otros siempre debe ir por delante.

Cuando suples la necesidad de otras personas, Dios ha prometido que Él se encargará de que sean suplidas tus necesidades. Esto es más que real. Y ¡por ello me fascina mi nuevo concepto de negocio, porque así es como funciona literalmente! No puedes crecer si no ayudas a que otros logren sus metas. Y no, bendito sea Dios no es multinivel -por si ya lo estabas suponiendo-, es un negocio real donde nadie sale lastimado. Es, literalmente, una bendición.

Si deseas ver que llegue salud y restauración a tu vida, ve y ayuda a otra persona a sanar la suya. Haz el bien, independientemente de cómo te encuentres tú. Te sorprenderá un milagro a la vuelta de la esquina. Pero mira con que palabra y condición empezó mi recomendación: “Haz…”. No basta que únicamente confíes plenamente en Dios, sería como un agricultor que espera cosechar sin haber puesto semilla. Las Sagradas Escrituras nos dicen que hay dos cosas que debemos hacer en tiempos de dificultad: Primero, tenemos que confiar en el Señor; y segundo, debemos salir y hacer lo bueno. ¡Sal a sembrar semillas! Pronto, de corazón espero que pronto, descubras el tamaño de bendición que, si necesitas, puedo compartir contigo para que tú también la compartas con quien tenga necesidad. Si necesitas un milagro financiero, invita a alguien a tomar un café o da una propina extra a quien te sirve, regala algo a alguien en forma anónima, invita a cenar a alguien que sabes la está pasando mal. Si no tienes dinero, haz algo por alguien, ayúdale a limpiar y ordenar su casa, córtale el césped, dona ropa, etc. Yo he vivido un sinnúmero de experiencias milagrosas “poniendo la semilla por delante”. El año pasado, en plena “crisis” financiera de mi vida, iba caminando por la calle rumbo a un restaurante porque quería “re-conectarme” con la abundancia, quería ir a comer algo y que me sirvieran. En el camino, a media cuadra, un perfecto desconocido se acertó a mí y me dijo: “…me acabo de quedar sin trabajo, me quieren sacar de donde vivo si hoy no pago lo que debo, no quiero que mi familia pase por ello, ya esto juntando y solo me faltan 500 pesos, ¿me puede ayudar con algo?”. Me paralicé un momento. Me le quedé viendo fijamente a los ojos. Saqué mi cartera y le di mi único billete de 500 pesos que llevaba. De inmediato se le impregnaron los ojos de lágrimas a ese hombre, me dio las gracias y partió de inmediato. Yo… seguí caminando y recordé que de vez en cuando es bueno hacer ayuno para quemar grasa, que buena falta me hace. Ya solo caminé un rato y regresé a casa. A la mañana siguiente, recibí una llamada de mi oficina diciendo que habían solicitado una conferencia urgente, que si aceptaba ir a darla ese mismo día -cosa que no suele suceder así sin tiempo anticipado de solicitud-. Por supuesto que dije que sí, y por supuesto que en mi interior di las gracias a Dios por multiplicar la semilla en forma sobrenatural (comparando cantidades, modestia aparte, la multiplicación fue enorme). En tiempos de necesidad, siembra una semilla.

Siempre se me ha hecho intrigante un pasaje de la Biblia en Proverbios 11:24-25 que dice así: “Hay quienes reparten y les es añadido más; y quienes retienen más de lo que es justo pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado”. A mí me consta cómo, aun pasando por un desierto árido de la vida, si aún ahí eres generoso y das lo que puedas, tu vida la refresca Dios. De mi mamá aprendí la mejor lección que he tenido en mi vida: dar, dar y dar, haciendo lo más posible para ayudar a otro, y Dios siempre provee así. Cada vez que me acuerdo de lo que mi santa madre, Raquelito, ha hecho por mí en momentos de necesidad y lo que me consta que ha hecho por tanta gente también en momentos así, me consta cómo la providencia fluye siempre hacia ella. Ella es un vivo ejemplo de ese proverbio bíblico, ella es una gran maestra de vida para mí en este sentido, la más grande maestra que me pudo dar Dios sin duda.

Haz algo fuera de lo normal, y te sorprenderás con lo que recibes como experiencia. Recuerdo que hace un par de años, fui a comer con un amigo y recuerdo cómo él vio mi reloj y me dijo: “Oye, Ariza, de verdad… ¡qué hermoso reloj traes!”. La verdad, y modestia a parte, sí traía un lujoso reloj de edición limitada. Recuerdo que vi tanta alegría en mi amigo al ver mi reloj, que… simplemente me lo quité en ese momento y se lo regalé. Mi amigo se negaba, pero mi decisión fue tajante y se lo quedó. Me gusta ser así. Momentos como ese me han dado tanta alegría que no se compara con toda la que me pudiera dar el traer un reloj exclusivo. Las cosas van y vienen, las experiencias generosas te permanecen por siempre. Con el tiempo descubres que las “cosas” no son tuyas, las experiencias sí.

Al hacer felices a otros, Dios se encargará de que tu vida sea llena de gozo. Yo creo que he ayudado tanto a la gente con Nueva Conciencia desde hace 24 años, que Dios me premió mandándome a Adriana, mi alma gemela, de quien no he recibido más que amor incondicional todo el tiempo. Vivir una experiencia de tal magnitud de afecto… ¡no te la pierdas por nada en la vida! Yo mismo no tengo cómo agradecer tanto que ella me da. Y pienso que la única forma es seguir dando y dando a los demás. Nuestro enfoque debe ser más en la semilla que en nuestra necesidad. En tus tiempos de necesidad, no te quedes pensando en lo que no tienes y necesitas, mejor adquiere una Nueva Conciencia del momento y piensa qué clase de semilla puedes sembrar para salir de esa necesidad. Yo aquí, te vuelvo a compartir que conozco algo bendecido que podría ayudarte enormemente. Si deseas que conversemos al respecto, si deseas trabajar -condición esencial-, si deseas poner la semilla por delante, haz clic aquí para enviarme tus datos y con gusto prometo llamarte personalmente lo más pronto posible para darte una presentación.Te mando un abrazo con mucho cariño.

¡Vivo con entusiasmo!

Alejandro Ariza.

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26 comentarios sobre “Condición bíblica del éxito.

  1. Solo quiero compartir que de unos meses a la fecha he experimentado cosas en mi, algo inexplicables, la relacion con mi familia, mi economia y muchas otras cosas han mejorado. Ultimamente he practicado algunas de las leyes universales y me he dado cuenta que si funcionan. En mi percibo como una sustancia Divina que me conecta con todo…

  2. Alejandro
    Siempre he pensado que el dar y ayudar de corazón a otras personas es bueno y Dios me lo ha recompensado, también trabajar de buen humor y poner valor agregado a nuestro trabajo, da buenos resultados, a mi me funciona muy bien.

    Esta carta que usted escribió, me motiva a ser mejor persona cada día, dios lo bendiga.

    Lo felicito.

  3. Alejandro, comparto tu entusiasmo, en verdad ser hacedor es lo único de divino que tiene al hombre (me refiero a la especie humana) conectado con Dios, no se necesitan tantos “Amenes”, los milagros están ahi cada día, solo basta con ser un hacedor, dar, dar, dar… sin esperar… porque Dios es justo y sabe dar cuando menos se espera… yo no te digo *Dios te bendiga, yo te digo, bendito eres por la simple razón que ya eres hijo de Dios y hermano de Jesús el Nazareno, por lo tanto… Bravo… Bravo… Bravo…

  4. Hola Alejandro:
    Que Dios siga bendiciendo su vida, gracias por esta carta es muy motivante, sigo pensando que Dios es bueno, y que para cosechar hay que sembrar.

    Gracias.

  5. Una bonita reflexión, servir y dar ha sido mi pasión, me esquicia la desigualdad y la pobreza en que vive mi gente, sin embargo yo mismo afronto retos de salir de la pobreza. mi sueños han estado truncados sin lograr terminar mi carrera universitaria, sin trabajo desde hace un año, casi en la calle, un poco mal de salud y varias cosas mas, su mensaje me anima. Dios siga bendiciendo su vida Dr Alejandro. Desde Guatemala un saludo cordial.

  6. Muy bien Alejandro, muy bonito mensaje y real, Jesus dijo: si el trigo no muere no podrá dar fruto, refiriendose a su vida y tambien se aplica a la siembra de semilla buena para recibir fruto, Saludos cordiales y bendiciones.

  7. Estoy en un cuarto de hospital, bien gracias a DIOS, mientras leo su mensaje y me emociona q exista gente como usted. Que sea como faro de luz q me motiva a cambiar y ser mejor cada dia y le pido a mi señor q usted sea como arbol firmemente plantado sobre corrientes de agua, que da fruto a su tiempo, su hoja no cae y todo lo q hace prospera. Como dice el salmo 1 . Atte. Francisca moreno

  8. Una gran lección de vida por demás difícil de adoptar, sin embargo el único camino para hacer conexión con el creador y seguir recibiendo sus bendiciones. Gracias por compartirlo. Saludos.
    Francisco Javier Cruz Valeria.

  9. Maravilloso!! mensaje que me anima a seguir adelante en estos momentos que paso por dificultades financieras, Saludos y que Dios lo Bendiga siempre.

  10. Alejandro muchas gracias primero porque me proporcionas una pieza importante del rompecabezas de mi vida, y segundo porque me das un tema para la próxima reunión de hermanos que tenemos cada año desde el 2011. Nos reunimos los diez hermanos y tenemos un retiro de desarrollo humano/espiritual que empieza el jueves y termina el domingo con la santa misa y al que le toca organizarlo elige el tema, nos ha servido para limar asperezas y a crecer como seres humanos. Gracias por todos

  11. El dar es un principio fundamental en el Reino de Dios, el mismo sembro a su hijo Jesus y con esto cosecho muchos hijos. Juan 12:24 “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Comparto esa misma bendición el dar alegremente siempre trae la manifestación de la multiplicación.
    Dios le bendice

  12. Dr. Ariza:
    Sus lectores somos la buena tierra donde cae la semilla y da fruto. Usted es el sembrador porque oímos y entendemos la Palabra de Dios poniéndola en acción con nuestros semejantes (Mateo 13: 8, 23). No tan solo somos oidores sino hacedores (Santiago 1:22). Su mensaje de hoy es la esencia de lo que Jesucristo quiere, sin ritos ni liturgias ostentosas. Eso es ser Cristiano sin ser religioso.
    Dios le siga bendiciendo y su testimonio sirva para proclamar su Reino. Amén

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