Indicios: al anticipado aviso

Si hay un tema que me apasiona es este de los “indicios”, esos clarísimos avisos previos, esas evidentes señales anticipadas, esas obvias advertencias, que comúnmente no queremos ver. ¡Cuánto dolor podemos evitar si tan solo pusiéramos más atención a los indicios y nos tomáramos más en serio aquello de lo que nos quieren advertir.

Ahora bien, si parto de la premisa de que son señales claras, evidentes y obvias… entonces por qué elegimos no verlas. La única respuesta que se me aparece en mis primeras reflexiones es: porque algo “ganamos” eligiendo no ver, incluso a pesar del daño que podemos imaginar se avecine. El auto-permisivo placer a corto plazo que nubla la visión a mediano y largo plazo. El placer de un momento de pasión carnal que puede convertirse en la esclavitud dentro de una relación que nunca se hubiera deseado. Para colmo, un placer fugaz que puede engendrar un dolor permanente.

Calculo que en un 95 % de los casos, si alguien te engaña, tú lo sabías por claras señales anticipadas y desde hace mucho tiempo, tuviste indicios de infidelidad clarísimos, pero preferiste no verlos. Si te enfermas, en el típico momento de reflexión que toda efermedad nos da, podrás recordar los claros indicios donde tu mismo cuerpo te advertía que ibas por mal camino con esa comida. Si caes en crisis económica, en momentos de reflexión podrás recordar los claros indicios que te iban indicando que yo no era conveniente otra tarjeta de crédito más o de seguir comprando con las otras. En fin, ejemplos hay muchos y muy variados. Un vendedor experimentado sabe en forma muy anticipada cuando el cliente va a comprar o no. El vendedor experimentado ve claramente los indicios en el cliente. De hecho, el hábil vendedor, maneja inteligentemente su tiempo sabiendo anticipadamente con qué cliente vale más dedicarse, basado en los indicios que alcanza a ver. En unos u otros ejemplos, el mensaje es el mismo: existen los indicios. Entonces, el desafío… ¿cuál es? Entrenar tu mente para observar los indicios y dejarte guiar por ellos. ¡Ese es el desafío! Y es divino aceptarlo y emprenderlo. Te vuelves en algo así como un vidente de tu propia vida, te anticipas a los hechos, evitas dolor y sufimiento. ¡Caray! ¡Así vale tanto empezar a entrenar nuestra mente y nuestro corazón para empezar a atender a los indicios! Es auténtica calidad de vida. Es empezar a aprender a sustitur el placer temporal por un gozo permanente. Tu mente y corazón tienen que empezar a enfocarse al tiempo de duración más que a la experiencia. El placer se irá a segundo término cuando lo momentáneo ocupará la prioridad y así, será fácil de desdeñar para optar por lo permanente de un gozo surgido por elecciones más inteligentes. ¡Te manifestarás más como digno humano! Alguien que piensa, valora, pondera, antes de actuar. Alguien que manifesta la virtud de su templanza, esa actitud constante de la voluntad para gobernar los impulsos. Empiezas a vivir mejor. Logras ser alguien más consciente. Al fin, llegas a vivir una nueva conciencia.

Esta columna bien pude intitularla “No te hagas el tonto, no te hagas la tonta”, pero fue más fino como lo elegí al final, aunque el mensaje central, es el mismo. Te afirmo: ¡Existen claros indicios para todo en tu vida! Calculo que solo el 5 % es sorpresa, pero para todo lo demás, hubieron indicios. Aprende a confiar en ellos. Aprende a confiar en una guía divina a través de ellos. Si te cuesta un poco de trabajo, ¡urge que encuentres a alguien, un amigo, un maestro, alguien un poco más avanzado que tú en estos temas, para que te sientes en privado a platicar con él o con ella acerca de lo que tú crees que son indicios y no deseas ver…, ¡así de absurdo podemos llegar a ser los humanos más primitivos! Podemos llegar a platicar de algo que no queremos ver, al mismo tiempo que al platicarlo lo estamos viendo claramente. Pero para ello nos sirve y nos ayuda tanto tener a un amigo-maestro que nos eche en cara una y otra vez el indicio que le comentarmos. Si tienes voluntad de cambiar, será de gran ayuda el “impulso” de las observaciones de ese amigo-maestro.

Si ya has logrado evolucionar un poco más en este rubro, tú solo, tú sola podrás ir confiando en la claridad de los indicios. De todas maneras, yo siempre te recomendaré tener a dos personas esenciales en tu vida: un amigo y un maestro.

Sirva esta breve columna para, quizá, iniciarte a pensar en los indicios. Y si quieres saber más, lee mi libro Señales de destino donde en un tratado de casi 600 páginas te comparto mucho al respecto. Mucha gente me pregunta dónde adquirir mis libros. Hoy por hoy, subido en plena inteligente tendencia mundial de eliminar a los intermediarios, tú puedes adquirir todos mis libros ¡en la comodidad de tu casa! Simplemente haciendo clic en mi página y en donde tenemos un servicio de enviártelo directamente a la puerta de tu casa. Disfruta y aprovecha de esta nueva bendita etapa que todos estamos viviendo, donde el generador de contenidos ya está en contacto directo con el consumidor de ellos. ¡Amo entender las ventajas y aprovechar para bien de todos el uso de la tecnología

Te envío muchos saludos y espero aportar momentos de reflexión para ti que te ayuden a vivir una mejor calidad de vida.

¡Emoción por Existir!

Alejandro Ariza.

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