Merece

No te engañes. Si de algún autor de superación personal o de algún orador o en alguna publicación de facebook has escuchado cosas como: “…eres el resultado del promedio de las 5 personas con las que más te juntas, por ello, si quieres triunfar, júntate con triunfadores…, los borrachos se juntan con borrachos, los exitosos con exitosos, por ello procura convivir con los exitosos y terminarás igual…, si te juntas con gente extraordinaria, acabarás siendo extraordinario”… ¡no! ¡Así literal, no es cierto! Desengáñate.

Imagínate que te ilusionas con ser un triunfador y vas a un afamadísimo restaurante donde suelen juntarse a comer un grupo de triunfadores, entras, te acercas a su mesa y te sientas a conversar con ellos para ahí mismo empezar a ser un triunfador. ¿Qué va a pasar ahí? Te van a sacar a patadas del restaurante cuando uno de ellos llame a su escolta y le pida ayuda para que te retire por irrumpir en su mesa. Y eso sucederá precisamente porque no eres un triunfador, no mereces estar ahí. Es correcto que conviene juntarse con triunfadores, yo mismo lo he dicho en un sinnúmero de mis conferencias y lo he afirmado como autor especializado en superación personal y desarrollo humano, pero quizá yo sea el único que te explica que para que te acepten los triunfadores y te puedas juntar con ellos, necesitas merecer que te inviten a comer a su mesa. Y merecerás hasta que primero tú te transformes en alguien semejante a ellos. Nunca antes. Esto sí, y esto es muy distinto al mensaje “porrístico” que referencias inexpertas te dicen como mera motivación de pacotilla. La verdad, aunque duela a más de uno, es otra. Necesitas merecer para ascender a mejores relaciones. Y el merecimiento es un trabajo individual, es superacion muy personal antes de merecer la convivencia.

¡Claro que juntarse con exitosos te ayuda a ser más exitoso aún! Pero necesitas merecer juntarte con ellos, de lo contrario nunca serás invitado a su grupo. Tienes que trabajar en ti el desarrollo de las cualidades y aptitudes que tienen las personas del grupo al que deseas ascender. Puedes observar de lejos lo que hacen, puedes leer sus libros (porque varios de ellos escriben revelando lo que hicieron para triunfar) y seguir sus consejos, puedes escuchar audios (porque varios de ellos han grabado sus mensajes del cómo hicieron para superarse) y seguir sus recomendaciones, y así, notarás que te has convertido en uno de ellos… cuando recibas una llamada donde te inviten a comer a su mesa. La invitación a convivir con exitosos manifiesta con toda evidencia el merecimiento, resultado de tu previo trabajo personal en superarte a tí mismo.

Analiza: en este año, ¿qué clase de persona te ha invitado a comer a su mesa y ha empezado una amistad real? ¿Qué nivel sociocultural, moral y económico de persona te ha invitado a su casa para conversar un rato? O bueno, quizá la pregunta tenga que ser más elemental y violenta todavía… ¿alguien te ha invitado este año? Mientras no te confrontes con la verdad en la respuesta a estas preguntas, seguirás ilusionado con motivación facebookera de pacotilla. La verdad es más fuerte, tu superación personal podrás medirla es cuestión del merecimiento a ser invitado a convivir con cierta clase de gente. Acéptalo pacíficamente y toma acción en consecuencia. Cuando un triunfador te llame para ser parte de su equipo, cuando te invite a su casa, cuando te invite a comer, ¡siéntete orgulloso porque, al fin, lo que has hecho contigo empezó a manifestar resultados observables por los triunfadores y has empezado a merecer la selecta convivencia con ese grupo! ¡Felicidades, entonces!

Yo, en varias de mis conferencias y libros, he explicado la “ley de semejanza”: lo semejante atrae a lo semejante y lo distinto repele a lo distinto. Esta segunda parte de “…lo distinto repele a lo distinto” es lo que hoy te explico en esta columna. Se convive con gente afin por merecimiento, y se deja de convivir por la misma razón. Los seres humanos, consciente o inconscientemente, procuramos sentirnos bien todo el tiempo, y ese sentimiento sucede por la confianza sucedida por la afinidad en la convivencia. Lo verás en las formas de vestir, de hablar, de comprar, de viajar, de conversar, de sentir y de pensar, por la música que escuchan y libros que leen. Niveles socioeconómicos, niveles morales, espirituales, intelectuales, emocionales, serán la medida magnética de afinidad. Es fuerte el tema, pero puedes “medirte” por la clase de personas que te invitan, o hasta por experiencias donde puede pasar mucho tiempo y nadie te invita a nada. ¡Mídete ahí! Tienes que observar tu merecimiento. ¿Te caen bien tus vecinos? ¿No te gustan ciertos comportamientos de tus vecinos? Estás ahí y son tus vecinos precisamente por que te pareces a ellos en algún nivel, de lo contrario, ¡ya te hubieras ido de ahí! Vives donde vives por merecimiento.

¿Podría sucederse la increíble excepción de que te inviten a un lugar donde parece que no hay semejanza? Pues siguiendo al afamado refrán de que la excepción hace la regla, sí, la respuesta es sí. Pero…, la ley de semejanza se seguirá cumpliendo. Te sentirás mal, te sentirás fuera de ambiente (tu ambiente) si te ivitan a un grupo al que todavía no mereces pertenecer. Te faltará tema de conversación, permanecerás callado mucho tiempo, los demás notarán con toda evidencia la falta de tus aportaciones, tu imagen también podrá distorsionar un poco el estándar, sentirás asperezas en la convivencia; y es que el merecimiento es el lubricante social que te falta para fluir alegremente en ese convivio. Será debut y despedida.

Observa el tipo de personas como el que te gustaría ser, y empieza a trabajar en tu propia superación personal, empieza transformándote a ti mismo. Eso muchas veces implicará, como imperativo categórico, que dejes a las amistades que hoy tienes, Sí, leíste bien, muchas veces tu superación implicará dejar de convivir con quien hoy convives, y si realmente estás trabajando en ti, esta tranquilo porque la separación también se sucederá casi en automático por la misma ley de semejanza. Te dejarán de llamar tus amigos de antes si sigues superándote. Sigue haciendo lo que antes no hacías, sígue enfocándote en lo que antes no te enfocabas, sigue leyendo lo que antes no leías, sigue escuchando lo que antes no escuchabas, y te aseguro que pronto recibirás la llamada: “¡Hola! Te quiero invitar a cenar a la casa. Vamos a platicar de algo muy interesante. ¿Puedes darte una vuelta?”. Y asiste feliz, con una sonrisa en la cara al colgar esa llamada y poner en tu agenda esa cena. Haz logrado merecer ser invitado. El merecimiento también genera…

¡Emoción por existir!

-Alejandro Ariza.

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Un comentario sobre “Merece

  1. El artículo me pareció interesante debido a que va dirigido a el público que esta impaciente por llegar a su meta, hay artículos que te dicen que para familiarizarse con tu sueño viajes frecuentemente a ese lugar para que tu mente lo visualice; pero hay gente que no va a la mitad de su empresa cuando ya quiere comportarse como si ya fuera una empresa madura.

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