El perfil.

Si algo he “tenido que” aprender a respetar es la percepción de cada quien frente a lo que yo veo como extraordinario. Lo que uno ve con total objetividad nunca implica que otro lo vea igual. Cada quien tiene sus propios ojos. Y si combino esta idea con alguna que expresé en una de mis conferencias, cuando dije que uno no ve con los ojos sino con el entendimiento, ¡puf! No pues, ya mejor empezar a creer que es un milagro encontrar a alguien que alcance a ver lo mismo que uno ve. Y sí, casi es un milagro, pero el hallazgo de alguien así hace que valga la pena toda la búsqueda. Pregúntale a quien siente que al fin encontró a su pareja ideal. ¡Se trata de una sola persona entre cientos de millones! (Y por eso tantísima gente con pareja que no ha encontrado a la ideal).

Hoy quiero reflexionar brevemente en esto como “el perfil” de cada quien. El diccionario define la palabra perfil como: Línea que marca el límite de una cosa mirada desde un punto determinado. ¡Qué definición! La he leído como 10 veces y ya como hasta la octava me emocionó por tanta implicación que logro extraerle! Qué fuerte entender que ¡estás limitado a ver el tamaño de una cosa por el punto determinado en donde te encuentras! ¡Donde estás tiene más que ver con “el límite” de la cosa que el límite real de la cosa en sí! No salgo del asombro. ¡Cómo disfruto entender y profundizar! El límite no lo tiene la cosa, sino tu percepción, esa que te permite el lugar desde donde estás viendo. ¡Podría quedarme horas filosofando contigo en esto regodeándome de placer dándole vueltas al tema! Pero quiero, intentaré, ser breve.

Hace unos minutos conversaba súper emocionado con mi alma gemela acerca de cómo soy tan inmensamente feliz con un negocio adicional que me atreví a emprender, pero de verdad como nunca con ningún otro que me haya atrevido. Además de la agenda de mis conferencias, de mi consulta como médico, de que estoy escribiendo mi 14º libro, de mi empresa Nueva Conciencia con cada vez más vertientes de ayuda gracias exclusivamente al liderazgo de mi alma gemela, Adriana, yo me di tiempo por otro lado de encontrar un negocio adicional que veo repleto de lógica, un negocio como nunca pensé que existiera uno, ¡sin riesgo en absoluto!, pudiéndolo hacer en el tiempo libre que uno encuentre, basado en el comportamiento más normal y natural de consumo de la gente, etc., y que afirmo así que es algo ¡para todos! Para que de inmediato, con la sutileza que le caracteriza a mi alma gemela, me frenara en seco diciendo: “No, ni así es para todos, es para quien tenga el perfil”. Hubieras visto mi cara. Yo insistí en que sí era para todos dada su naturaleza, y ella insitía también, hasta que escuché y la prudencia (actitud constante de la inteligencia para saber cómo, cuándo y dónde actuar) y medió las posturas, porque paradójicamente, ambos teníamos razón. Su comentario me hizo recordar que en mi página pública de Facebook hace algunos días invitaba a que me escribiera la gente si deseaba conocer un “negocio desde casa” que le ayudara a tener algún ingreso adicional, y se dejaron venir una enorme cantidad de comentarios deseosos de conocer, pero definitivamente no los miles y miles de seguidores que tengo en esa página. Me puse a pensar qué maravilloso ha sido para mí, de toda mi vida, trabajar en mi casa, amo mi hogar y me encanta ser súper productivo desde la extraordinaria calidad de vida que me doy aquí adentro. Puedo estar totalmente solo encerrado creando por cuatro o cinco días sin parar y mega feliz. Pienso que a cualquiera le gustaría vivir así. ¡Puf! Uno de los más grandes errores del comportamiento humano, y ya analizado por mí desde hace años: creer que los demás son como uno, o más o menos como uno. ¡Y no! De repente, ante esta idea de la gran comodidad –para mí– de trabajar desde casa, me viniero una lista de características de el perfil de alguien que ahora no creo que le gustaría trabajar desde casa:

  • Odia a su pareja y solo la tolera un ratito, y está, ahí en la casa
  • No le gusta su casa
  • No le gusta donde vive
  • Le deprime quedarse en casa
  • Estar en la casa le haría ver lo que no quiere ver, de cómo está la casa y lo que tendría que trabajar en ordenarla (y qué mejor pretexto para no hacerlo que tener que salir de ella para ir por el pan nuestro de cada día)
  • Quedarse en casa le invitaría a pensar en lo que no quiere pensar
  • Es una digna manera de no tener que estar cuidando niños
  • Es alguien que solo siente que trabaja si obedece un horario y tiene que levantarse, disfrutando arreglarse y maquillarse para ir a ser apreciada así por la gente del trabajo
  • Le gusta, le encanta, la convivencia diaria que se hace con la gente de su trabajo
  • Le encanta manejar su auto, e ir al trabajo lo justifica
  • Le gusta la adrenalina del “llegaré o no llegaré” dependiendo del tráfico o de como esté el medio de transporte
  • Le gusta la sensación de regresar cansado a la casa para que se le perciba como héroe y alguien lo atienda
  • Le preocupa mucho el qué dirán

y un sinfín de etcéteras.

Hum…, no pues…, no creo que a esa gente le guste mucho la libertad de quedarse en casa, la libertad que dan los negocios que yo hago. De hecho, hasta odiarla podrían. Tanta libertad puede pesar a cierto perfil de gente. Y así, pues sí, es cuestión del perfil. Lo que yo alcanzo a ver no lo ven personas que están observando desde donde están por donde están. No podemos apreciar el mismo valor, no alcanzamos a ver el mismo tamaño de la cosa. ¡Y aún así el modelo de negocio alterno que conocí es basado en un comportamiento que todos los humanos realizan todos los días en la manera más natural! Y pues la paradoja se mantiene. Aún así, habrá gente que preferirá tener un motivo para no tener tanta libertad. ¡Y yo desde un principio sólo usé la metáfora de trabajar “desde casa” como símbolo de libertad! Nunca me referí a trabajar exclusivamente en la casa. Reflexionando en esto, mi invitación es a poder producir suficiente dinero para vivir con calidad sin necesidad de ir a ningún lado, aunque si quieres, ¡ponemos una oficina lejos de donde vives para que vayas allá a hacer lo que puedes hacer en cualquier otro lado! (broma)… (y no tanta).

Sé que esto puede no ser nada nuevo para nadie, al entender lo diferente que somos todos y así, no todos van a disfrutar de ser cardiólogos o pintores o deportistas de alto rendimiento o meseros o promotores o vagos o 1000 etcéteras. Lo que me llama la atención es que sí hay negocios que aún así son para todos, ejemplo: la comida. Tanto el cardiólogo, como los pintores o promotores o meseros, necesitan comer diario. Sé que ahora mismo ya alguien estará pensando: “Pero no a todos les gusta lo mismo de comer”. Correcto, pero de eso no hablo, hablo del mero hecho de comer. Por eso suelen ser exitosos los negocios de comida, porque satisfacen una necesidad real de todo humano. Ahora bien, por qué no todos los restaurantes son exitosos, pues quizá porque no adaptaron su forma al perfíl de la gente cercana. Aquí sí se asoma otra vez el perfil.

Así, una vez más, a aprender a respetar el perfil. Todos los negocios, absolutamente todos, buscan clientes, existen porque hay clientes reales, es decir, gente que verdaderamente necesita del servicio o producto brindado. En las empresas, el área de reclutamiento de personal… ¡qué tremenda labor tienen! Encontrar el perfil ideal.

Ya basado en esto, si tú buscas tener un ingreso adicional con lo que yo conozco y conmigo, mira, ¡te voy a decir el perfil para ver si encajas! Si te gusta:

  • La buena vida, si te gusta lo bueno
  • Tener mucha libertad
  • Si prefieres una vida sana
  • Vivir en paz 

(Aunque no lo creas, a mucha gente no le gustan ninguna de estas primeras cuatro. Para mucha gente, el problema es que ¡no hay problema!). Sigo…

  • No necesitar salir mucho de casa
  • Tener mucho tiempo para estar con la gente que quieras
  • Que disfrutes de comunicar y socializar
  • Que difrutes de enseñar a los demás, dar clase
  • Que te sientas bien y hasta procures hablar en público
  • Que te encante la calidad de productos y servicios para tu bienestar en general
  • Que no te gusten las ventas
  • Que no tengas que invertir casi nada o nada de dinero, sino solo tiempo
  • Que te encante usar la tecnología (uso de Internet, que traigas un “smartphone” contigo, que disfrutes el e-learning, si disfrutas aportando contenido de valor en redes sociales).
  • Si te gusta leer y aprender diario en tus horas libres (recuerda que esta es una oportunidad de ingresos adicionales, mientras tú sigues trabajando donde estás)
  • Si tu economía está básicamente bien y tienes flujo de capital y solo deseas mejorar aun más tu economía
  • Si sientes “la cosquilla” de emprender algo para ti y ser un poco más independiente
  • Que tengas autoliderazgo, autodisciplina
  • Si te gusta viajar de vez en cuando

Quizá se me pase alguna otra cosita, la amabilidad y la buena vibra serían ideales también. Si crees en Dios… ayudaría mucho, platicaríamos del tema muy agusto también. Si consideras que tienes el perfil, ¡uf!, estimado, estimada, tengo algo con lo que vas a ser inmensamente feliz, y no, no es un negocio de multinivel clásico, por si ya te estaban saliendo ronchas. Si quieres que platiquemos, con mucho gusto envíame tus datos haciendo clic aquí y yo te llamo. Será un gustazo platicar de lo que implica “el perfil”. Y si no, que esta columna te sirva para analizar si ahí donde trabajas, si ahí donde vives, si ahí con quien estás, es un lugar para tu perfil. Si no, de verdad que urge que busques y encuentres y te atrevas a cambiar para llegar a… tu lugar de bienaventuranzas.

¡Vive con entusiasmo!

–Alejandro Ariza.

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