Tu verdadero reto para mejorar en el Año Nuevo: HACER.

Permíteme confrontarte con una tremenda verdad: todos los buenos deseos que la gente te profiere para el Año Nuevo y que, alrededor de estos días, son prácticamente como un saludo forzoso, ¿realmente generan esa mejora deseada? Para saber la respuesta, observa cómo te fue este año y recuerda los mismos buenos deseos que escuchaste en enero pasado. Porque esto es cíclico y se repite año tras año. Los buenos deseos de Año Nuevo ya son como una cantaleta. Es imperativo que seas brutalmente honesto en tus respuestas. Veamos algunos ejemplos:

–“Ay, pues ya sabes todo lo que se te desea, heee, feliz año y que tengas mucha salud, dinero y amor… pero sobre todo salud, que con eso ya vamos de gane, ¿verdad?”, seguido de sonrisita medio falsa y abrazo.

A ver, analicemos este clásico. Este año que está terminando… ¿realmente tuviste salud y con eso ya estuviste de gane? Necesitas ser sincero en tu respuesta, al fin la tienes a flor de piel en este año que termina, lo puedes ver con todo el rigor de la evidencia. ¿Qué tal tu salud este año? ¿Y, por cierto, ya notaste que muchas veces para tu “salud” en este año necesitaste dinero? Entonces no habría que poner al dinero en segundo o tercer lugar, quizá en el primero, dado que lo necesitaste imperiosamente para comprar comida de mucho mejor calidad y menos contenido de azúcar, para pagar la consulta al médico, comprar las medicinas o hasta para haber pasado por el hospital. ¿Viviste el amor este año? ¿De verdad? ¿Amor, amor del bueno? Si fue así, quizá implicó una cena o un buen regalo o un inolvidable viaje… ¡Ah…dinero otra vez! Por eso no hay que desdeñar el dinero. La gente parece que le da sarna poner al dinero en primer lugar, es malo, Dios le puede castigar, se ve mal socialmente, pareces codicioso, en fin… no le das importancia, aunque los demás te lo desearon desde enero del año que ahora está terminando. Y lo necesitaste hasta para el amor y la salud. Sé honesto. Este año que termina, ¿mejoró tu vida en dinero, salud y amor? Y si fue así, ¿sucedió sólo porque te lo desearon muchas personas cuando empezó el año hace 12 meses? ¿No más porque te lo desearon y ya?

–“Feliz año… que todos tus deseos se hagan realidad”.

¿Realmente viviste feliz este año que termina tan sólo porque alguien te lo deseó? ¿De verdad tuviste tal claridad de deseos así como para cada una de las 12 uvas mientras las 12 campanadas del Año Nuevo? Vamos… ¿tuviste deseos o fue otro año de mera inercia viviendo exactamente igual que los anteriores? Sé honesto. ¿De verdad fuiste feliz sólo porque te lo desearan? ¡No! Bueno, quizá si fuiste feliz, pero lo que quiero que veas es que, si lo fuiste, no fue tan sólo porque alguien te lo deseara así no más en un saludo de la última semana de diciembre y los primeros días de enero o porque lo hubieras incluído en una uva. ¡No! Si fuiste feliz fue porque HICISTE algo que te generó felicidad.
Y no, no quiero que empieces a decir: “Bueno, hubo de todo, tuve momentos felices y otros no tanto, como todos”. No, no, no. No se trata de que hagas un balance. Hay algo más sencillo para comprobar si el año que termina gestó felicidad, dinero, amor, salud: cómo te siente hoy, precisamente cuando lees esta columna, ahora que está terminando el año. Tienes que ser brutalmente honesto contigo. Cómo están tus finanzas hoy, tu vida de relación, tu peso, tu salud, tu felicidad. Sé sincero.

–“Qué tengas un gran año y que ganes muchísimo dinero…”.

Qué tal este año que termina donde ya puedes ver lo que sucedió luego de ese deseo que te profirieron hace un año. ¿Funcionó que te lo desearan para que como por arte de magia desaparecieran tus deudas y empezaras acumular riqueza ahorrando e invirtiendo? ¿Realmente tienes más dinero que el año pasado gracias a ese deseo que se te profirió varias veces y por varias personas y que, además, lo viste una y otra vez en tu Facebook lleno de imágenes de abundancia para tu año y para que ahora sí te conectaras con la abundancia, y que de hecho tú, a propósito, disfrutaste de ver esa imagen una y otra vez? ¿Qué pasó? Ahora que estamos a final del año, tienes la evidencia de ver si funcionó o no. ¿Qué tal tus tarjetas de crédito? Su saldo está en ceros o sigues pague y page y… los buenos deseos que te profirieron desde el año pasado no funcionaron.
Quizá ya te estés empezando a dar cuenta de a dónde te quiero llevar: si quieres mejorar en el Año Nuevo, necesitas HACER algo nuevo tú sólo, tú sola, y de las más inteligentes maneras de hacerlo es planeándolo. Alrededor de estas fechas es ideal, emocionalmente hablando, el momento para planear qué hacer y mejorar haciéndolo.
Perdón si sueno a aguafiestas (así suele sonar alguien que te confronta con la verdad y destruye tu infantil ilusión que hay alrededor de estos días de fiesta) pero te lo tenía que decir: los buenos deseos y la intención no bastan para generar una real mejora en tu vida. Necesitas tú sólo, tú sola, planear qué hacer y hacerlo. La planeación es una bendición donde usarás el exquisito privilegio humano de la imaginación, esa capacidad de ver anticipadamente, y de lo que veas así, te surgirá la emoción necesaria para moverte y atreverte, con entusiasmo, a hacer lo que tengas que hacer para vivir el resultado que se asomó gracias a tu imaginación, tu planeación. ¡Esta experiencia es divina, repito, privilegio de ser humano!
Deja de sentir bonito con cada saludo de buenos deseos de Año Nuevo que escuches alrededor de estos días. ¡Ya viste su resultado este año! Claro, sé amable y escúchalos, quizá hasta créelos, pero descubre que no sucederá nada nuevo y bueno si no haces lo necesario para que así suceda. No es cuestión de que te lo deseen, es cuestión de que tú lo desees y de tal manera que te atrevas a hacer algo diferente en tu vida y de verdad lo hagas. Lo único que cambiará tu vida es un cambio en tus hábitos. Los hábitos son actos inconscientes y así, lo primero que necesitarás es descubrir cuáles tienes para encontrar los malos y desterrarlos. ¿Cómo? Sustituyéndolos por nuevos hábitos buenos al adquirir el nuevo conocimiento de ellos.
Una de las mayores transformaciones en mi vida fue atreverme a hacer lo que ya hasta publiqué detalladamente en mi más reciente libro, Inteligencia para el dinero, editorial Nueva Conciencia. ¿Quieres tener más dinero el Año Nuevo con todas las bendiciones que esto atrae? ¿Quieres mejorar tus finanzas de verdad y para siempre? ¿Quieres dejar de tener deudas y vivir la sublime experiencia de no deber nada a nadie? Tienes que leer con urgencia ese libro y seguir los ocho pasos que te muestro ahí. Ahí descubrirás la trascendencia de que tú sólo, tú sola, anheles mejorar. Luego, descubrirás el enorme poder de llevar un registro de tus gastos para, por primera vez, ver con tus propios ojos a dónde “se te va” el dinero y descubras tus hábitos de gastos. ¡Este descubrimiento es enorme! Ahí se descubren los errores hechos hábitos y se corrigen, y entonces, ahí luego creas un presupuesto. Ahí tú decides a dónde irá tu dinero, y ya no se te va. Cuando logras este cambio, la vida te cambia porque tú la cambiaste. Y lógicamente hay mucho más que comentar al respecto, pero para eso tienes el libro entero. ¡Urge que lo leas, rápido y completo para aplicarlo cuanto antes! Aquí… ¡Cuanto antes mejor! Mucha gente me ha preguntado dónde conseguirlo. Sólo y exclusivamente está de venta por mi tienda en Internet haciendo clic aquí. Pronto también lo encontrarás en su versión digital en Amazon, en su versión para “kindle”.
La gente se desespera por no ver resultados rápidos, pero todo lo hace lento o lo deja a medias. ¿Entonces? ¿Quién es el origen de la velocidad de los resultados? Quien los desea. ¡Tú! Confróntate con esto. Muchas veces tu desesperación eres tú mismo.
La enorme enseñanza que me dejó crear uno de mis libros más prácticos, quizá el más, Inteligencia para el dinero, es que sus fundamentos los puedo aplicar a otras áreas de mi vida: investigar mis hábitos y corregir. Otro ejemplo, que es un clásico en los propósitos de Año Nuevo: bajar de peso. No es lo mismo desearlo y ahí cuando se pueda ir bajando, a tomar un registro, planear un “presupuesto de peso” y seguir los pasos necesarios comprobando que se van cumpliendo las metas. Yo esto lo acabo de hacer hace un rato y fue enorme mi alegría y emoción. ¡Tengo un plan a un año para bajar de peso! Sé exactamente a dónde debo llegar y sé exactamente cuánto deberé pesar al final de cada mes de los siguientes 12 meses del Año Nuevo. Ya lo sé desde ahora. ¡Es tan poderoso! Te daré la “receta”: pésate ahora mismo. ¡Necesitas ver números fríos, reales! Lo que no se mide, no se puede mejorar. Ahora, por tu talla y complexión, investiga cuál sería tu peso ideal (para ello hoy en día ya hay una enorme cantidad de páginas de internet que te ayudan a ello o apps). Ahí sabrás exactamente cuántos kilos tienes de más. Esa cantidad divídela entre 12, y sabrás lo que debes bajar cada mes. Luego, a esa cantidad mensual, divídela entre cuatro y sabrás cuánto peso deberás perder por semana durante todo el Año Nuevo. Lo más posible es que te sorprenda lo poquito que necesitas bajar cada semana, algo sumamente fácil de lograr, si lo planeas de esta manera, si llevas un registro, si “presupuestas tus ingresos de comida a tu cuerpo”, lo lograrás con emoción. ¡Ves el poder de la planeación! ¿¡Te imaginas en tu peso ideal en diciembre del año entrante?! ¿Qué tal te quedará la ropa para esas siguientes fiestas y cómo te verás? Ayúdate sintiendo cómo te queda tu ropa hoy y analiza si te gusta esa sensación. Te aseguro que sentirás la emoción necesaria para empezar una alimentación consciente que mejore tu salud desde este momento y sin sufrirla, gozándote el hacedor de ti mismo. ¿Sientes emoción? Haz este plan y me platicas. Libros que te ayuden para saber cómo mejorar en tu peso, también los encuentras en nuestra librería en línea, haciendo clic aquí.
Descubrirás que el verdadero reto para el Año Nuevo es HACER cosas nuevas, dejando de hacer lo que te dañó o no funcionó. No hay otra manera de mejorar. No hay. –Vuelve a leer las dos frases anteriores–. Olvídate de tomar el curso que te conecte con la abundancia y te ayude a descubrir tu grandeza interior (esos cursos abundan alrededor de estas épocas), olvídate de los cuarzos, de poner el borreguito detrás de la puerta, del gatito japonés moviendo su patita frente a la entrada de tu negocio, del chupamirto aplastado, de la pata de conejo, del ojo de venado, de la estampita milagrosa, etc. Nada de eso sirve si no haces lo necesario cambiando tus hábitos de vida. Lo único que mejorará tu vida es hacer de manera diferente las cosas y para ello necesitas adquirir conocimiento específico de cómo hacerlas. En el caso específico del dinero, ese conocimiento está en mi libro Inteligencia para el dinero. Por eso urge que lo leas. Sólo el conocimiento real del área específica a mejorar es lo que hará que hagas las cosas diferentes, nuevas para ti, adquiriendo el conocimiento de un experto, de alguien que ya lo vivió y vive parado en la evidencia de la mejora, descubres la respuesta al “cómo hacerlo”. No hay otra manera de mejorar. Tienes que hacer mejor las cosas. Y hacerlas ya. ¿Cómo? Lee el libro. Lee del tema que te interese mejorar. Yo en esta columna ya hasta te dije un cómo para planear bajar de peso con emoción por planear inteligentemente. Ahora necesitas leer de expertos que te ayuden a alimentarte mejor. Tú ya tienes el plan.
Tienes que hacer cosas nuevas con mayor inteligencia. Los buenos deseos no bastan. Por eso, yo desde hace años, jamás le digo a la gente: “Feliz año, que todos tus deseos se hagan realidad” …, como si los deseos tuvieran voluntad propia. Yo mejor te digo con una Nueva Conciencia:

¡Feliz Año Nuevo… que todos tus deseos tú los hagas realidad!

¡Eso sí! Esa posibilidad sí es la que existe. Ello implicará lo que inicia todo: el poder de tu deseo. ¿Tienes deseos… realmente? Desde ahí es una gran confrontación ya. Luego, si los tienes, ¿sabes cómo llevarlos a cabo? Si no, urge usar estos días para buscar los libros que te enseñen cómo. Y luego, gracias a tu planeación, a tomar tu calendario y ver todo tu año, ese nuevo que tienes enfrente, repartir las acciones a realizar mes tras mes, esas que requerirás hacer tú sólo, tú sola, para ver un nuevo ser en diciembre del año entrante. ¡Qué gran año va a ser así!, perdón, corrijo: ¡Qué gran año vas a hacer así!

¿Quieres un Año Nuevo de verdad nuevo? Tienes que atreverte a hacer cosas nuevas, hacer lo que nunca has hecho los años anteriores, creando nuevos hábitos buenos, en forma totalmente independiente a los buenos deseos que te profiera la gente. Es una decisión personal que debes de tomar ya. La vida está corriendo muy rápido para que tú no corras a disfrutarla por igual. Espero que estas líneas te ayuden, al fin, a vivir la vida que tú deseas haciendo lo que tengas que hacer para cristalizarla en realidad.

Emoción por existir.

–Alejandro Ariza.

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