Dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo.

Llegó el momento en que me daré la oportunidad de desmitificar uno de los mitos que juzgo como uno de los más grandes que hay en materia de liderazgo, y es el siguiente: “…el que la gente hará lo que te vea hacer, que el ejemplo arrastra, que, para el líder, el ejemplo que dé es la manera de hacer que sus seguidores hagan”, y pues, a la luz de la evidencia, esto no es necesariamente así. Dar el ejemplo jamás es garantía de que el otro haga lo que le das así.

Desde hace muchos años, desde que empecé a estudiar la apasionante materia de liderazgo, escuché y cargué sobre mis hombros uno de los más grandes preceptos que se enseñan en dicha materia, la idea acerca de la poderosa influencia que genera el ejemplo que uno da a los demás, para llevarme la sorpresa de que incluso habiendo una insistente concientización de la trascendencia que tenía dar el ejemplo para que las demás personas hicieran lo que el líder desea que hagan, afirmo que no es garantía de que suceda así. Hoy llego al punto, luego de más de 30 años de ser líder, conociendo la materia como una moneda, perfectamente bien por ambos lados, ya que he sido influenciado por grandes líderes que elegí para aprender de ellos, como también tenido el privilegio de poder inspirar influenciando a otros, en que afirmo categórica y enfáticamente que dar el ejemplo no es garantía para lograr que el otro haga –¡nunca ha sido!–. Dar el ejemplo no es tan poderoso… como recibirlo. Si de efecto sucedido por el ejemplo se tratara, el mayor mérito se lo lleva el seguidor, mucho más que el líder. Repito, si el líder da el ejemplo, esto jamás será garantía de que el seguidor haga lo mismo, sin embargo, cuando el seguidor tiene un deseo ardiente y ferviente por aprender, entonces y sólo hasta entonces, es que el ejemplo de líder realmente funciona como fuente de motivación, como chispa para la acción. Por eso intitulé esta columna: dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo. La fuerza inspiradora a la acción de un ejemplo radica en el deseo que otro tiene por actuar, no en el ejemplo mismo.

Podrá haber posturas a favor y en contra de este nuevo concepto que estoy compartiendo en materia de influencia, literalmente, una Nueva Conciencia del liderazgo. Podría analizar la rotunda evidencia de los distintos comportamientos que tienen dos hijos que recibieron el mismo ejemplo de sus padres. Podría analizar la objetiva realidad del cómo varias personas del equipo de un líder, jamás hacen lo que el líder les pone de ejemplo, y jamás lo harán. Podría platicar lo que durante tantas y tantas consultas que he dado escuché en más de una ocasión: padres quejarse dolidos por lo que juzgan como un aberrante comportamiento de su hijo y sufriendo incapaces de comprender el porqué, luego del ejemplo que le dieron, ven que hace su hijo, no se lo explican. El sufrimiento viene de haber creído que el ejemplo era garantía de imitación, esta idea es del ego del que da el ejemplo. ¡Hay tantas historias que demuestran lo que hoy afirmo en esta Nueva Conciencia del liderazgo! Pero para ahorrarnos horas y horas de análisis, me remitiré a un contundente ejemplo de la historia misma de humanidad, y siendo un ejemplo dramáticamente extremo: Judas, discípulo de Jesucristo, tuvo al mejor pastor, al mejor líder, al mejor maestro, al más sabio, al mejor amigo…, y sin embargo jamás hizo lo que su líder le enseñó conviviendo diario con él y siendo incluso parte importante de su vida misma, siendo discípulo. Y no tan solo no lo hizo, ¡sino que hizo todo lo contrario! Lo traicionó, lo vendió, le mintió, y hasta al final la vida se quitó. ¿¡Qué pasó ahí!? Lo que te estoy enseñando hoy, dar el ejemplo no es tan poderoso como nos lo han hecho creer. Su poder está más relacionado en el deseo de recibirlo que en darlo. Te lo quiero reiterar: el extraordinario poder transformador del ejemplo radica en el deseo de aprender por parte del seguidor, más que en la influencia e inspiración de ejemplo que pueda dar el líder. Cuántos no afirmarían que su vida se transformaría si tuvieran de ejemplo a Jesucristo, pero en carne y hueso y conviviendo diario con él. Así lo tuvo Judas y no, ni el ejemplo a esta máxima magnitud logró transformarlo. ¡Y mira de qué ejemplo estamos hablando! Doblega a tu ego, qué nos queda a ti y a mí. Si ya viste quién no pudo transformar mediante el ejemplo, qué andamos intentando tú y yo. El reto no es el liderazgo, el desafío no es que falte quién dé el ejemplo, el verdadero desfío radica en el carácter del seguidor, en su voluntad, en su actitud.

En esta nota, por lógica, quiero hablarle en forma distinta a ambos, líder y seguidor:

LÍDER:

Ya por Dios, vive tranquilo siendo tú y sin ansia de ser el mesías redentor mediante tu ejemplo. Si esperas que otro haga lo que tú haces porque le das el ejemplo, sólo estará acumulando frustración. Pronto te debilitará la decepción. Aprende y acepta: la gente no va a hacer lo que tú hagas. La gente va a hacer lo que se le pegue la gana, independientemente del ejemplo que les des; sólo a veces, y entiéndase muy ocasionalmente, lo que la gente haga coincidirá con lo que tú haces. Esa mera coincidencia, basada e iniciada en el deseo de ser así por parte del seguidor, surgida de su carácter, de su voluntad, de su actitud ante la vida, de su cosmovisión, es lo que le dará enorme poder de influencia a tu ejemplo. El mérito transformador no lo tienes tú, radica en el seguidor. Tú solo tienes el privilegio de inspirar exclusivamente a aquella alma que lo desea. El agradecido siempre deberás ser tú al poder así, ser convertido en maestro, pero no por lo que sabes ni por lo que enseñas con tu ejemplo, sino por el deseo de aprender que tu seguidor tiene, ese deseo, su deseo, es el que te transforma a ti como dichosa oportunidad para que entonces, y solo hasta entonces, tu ejemplo cobre gran sentido.

Querido líder: vive más en paz y sólo preocúpate por ser auténtico. Sé honesto y fiel a tus valores, a tus creencias. Eso es todo lo que te corresponde hacer (y de hecho lo único que realmente puedes hacer). No viniste a dar “el ejemplo”, viniste a ser quien estás destinado a ser, y eso será ejemplo a seguir pero solo para el que lo identifique así. El poder del ejemplo no está en darlo, sino en el deseo de recibirlo y eso, de alguna manera, no está en ti, está en el otro. Y de paso esté decirte, tú tienes una labor tremendamente encomiable: simplemente ser tú de manera auténtica, de dar a conocer tus atrevimientos. Mis respetos si lo logras. A todos se nos da incluso la vida entera para tal fin, alcanzar un momento así, y muchas veces la vida entera no nos alcanza. Sé íntegro, acomoda todas las piezas de tu ser en una sola línea, ármate como estás destinado a ser. El resultado de eso mi amigo, es el mejor ejemplo que podrás dar en toda tu vida. No se trata de quedar bien, se trata de que seas quien eres, independientemente de cualquier otra cosa. Así, como seas, ¡te aseguro que serás grandioso ejemplo… para quien esté destinado y deseoso de seguirlo!

La gente no te seguirá por tu ejemplo, la gente te seguirá porque ellos, antes incluso de conocerte, traían en su interior un deseo y aspiraciones parecidas a las tuyas. Destrona a tu ego con desdén y descubre que un auténtico seguidor, jamás te seguirá a ti, seguirá lo mismo que tú estás siguiendo también y por ello, tu ejemplo le servirá, pero recuerda, la transformación del otro no radica en que les des el ejemplo, radica en la dicha de tu autenticidad para que se convierta en ejemplo de inspiración para el que viene a buscar contigo lo que a ambos les confiere tanta emoción por existir. Ese encuentro es un amor que siempre ha existido entre discípulo y maestro. Alumnos tendrás muchos, y a ninguno le transformará gran cosa tu ejemplo. Discípulos… eso es otro mundo, y solo a esos pocos, poquísimos, tu ejemplo será como la luz del faro en sus vidas. Tú serás feliz por iluminar y el discípulo por así poder alcanzar a ver con mayor claridad. Disfruta de ser maestro, disfruta de ese amor que pocos entienden, que pocos tenemos la dicha de vivir.

Da el ejemplo, con el único objetivo de comunicar tus atrevimientos, de informar lo que buscas en la vida y la pasión con que lo haces. Y hasta ahí. Recuerda que tú jamás “tienes que” convencer a nadie. Líder, tu labor no es convencer, es comunicar lo que tanto te gusta y el cómo y cuánto te apasiona hacerlo, muéstrate, aparece en los medios que te sean posibles, eso es todo. Recuerda que intentar convencer a otro es un violento intento de colonizarlo y posiblemente así hasta de despersonalizarlo. Eso no hace un líder. Nunca intentes que el otro sea como tú, intenta que el otro al fin sea quien está destinado a ser, así como tú te has atrevido a hacerlo con tu vida. El simple hecho de atreverte a ser es algo que ya de grandioso valor, algo que así comunica tus pasiones, con ello ya das un gran ejemplo, pero nota cómo dar el ejemplo es más un suceder que un hacer.

Ya luego permite que el destino teja los hilos para que así, llegue a ti quien te condecore como maestro al interesarse genuinamente en seguir tu ejemplo. Ten presente que el verdadero líder no busca seguidores, sino precisamente al revés. Permite que los seguidores sean los que naturalmente te buscan a ti por el magnetismo de tu ejemplo, ese que se sucede mediante tu atrevimiento a vivir.

SEGUIDOR:

¡En ti radica un enorme poder transformador para tu propia vida! Eres grandioso. Detente a sentir en tu corazón qué es lo que buscas… y cuando encuentres a alguien que busca lo mismo que tú, ¡siente el enorme poder inspirador de su ejemplo! ¿Cómo lo sentirás? Como un magnetismo hacia él o ella, pensarás con mucha frecuencia en él o en ella, desearás imitarle en su búsqueda, y es que descubrirás con emoción que buscan lo mismo, solo que el líder ya lleva más tiempo en la búsqueda y sus hallazgos pueden ahorrarte muchos errores. No te extrañe sentir amor cuando ves a tu líder, descubre con sorpresa que ese amor sí existe, pero más que amor por tu líder, es por lo que busca él también. Con el tiempo, grata sorpresa te llevarás al entender que sí, ambos están enamorados…, pero de un ideal común, y eso es lo que sienten. Es maravilloso respirar lo mismo y aspirar hacia lo mismo. Es dichosa conspiración.

Hay una gran fuerza dentro de ti, y muchas veces la descubrirás al sentirte inspirado por lo que ves que hace un líder. Esa fuerza que habita en ti empezará a manifestarse como tu deseo de imitarlo. Te sienta bien imaginar ser y actuar como él o como ella. Te motiva su ejemplo, sientes inspiración cuando observas su vida y tienes deseos de llevar una vida así. ¡Bendice el encuentro! Al fin has hallado a alguien a quien puedes hacer tu maestro. Busca a esa persona, procura el encuentro, cultiva la relación. Te adelanto que será más fácil para ti de lo que imaginas. La gente permite que se le acerque alguien que se le parece. Y si tú buscas lo mismo que observas que tu líder ha buscado en su vida, te aceptará alegremente cerca de él, porque por la misma razón, tu líder verá en ti la emoción que a él siempre le ha embargado. Te aseguro que tarde o temprano festejarán el encuentro.

Observa la vida de tu líder con mucha atención, imita lo bueno, eso que para ti son señales de avance para tu camino. Si en algo no coincides con él o ella, respeta la diferencia, son personas como cualquier otra, con defectos y virtudes, tú solo estás a la caza de sus virtudes y de las paralelas enseñanzas que podrían darte sus defectos. Siempre prepara tus preguntas, haz muchas, todas las que puedas en cada encuentro que tengas con tu líder. Observa su vida. Siempre que puedas acompaña a tu líder, y solo observa cómo hace lo que hace. Ver actuar a tu líder en la vida real es el mejor aprendizaje que podrás tener. Aprende cómo hace las cosas, observa su vida, observa cómo distribuye su tiempo y lo que hace en él. Sin decirte palabras, tú podrás aun ahí aprender enormidades. Si no te queda claro cómo logra lo que logra, porque a veces te parecerá como magia la manera en que alcanza sus objetivos, pregunta, pregunta qué hizo exactamente y algo más importante aún, pregunta qué pensaba mientras lo hacía. Invierte en ese conocimiento, invítale un café o una comida a esa persona cuyo ejemplo te inspira, serán los mejores momentos para preguntarle. Te garantizo que será una de las mejores inversiones que podrás hacer en tu vida. Cuando creas el espacio para sentarte a escuchar a un líder, inviertes en ti. Escucha. No interrumpas. Siempre lleva algo en qué apuntar. ¡Siempre! Disfruta el ejemplo que es observar su vida. Y si alguien así para ti te sugiere algo, ¡hazlo! Hazlo.

A ambos… líder y seguidor…, dando el ejemplo y recibiéndolo, por la dicha de su encuentro les garantizo una gran…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Tu futuro… ¿desolador?

Este es un tema del que, la verdad, me gustaría no escribir, pero desde ayer no me lo puedo sacar de la cabeza y es así que me siento impelido a comentar brevemente al respecto. Pensando en el momento al que alguna vez llegaremos –si bien nos va–, nuestra vejez, y nuestro futuro económico en esa etapa, sobre todo en aquellos que no tenemos pensión o jubilación o afore, y para muchos que no tienen ahorros, propiedades o incluso ni el conocimiento de cómo ahorrar para el retiro. Si eres un “millenial” o un empleado sin goce a pensión o una persona –de cualquier edad– que no ahorra porque no sabe, o porque simple y objetivamente no le alcanza el dinero que gana para ahorrar para su futuro pensando en su vejez, retiro o jubilación, entonces tienes (tenemos) que reflexionar al respecto.

En varias de mis conferencias he explicado ampliamente cómo el ser humano se mueve por una de dos fuerzas: tendencia al placer o rechazo al dolor. Todo, absolutamente todo lo que hacemos, es por una de esas dos causas. Por eso, por evitar dolor, muchas veces preferimos no tocar ciertos temas, evadimos hablar de la muerte, la separación, la pobreza autogenerada, la enfermedad o el tema de hoy, nuestro futuro económico y así muchos prefieren actuar como “chavorrucos”, ese interesante término para los adultos –digamos cuarentones o cincuentones– pero que se siguen vistiendo y comportando como si fueran adolescentes, vistiendo a la moda juvenil –elección muy respetable– pero que también siguen teniendo una economía de adolescente –cosa que es lo que veo grave–. Pero la buena noticia aquí (estoy haciendo lo más que puedo para encontrar lo bueno dentro de lo que podría ser malo), es que existe la manera de evitar ese dolor de una traguedia económica en nuestro futuro: “adelantándonos” lo más que podamos al momento en que sucede el origen de ese dolor. Quizá ese es el objetivo de comunicar estas ideas. Franz Kafka aluna ocasión dijo: «Puedes alejarte del dolor del mundo, eres libre de hacerlo y corresponde a tu naturaleza, pero quizá ese alejamiento sea precisamente el único dolor que tú podrías evitar».

Todo empezó ayer que se me ocurrió ver televisión. Si me conoces, desde hace más de 25 años no veo televisión. Es parte fundamental de la filosofía Nueva Conciencia, mi filosofia de vida. Sin embargo, el “aparato” televisor, digamos la pantalla, yo sí la uso con alguna frecuencia para proyectar la información que a mí sí me interesa, de vez en cuando la uso para ver ciertos documentales, series que me dejen una gran lección de vida o hasta para proyectar ciertas presentaciones de mi computadora; extremadamente rara es la ocasión en que la uso para ver programación de televisión. Ayer fue una de esas raras ocasiones. Me enteré que los viernes a las 10 pm se transmitía por Canal Sony un programa que disfruto mucho, “SharkTank México”. Si no has oído de este maravilloso programa, investiga en Internet de esa franquicia televisiva, ya sucede en muchos países y acaba de estrenarse hace poco en México. En breve te comento que trata de un grupo de multimillonarios empresarios que escuchan propuestas de emprendedores que van a solicitar su apoyo, emprendedores que les falta dinero para seguir creciendo, y dependiendo de lo viable que los multimillonarios empresarios analicen sus proyectos, los apoyan con dinero, influencias y experiencia o no. ¡De verdad que es un programa extraordinario! Hasta ahí, todo iba bien. Hasta que se empezó a meter Nueva Conciencia en mí y me hizo observar las condiciones de los participantes en ese programa, los tres participantes, los multimillonarios empresarios, los emprendedores… y el televidente (como yo, o como pudiste o puedes ser tú). Los primeros, por supuesto que están mucho más allá del bien y del mal. Personas con tantísimo dinero que ahora se dan el lujo de estar en un programa donde se trata de que inviertan en las ideas brillantes de otros. Qué maravilla por ellos, porque lo más seguro es que hasta les paguen una buena suma de dinero por estar ahí. Se cumple una ley, los ricos siempre se hacen más ricos. Luego, están los emprendedores, qué maravilla que hayan invertido tanto talento en inventar, crear y emprender, y luego atreverse a salir exhibidos en un programa de tan algo “rating”, de verdad, otra activdidad admirable. Pero luego… está el televidente, el que ni es multimillonario ni emprendedor, uno que no más está echadote en el sofá o en la cama, “viendo” cómo otros trabajan y otros tienen tanto dinero que les alcanza para prestarles a los primeros y seguir ganando juntos. El televidente, no más viendo. ¡Qué calambre pensar así en los tres participantes del programa! Cinco multimillonarios, unos cuantos emprendedores y millones no más mirando. En fin…, luego, al terminar ese programa donde solo se ve un desfile de millones de pesos, gente tan exitosa apoyando a gente con ideas valiosas… inmediatamente después, le tuve que cambiar al canal yéndome a HBO porque de inmediato empezaba otro nuevo programa que me interesa mucho, “Chumel”, pero ayer su programa trató acerca del retiro, del desolador futuro que le espera a muchas personas por falta de dinero para su vejez. ¡El “contraste” inmediato que sincronizó en los únicos programas que ví ayer, uno pegado al otro, fue extremadamente impresionante para mí! De la riqueza y valor, al pobre y desolador futuro de muchos. Qué calambres cerebrales viví anoche. Por eso te estoy escribiendo hoy.

Chumel Torres es un joven, nuevo creativo comentarista sarcástico y humorístico de noticias serias. Esa combinación es el origen de su éxito. La historia que he alcanzado a investigar de Chumel es una hermosísima historia de éxito contemporáneo, una vez más, una historia de esas admirables de emprendimiento por confianza en sí mismo y en su pasión, generando atrevimiento. Hace cuatro años Chumel tuvo la idea de transmitir videos por YouTube con su propio programa de análisis sarcástico de noticias al que le llamó “El pulso de la República”. Un jovencito con su cámara de video, Internet, abriendo su canal de YouTube y un gran talento creativo. Lógicamente hace cuatro años nadie lo conocía y sólo algunos amigos y adeptos empezaron a verlo, empezó a ser atractivo, su muy majadero (como algunas personas sensibles al lenguaje podrían percibirlo) y satírica creatividad para analizar objetivamente noticias serias de la política y del mundo actual empezaron a tener gran auge entre millenials y juventud que, gracias a él, por primera vez se veían interesados en lo que sucede en el país. Yo supe de él por algún azar en redes sociales hace apenas un par de semanas quizá. Me cautivó. Habla con tremenda dosis de verdades. Y así, me alegra y me sorprende que luego de tener más de un millón y medio de seguidores que se juntaron en estos cuatro años de serle fiel a sus ideas, un canal de televisión se fijó en él, HBO, y le hace su propio programa, “Chumel”, programa que inició transmisiones la semana pasada. Admirablemente brincó de un canal personal de YouTube a HBO con cobertura internacional por televisión de paga. ¡Ese es el verdadero éxito en la vida! Ese éxito del que hablo en mi libro del mismo título, un éxito “consecuencia” de ser y hacer lo que más se disfruta ser y hacer. Así HBO pone sus ojos y su apuesta en este joven y le crea un programa a cuadro donde durante media hora es él solo analizando noticias y temas con su muy particular estilo y prácticamente sin censura alguna. ¡Qué bien por Chumel, un joven mexicano triunfando como los grandes por serle fiel a su pasión! ¡Qué historia tan inspiradora para tantos! De esta historia podría desprender un extenso análisis propio de otra columna independiente, pero no deseo desviarme mucho. Ayer Chumel tocó violentamente el tema de “El retiro”. Podría escribir y escribir comentando su análisis, sin embargo, ayer cuando terminó su programa pensé: “…¡caray! ¡Este material lo debía haber grabado!”. Dio una explicación extremadamente valiosa, clara y amena de algo complejo, árido y oculto para muchos, el retiro. Y pues la fuerza del pensamiento aplicó una vez más y así como lo pensé, hoy salió ese fragmento del programa ya en YouTube. ¡TIENES QUE VERLO! Y velo cuantas veces necesites para entenderlo y alcanzar a ver su implicación. Aquí lo he incluido en esta columna está para ti…, creo que por primera vez me voy a interrumpir a mi mismo y te pediré que en este momento hagas clic en este enlace que abrirá otra página para que lo veas –te pido que lo hagas con profundísima atención– y luego regreses a terminar tu lectura aquí. Haz clic en el enlace:

«Chumel analizando “El retiro”».

Estoy seguro que tendrás que ver varias veces ese video para que lo entiendas a cabalidad su trascendencia. Y precisamente por eso es que debo decirte que yo sí conozco una fórmula viable para nuestro retiro, además del ahorro. Y es esa la razón por la que tanto insisto en que debemos hacer “algo” para nuestro retiro, por eso vengo recomendando que en tu tiempo libre hagas algo que te genere un auténtico ingreso residual (si quieres saber de este tema, “ingreso residual” haz clic aquí). Yo conozco un negocio que gracias a Dios no es multinivel, donde nadie tiene que vender nada, donde nadie tiene que invertir dinero adicional, y donde puedes trabajar en tu tiempo libre para crear un verdadero ingreso residual y tener una jubilación digna. Y, con todo respeto, este tipo de estrategias no se trata de si es algo que te gusta o no. Si haz logrado entender el mensaje de esta columna, abrigo la esperanza y abrazo la ilusión de que entiendas que muchas veces para salir adelante no solo tenemos que hacer lo que nos gusta y evitar lo que no nos gusta, simplemente tenemos que hacer lo que nos conviene, nos guste o no.

Si deseas mi ayuda tan solo para darte a conocer este modelo de negocio que nos ayude a tener una jubilación digna, haz clic aquí para que pronto alguien de mi equipo o yo nos comuniquemos contigo para darte información y mostrarte cómo podríamos trabajar juntos por nuestro futuro:

Quiero conocer

Querido lector, querida lectora, este tema de verdad que es en extremo serio. Aquí se abren dos opciones: que simplemente cierres esta columna y sin darle mayor importancia sigas con lo tuyo (evación a un tema que te genera dolor), o que te detengas a pensar en la seriedad del tema para evitar el futuro dolor. Hoy, este tema es más que serio de lo que imaginas y lo es independientemente de tu edad. En psicología hay un concepto que dice: “El ser humano se ríe de lo que más le duele para que le duela menos”, y ese es el caso del programa de Chumel hablando del retiro. Si no fuera por su sátira, el tema haría sangrar de preocupación a más de uno. Ojalá que sin sangrar te preocupe sanamente y te lleve más allá, a ocuparte en vez de preocuparte.

La palabra “jubilación” es la unión del sufijo -ción, que significa “acción de”, y júbilo, que significa gozo o alegría muy intensa que se hace ostensible, es decir, jubilación es la acción de llegar a gozar con gran alegría en forma muy evidente. ¡Imagínate lo que implica la jubilación! Y según esta explicación, parece que dista mucho de como viven o vivirán muchos jubilados. Qué ironía. Yo sí creo en que podamos llegar a vivir una gran jubilación…

¡Podemos salir adelante! ¡Hay manera! Juntos podemos crear un mañana mejor. Tan solo si supieras lo que podemos hacer “juntos”. Esa palabra es el secreto de la seguridad para todos. Yo te invito a que nos unamos, a que hagamos algo “juntos”. Yo aquí estoy para quien quiera unirse. Yo aquí estoy para quien quiera que juntos vivamos una Nueva Conciencia de paz y prosperidad en nuestras vidas, hoy y en nuestro futuro. Yo aquí estoy para ayudar al ser humano a sentirse extraordinariamente bien. Pero no puedo solo. Un futuro mejor está en trabajar juntos y con inteligencia. Yo sé cómo hacerlo. Yo sé cómo crearlo sin riesgo alguno, ¡sin riesgo alguno! Entonces, lo único que necesitamos es tu humildad por aprender luego de que hayas visto ese video y leído esta columna apelando a tu capacidad para entender.

Te repito, juntos podemos crear un mañana mejor.

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

Para emprender evita la pobreza.

Hoy reflexionaré del concepto “pobreza”, ese que no tiene nada que ver con el dinero…, pero que terminará afectando tus finanzas.

El Diccionario de la Lengua Española define en su acepción más representativa a la palabra “pobreza” como: falta, escasez. Punto, así nada más. Ahí no dice: falta de dinero o algo semejante. Simplemente falta, escasez. De hecho, otra acepción que da el mismo diccionario es: falta de magnanimidad, falta de gallardía, falta de nobleza del ánimo. ¡Es impactante cuando entiendes lo que implica! –como todo–.

En mi vida de emprendedor he notado cómo hay gente pobre, y no, repito, no es referente al dinero, es en el concepto más exacto de la palabra. A la gente pobre, que bien mejor podría decir de mente pobre, le faltan muchas cosas, mira lo que he observado que les caracteriza:

  • Escaso conocimiento
  • Escasa autoestima (con sus consecuentes escasas gallardía, coraje, determinación)
  • Escasa disciplina
  • Escasa voluntad
  • Escasa limpieza
  • Escasos amigos
  • Escasa salud
  • Escasa visión

Y nota cómo en ningún punto anterior apunté “escaso dinero”… pero ¿qué crees? Todo lo anterior suele llevar a la persona a la pobreza económica. Entendiéndolo así, la economía de una persona siempre será consecuencia. De hecho, la economía de alguien es manifestación de su nivel de evolución espiritual. He producido un DVD con toda una conferencia llamada “Economía espiritual” por si quieres profundizar al respecto. Por otro lado déjame decirte que a la gente rica que conozco, verdaderamente millonaria, curiosamente cuando analizo sus vidas, se vuelve a cumplir el precepto, son personas con abundante conocimiento, muy abundante autoestima (abundante coraje, determinación, valor), abundantes amigos, abundante salud, gran visión. ¿No se te hace interesante que, entendiéndolo así, la pobreza y la riqueza son más que nada una característica mental que luego se manifesta en otros aspectos hasta llegar a la economía? A mí me cautivó este entendimiento cuando lo alcancé. Quizá por eso te lo comparto. ¡Me encanta compartir lo que entiendo!

Hace un momento comentaba en una de mis páginas públicas de Facebook, una que tengo especializada en análisis de negocios, una de las frases que más me han impactado, y no tanto por la frase en sí, sino por quién la dijo, como siempre sucede. El valor de un concepto muchas veces lo confiere precisamente quien lo dice. Se trata de una frase de Jack Yun Ma, empresario chino, quien tiene la fama de ser el hombre más rico de ese país (se calcula su fortuna personal en más de 25 mil millones de dólares), de hecho el primer empresario chino en aparecer en la portada de la revista Forbes, fundador y presidente de Alibaba Group, un consorcio de negocios de Internet, comercio electrónico, de enorme éxito en China. Este empresario, aconsejando en materia de negocios durante una de sus conferencias, dijo algo impresionante:

“Es imposible complacer a las mentes pobres”.

¡Pum! ¡¿Vas a invitar a un negocio a un pobre?! Y repito… ¡nada tiene que ver con el dinero!, sino como dice Jack Ma, a alguien con mente pobre. En mi experiencia, invitar a personas a emprender algún proyecto me ha dado un vasto conocimiento, por experiencia propia y de primera mano, de este fenómeno. Para emprender evita la pobreza. Es imposible progresar si invitas a tu proyecto a personas pobres, de mente pobre. Me refiero a alguien pobre en su capacidad para entender, pobre en autoestima siendo extremadamente miedoso ante “el qué dirán” luego de que tome una decisión; por lo mismo, es gente que le cuesta enorme trabajo tomar una decisión por sí misma, personas que primero tienen que consultarlo con su marido, con su esposa, con su amigo, con el oráculo, con la lectura de cartas, etc. Gente que cuando analizas su círculo de influencia, ¡también es pobre! Pobre de amigos, pobre de confianza en sí mismo y pobre la confianza que inspira en los demás. Y cuando observas con objetividad su imagen, se muestra con pobre limpieza, pobre postura, pobre salud. Y cuando la persona abre la boca y escuchas sus opiniones… grita su pobreza de optimismo, su pobreza de entusiasmo, su pobreza de fe. Y cuando te enteras de su historia, se muestra refulgente su pobre perseverancia, su escasa disposición, sus constantes explicaciones para argüir su falta de tiempo y en general su pobre fe en Dios. ¿Te gustaría tener de socio a alguien así? O… ¿Eres así y por ello nadie te ha invitado a ser socio y emprender un gran proyecto?

Si eres emprendedor, nuestro error es invitar a alguien así a emprender. La culpa no la tiene el otro, sino uno al no reconocer esta realidad de la vida, el concepto global de pobreza en la vida de una persona, donde, repito, nada tiene que ver con la cantidad de dinero que tenga esa persona. Yo mismo conozco negocios exitosísimos que se pueden emprender sin invertir ningún dinero adicional, donde incluso cuento mi historia…, y aún en esos negocios hay gente que no puede. ¡Y no se requería dinero! Se requería apertura mental para conocer bien y directamente del experto (y aquí hay gente que tiene una mente tan cerrada que puede creer que se requiere una gran apertura mental), se requiere de autoestima para poder decidir y actuar de inmediato, de relaciones humanas, de voluntad, de coraje, de determinación, de emoción y optimismo. Pero hay gente carente de todo esto. Por ello, a este tipo de personas, les digas lo que les digas, les expliques como les expliques, les demuestres todo lo demostrable, será imposible complacerlas para contar con ellos y emprender. ¿Has notado personas que hasta carentes de capacidad para concentrarse son? ¡Existe pobreza de concentración! Personas que a los cuatro minutos de explicación, ya los perdiste.

Para emprender, todos quisiéramos encontrar y hacer amistad con personas ricas –y una vez más, no me refiero a dinero, sino al concepto global en la vida de alguien–, personas con abundante autoestima, gran conocimiento, enorme coraje y disciplina, de gran carisma, con abundantes contactos con gente interesante y poderosa, personas con gran capacidad de concentración, gente que pone mucha atención, etc. De hecho, ¡esta es una gran estrategia para triunfar! Lo he explicado ampliamente en toda la segunda parte de mi libro Ser líder. Pero de momento aquí, te comento que se necesitan dos condiciones:

  1.  Qué tú seas igualmente rico, para que por ley de semejanza atraigas a gente así a tu círculo de influencia
  2. Entender que hay poca gente rica. Requerirás paciencia.

Fíjate cómo cité a Jack Ma, el hombre más rico de China… ¡y cuántos chinos hay! Y solo hay uno como el más rico, ¡solo uno! Como te digo, gente rica –repito, como concepto, no de dinero– hay poca. Entonces, si buscas gente así, deberás cultivar la virtud de la paciencia. La paciencia es trabajo constante hasta encontrar, pero sostenido mediante la sensación de certeza de que encontrarás. Así yo entiendo la paciencia, trabajo constante por sensación de certeza. De hecho, otro de los consejos que este gran millonario ha dado en sus conferencias es perseverar hasta lograr. Pero, no perseverar a lo tonto, sino con inteligencia, abierto a dar paso a los cambios que se requieran para alcanzar tus objetivos. Los emprendedores somos personas que nos atrevemos a hacer incluso más allá de lo que nuestros estudios o fama nos parecen limitar.

Hoy te invito a generar riqueza, pero riqueza intelectual, riqueza emocional, riqueza espiritual… y verás que si aceptas mi invitación a generarla, la consecuencia siempre será una mejor calidad de vida donde riqueza material se vive naturalmente. Pero todo empieza con tu actitud. ¡Todo empieza con tu actitud, con tu mentalidad, con su disposición!

¿Tienes mente y actitud de pobre o mente y actitud de rico?

Cuando leía un poco de la biografía de este hombre, Jack Ma, me gustó cuando afirmó en alguna de sus charlas: “Tu actitud hacia el trabajo y las decisiones que tomas son más importantes que tu capacidad”. ¡Este sólo concepto podría ser tema de toda otra columna y conferencia completa! Aquí tan solo quiero hacerte notar cómo no debes limitarte por lo que te crees capaz, por tu habilidades y aptitudes o por tu historia. ¡Sin duda son “el camino fácil” para ti!, pero cuando te atreves a tomar una decisión que te invita a hacer incluso lo que nunca habías hecho, y si emprendes con actitud de triunfador incluso ahí en un mundo que crees que no era el tuyo… ¡te puedes llevar una sorpresa! Jack Ma decidió en sus años mozos convertirse en maestro de inglés para ayudarse con ese sueldo, desarrolló la habilidad, luego, dado que necesitaba dinero, se metió a trabajar en McDonald’s… y lo corrieron. ¿Fracasó? No creo… hoy él afirma que agradece tanto que lo hayan corrido de ese restaurante de comida rápida ya que fue una de las condiciones para que, incluso sin tener las habilidades, empezara a voltear a ver sobre lo ventajoso que podría ser el Internet y con gran actitud incursionó en ese ámbito tomando la decisión. Un maestro de inglés, empleado de McDonald’s, atreviéndose a investigar de Internet. El resto es historia.

Si deseas tener éxito, uno de los ingredientes es el que hoy aquí te comento… ¡necesitas desarrollar una mente de riqueza! Necesitas decidir por ti mismo sin preguntar a nadie –valga la redundancia–. Necesitas más coraje y determinación. Necesitas más conocimiento, requieres de mucha mayor autoestima, necesitas de más y mejores amigos, necesitas creer mucho más en ti, tener mucha más disposición, ten más fe en Dios. Te garantizo que si decides transformarte en alguien así (para lo cual no necesitas dinero, sino buscar a alguien así y pegártele, seguir sus consejos, aprender observando su estilo de vida), terminarás atrayendo a gente afín. Cuando un periodista le preguntó a Jack Ma por qué le interesaba emprender negocios en América Latina, respondió: “Porque ahí he encontrado a algunas personas como yo, somos el mismo tipo de animales”. El mismo tipo… ley de semejanza.

“Si hoy es difícil, mañana puede que sea incluso más difícil, pero al siguiente día todo puede ser muy bonito. La vida puede ser complicada, pero hay que tener confianza en el futuro”, sigue afirmando este afamado empresario. Y sí, me consta, he vivido momentos así. Hoy más que nunca México requiere de personas ricas… quiero decir, abundantes de optimismo y fe en la vida, ¡de esas que ya no se quejan!, sino que usan su energía mejor para emprender y solucionar. Hoy hago un llamado a reunirnos personas así. Es inteligente, es bueno, y termina siendo en beneficio de todos. En la vida, los emprendedores, no necesariamente hacemos lo que más nos gusta, sino lo que más conviene. Y atreverte a hacer lo que conviene muchas veces pondrá a prueba tu ego, ese que no se quiere salir de su área conocida, de esa donde es “experto”, aunque se mantenga en la pobreza. Qué ironía. Te invito a abrir tu mente, a hacer lo que tengamos que hacer para mejorar, porque sé que el trabajo enriquece a la persona, pero hasta que entiendes y conectas con la abundancia, el sentido de que no nacimos para trabajar, sino para ser felices ayudando a otras personas, paradójicamente implicará realizar un trabajo que así, deja de serlo. ¡Qué bella paradoja!

Espero que estas letras hayan favorecido el que al emprender, juntos mantengamos nuestra…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

El progresivo daño autoinfligido de la indulgencia.

Sencillo entender el origen del deterioro que uno mismo se genera: te vas permitiendo comer una que otra cosita, de esas que no debes porque engordan, lo sabes, aún así te lo permites por la razón que quieras, y un permiso da permiso a otro permiso y así sucesivamente. Final de la historia: de esta manera puedes subir otros 10 kilos, o mejor dicho, “volver” a subir otros 10 o más kilos.

El Diccionario de la Lengua Española define la palabra “indulgencia” como: facilidad para perdonar o disimular las culpas. Y eso es precisamente lo que hacemos muchos de nosotros. La mente del común de los mortales no alcanzamos a ver con claridad cómo para juntar 10 kilos, “se necesitó empezar” con 5 gramos, vamos, incluso unos cuantos miligramos. Sucede que cuando hablamos de, por ejemplo, 10 kilos, nuestra mente automáticamente se enfoca en esa cantidad de tal manera que pasan como inadvertidos o inocentes unos 2 o 3 gramitos (hasta en diminutivo para que pasen aún más velados), y por eso les conferimos indulgencia. El promedio de las personas no alcanzamos a entender la sumatoria. Simplemente, por comparación (¡aquí está el autoengaño! –supongo–), al pensar en 3 gramos, los percibimos como inofensivos contra 10 kilos, casi como “nada que ver”… ¡sin darnos cuenta de que esos 3 gramos ya son parte de esos 10 kilos! Así es como vamos perdonando tan fácil y de poco en poco, sin entender que ese poco ya es parte del todo. El gran daño autoinfligido es cuando la indulgencia se va convirtiendo en extrema tolerancia hasta incluso romperse a plena apatía.

Puse el ejemplo de subir de peso porque es harto gráfico y común. Pero el progresivo daño de la indulgencia aplica igual a todo, al maltrato de una persona sobre uno, al abuso del poder de un gobierno sobre sus gobernados, a gastos y sus efectos en la economía personal. El tema, analizado en todas las áreas, se torna delicado.

¿Qué hacer para evitar este daño autoinfligido? ¿Cuál puede ser la solución? Pues como todo éxito en terapia: darte cuenta. Luego, estrategias para revertir el daño. Así, quiero compartir contigo lo que yo mismo suelo hacer, cinco pasos como solución:

  1. Observar las claras señales de alerta (darse cuenta)
  2. Imaginar lo que puede pasar si no detienes el daño
  3. Recordar qué hiciste en el pasado que te dio gran éxito
  4. Emprender la acción inmediata para corregir
  5. Automotivarse para seguir por el buen camino, dados los resultados que estás generando

1. Observar las claras señales de alerta. Las señales de alerta siempre las tendrás y ¡muy claras! No existe tal cosa como no haber recibido las señales de alerta. Lo único que puede existir es que no las quieras ver o las minimices, que las indultes. Sin embargo, el primer paso es notar cómo ya no entras en tu ropa, cómo ya te ajusta (para seguir con el ejemplo del sobrepeso u obesidad, aunque, como te dije, aplica a lo que sucede en tus finanzas, o en ciertos dolores de tu cuerpo o manifestaciones emocionales consecuentes de tu vida de relación). ¡Sirva esta columna para ayudarte a ver tu señales de alerta! Es una simple decisión de voltear a ver ¡lo que ahí está!

2. Imaginar lo que puede pasar si no detienes el daño. Una vez que ya haz visto las clarísimas señales de alerta, ahora te va a servir enormemente (a mí me sirve muchísimo) imaginar lo que seguirá pasando si no haces algo para detener el progresivo avance del daño que uno mismo se está permitiendo-generando. Imagina verte mucho más fea o feo, muy desagradablemente ante la vista de los demás (lo siento, pero así es en la vida práctica). Empezarás a “maquillar” tu fealdad diciendo que lo importante es lo que llevas dentro (¡pues claro, qué otra tienes!), pero tú mejor que nadie sabrás que te estás engañando. La gente juzga por lo que ve. Tu imagen es más importante de lo que imaginas. Bueno, hasta empresas tienen como condición para contratar a sus empleados, su imagen; así, tu propia imagen puede ser lo que está afectando tu economía. Imagina cómo claramente irás enfermando (si no es que ya lo estás). Imagina el dolor físico y emocional. Imagina los gastos (que incluso frustrantemente quizá no puedas afrontar) para ir al médico especialista y sus costosos tratamientos. Imagina cómo todo se empezará a complicar grandemente en tu vida. Si imaginas claramente todo esto entenderás que debes hacer algo… ¡de imaginar surgirán las ganas de actuar de inmediato para no llegar allá! ¡De imaginar te saldrán las fuerzas para hacer algo que corrija YA y no permitirte llegar hasta aquella magnitud de daño! Camino al daño que, sin duda, estás recorriendo. ¡Necesitamos hacer un violento alto en seco! Y de inmediato empezar a caminar en el sentido contrario. Urge corregir.

Ayer fui a ver una obra de teatro (I.D.I.O.T.A.)donde escuché una frase que me impactó: “Un idiota siempre va a dañar a la gente que tiene cerca, a la gente que le quiere”. Imagina cómo puedes afectar la economía de y el ánimo de tus familiares cuando se vean obligados a ayudarte para solucionar tus problemas, esos que fuiste creando por idiota. El Diccionario de la Lengua Española define la palabra idiota como: corto de entendimiento. Sé que suena fuerte la palabra “idiota”, pero así de fuerte suele ser la verdad. Ve a ver la obra y hay una parte donde una psicóloga le explica al sujeto a prueba: “…si usted hace algo que sabe que le hará daño a usted y a su familia y aún así lo sigue haciendo, es usted un idiota”. Cuando vi ejemplos analizados en la obra, –como los que veo en mi consulta– la verdad fue contundente.

3. Recordar qué hiciste en el pasado que te dio gran éxito. Ahora bien, muchos de nosotros tenemos una historia donde “algo” que hicimos en el pasado nos funcionó de maravilla para corregir algún daño. Apréndete esto: “El éxito deja pistas”. Y sí. Si ahora piensas, recuerdas, momentos de gran éxito de tu pasado, debes tener siempre claro que el éxito es un mero resultado de acciones correctas que llevaste a cabo. Entonces, ¡esas acciones son las pistas a seguir para volver a tener éxito! ¡Vuelve a repetir esas acciones y existe una enorme posibilidad de que vuelvas a tener ese éxito! Para seguir con el ejemplo, si descubriste que dejar totalmente el azúcar te hizo bajar de peso, ¿que crees que tienes que hacer? ¡Pues dejar el azúcar totalmente! Ni un microgramo de azúcar permitirte ya más. Si tomar dos litros de agua te funcionó, ¡hazlo de nuevo! Si limitarte súper estrictamente a una alimentación “paleo” te ayudó, vuelve a ello. Si –como es mi caso– leer diario temas de nutrición y consejos de expertos me sirvió y me enfocó diario a mejorar mi salud… ¡a volver a leer diario a los expertos en nutrición y salud! Si escribir al respecto me ayudó a automotivarme y motivar a los demás, pues aquí ando escribiendo. Cada quien tiene sus pistas…, ¡pues a seguirlas de nuevo!

4. Emprender la acción inmediata para corregir. ¿Cuándo conviene seguir esas pistas? ¡Lógicamente YA, aquí y ahora! Te quiero garantizar algo, estés como estés, estés donde estés, en la magnitud del daño: en el instante en que decides mejorar, en ese microinstante… ¡la mejora ya empezó! Vamos, decidir ya es parte del todo llamado “resultados exitosos”. ¡Ya empezaste a mejorar! De verdad, empezar de inmediato esas pequeñas acciones que te llevan en sentido contrario al daño que te habías permitido, emprender esos pequeños actos de bien, esas cosas que te hacen sentir mejor, por pequeñas que sean, hasta inmateriales como lo es una decisión… ¡ya es motivo de festejo, de éxito! Bien, muy bien. El reto siguiente será… mantenerte en el camino correcto, seguir haciendo diariamente lo que te sirve para corregir. Así como “entender” es lo único que se necesita para emprender el cambio para mejorar, ahora lo que se necesita para mantenerse en el camino es…

5. Automotivarse para seguir por el buen camino, dados los resultados que estás generando. Motívate a ti mismo por los resultados que vas viendo. ¡Sé líder de ti mismo! A la gente común la motiva un líder. Pero ¿quién motiva al líder? Los resultados. Por eso, cuando veas en tu báscula cómo bajaste 100 gramos, luego 200 gramos, cuando veas cómo vas entrando en tu ropa, cómo la gente te empieza a felicitar, cómo tú te empiezas a sentir en tu interior mejor que nunca, todo ello son resultados tan intensos y extraordinariamente alegres que son los resultados que te ayudarán a seguir y a seguir por el camino de la corrección. ¡Habla diario con personas que están teniendo resultados por haber decidido corregir su camino! Únete a un grupo que tenga como objetivos los mismos que tú tienes. Haz un compromiso con un amigo o amiga para ir conversando juntos de sus avances y hallazgos en mejoras para la salud. ¡La vida te cambia… porque tú decidiste cambiártela! Descubrirás con gran asombro el enorme poder que tienes sobre ti, tu autogobierno. Te sentirás fuerte y decidido cada vez más. Sin que sea tu objetivo, inspirarás a mucha gente a mejorar. Tu familia y seres querido, consciente o inconscientemente, se sentirán más tranquilos al verte cada vez mejor. Te garantizo que atreverte a crear una experiencia así, te hará volver a sentir una gran…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Nivel de conciencia: amor.

Las cosas las veremos dependiendo desde donde las veamos. El humano está diseñado a ver por “permisos” que representan su estado de conciencia. Dependiendo del estado de conciencia al que asciendas, será lo que se te permitirá ver de lo que es. ¡Me encanta haber llegado desde hace muchos años a este estado de conciencia desde donde alcancé a entender este “instructivo de la vida”! Frente a un mismo hecho, persona o circunstancia, las personas tendrán diferente “interpretación” dependiendo de lo que ven por su estado de conciencia, y luego, desde ese entendimiento nacerá su hacer. Por eso existen tantas reacciones diferentes como estados de conciencia, frente a lo mismo. Por eso un libro o una columna o una persona o un hecho –todo–, frente a dos diferentes individuos con distintos niveles de conciencia, opinan y reaccionan tan tremendamente diferente, ¡frente a lo mismo! Por eso en este mundo ha sido, es y será por siempre un imposible estar todos de acuerdo, por eso la inteligencia de la vida ha permitido crear grupos, para que el individuo pueda desenvolverse creyéndose en lo correcto al convivir con afines… hasta que algo cambia en él y así siente la necesidad de dejar ese grupo y ascender al siguiente mejor. Este fenómeno es lo que sustenta mi filosofía de vida: Nueva Conciencia, donde siempre será nueva, cada vez que ascendamos al siguiente nivel.

El humano que desea evolucionar –habrán quienes no lo deseen o no lo logren durante toda su vida– pasará por los siguientes estados de conciencia (del que más bajo nivel de energía en el que mueve su frecuencia hasta el que más): vergüenza, culpa, apatía, sufrimiento, miedo, deseo, ira, orgullo, coraje, neutralidad, voluntad, razón, amor, alegría y paz. Opinaras, sentirá y actuarás reaccionando a todo dependiendo desde qué estado de conciencia manejes hoy en tu vida. Esta es la razón por la que cuando cambias tu interior te cambia el mundo entero. La verdad, el mundo entero siempre ha estado igual y siempre estará así de igual, pero tu lo percibes tan impresionantemente diferente por lo que al fin alcanzas a ver. No se ven con los ojos, se ve realmente con tu estado de conciencia. Este es un tema amplísimo y futuro de uno de mis libros y conferencias, pero hoy por la mañana estudiaba acerca del nivel de conciencia amor. Te comparto aquí algo del tema:

«El amor es una forma de ser. Es la energía que se irradia cuando se entregan los bloqueos que impiden su expresión. Es más que una emoción o un pensamiento, es un estado de ser. Amor es el camino de la entrega. Es una manera de estar en el mundo que dice: “¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo puedo reconfortarte? ¿Cómo puedo prestarte dinero cuando no lo tienes? ¿Cómo puedo ayudarte a encontrar un trabajo? ¿Cómo puedo consolarte cuando has sufrido una pérdida importante en tu familia?”. A través del amor, iluminamos el mundo.

Todos tenemos la oportunidad de contribuir a la belleza y a la armonía del mundo mostrándonos bondadosos con todos los seres vivos y apoyando el espíritu humano. Lo que damos libremente a la vida fluye de nuevo a nosotros, porque somos parte de esa vida. Como las ondas del agua, todo regalo retorna a quien lo da. Lo que afirmamos en los demás, lo afirmamos en nosotros mismos.

Cuando estamos dispuestos a dar amor, descubrimos que estamos rodeados de amor y que, simplemente, no sabíamos cómo acceder a él. El amor está presente por doquier, basta con tomar conciencia de su presencia.

Por lo general, la gente asocia el amor con al amor romántico, cuando nos decimos “cariño” o “amor”. Pero el amor romántico ¡sólo es una pequeñísima parte de la vida humana! Hay muchos otros tipos de amor que no son el amor personal, romántico y que están presentes en nuestra experiencia cotidiana».

Alguna canción dice por ahí: “El amor es una cosa esplendorosa”, y por experiencia personal afirmo que sí, lo es. Cuando evolucionamos y soltamos todos los bloqueos que hay para llegar a este nivel de conciencia, el mundo irradia el esplendor del amor. En el nivel de conciencia amor, este resplandor ya no está oculto, ¡lo vemos hacia todos lados donde volteemos! Llegas incluso a ver milagros de cómo el amor cura. El amor troquela nuevos argumentos de vida. Me encanta una historia real de la que supe cuando un cazador de patos cambió repentinamente al presenciar un acto de amor. Un día fue a cazar, como hacía a menudo por diversión. Vio un pato volando, le disparó y lo vio caer al suelo gravemente herido. Para su asombro, de repente, vio a su pareja volar hasta situarse encima y extender sus alas para protegerlo. Al ver su amor, el corazón del cazador dio un vuelco; nunca volvió a cazar.

Cuando te vuelves amor, hay ciertas cosas que ya no puedes volver a hacer. Y hay cosas que puedes hacer en el nivel de conciencia amor que son simplemente imposibles, vamos, impensables, en otro nivel. Cuando entras al nivel de conciencia amor, incluso te llevas la sorpresa de que empiezan a aparecer personas en tu vida que harán por ti lo que nunca imaginaste que alguien se interesara en hacer. Vives milagros sin necesidad de etiquetarlo con la palabra “milagros”. Este nivel de conciencia, amor, tiene un efecto transfigurador por sí mismo, silenciosamente. Estar cerca de una persona que ha alcanzado este nivel de conciencia, trastoca todo. Nos cambia, muchas veces sin darnos cuenta, la percepción del mundo, ¡incluso sin que nos diga nada! Ese es el poder tan solo de la presencia de alguien que ha alcanzado a vibrar así gracias a este nivel de conciencia amor.

Hay mucho que comentar al respecto, pero hoy quise compartir parte de mis estudios y reflexiones del tema, esperando que lo alcances a ver, y si no, esperando que surja en ti al menos la curiosidad de cómo alcanzarlo a ver, para poderlo vivir. Evolucionar, con Nueva Conciencia, genera una gran…

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

¿Dónde radicará la emoción?

En varias de mis conferencias y ahora en mi más reciente libro, Calidad de vida, he explicado ampliamente que los resultados que uno desea son consecuencia de la acción. A su vez, la acción es consecuencia de la emoción…, pero ¿por qué algunas personas se emocionarán tanto por emprender y cristalizar una idea que tuvieron y otras no? Vamos, sé que algunas personas ni ideas albergan, y de las pocas que sí, sólo algunas se emocionan al grado de hacer lo que tengan que hacer para cristalizar esa idea en realidad. ¿Cuál será el secreto de esos “hacedores”?

Yo creo que el secreto está en descubrir el origen de su emoción. Y aunque varias veces me he puesto a pensar en esto, solo algunas veces atino a suponer que el origen de esa emoción está ¡en la imaginación! Lo que que llega a ver una persona en su interior, algo que nadie más podrá ver, le es suficiente para emocionarse y empezar a actuar. ¡Ese es el santo y seña! ¡Imaginar! Es el poder de visualizar, ver lo que los demás todavía no. Y solo hasta que una persona se imagina un futuro extraordinario, ¡de esas imágenes que ve en su interior proyectadas hacia afuera, es que surge su poder! Imaginar ya es empezar desde el final. ¿¡Ya viste el enorme poder que puedes desarrollar mediante la imaginación?! El tema de la imaginación es más delicado y trascendente de lo que imaginas. Necesitas imaginar para atreverte a hacer, necesitas imaginar para atreverte a emprender, necesitas imaginar para experimentar la felicidad de la creación, una manifestación divina en el humano.

Para que tu imaginación sea eficaz necesitas tres cosas esenciales:
1. Detenerte a pensar
2. Imaginar con gran claridad los resultados
3. Emocionarte por lo imaginado

1. Detenerte a pensar.- Es imposible que imagines si no te das el tiempo para ello. Y aquí déjame ser enfático: jamás llegará el tiempo, tú tienes que crearlo. Nunca esperes a “…luego, al ratito que encuentre un huequito”. No, los huecos en la agenda nunca llegan, no aparecen como generación espontánea, tienes que planificarlos, tienes que reservar un tiempo específico en tu agenda para detenerte. Para detenerte a pensar. Detenerse a pensar es más valioso de lo que la persona común puede suponer. ¡Es trascendente! Los grandes momentos de creación han surgido por detenerse a pensar, por abrirle las puertas a la imaginación, eso significa darte el tiempo para imaginar, eso significa hacer un espacio en tu agenda reservado para imaginar. Mis sugerencias para crear ese espacio en tu calendario, este trascendente espacio para detenerte a pensar, son las siguientes:
– Procura un horario de total silencio. Por ejemplo, un espacio de 15 a 20 minutos entre las 4:00 am y las 7:00 am. Esas horas del día son fantásticas para detenerse a pensar, además de que no sueles interrumpir otras actividades programadas a esas horas.
– Procura un lugar donde puedas estar solo. Las decisiones más importantes de tu vida las tienes que tomar tú solo. ¡Enteramente solo! Pensar no es una actividad colectiva. Tu vida no debe decidirla alguien más que tú. Busca un lugar que pronto se convertirá en tu santuario.
– Crea un ambiente digno para detenerse a pensar y abrirle así las puertas a la imaginación. En mi caso, mi despacho y a momentos mi sala son mis lugares ideales. Coloco mi difusor ultrasónico para ambientar con aromaterapia, encantándome el aroma de sándalo y de vez en cuando el de eneldo. Tengo cerca alguna figura que me inspire (religiosa o artística) y las condiciones físicas de mi asiento es procurando una enorme comodidad, así como mi manera de vestir. La comodidad es una resbaladilla para la imaginación.

2. Imaginar con gran claridad los resultados.- También en varias de mis conferencias he expresado que claridad es poder. Mientras más claro veamos algo, más fuertemente deseamos tender hacia ello. Ahí radica el poder de la claridad. Si “medio nos imaginamos”, mediana será la emoción por hacer y su poder se desvanecerá casi de inmediato por la misma causa. ¡Necesitas imaginar con gran claridad! Tienes que imaginar con colores, sonidos, texturas, figuras, circunstancias, hechos, relaciones, ¡consecuencias de ese resultado imaginado!, afectación en tu salud, en tu economía, en tu familia, en la sociedad. Todo ello lo debes ver claramente en tu interior, es decir, imaginarlo. Y aquí viene algo trascendente, para que surja un enorme deseo en ti por hacer, por emprender, tienes que…

3. Emocionarte por lo imaginado. Si tu resultado es bajar de peso, no es lo mismo imaginar que tienes menos panza… y ya, a imaginar la extraordinaria e inigualable sensación y alegría de entrar a la ropa que tenías guardada desde hace mucho tiempo y que para colmo es una ropa hermosa y fina, y ahora quedándote hasta holgada. No es lo mismo imaginar bajar de peso así sin más, casi solo imaginando un simple número en la báscula, que imaginar un encuentro repleto de sana locura, pasión y desenfreno en una relación con alguien hermosa, digno merecimiento del cuerpo que ahora tú también muestras. No es lo mismo creer que se está imaginando un lugar muy agradable donde vivir, cuando al mismo tiempo no vemos dentro de nosotros mismos las características de ese lugar, (confundimos el deseo con la imaginación), que imaginar realmente el recinto con su tamaño, tipos de texturas, aromas, luz, personas a las que beneficiaríamos, alegría por doquier estando en ese lugar, etc. ¿Ves cómo todo cambia cuando imaginamos algo emocionante? Cuando te emocionas por lo que imaginas, ¡de inmediato empieza nuestro cerebro a hacerse una de las preguntas más poderosas que puede empezarse a hacer… “¿Cómo?”. ¡Y esa es la puerta al emprendimiento! Esa pregunta es poderosísima, porque basta hacérsela el número suficiente de veces para que la respuesta aparezca. Cuando la respuesta aparece sucede el culmen de la emoción, la chispa que enciende la acción concreta. Ahí la persona, al fin, empieza a emprender… ¡empieza a crear!… ahí el humano goza el éxtasis de su semejanza con Dios, el creador.

Ahora ya será cuestión de tiempo de que veas cristalizado en realidad tangible lo que antes solo imaginabas con emoción. Ese tiempo dependerá de tu pasión, de tu deseo ardiente o ferviente por ya ver tus pensamientos materializados. Esos momentos son éxtasis vitales. Esos momentos son indescriptibles e incomparables con ningún otro gozo de tantos que nos ofrece la vida. Ni el placer culinario ni el gozo sensual es equiparable el enorme gozo de la creación. Pregúntale a un escultor, a un arquitecto, a un escultor. El autor de una obra conoce lo que es dar vida, el autor de una obra experimenta una incipiente chispa divina en su interior, la chispa de la semejanza con el creador y su infinito amor por y en el proceso.

¡Imagina! ¡Emociónate por existir… creando! No te pierdas esta dicha de ser humano tocando tu divinidad. Detente a pensar, imagina y emociónate al grado que no tengas más opción que emprender ya, aquí y ahora.

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

El encanto de la novedad.

Siempre tiene un encanto tan especial “lo nuevo”. Estrenar algo es profundamente atractivo, pero hoy brevemente quiero comentar aquí que no solo me refiero a estrenar una prenda de ropa o un auto, no, me referiré a la profunda emoción que puede generar un hallazgo, algo que percibes o descubres por primera vez, “tu primera vez”.

Allá afuera hay una enorme cantidad de conocimiento, y hasta parodójicamente ancestral… ¡pero que puede ser la primera vez que te enteras de él y sublime el hallazgo! Llegó tu momento de saber, ascendiste a una nueva conciencia donde sucede el lógico merecimiento de conectar con ese conocimiento y tu descubrimiento, tu primera vez, es tan emocionante que hoy te quiero decir… ¡no dejes de aprender! ¡Es soberbio el momento en que algo empieza a hacer sentido para ti y descubres, literalmente, un mundo nuevo!

En mi caso, modestia aparte, por eso fue tan atinado llamar a mi filosofía de vida y a mi compañía, “Nueva Conciencia”, porque todo el tiempo es nueva… conforme voy avanzando. Y cada avance es un orgasmo intelectual incomparable con ningun otro placer. Es ir penetrando en mundos tan maravillosos, y muchas veces hay triple sorpresa, la novedad para ti, lo enormemente conocido ya por otros y lo increíble de tantos que todavía no saben que existe. ¡Ah! ¡Qué hermoso es ir penetrando en nuevos mundos!

Yo, como médico, ya con frecuencia siento tantos calambres cerebrales… tanta frustración de que lo que aprendí en mi carrera… ¡estuvo mal! Pero bueno, como algún día me explicó mi sabio padre, afamado cardiólogo mexicano: “Alejandro, recuerda que todo lo que se te enseñe en Medicina es un mero modelo que imaginamos que así funciones por lo que hemos alcanzado a descubrir hasta el momento”. ¡Cuánta sabiduría encierran esas palabras que me dijo alguna vez mi papá. El “modelo” es una forma de explicar con lo que hasta el momento se sabe, pero qué tremendo que cuando se sabe más, un nuevo modelo puede incluso llegar a desacreditar tantísimo al anterior. Porque no me refiero a cambios de modelo como para mejorar una explicación, me refiero a las sorpresas que me he llevado donde no mejora nada, deshacen totalmente el modelo anterior y se explica algo totalmente nuevo. Es fuerte. Ejemplo: hace tantos años que la idea de un jugo de naranja por las mañanas era algo saludable… y hoy tan dañino. Esto lo percibirás de una u otra forma dependiendo de tu estado de conciencia, de hasta dónde has investigado, y esto fue solo por darte un ejemplo.

Hoy por la mañana conocí algo totalmente nuevo para mí, mi emoción fue –como suele pasar en estos casos– de querir gritar al mundo mi hallazgo como algo tremendamente novedoso… para minutos más tarde empezar a buscar en internet y sorprenderme de que hay decenas de autores que ya hablaban de esto desde hace tiempo… hubieras visto mi cara. De esos momentos donde descubres que el conocimiento siempre ha estado ahí…, pero yo todavía no tenía acceso a él. “Mi nuevo” no es nuevo para muchos otros que van más adelante que yo. Y viéndolo con filosofía, es una bendición. Descubres que todos somos maestros pudiendo enseñar lo que vamos descubriendo a las nuevas generaciones. ¡Ah! ¡Qué poco tiempo es una vida entera para descubrir todo lo que se puede descubrir!

En fin, solo quería compartirte mi emoción de que Nueva Conciencia sigue siendo nueva por los hallazgos, los emocionantes premios que la vida le tiene reservados a un buscador. En Nueva Conciencia somos buscadores. Es una dicha vivir así.

Sigue buscando… es la única manera de emocionarte hasta el éxtasis como una de las mayores dichas de nuestra dimensión espiritual e intelectual, privilegio de ser humano.

¡Emoción por Existir!