Dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo.

Llegó el momento en que me daré la oportunidad de desmitificar uno de los mitos que juzgo como uno de los más grandes que hay en materia de liderazgo, y es el siguiente: “…el que la gente hará lo que te vea hacer, que el ejemplo arrastra, que, para el líder, el ejemplo que dé es la manera de hacer que sus seguidores hagan”, y pues, a la luz de la evidencia, esto no es necesariamente así. Dar el ejemplo jamás es garantía de que el otro haga lo que le das así.

Desde hace muchos años, desde que empecé a estudiar la apasionante materia de liderazgo, escuché y cargué sobre mis hombros uno de los más grandes preceptos que se enseñan en dicha materia, la idea acerca de la poderosa influencia que genera el ejemplo que uno da a los demás, para llevarme la sorpresa de que incluso habiendo una insistente concientización de la trascendencia que tenía dar el ejemplo para que las demás personas hicieran lo que el líder desea que hagan, afirmo que no es garantía de que suceda así. Hoy llego al punto, luego de más de 30 años de ser líder, conociendo la materia como una moneda, perfectamente bien por ambos lados, ya que he sido influenciado por grandes líderes que elegí para aprender de ellos, como también tenido el privilegio de poder inspirar influenciando a otros, en que afirmo categórica y enfáticamente que dar el ejemplo no es garantía para lograr que el otro haga –¡nunca ha sido!–. Dar el ejemplo no es tan poderoso… como recibirlo. Si de efecto sucedido por el ejemplo se tratara, el mayor mérito se lo lleva el seguidor, mucho más que el líder. Repito, si el líder da el ejemplo, esto jamás será garantía de que el seguidor haga lo mismo, sin embargo, cuando el seguidor tiene un deseo ardiente y ferviente por aprender, entonces y sólo hasta entonces, es que el ejemplo de líder realmente funciona como fuente de motivación, como chispa para la acción. Por eso intitulé esta columna: dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo. La fuerza inspiradora a la acción de un ejemplo radica en el deseo que otro tiene por actuar, no en el ejemplo mismo.

Podrá haber posturas a favor y en contra de este nuevo concepto que estoy compartiendo en materia de influencia, literalmente, una Nueva Conciencia del liderazgo. Podría analizar la rotunda evidencia de los distintos comportamientos que tienen dos hijos que recibieron el mismo ejemplo de sus padres. Podría analizar la objetiva realidad del cómo varias personas del equipo de un líder, jamás hacen lo que el líder les pone de ejemplo, y jamás lo harán. Podría platicar lo que durante tantas y tantas consultas que he dado escuché en más de una ocasión: padres quejarse dolidos por lo que juzgan como un aberrante comportamiento de su hijo y sufriendo incapaces de comprender el porqué, luego del ejemplo que le dieron, ven que hace su hijo, no se lo explican. El sufrimiento viene de haber creído que el ejemplo era garantía de imitación, esta idea es del ego del que da el ejemplo. ¡Hay tantas historias que demuestran lo que hoy afirmo en esta Nueva Conciencia del liderazgo! Pero para ahorrarnos horas y horas de análisis, me remitiré a un contundente ejemplo de la historia misma de humanidad, y siendo un ejemplo dramáticamente extremo: Judas, discípulo de Jesucristo, tuvo al mejor pastor, al mejor líder, al mejor maestro, al más sabio, al mejor amigo…, y sin embargo jamás hizo lo que su líder le enseñó conviviendo diario con él y siendo incluso parte importante de su vida misma, siendo discípulo. Y no tan solo no lo hizo, ¡sino que hizo todo lo contrario! Lo traicionó, lo vendió, le mintió, y hasta al final la vida se quitó. ¿¡Qué pasó ahí!? Lo que te estoy enseñando hoy, dar el ejemplo no es tan poderoso como nos lo han hecho creer. Su poder está más relacionado en el deseo de recibirlo que en darlo. Te lo quiero reiterar: el extraordinario poder transformador del ejemplo radica en el deseo de aprender por parte del seguidor, más que en la influencia e inspiración de ejemplo que pueda dar el líder. Cuántos no afirmarían que su vida se transformaría si tuvieran de ejemplo a Jesucristo, pero en carne y hueso y conviviendo diario con él. Así lo tuvo Judas y no, ni el ejemplo a esta máxima magnitud logró transformarlo. ¡Y mira de qué ejemplo estamos hablando! Doblega a tu ego, qué nos queda a ti y a mí. Si ya viste quién no pudo transformar mediante el ejemplo, qué andamos intentando tú y yo. El reto no es el liderazgo, el desafío no es que falte quién dé el ejemplo, el verdadero desfío radica en el carácter del seguidor, en su voluntad, en su actitud.

En esta nota, por lógica, quiero hablarle en forma distinta a ambos, líder y seguidor:

LÍDER:

Ya por Dios, vive tranquilo siendo tú y sin ansia de ser el mesías redentor mediante tu ejemplo. Si esperas que otro haga lo que tú haces porque le das el ejemplo, sólo estará acumulando frustración. Pronto te debilitará la decepción. Aprende y acepta: la gente no va a hacer lo que tú hagas. La gente va a hacer lo que se le pegue la gana, independientemente del ejemplo que les des; sólo a veces, y entiéndase muy ocasionalmente, lo que la gente haga coincidirá con lo que tú haces. Esa mera coincidencia, basada e iniciada en el deseo de ser así por parte del seguidor, surgida de su carácter, de su voluntad, de su actitud ante la vida, de su cosmovisión, es lo que le dará enorme poder de influencia a tu ejemplo. El mérito transformador no lo tienes tú, radica en el seguidor. Tú solo tienes el privilegio de inspirar exclusivamente a aquella alma que lo desea. El agradecido siempre deberás ser tú al poder así, ser convertido en maestro, pero no por lo que sabes ni por lo que enseñas con tu ejemplo, sino por el deseo de aprender que tu seguidor tiene, ese deseo, su deseo, es el que te transforma a ti como dichosa oportunidad para que entonces, y solo hasta entonces, tu ejemplo cobre gran sentido.

Querido líder: vive más en paz y sólo preocúpate por ser auténtico. Sé honesto y fiel a tus valores, a tus creencias. Eso es todo lo que te corresponde hacer (y de hecho lo único que realmente puedes hacer). No viniste a dar “el ejemplo”, viniste a ser quien estás destinado a ser, y eso será ejemplo a seguir pero solo para el que lo identifique así. El poder del ejemplo no está en darlo, sino en el deseo de recibirlo y eso, de alguna manera, no está en ti, está en el otro. Y de paso esté decirte, tú tienes una labor tremendamente encomiable: simplemente ser tú de manera auténtica, de dar a conocer tus atrevimientos. Mis respetos si lo logras. A todos se nos da incluso la vida entera para tal fin, alcanzar un momento así, y muchas veces la vida entera no nos alcanza. Sé íntegro, acomoda todas las piezas de tu ser en una sola línea, ármate como estás destinado a ser. El resultado de eso mi amigo, es el mejor ejemplo que podrás dar en toda tu vida. No se trata de quedar bien, se trata de que seas quien eres, independientemente de cualquier otra cosa. Así, como seas, ¡te aseguro que serás grandioso ejemplo… para quien esté destinado y deseoso de seguirlo!

La gente no te seguirá por tu ejemplo, la gente te seguirá porque ellos, antes incluso de conocerte, traían en su interior un deseo y aspiraciones parecidas a las tuyas. Destrona a tu ego con desdén y descubre que un auténtico seguidor, jamás te seguirá a ti, seguirá lo mismo que tú estás siguiendo también y por ello, tu ejemplo le servirá, pero recuerda, la transformación del otro no radica en que les des el ejemplo, radica en la dicha de tu autenticidad para que se convierta en ejemplo de inspiración para el que viene a buscar contigo lo que a ambos les confiere tanta emoción por existir. Ese encuentro es un amor que siempre ha existido entre discípulo y maestro. Alumnos tendrás muchos, y a ninguno le transformará gran cosa tu ejemplo. Discípulos… eso es otro mundo, y solo a esos pocos, poquísimos, tu ejemplo será como la luz del faro en sus vidas. Tú serás feliz por iluminar y el discípulo por así poder alcanzar a ver con mayor claridad. Disfruta de ser maestro, disfruta de ese amor que pocos entienden, que pocos tenemos la dicha de vivir.

Da el ejemplo, con el único objetivo de comunicar tus atrevimientos, de informar lo que buscas en la vida y la pasión con que lo haces. Y hasta ahí. Recuerda que tú jamás “tienes que” convencer a nadie. Líder, tu labor no es convencer, es comunicar lo que tanto te gusta y el cómo y cuánto te apasiona hacerlo, muéstrate, aparece en los medios que te sean posibles, eso es todo. Recuerda que intentar convencer a otro es un violento intento de colonizarlo y posiblemente así hasta de despersonalizarlo. Eso no hace un líder. Nunca intentes que el otro sea como tú, intenta que el otro al fin sea quien está destinado a ser, así como tú te has atrevido a hacerlo con tu vida. El simple hecho de atreverte a ser es algo que ya de grandioso valor, algo que así comunica tus pasiones, con ello ya das un gran ejemplo, pero nota cómo dar el ejemplo es más un suceder que un hacer.

Ya luego permite que el destino teja los hilos para que así, llegue a ti quien te condecore como maestro al interesarse genuinamente en seguir tu ejemplo. Ten presente que el verdadero líder no busca seguidores, sino precisamente al revés. Permite que los seguidores sean los que naturalmente te buscan a ti por el magnetismo de tu ejemplo, ese que se sucede mediante tu atrevimiento a vivir.

SEGUIDOR:

¡En ti radica un enorme poder transformador para tu propia vida! Eres grandioso. Detente a sentir en tu corazón qué es lo que buscas… y cuando encuentres a alguien que busca lo mismo que tú, ¡siente el enorme poder inspirador de su ejemplo! ¿Cómo lo sentirás? Como un magnetismo hacia él o ella, pensarás con mucha frecuencia en él o en ella, desearás imitarle en su búsqueda, y es que descubrirás con emoción que buscan lo mismo, solo que el líder ya lleva más tiempo en la búsqueda y sus hallazgos pueden ahorrarte muchos errores. No te extrañe sentir amor cuando ves a tu líder, descubre con sorpresa que ese amor sí existe, pero más que amor por tu líder, es por lo que busca él también. Con el tiempo, grata sorpresa te llevarás al entender que sí, ambos están enamorados…, pero de un ideal común, y eso es lo que sienten. Es maravilloso respirar lo mismo y aspirar hacia lo mismo. Es dichosa conspiración.

Hay una gran fuerza dentro de ti, y muchas veces la descubrirás al sentirte inspirado por lo que ves que hace un líder. Esa fuerza que habita en ti empezará a manifestarse como tu deseo de imitarlo. Te sienta bien imaginar ser y actuar como él o como ella. Te motiva su ejemplo, sientes inspiración cuando observas su vida y tienes deseos de llevar una vida así. ¡Bendice el encuentro! Al fin has hallado a alguien a quien puedes hacer tu maestro. Busca a esa persona, procura el encuentro, cultiva la relación. Te adelanto que será más fácil para ti de lo que imaginas. La gente permite que se le acerque alguien que se le parece. Y si tú buscas lo mismo que observas que tu líder ha buscado en su vida, te aceptará alegremente cerca de él, porque por la misma razón, tu líder verá en ti la emoción que a él siempre le ha embargado. Te aseguro que tarde o temprano festejarán el encuentro.

Observa la vida de tu líder con mucha atención, imita lo bueno, eso que para ti son señales de avance para tu camino. Si en algo no coincides con él o ella, respeta la diferencia, son personas como cualquier otra, con defectos y virtudes, tú solo estás a la caza de sus virtudes y de las paralelas enseñanzas que podrían darte sus defectos. Siempre prepara tus preguntas, haz muchas, todas las que puedas en cada encuentro que tengas con tu líder. Observa su vida. Siempre que puedas acompaña a tu líder, y solo observa cómo hace lo que hace. Ver actuar a tu líder en la vida real es el mejor aprendizaje que podrás tener. Aprende cómo hace las cosas, observa su vida, observa cómo distribuye su tiempo y lo que hace en él. Sin decirte palabras, tú podrás aun ahí aprender enormidades. Si no te queda claro cómo logra lo que logra, porque a veces te parecerá como magia la manera en que alcanza sus objetivos, pregunta, pregunta qué hizo exactamente y algo más importante aún, pregunta qué pensaba mientras lo hacía. Invierte en ese conocimiento, invítale un café o una comida a esa persona cuyo ejemplo te inspira, serán los mejores momentos para preguntarle. Te garantizo que será una de las mejores inversiones que podrás hacer en tu vida. Cuando creas el espacio para sentarte a escuchar a un líder, inviertes en ti. Escucha. No interrumpas. Siempre lleva algo en qué apuntar. ¡Siempre! Disfruta el ejemplo que es observar su vida. Y si alguien así para ti te sugiere algo, ¡hazlo! Hazlo.

A ambos… líder y seguidor…, dando el ejemplo y recibiéndolo, por la dicha de su encuentro les garantizo una gran…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Nivel de conciencia: amor.

Las cosas las veremos dependiendo desde donde las veamos. El humano está diseñado a ver por “permisos” que representan su estado de conciencia. Dependiendo del estado de conciencia al que asciendas, será lo que se te permitirá ver de lo que es. ¡Me encanta haber llegado desde hace muchos años a este estado de conciencia desde donde alcancé a entender este “instructivo de la vida”! Frente a un mismo hecho, persona o circunstancia, las personas tendrán diferente “interpretación” dependiendo de lo que ven por su estado de conciencia, y luego, desde ese entendimiento nacerá su hacer. Por eso existen tantas reacciones diferentes como estados de conciencia, frente a lo mismo. Por eso un libro o una columna o una persona o un hecho –todo–, frente a dos diferentes individuos con distintos niveles de conciencia, opinan y reaccionan tan tremendamente diferente, ¡frente a lo mismo! Por eso en este mundo ha sido, es y será por siempre un imposible estar todos de acuerdo, por eso la inteligencia de la vida ha permitido crear grupos, para que el individuo pueda desenvolverse creyéndose en lo correcto al convivir con afines… hasta que algo cambia en él y así siente la necesidad de dejar ese grupo y ascender al siguiente mejor. Este fenómeno es lo que sustenta mi filosofía de vida: Nueva Conciencia, donde siempre será nueva, cada vez que ascendamos al siguiente nivel.

El humano que desea evolucionar –habrán quienes no lo deseen o no lo logren durante toda su vida– pasará por los siguientes estados de conciencia (del que más bajo nivel de energía en el que mueve su frecuencia hasta el que más): vergüenza, culpa, apatía, sufrimiento, miedo, deseo, ira, orgullo, coraje, neutralidad, voluntad, razón, amor, alegría y paz. Opinaras, sentirá y actuarás reaccionando a todo dependiendo desde qué estado de conciencia manejes hoy en tu vida. Esta es la razón por la que cuando cambias tu interior te cambia el mundo entero. La verdad, el mundo entero siempre ha estado igual y siempre estará así de igual, pero tu lo percibes tan impresionantemente diferente por lo que al fin alcanzas a ver. No se ven con los ojos, se ve realmente con tu estado de conciencia. Este es un tema amplísimo y futuro de uno de mis libros y conferencias, pero hoy por la mañana estudiaba acerca del nivel de conciencia amor. Te comparto aquí algo del tema:

«El amor es una forma de ser. Es la energía que se irradia cuando se entregan los bloqueos que impiden su expresión. Es más que una emoción o un pensamiento, es un estado de ser. Amor es el camino de la entrega. Es una manera de estar en el mundo que dice: “¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo puedo reconfortarte? ¿Cómo puedo prestarte dinero cuando no lo tienes? ¿Cómo puedo ayudarte a encontrar un trabajo? ¿Cómo puedo consolarte cuando has sufrido una pérdida importante en tu familia?”. A través del amor, iluminamos el mundo.

Todos tenemos la oportunidad de contribuir a la belleza y a la armonía del mundo mostrándonos bondadosos con todos los seres vivos y apoyando el espíritu humano. Lo que damos libremente a la vida fluye de nuevo a nosotros, porque somos parte de esa vida. Como las ondas del agua, todo regalo retorna a quien lo da. Lo que afirmamos en los demás, lo afirmamos en nosotros mismos.

Cuando estamos dispuestos a dar amor, descubrimos que estamos rodeados de amor y que, simplemente, no sabíamos cómo acceder a él. El amor está presente por doquier, basta con tomar conciencia de su presencia.

Por lo general, la gente asocia el amor con al amor romántico, cuando nos decimos “cariño” o “amor”. Pero el amor romántico ¡sólo es una pequeñísima parte de la vida humana! Hay muchos otros tipos de amor que no son el amor personal, romántico y que están presentes en nuestra experiencia cotidiana».

Alguna canción dice por ahí: “El amor es una cosa esplendorosa”, y por experiencia personal afirmo que sí, lo es. Cuando evolucionamos y soltamos todos los bloqueos que hay para llegar a este nivel de conciencia, el mundo irradia el esplendor del amor. En el nivel de conciencia amor, este resplandor ya no está oculto, ¡lo vemos hacia todos lados donde volteemos! Llegas incluso a ver milagros de cómo el amor cura. El amor troquela nuevos argumentos de vida. Me encanta una historia real de la que supe cuando un cazador de patos cambió repentinamente al presenciar un acto de amor. Un día fue a cazar, como hacía a menudo por diversión. Vio un pato volando, le disparó y lo vio caer al suelo gravemente herido. Para su asombro, de repente, vio a su pareja volar hasta situarse encima y extender sus alas para protegerlo. Al ver su amor, el corazón del cazador dio un vuelco; nunca volvió a cazar.

Cuando te vuelves amor, hay ciertas cosas que ya no puedes volver a hacer. Y hay cosas que puedes hacer en el nivel de conciencia amor que son simplemente imposibles, vamos, impensables, en otro nivel. Cuando entras al nivel de conciencia amor, incluso te llevas la sorpresa de que empiezan a aparecer personas en tu vida que harán por ti lo que nunca imaginaste que alguien se interesara en hacer. Vives milagros sin necesidad de etiquetarlo con la palabra “milagros”. Este nivel de conciencia, amor, tiene un efecto transfigurador por sí mismo, silenciosamente. Estar cerca de una persona que ha alcanzado este nivel de conciencia, trastoca todo. Nos cambia, muchas veces sin darnos cuenta, la percepción del mundo, ¡incluso sin que nos diga nada! Ese es el poder tan solo de la presencia de alguien que ha alcanzado a vibrar así gracias a este nivel de conciencia amor.

Hay mucho que comentar al respecto, pero hoy quise compartir parte de mis estudios y reflexiones del tema, esperando que lo alcances a ver, y si no, esperando que surja en ti al menos la curiosidad de cómo alcanzarlo a ver, para poderlo vivir. Evolucionar, con Nueva Conciencia, genera una gran…

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

¿Dónde radicará la emoción?

En varias de mis conferencias y ahora en mi más reciente libro, Calidad de vida, he explicado ampliamente que los resultados que uno desea son consecuencia de la acción. A su vez, la acción es consecuencia de la emoción…, pero ¿por qué algunas personas se emocionarán tanto por emprender y cristalizar una idea que tuvieron y otras no? Vamos, sé que algunas personas ni ideas albergan, y de las pocas que sí, sólo algunas se emocionan al grado de hacer lo que tengan que hacer para cristalizar esa idea en realidad. ¿Cuál será el secreto de esos “hacedores”?

Yo creo que el secreto está en descubrir el origen de su emoción. Y aunque varias veces me he puesto a pensar en esto, solo algunas veces atino a suponer que el origen de esa emoción está ¡en la imaginación! Lo que que llega a ver una persona en su interior, algo que nadie más podrá ver, le es suficiente para emocionarse y empezar a actuar. ¡Ese es el santo y seña! ¡Imaginar! Es el poder de visualizar, ver lo que los demás todavía no. Y solo hasta que una persona se imagina un futuro extraordinario, ¡de esas imágenes que ve en su interior proyectadas hacia afuera, es que surge su poder! Imaginar ya es empezar desde el final. ¿¡Ya viste el enorme poder que puedes desarrollar mediante la imaginación?! El tema de la imaginación es más delicado y trascendente de lo que imaginas. Necesitas imaginar para atreverte a hacer, necesitas imaginar para atreverte a emprender, necesitas imaginar para experimentar la felicidad de la creación, una manifestación divina en el humano.

Para que tu imaginación sea eficaz necesitas tres cosas esenciales:
1. Detenerte a pensar
2. Imaginar con gran claridad los resultados
3. Emocionarte por lo imaginado

1. Detenerte a pensar.- Es imposible que imagines si no te das el tiempo para ello. Y aquí déjame ser enfático: jamás llegará el tiempo, tú tienes que crearlo. Nunca esperes a “…luego, al ratito que encuentre un huequito”. No, los huecos en la agenda nunca llegan, no aparecen como generación espontánea, tienes que planificarlos, tienes que reservar un tiempo específico en tu agenda para detenerte. Para detenerte a pensar. Detenerse a pensar es más valioso de lo que la persona común puede suponer. ¡Es trascendente! Los grandes momentos de creación han surgido por detenerse a pensar, por abrirle las puertas a la imaginación, eso significa darte el tiempo para imaginar, eso significa hacer un espacio en tu agenda reservado para imaginar. Mis sugerencias para crear ese espacio en tu calendario, este trascendente espacio para detenerte a pensar, son las siguientes:
– Procura un horario de total silencio. Por ejemplo, un espacio de 15 a 20 minutos entre las 4:00 am y las 7:00 am. Esas horas del día son fantásticas para detenerse a pensar, además de que no sueles interrumpir otras actividades programadas a esas horas.
– Procura un lugar donde puedas estar solo. Las decisiones más importantes de tu vida las tienes que tomar tú solo. ¡Enteramente solo! Pensar no es una actividad colectiva. Tu vida no debe decidirla alguien más que tú. Busca un lugar que pronto se convertirá en tu santuario.
– Crea un ambiente digno para detenerse a pensar y abrirle así las puertas a la imaginación. En mi caso, mi despacho y a momentos mi sala son mis lugares ideales. Coloco mi difusor ultrasónico para ambientar con aromaterapia, encantándome el aroma de sándalo y de vez en cuando el de eneldo. Tengo cerca alguna figura que me inspire (religiosa o artística) y las condiciones físicas de mi asiento es procurando una enorme comodidad, así como mi manera de vestir. La comodidad es una resbaladilla para la imaginación.

2. Imaginar con gran claridad los resultados.- También en varias de mis conferencias he expresado que claridad es poder. Mientras más claro veamos algo, más fuertemente deseamos tender hacia ello. Ahí radica el poder de la claridad. Si “medio nos imaginamos”, mediana será la emoción por hacer y su poder se desvanecerá casi de inmediato por la misma causa. ¡Necesitas imaginar con gran claridad! Tienes que imaginar con colores, sonidos, texturas, figuras, circunstancias, hechos, relaciones, ¡consecuencias de ese resultado imaginado!, afectación en tu salud, en tu economía, en tu familia, en la sociedad. Todo ello lo debes ver claramente en tu interior, es decir, imaginarlo. Y aquí viene algo trascendente, para que surja un enorme deseo en ti por hacer, por emprender, tienes que…

3. Emocionarte por lo imaginado. Si tu resultado es bajar de peso, no es lo mismo imaginar que tienes menos panza… y ya, a imaginar la extraordinaria e inigualable sensación y alegría de entrar a la ropa que tenías guardada desde hace mucho tiempo y que para colmo es una ropa hermosa y fina, y ahora quedándote hasta holgada. No es lo mismo imaginar bajar de peso así sin más, casi solo imaginando un simple número en la báscula, que imaginar un encuentro repleto de sana locura, pasión y desenfreno en una relación con alguien hermosa, digno merecimiento del cuerpo que ahora tú también muestras. No es lo mismo creer que se está imaginando un lugar muy agradable donde vivir, cuando al mismo tiempo no vemos dentro de nosotros mismos las características de ese lugar, (confundimos el deseo con la imaginación), que imaginar realmente el recinto con su tamaño, tipos de texturas, aromas, luz, personas a las que beneficiaríamos, alegría por doquier estando en ese lugar, etc. ¿Ves cómo todo cambia cuando imaginamos algo emocionante? Cuando te emocionas por lo que imaginas, ¡de inmediato empieza nuestro cerebro a hacerse una de las preguntas más poderosas que puede empezarse a hacer… “¿Cómo?”. ¡Y esa es la puerta al emprendimiento! Esa pregunta es poderosísima, porque basta hacérsela el número suficiente de veces para que la respuesta aparezca. Cuando la respuesta aparece sucede el culmen de la emoción, la chispa que enciende la acción concreta. Ahí la persona, al fin, empieza a emprender… ¡empieza a crear!… ahí el humano goza el éxtasis de su semejanza con Dios, el creador.

Ahora ya será cuestión de tiempo de que veas cristalizado en realidad tangible lo que antes solo imaginabas con emoción. Ese tiempo dependerá de tu pasión, de tu deseo ardiente o ferviente por ya ver tus pensamientos materializados. Esos momentos son éxtasis vitales. Esos momentos son indescriptibles e incomparables con ningún otro gozo de tantos que nos ofrece la vida. Ni el placer culinario ni el gozo sensual es equiparable el enorme gozo de la creación. Pregúntale a un escultor, a un arquitecto, a un escultor. El autor de una obra conoce lo que es dar vida, el autor de una obra experimenta una incipiente chispa divina en su interior, la chispa de la semejanza con el creador y su infinito amor por y en el proceso.

¡Imagina! ¡Emociónate por existir… creando! No te pierdas esta dicha de ser humano tocando tu divinidad. Detente a pensar, imagina y emociónate al grado que no tengas más opción que emprender ya, aquí y ahora.

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.