Cómo eliminar la angustia de tus deudas.

Pagando. Pero no es tan fácil, lógicamente. Si no, aquí acabaría la columna. Primero entendamos que tus deudas son un gran negocio par alguien más y por eso a alguien más le conviene que sigas endeudado. Pero bueno…, ¿Cómo fue que te llegaste a endeudar tanto?, y para colmo, lo sigues haciendo. Parece que has entrado a una angustiante espiral sin fin. La verdad, la persona promedio se endeuda porque es muy fácil gastar un dinero que no es suyo. ¡Y esto lo saben los bancos! Por eso te “prestan” dinero fácilmente. porque te cobrarán mucho más de lo que te prestaron si te tardas en pagar. ¡Eso es el gran negocio de los intereses!, porque más del 65 % de la gente se tarda en pagar. Aquí, si hablamos de negocio, ¡es extraordinario prestar dinero cobrando intereses por retrasos! Por eso los bancos, en cuanto la persona entra a una etapa económicamente activa (entre los 18 a 24 años), casi te llevan hasta tu casa las tarjetas de crédito con mínimos requisitos y en algunas ocasiones prácticamente ninguno, para que ahí empiece un endeudamiento que podrá durar toda la vida. La gente promedio no sabe ni cómo funciona el pago de intereses de la tarjeta y cómo se van multiplicando intereses sobre intereses, mes tras mes, incluso si solo pagan el mínimo. Esta historia del uso de tarjetas de crédito es terrible y es un tema aparte, pero es el origen de la deuda de millones. Es un gran negocio para el que presta dinero. El negocio de la ignorancia del que lo pide. Esto aunado a personas que piden dinero prestado a personas, o tienen encima una hipoteca o, como leí hoy una nota de CNN-Expansión donde se comentaba cómo en USA la deuda estudiantil de un hijo retrasa la jubilación. ¡La “educación” es un negocio grandioso! Y lo es porque trastoca lo más preciado para un padre: sus hijos, prometiéndoles que tendrán un mejor futuro si los meten a estudiar. ¡Caray! Si supieras la cantidad de gente exitosa (económicamente hablando) que conozco y que no fue a la escuela. Sin embargo, se ha hecho un gran negocio con la educación en donde incluso los padres sienten que “lavan sus culpas” haciendo hasta lo imposible -como endeudarse- por darles una “educación” a sus hijos. Es lo que yo llamaría endeudamiento con base moral. Haces un mal (endeudarte) en pos de un bien (educar a tus hijos). ¡Qué bonito! Hasta parece que escucho los violines de fondo. Atención: aquí no quiero dar a entender que es malo ir a la escuela. ¡Es extraordinario! Pero lo que sí quiero afirmar es que si no tienes el dinero para mandar a tus hijos “a la mejor escuela”, puedes enviarlos a otras o incluso no angustiarte porque no estudien cuando hay otros caminos para triunfar en la vida, y esos sí me constan. Pero bueno, como lo más posible es que no me esté leyendo un banquero o un empresario dueño de una escuela, mejor hablemos del que más posiblemente sí me esté leyendo, el endeudado. ¡Tienes que hacer algo para salir de deudas y tienes que hacerlo ya! Lo más posible, si eres como la mayoría, es que no sepas cómo. Solo vas acumulando angustia. Quiero afirmarte: ¡hay cómo salir del problema! Y te lo diré más adelante.

Primero que nada, algo fuerte de aceptar es que endeudarse no es solo cuestión de que pidas dinero prestado y luego no tengas para pagar y los intereses te vayan comiendo, se coman tu paz, tu bienestar, tu estado de ánimo, tu vida misma. No… es algo más delicado: endeudarse es un hábito. Esto que te acabo de decir es más grave de lo que te imaginas. Y es grave porque si algún día llegas a pagar tus deudas, en un alto porcentaje de los casos… te volverás a endeudar. Endeudarse es un hábito. Y tenemos que corregir ese dañino hábito o jamás podrás vivir en paz. Jamás. Este es un tema de libros enteros, de largos seminarios, pero para una breve nota como quiero compartirte, te sugeriré un camino de solución de tan solo dos pasos:

  1. Tienes que hacerte consciente de que tienes un problema grave.
  2. Necesitas resolverlo dejando de gastar en cosas innecesarias al mismo tiempo que ganando mucho más dinero del que hoy ganas.

El primer paso, por increíble que parezca, es el más difícil. Escribo esta columna el 2 de diciembre, y como ejemplo de la época, hay gente súper endeudada que aun así comprará un arbolito de Navidad y adornitos, además de hacer un gran esfuerzo para algunos regalitos. En aproximadamente 7 semanas, verás -literalmente- tu dinero en la basura, el arbolito seco en los botes de basura, ahí está tu dinero.

Solo hasta que una persona es consciente de su grave problema de deudas, ¡no compraría un arbolito navideño y usaría ese dinero para pagar algo de su deuda! Pero de inmediato entrará el pensamiento deliberadamente inconsciente del problema diciéndote: “…¡cómo no voy a comprar un arbolito!, es por mis hijitos, deben pasar unos días alegres viendo su arbolito, como todos los niños. Es solo esta ocasión y ya el año que entra Dios dirá. No es tanto gastar esa cantidad de dinero”, y varios más etcéteras. ¿Qué no puedes llevar a tus hijos a que vean los arbolitos y foquitos mejor a una calle adornada y regresar a casa en paz? Esta época yo siempre la he considerado tan paradójica, donde los villancicos te dicen: “Noooooche de paz, noooooche de amor…”, y es una época donde lo que menos hay para muchos es precisamente paz y amor y por decisión propia. Familiares que se “tienen que” ver y no hay la más mínima simpatía pero ahí vas y los ves, viajes que parece se “tienen que” hacer sin verdadero deseo de ir hacia ese destino, compras que muchos sienten que “tienen que” hacer para regalos que se “tienen que” dar para quedar bien o por temor al qué dirán si no regalas. Por eso te digo, el primer punto es el más difícil de todos, tienes que hacerte consciente de que tienes un problema grave. Sí, tienes un problema, y sí, es grave. Pero no lo quieres ver así. Es como el adicto que no acepta su problema. Igual. ¡Tienes que abrir ese sobre del banco para que veas lo que debes en la tarjeta de crédito! La deuda no disminuye si no abres el sobre. Tienes que hacerte consciente.

Luego, necesitas dejar de gastar en cosas innecesarias. Y esto sucederá casi en un bendito automático si das el primer paso. Si realmente te atreves y empiezas a hacerte consciente, ¡te sorprenderá la cantidad de cosas innecesarias que tienes el hábito de comprar y dejarás de hacerlo! Si no te haces consciente seguirás endeudándote, y peor si tienes una pareja igual o más inconsciente que tú. Las parejas se ayudan o las parejas se dañan. Mientras que uno no quiere confesarle el gran problema económico que se tiene a la pareja para no precuparla (o preocuparlo), la otra (o el otro) sigue gastando en cosas absurdamente innecesarias pero que percibe como necesidad. ¡Es horrible vivir este infiero de vida de relación! La angustia se incrementa día a día y el maltrato en entre la pareja empieza, creyendo que nada tiene que ver el dinero, cuando todo pleito empezó y se mantiene por temas de dinero. Fíjate en algo increíble: en qué gastan su dinero las personas dependiendo de su clase social:

  • Los pobres gastan en chácharas y súper ofertas de “cositas”.
  • La clase media compra endeudándose por uso de créditos queriendo llevar una vida “como de rico”.
  • Los ricos compran sólo y exclusivamente lo que les genera más dinero.

Así de fácil es entender esto. Vé en qué gastas exclusivamente y podrás identificarte con comportamiento de pobre, clasemediero o rico. Cada persona, dependiendo de su nivel socioeconómico, intentará estrategias diferentes para salir de sus problemas económicos, porque todos podemos tenerlos, independiente de nuestro nivel socioeconómico. Al pobre le caracteriza la emoción de revender algo. El pobre se ilusiona con salir adelante revendiendo cositas. Ganar “unos pesitos” por la gran oportunidad que encontró de comprar algo súper barato o incluso no más a buen precio, pero el que lo pueda revender un poco más caro le ilusiona como fuente de ingresos. Normalmente lo que gana le alcanzará solo para poder comprar más “cositas”. Si tu entras a la casa de una persona pobre, está llena de “cositas” inservibles hasta acumuladas unas sobre otras en cajas o mesitas o colgadas en la pared, pero que para su percepción fueron una “gran oportunidad” de compra y por eso ahí las tiene como trofeítos.

La clase media es la que más sufre de endeudamiento por comprar y hacer solo lo que les gusta. Ni es pobre, ni es rico, pero quiere vivir como rico. Entonces compra autos, come con toda la familia en buenos restaurantes y viaja… usando tarjetas de crédito. Tarde o temprano, y la mayor parte de la veces más temprano que tarde, las deudas se los come. Normalmente rentan donde viven y ello aumenta más su estrés por deuda. Suelen tener un trabajo bien remunerado, pero más del 85 % de su dinero se va en pagar deudas. Varias veces llegan a un momento en donde ya no saben qué hacer porque viven limitados a un sueldo que por más bueno que sea es un límite, mientras que sus deudas van en aumento.

Los ricos compran lo que les genera más dinero y se atreven a hacer lo que les conviene aunque no les guste. Y compran varias estrategias así para tener varias fuentes de ingreso y nunca solo depender de una. Los ricos tienen por lo menos siete diferentes fuentes de ingreso. Claro que por su misma condición económica también pueden comprar “cositas”, ¡y lo hacen!, pero muy poco o rara vez; también pueden viajar y salir a comer a restaurantes lujosos…, pero sin endeudarse. Lo notas hasta cuando pagan y no usan tarjetas de crédito sino American Express (un tipo de pago en efectivo en su versión con clase). Pero lo que más le emociona a los verdaderamente ricos es adquirir solo lo que les genere más y más dinero. Es su estrategia para no tener límite.

Tú y yo, independiente de nuestro nivel socioeconómico, necesitamos dejar de gastar en cosas innecesarias. Si te detienes a hacer consciencia, te sorprenderá la enorme cantidad de cosas innecesarias que tienes tendencia a comprar. Yo hace unos años me sorprendí de esta dinámica en mi propia vida. Cuando decidí dejar de comprar cosas innecesarias… ¡casi no compraba nada! Y pasaba tanto tiempo sin comprar, ¡que hasta me sentía como mal, como que me faltaba algo! ¡El hábito de comprar babosadas! (Y no escribo la palabra que se me antoja aquí porque escribiendo soy un poquito más recatado que hablando). Por eso te digo, -sé del tema en carne propia-, endeudarse es un hábito. La clase media (más tirándole a pobre que a media) puede llegar a tener como “entretenimiento” el salir a pasear… de compras, comprando una gran cantidad de cosas innecesarias mientras siente que solo salió a pasear. Hace varias décadas, la clase media-baja salía a pasear a los parques, hoy salen a pasear al “nuevo parque”: los centros comerciales. ¡Por eso se construyen y se construyen tantos y tantos por doquier! Hasta existe una estrategia mercadológica vía lenguaje y sus emociones, incluyendo en el nombre del centro comercial la palabra “parque”. Y es que son los parques de hoy en día para millones y millones de personas clase media. Los ricos son los que “compran” los terrenos y los locales y hasta los edificios enteros de un centro comercial, compran lo que les dejará más y más dinero como sistema, mientras que la clase media va a esos centros comerciales a aumentar su deuda hasta por comprar helados para toda la familia o unos cafecitos con postre, si no le alcanza para la ropa de finas marcas ahí vendiéndose, pero el hecho es que hay que gastar en algo como paseo. Gastar es el nuevo pasear. Mira este ejemplo: ¿Te serviría pagar a tu deuda unos 9,360 pesos? Eso es lo que tendrías si no gastaras en dos cafecitos más un postrecito de Starbucks cada fin se semana por un un año. Pero decidiste salir a pasear a un centro comercial y cómo no comprar por lo menos dos cafecitos repletos de azúcar para tu pareja y para ti, más un postrecito para compartir entre los dos.

Debes detener el incremento de la deuda haciéndote consciente de este tipo de gastos, y te detendrás hasta que los veas absurdos, y los verás absurdos hasta que decidas hacerte consciente. ¡Ahí los dejas de hacer! Ahí detienes la angustiante espiral sin fin de tu endeudamiento.

Ahora bien, una cosa es detener la deuda dejando de gastar en cosas innecesarias, pero otra cosa es eliminarla. Ahí es en donde entra el reto de tener que ganar más dinero. Definitivamente necesitas ganar más dinero y el promedio de la gente no sabe cómo. Necesitamos imitar a los ricos, guardando las debidas proporciones. Necesitamos aprender a adquirir algo que nos genere más y más dinero. Es lo que los especialistas en la materia le llaman “activos”, algo que te genere más dinero. Y no, no creas que mi recomendación es que, como rico, compres un departamento o una casa y la rentes para que te deje más dinero mes tras mes. ¡Claro que si puedes debes hacerlo! Pero partiendo de la base de que estás endeudado, pues es casi imposible comprar una casa para rentarla en este momento. Pero te tengo la gran noticia de que puedes adquirir algo mucho más accesible, muchísimo más, y generar mucho más dinero. Más adelante te invitaré a saber del tema. Mientras, te explico cómo hay cosas que se pueden convertir en activos, por ejemplo, un diseñador cuando compra una MacBook, si no le diera un uso productivo, sería una “cosita” carísima, algo que aumentaría su deuda y su angustia económica por más de 25 mil pesos que paga por ella. Pero si esa misma MacBook la usa para un diseño que se venderá enormemente, más unas postales digitales que se descargarán mientras la gente las compra vía PayPal, además de usarla para diseñar una página de Internet con un sistema de enseñanza y videos donde la gente paga por aprender su materia, entonces la MacBook fue un tipo de compra de rico, algo que le generó mucho dinero y se lo podrá generar como un sistema recurrente sin límite. Ésta es la única solución real para eliminar las deudas. Un persona de clase media-baja que ignora estrategias generadoras de riqueza, vive la paradoja de creer que paga sus deudas, endeudándose más, este absurdo existe: cuando pide prestado para pagar deudas, usa una tarjeta de crédito para pagar otra; y es que la persona no conoce cómo hacer para salir de esa angustia. El banquero sonríe y hasta podría ofrecerle otra tarjeta de crédito.

Yo el año pasado conocí el negocio alterno más extraordinario de mi vida, que gracias a Dios no es multinivel ni esas promesas que no funcionan para la abrumadora mayoría de la gente y solo las endeuda más, donde nadie tiene que vender absolutamente nada, donde nadie sale lastimado, algo que se puede hacer en el tiempo libre que te quede, algo con lo que se puede empezar a ganar más para poder pagar deudas y empezar a vivir en paz. Conocí un negocio real donde con la inversión más baja que he conocido en toda mi vida logré generar un sistema de ingresos extras basado en la natural y normal vida de cualquiera. Si tienes deudas y ya te urge salir de ellas, haz todo lo que te he recomendado en esta columna, además, si deseas conocer este concepto de negocio que te puede ayudar tanto a salir de deudas, escríbeme haciendo aquí y empecemos a trabajar en la solución.

La misión de mi vida y de mi empresa Nueva Conciencia es: “Ayudar al ser humano a sentirse extraordinariamente bien”. Y pagar y eliminar deudas ¡se siente extraordinariamente bien! ¿Tendrás que invertir? Lógicamente que sí, pero mucho menos que lo que gastas en “cositas” o pagos mínimos de tarjetas, muchos menos de lo que pudieras imaginar. ¿Tendrás que trabajar? ¡Lógicamente! No conozco otra manera honesta y digna de mejorar la economía. ¿Tendrás que dedicarle tiempo? ¡Obvio! ¿Hay otra manera u espacio para hacer algo? Te digo todo esto porque cómo me admiro con la inocencia (por decirle de alguna manera) de la gente cuando se le ofrece ayuda y cree que se trata de una invitación a asistir a un centro de donaciones donde si llegas puntual alguien te va a regalar dinero no más por ir y ya. En la vida para ganar hay que trabajar, hay que invertir: o dinero o tiempo o talento o alguna combinación de estas. No existe otra manera. Lo que sí te afirmo es que necesitas hacer algo ya. No te anestesies voluntariamente, como a muchos se les antoja en época decembrina. No creas que ya mejor el año que entra ¡va a ser tu año! Eso es un autoengaño si sigues haciendo lo mismo que haces siempre. ¡Tienes que ser objetivo! Si con lo que vienes haciendo siempre ya viste que no te alcanza, entonces tienes que hacer algo más. Si has llegado hasta esta altura de la lectura, tú bien sabes que tienes que hacer algo. Algo debes cambiar en tu vida. Yo estoy aquí para ayudarte dándote información (clic aquí), pero tú deberás moverte para adquirirla y aplicarla. Déjame decirte desde mi corazón y hacia el tuyo: hay solución. La hay. Por más grande que parezca tu deuda, si realmente deseas eliminarla, si realmente lo deseas, entonces y solo entonces te atreverás a hacer lo que sea necesario para ello. Mientras no lo desees fervientemente porque todavía hay algo de dinero en tu tarjeta de crédito (¡mucha gente piensa que eso es tener dinero!) y creas que el año que entra solo por que sea “año nuevo” las cosas van a cambiar, seguirás viviendo un absurdo sueño infantil independientemente de la edad que tengas. ¿Quieres una noche de paz, noche de amor? Atrévete a hacer los cambios necesarios en tu vida para que así sean todas tus noches, no nada más la del 24 de diciembre. Créeme en algo como arizatip: iniciar el año ya con inercia de algo que emprendiste desde antes ¡es de lo más inteligente que puedes hacer para tener un inicio poderoso! Si piensas que iniciar el año es desde cero en los cambios de mejora, todo será más lento. Cuando descubras que hay solución atreviéndote a hacer lo que tengas que hacer y te atrevas a hacerlo ya, con sana prisa, ahí empezará para ti una gran…

¡Emoción por existir!

-Alejandro Ariza.

Navidad: “marketing” vs. Niño Dios.

Pasan los años y a momentos observo cada vez más con intensa claridad cómo la Navidad es tan solo un “marketing” en el que la abrumadora mayoría participa en su creación, no solo los expertos en “marketing”, sino todos, todos sin darse cuenta lo favorecen al sentir que “tienen que” ir a una cena, “tienen que” regalar, “tienen que” adornar, “tienen que” comer lo que alguien hizo porque de lo contrario es un desdén en una fecha en la cual está prohibido desdeñar, etc. Lo siento, esta nota no es de un “aguafiestas” de la época por mi más puro espíritu “Grinch (amoroso)”, pero ya de verdad, ya no logro entrar en el juego y me veo forzado a escribir porque desde hace muchos años sé que escribir para mí, como autor-escritor, es una gran terapia. Estoy en terapia ahora mismo. ¡Me cuesta tanto trabajo incluso tan solo pensar en intentar entrar al juego del “marketing” de la Navidad! No se diga intentarlo. No se diga entrar. Yo, como siempre, el día de hoy 24 de diciembre, en mi interior solo recordaré que se trata de la alusión a un cumpleaños, al cumpleaños de Jesucristo, eso que tanto se olvida por el “marketing” imponente que la fecha tiene encima. Veo más “Santa Closes” que alusiones a un cumpleaños, que alegría por festejar al “Niño Dios”. Con una Nueva Conciencia prefiero dedicarme a pensar en la perenne invitación que esta fecha me trae: festejar al del cumpleaños… y si a esto le aúno lo que sé en materia de liderazgo, que una de las más dignas maneras de festejar a alguien, casi como un grandioso regalo, es decirle: “…¡cómo me gustaría ser como tu!”, eso es lo que en mi interior hoy le quiero decir a Jesucristo en su cumpleaños. ¡Qué halago es ese, heee! Y un halago enteramente honesto. Desde hace muchos años me he sentido atraído por el liderazgo carismático de ese gran ser llamado Jesucristo. Haya existido o no (dado a que hoy en día hay tantas teorías y posturas que desean desacreditar su historia), no importa. Algo o alguien existe para ti si crees en él o en ello, independientemente de todo lo demás. Y yo creo que sí existió…, vamos, sé que existe de hecho. Tengo cierta comunicación casi diaria con Él. Me ufano de ello y vivo inmensamente agradecido. Esta no es una fantasía del “Santa Claus” del que luego, más grande, te dicen que no existió nunca, que eran tus papás. Creer en Jesucristo es otra historia que dista años luz del Santa Claus y toda la parafernalia del ámbito navideño. También me gusta pensar en este día como una invitación arquetípica a un “renacer”, a otra oportunidad para re-hacernos de nuevo. Otra oportunidad para pensar e intentar ser una mejor persona, es hermoso este simbolismo como oportunidad.

No puedo sentirme alegre de ver a tanta gente que quiere verse para cenarprecisamente esta noche, cuando vivo cenando delicioso cualquier noche y con intensa frecuencia durante todo el año y en todo él intento imitar a Jesucristo. ¡Me encantaría ser como Él! Lo vengo intentando desde la profesión de médico para sanar, hasta la de predicar, hoy en su variante de ser conferenciante. Hoy ¡por supuesto que quiero festejar su cumpleaños! Lo festejo en mi interior y quizá el mayor festejo es decirle desde mi corazón: “¡Quiero ser como Tú y cada vez intentar parecerme un poco más a Ti aunque todavía esté lejísimos de llegar al más nimio émulo de Tu ser!”. La pura intención me emociona. Sentir que estas líneas se las escribo a Él, me está encantando. Para mí, escribir esto para Jesucristo en la fecha convencionalmente acordada para hacer alusión a su encarnación como humano, sería el mejor regalo que le podría dar. Leerle esta carta en “Noche Buena”, esa noche donde se festeja… ¡Sú cumpleaños! Recuerdo ya haber escrito al respecto en alguna de mis columnas. Hoy mi único regalo es para Él… ¡al único al que se le deberían dar regalos, por que es precisamente el del cumpleaños!

Dentro del “marketing” de esta fecha donde tanta gente se siente obligada a regalar a los demás, incluso regalar lo que ni intención auténtica se tiene para dárselo a quien ni se quiere, con un dinero que muchas veces ni alcanza… todos los años me había planteado si podría llegar alguna Navidad donde no le comprara nada a nadie. Siempre pasaba por mi mente dar ese paso en lo que supongo puede ser evolución para mí. Todos los años, ya cerca de la fecha, tan solo pensando o diciendo que quizá es el año donde lo lograría, pero para que a últimos momentos me viera yendo a comprar a la tienda de la esquina algún “detallito” para no sentirme mal de recibir algo y no tener nada que dar… como en ese juego del “dando y dando y así no te debo nada”, por esa presión social que esta dinámica basada en el ego supone muchas veces, sobre todo ya acercándose a la noche, en ese extraño momento de “darse los regalos”. Pues… ¡este año lo logré! 44 años me tardé en llegar a este punto. No regalo nada a nadie este día salvo a Jesucristo que, para colmo, no necesita nada material y donde quizá el mejor regalo sea el decirle abiertamente el cuánto me gustaría irme asemejando cada vez más a Él… y hacerlo. Punto. No más. De hecho, es todo un gran avance para mí y, si esta página es de Nueva Conciencia, lo quería compartir aquí para quien esté preparado a leer lo que mis líneas dicen y lo que el interlineado refleja. No valgo más ni valgo menos si regalo o no. Cuando al fin llegas a saber plenamente cuánto vales, no necesitas demostrarlo regalando nada. De hecho, sé que desde siempre vivo al revés. Para mí incluso, económicamente hablando, hasta me convendría entrar al juego del “marketing” de la Navidad para regalar ¡sólo en esta fecha! Pero yo… ¡me la vivo regalando todo el año! Invito cualquier cantidad de comidas y cenas con exquisitos vinos en los mejores restaurantes a mucha gente, y sí, incluso a varias donde a veces hasta se cuelan en mi cuenta desconocidos, pero digo “…en fin… hay que dar y compartir”, pero también viajes, camisas, equipo de cómputo, medicinas, consultas, conferencias… todo eso como ejemplos de frecuentísimos regalos durante todo el año. Entonces… con más razón para qué jugar el juego de hoy. Como te digo, mejor me convendría ser más “normal (como sinónimo de “común”), y regalar solo el día de hoy, solo en Navidad, dentro de todo el año. ¡Ahorraría tantísimo dinero! Pero no, yo prefiero regalar cuando mi corazón me lo dice y no cuando el “marketing” me presiona. Aunque gaste muchísimo más dinero regalando durante todo el año, aquellos regalos sí van impregnados de mi intención por generar alegría, paz y bienestar y no siento obligación por darlos. En cambio, en fechas como hoy, por lo menos yo, hablo solo por mi, me siento obligado a dar… y hace muchos, muchos años que no hago nada por obligación salvo pagar mis impuestos, mismos que ocasionalmente algunos, hasta ellos sí los pago con ganas cuando he recibido tanto de mi país también. Pero noo, hoy no regalo nada, o quizá se me cuela un regalito pardójicamente aquí mismo donde estoy regalando mis líneas como autor en una plataforma de comunicación enteramente gratuita. En fin… el “marketing” se impregna. Sólo que no quería poner una postal con un arbolito hermoso con un fondo lleno de nieve y renos flotando con la luna de fondo… ¡cuando nada de eso existe por lo menos en mi México! La persona promedio se ha hecho mucho daño alimentando constantemente un pensamiento fantasioso. Nada bueno ha traído creer en pensamientos de pura fantasía y falsa ilusión. Nada bueno. Si algún día diserto acerca de ello, un pensamiento mágico (aquí usando la palabra “mágico” como sinónimo de mera fantasía) ha hecho más daño que cualquier otra cosa. Llévate la sorpresa (como yo me la estoy llevando ahora mismo que estoy investigándola en tiempo real) de saber la definición que da el diccionario de la palabra “fantasía”: facultad humana que permite reproducir por medio de imágenes mentales la representación de sucesos que no pertenece al ámbito de la realidad. Punto. ¡Qué tal! Y así vive mucha gente estas fechas. Desde creer en un Santa Claus que no existe y donde desde niños se nos siembra la fantasía de que nos traerá regalos, siendo de niños engañados y de adultos felices al ser el origen del engaño apreciando cómo ese mismo engaño le puede generar tanta alegría a un niño, para luego permitir que “crezca” y ahí decirle que todo fue mentira para luego educarle diciéndole que no mienta. ¡O sea cómo? Pues así funcionamos en estas fechas de “marketing”. A ese grado podemos llegar como sociedad. Me entrenan sosteniendo una mentira como Santa Claus, me hacen creer fervientemente en él, luego en los Reyes Magos y sin dejar atrás al ratón que deja dinero a cambio de dientes. ¡Y uno se lo cree! Para luego tener que convertirme en alguien que para ser mejor, no debo mentir. Por donde lo veas, nos entrenan con profunda emoción, para vivir algo que luego te dicen que es malo y no lo debes hacer: mentir. Por eso es tan fácil para la mayoría mentir. Y para que no se oiga tan fuerte y duro, mejor decir que es… simplemente por que es Navidad. No, yo ya tengo mucha dificultad para “tragarme” esas mentiras que por paz se prefieren tomar como amorosas excepciones a la regla. ¿Noche de paz… noche de amor? ¡íjole! Solo para quienes viven en paz y sienten amor todo el año porque ya es esa su forma de ser… de lo contrario, imposible manifestarse de la noche a la mañana y para colmo en una fecha específica. Para vivir una verdadera noche de paz y noche de amor, no se necesita una fecha, se requiere una forma de ser en cualquier fecha.

En fin… sirva esta catártica nota para desearte una muy feliz Navidad propia de Nueva Conciencia. Y como te dije, yo no voy a poner una cartita animada con nieve que cae porque ni cae en mi ciudad. No voy a postear una postal digital con una casa hermosísimamente adornada saliendo humo de su chimenea porque yo no veo ninguna por acá en México así (por lo menos al nivel socioeconómico al que he alcanzado y me permite ver sólo las casas de por aquí), no voy a repostear lo que otro puso como “¡Feliz Navidad!”. No, yo prefiero postear lo que me ha llevado mucho tiempo compartiendo mi ser… escribir esto aquí. Mientras en mi interior… ¡festejo sólo al del cumpleaños! Festejándolo muy en mi interior que es donde precisamente vive el festejado. No “hay que ir” a ningún lado físicamente hablando, hay que dirigirse a donde realmente se encuentra, y paradójicamente eso implicaría no moverse para muchos. Y no, este no es otro pensamiento de fantasía al pensar en el cumpleaños de Jesucristo. Este sí lo siento y lo he vivido y atestiguado de primera mano… sé de Su presencia en mi vida. En cambio, a Santa Claus yo nunca lo he visto aunque se base su leyenda en papá Noel. Y de ser así, aquel Noel es el que regalaba, no yo. Yo prefiero asociarme emocionalmente al festejo de un cumpleaños, honrar al festejado, cantarle las mañanitas (soy el único “loco” que canta las mañanitas junto al pesebre ahí donde lo pone mi madre el nacimiento y desde hace años no canto ningún villancico, para mí, lo honesto son las mañanitas si de cantar se trata la noche de hoy y el día de mañana). Más festejo que mi papá, que en paz descanse, se manifieste cuidándome en estos días. ¡He vivido esto recientemente y con el mayor impacto del que te puedas imaginar! Mi papá está tan cerca de mí. Quizá más que cuando estaba encarnado como humano. El cuerpo estorbaba para sentirlo tan dentro como lo siento hoy.

Queridos suscriptores… elijan una real feliz Navidad.. actuando como actuaría Jesucristo. Renazcan. Y si este día y mañana Navidad existiera una emoción dentro de ti de esas no propias de la noche de paz y de la noche de amor… detente y ante de la duda de cuál sería tu mejor proceder, pregúntate: “En estas circunstancias qué haría Jesucristo?”… y hazlo. Y verás lo que sucede. Te quiero sugerir que si de dar el mejor regalo se trata, te he decir que el mejor regalo para los demás, de tu parte, es que tú seas una mejor persona. ¡Ese es el mejor regalo de ti para cualquiera! Renace en alguien más amable. Aunque te advierto que es tan caro dar este regalo, que muchas veces puede salirte más barato ir a comprar lujosos y ostentosos regalos de otro tipo. Ya dependerá de tu “economía espiritual”. Yo aquí, todo lo que pienso, siento, hago y escribo de Nueva Conciencia, de verdad es tan solo para favorecer ese gran regalo que todos nos daríamos en honor a Jesucristo… ayudarte a sentirte extraordinariamente bien. Y cuando alguien se siente así, ahí mismo se convierte en el mejor regalo para cualquiera que tenga la bendición de tenerle cerca.

¡Vive con entusiasmo y emoción por existir!

-Dr. Alejandro Ariza.

Escrito para la Noche Buena y Navidad del 2013.

¡Feliz cumpleaños Jesucristo!

Amado y adorado JESUCRISTO:

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Acá en el plano terrenal, nosotros llamamos a tu cumpleaños “Navidad” y todos nos deseamos “Feliz Navidad” en un día como hoy. Bien a bien no sé por qué desde siempre nos hemos felicitado entre todos y casi nadie exclusivamente a Ti, cuando es la celebración de Tu cumpleaños. En fin, son de esas cosas propias de este plano terrenal donde varios humanos se pusieron de acuerdo para crear una tradición y todos hemos caído en ella. Tú bien sabes que acá en la Tierra más bien es un evento meramente comercial donde millones de humanos se sienten obligados a regalarle a los demás y eso emociona mucho por acá, aunque también engendra preocupación y coraje. Pero bueno, ya me estoy distrayendo, yo en lo personal te quise escribir una pequeña carta para Ti en tu cumpleaños, y no importa si es la fecha exacta o no, alguien como tú nunca reparará en esas pequeñeces de sentirte importante o no, reconocido o no, si se te festeja en el día exacto de tu cumpleaños o no. Sé que Tú estarás feliz de que muchos te pensemos y te deseemos lo mejor en Tu día. Por eso, otra vez más, amado Maestro, adorado Amigo, en éste Tú día te deseo seas inmensamente feliz. Sé que Tú mismo eres la felicidad plena, el gozo total, y cuando nosotros los humanos te aceptamos y acogemos en nuestro corazón, tremenda oportunidad que nos das, precisamente nosotros somos los que nos llenamos de gozo y felicidad. ¡Qué bendición que nacieras! Mira nada más… acá en la Tierra, la mismísima historia de la humanidad entera se divide en dos partes, antes y después de tu nacimiento. ¡Así nada más! ¡Tu nacimiento dividió el tiempo entero! ¡Dios! Qué dicha que nacieras. ¡Qué gloria! ¡Cuánta paz trajiste al mundo para quien escuchó tu mensaje! ¡Cuán fuerte fue desde siempre tu breve y claro mensaje de, paradójicamente, solo 4 letras: AMOR! Esa fue tu misión de vida, ese fue, es y seguirá siendo Tu legado, esa es tu perenne invitación para cada uno de nosotros: “Ámense los unos a los otros”. Y cuando uno se pregunta como cuánto hay que amar, viene la segunda parte de Tu frase: “Como Yo los he amado”. ¡Caray! Aquí entre nos maestro Jesucristo, el paquete es muy grande y te he de confesar que, incluso para los que nos sentimos como un poquito más preparados en estos temas, nos pones la referencia muy alta. En fin, ahí la llevamos y sé que una gran fuente de tu alegría es que por lo menos hagamos el intento. Y mira que gran prueba nos pones para vivirlo precisamente hoy, donde se empalman dos eventos, el festejo de tu cumpleaños y la presión comercial-social de convivencia para la cena de hoy. Bueno, también he aprendido que eso te encanta, ponernos a prueba para que el resultado engendre la Luz del logro por merecimiento, por sobreponernos, por intentar amar a pesar de lo que sea.

Oye, no me quiero imaginar qué se sentirá que en tu cumpleaños, no recibas ni un regalo y solo veas cómo todos los que “vienen” al festejo no más se regalan entre ellos y nadie se acerca a regalarte a Ti. ¡Wow! Me imagino que a mí me lo hicieran el día de mi cumpleaños y hasta lo sentiría como burla. ¿Por qué será así contigo? Quizá porque en estos dos festejos que se empalman, uno resultó ser mucho más promovido que el otro, se ha promovido más la compra de regalos y lo forzoso de un encuentro familiar para darlos, incluso a quien no nos inspira para ello pero que por convencionalismo social terminamos regalándole (hasta por paz acá en el plano terrenal), que el mega evento de tu cumpleaños. Y Tú, calladito. ¡Como siempre lo haces cuando no hay nada que decir! ¡Otro enorme tamaño de tu infinita misericordia! ¡Caray Jesucristo! ¡ERES GRANDE! Eres lo más grande. ¡Por eso aguantas tanto! E incluso, ni aguantas porque no tienes nada que aguantar, más bien nos entiendes tanto, pero tanto, que por eso sólo nos miras con infinita misericordia y hasta haz de gozar el cómo nos regalamos cosas entre nosotros acá en el plano terrenal. ¿Verdad que también lo gozas? Sí.

Jesucristo: “Sí Alejandro. Efectivamente. Sí lo gozo también. Todo lo que hagan unos para con otros en el día de mi cumpleaños, me lo hacen a mí. ¿No recuerdas que ya se los había dicho y en las sagradas escrituras uno de mis escribas lo apuntó? “Lo que hagas incluso al más pequeño de mis hijos, me lo estarán haciendo a mí”. Pues hoy pasa lo mismo Alejandro. Y también no sabes cómo me alegra que te atrevieras a escribirme una carta, mira que hasta me he metido en tu pensamiento y en tu corazón para invitarte a transcribirme”.

Alejandro: “¡Wow! Este tipo de diálogos ya los habíamos empezado hace algunos años y por algo lo solté.

Jesucristo: “Sí, lo sé, fue una lástima que lo soltaras, pero no del todo, mira una continuación aquí”.

Alejandro: “Estoy emocionado”

Jesucristo: “Me alegra mucho, y más en un día como hoy”

Alejandro: “No sé bien qué decir ahora mismo”

Jesucristo: “Con lo que me has dicho es más que suficiente, me has felicitado por mi cumpleaños y no te imaginas lo feliz que me has hecho, al igual que cientos de miles que poco a poco hacen más conciencia de esto y que también, de alguna forma y con su muy particular manera, también me festejan. Nadie lo hace mejor que nadie, todos siento que tienen su manera”.

Alejandro: “Sí ¿verdad? Pues amado Jesucristo, de todo corazón: ¡Muchas felicidades! Yo no sé qué hubiera sido del mundo si no hubieras nacido. Toda tu vida es el eje central de la historia misma de la humanidad para como lo percibimos millones de humanos. Eres la referencia. Eres el ejemplo y como decimos acá en este plano, ni sé qué regalarte si ya lo debes tener todo, y en tu caso esto aplica literalmente”.

Jesucristo: “Ja, ja. Bueno, así como lo estás “pintando”, pues hay algo de eso. Pero sí me pueden dar regalos, quizá el mejor, el que me den la oportunidad de atestiguar su transformación y el que me den la dicha de observar su evolución, el que me den la gloria de seguir mis recomendaciones y pueda ver cómo se perdonan, cómo se aman, cómo conviven con sinceridad y pureza, cómo incrementan su tolerancia y aceptación para entender la vida de sus hermanos, que me den la dicha de ver que mi nacimiento haya tenido sentido al ver el comportamiento de cada uno de ustedes, que me den el jolgorio de cada día verlos más felices y contentos entre ustedes. Eso es lo que más goza un padre. No hay nada más dichoso para un padre que el poder ver y atestiguar cómo se aman sus hijos entre sí. Y si cada uno de ustedes, poco a poco, logran ir descubriendo que ese el único sentido de todo, entonces, ahí Alejandro, me estarán dando el mejor regalo que le pueden dar a un Padre, porque eso fue mi misión en la Tierra, ayudarles a que se acercaran a nuestro Padre, con quien Soy Uno Mismo, y juntos festejar cuando ustedes se aman”.

Alejandro: “Estoy en shock. No sé que decir”.

Jesucristo: “Como ya te lo había dicho alguna vez, entonces no digas nada. Goza. Sé que estás tocado por estas palabras y sé que, gracias a obedecer el impulso que te envié, muchos otros también se sentirán tocados aquí, y ese será un gran regalo para mí. A ti que me estas leyendo aquí, en las letras que le dicto a Alejandro, te digo: “Eres bendecido y muy feliz me haces con cada gesto de amor auténtico que realizas por tus hermanos. Todos tus más grandes problemas ya han sido resueltos, tan solo si decides escucharme y aceptar mis sugerencias. Hoy sé muy feliz, hoy estoy muy cerca de todos ustedes. Hoy y siempre, pero nunca dejará de alegrarme cómo intentan regocijarse entre ustedes en esta fecha y si lo logran, ese es el mejor regalo que me pueden dar. Están benditos”.

Alejandro: “¡Gracias Dios! ¡Gracias Maestro Jesús! ¡Cuánto te quiero! ¡Cuánto deseo parecerme a ti! ¡Cuánto quisiera que más y más personas se alegraran al ver el reflejo de tu rostro en mis acciones! Soy débil y muchas veces fallo, pero quiero que sepas que siempre lo intento”.

Jesucristo: “Y lo haces bien. Pronto mejorarás más. Pero lo que has hecho, me alegra, y estoy contigo, así como en quien lo desee. Yo siempre estoy disponible para cada uno de mis hermanos, y tan cerca como ustedes están de su corazón”.

Alejandro: “¡Feliz cumpleaños Jesús!”

Jesucristo: “Gracias una vez más. Ve conmigo a tu casa y llévame en tu corazón. El entusiasmo es clave en este día. Estoy con ustedes… siempre”.

Alejandro: “Te amo”.

Jesucristo: “Y yo a ti, a todos ustedes, en forma infinita”.

Alejandro: “Qué bueno que no se acabó el mundo y aquí estoy felicitándote”.

Jesucristo: “Ni se acabará, hasta que Yo lo diga. Bendiciones para todos. Me hacen muy feliz. Fesjeten”.

Alejandro: “Todavía siento raro publicar este diálogo que sentí dentro mío”

Jesucristo: “Ayer te preparé con un mensaje que te envié cuando te senté en tu sala a escuchar a uno de mis predicadores”.

Alejandro: “Aquel donde citaba las escrituras diciendo: “Aquel que tenga vergüenza de hablar de mí frente a los demás, Yo sentiré vergüenza de hablar de él frente a mi Padre?”.

Jesucristo: “Me alegra que lo recuerdes perfecto. Otro motivo de festejo para hoy”.

Alejandro: “No pues si ahora mismo me brincó la frase… precisamente aquí y ahora. Me queda clarito”.

Jesucristo: “Estas haciendo caso a los mensajes. Me alegro mucho. Pronto te pondré a hablar mucho más de nosotros. De estos diálogos. Ten toda tu disposición. Tendrás mucho trabajo al respecto pronto”.

Alejandro: “Lo que Tú digas. ¡Se publica!”.

Feliz Navidad a todos.

-Alejandro ArizA.

PD: No sé tú, pero yo siento tanta paz cuando habla el Maestro, que no me queda duda de que se me apareció hoy aquí. De hecho, sigo sintiendo dentro de mí cómo quiere decirnos algo más aprovechando esta carta hoy:

“Qué la paz sea con ustedes”.

¡Así sea!

El mejor regalo.

“Mi vida discurre tan extrañamente libre de toda prueba y problema, que no puedo dudar de que mi propia felicidad es uno de los talentos que se me confiaron para mantenerme ocupado en hacer algo por la felicidad de los otros”.

-Lewis Carroll

El mejor regalo que puedes dar a alguien es hacerte presente con tu felicidad y tu paz, hacerte presente con tu entusiasmo. Punto. Y sí, es un regalo difícil de hacer para muchos, quizá por eso sea preferible ir a comprar algo. Si un “presente” es un regalo, entonces “hacerte presente” es convertirte tú en el regalo mismo.

Reflexionemos un rato: si vas a regalar algo… pregúntate  ¿Para qué? Piensa para qué vas a regalar, cuál sería tu verdadero sentido al dar un regalo. Si con toda sinceridad piensas que dar un regalo es para recibir tú algo a cambio (reconocimiento, presencia en la mente del otro para ser candidato a un mejor puesto en la empresa, demostrar quién es el que tiene más dinero y que ser vea que tú lo eres, quedar bien con un cliente, evitarte problemas posteriores con ciertos familiares, preocuparte por el qué dirán y así creer que dirán bien de ti, etc.) entonces comprende que no estás dando ningún regalo, más bien estás lanzando un anzuelo para que pique la carnada. La diferencia es crucial que la alcances a ver. Si no regalas, sino que más bien echas un anzuelo, te recomiendo que suspendas aquí tu lectura y hagas de cuenta que estas líneas fueron un sueño y no existieron. Ve a tus reuniones navideñas y comerás y comerás y beberás y beberás hasta sentirte mal como señal de retirada. No tendrá otro sentido para ti. Pero si con tu regalo deseas procurarle felicidad a alguien, deseas hacerle sentir bien, te advierto que solo podrás regalar lo que llevas dentro, y no tanto lo que compras por fuera. Si al regalar algo buscas hacer feliz a otra persona, te garantizo que no hay mayor felicidad en una pareja, en una familia, en un grupo de amigos, en la sociedad, que alguien feliz y en paz que se haga presente con aquel, con aquella, con aquellos. El mejor regalo para tu familia es tu propia felicidad. Conviértete en Luz, y tu presencia será el mejor regalo para cualquiera que esté cerca de ti. Créeme, cuando la gente vea el reflejo de Dios en ti, es el mejor regalo. Es otras palabras te digo lo mismo: cuando seas entusiasta y convivas, eso pasa.

Sé bien que en estas épocas se sucede el inconsciente colectivo que presiona a millones para salir a comprar algo para regalar. Es una tradicional época de gran mercadotecnia y ventas. Si eso está bien o no, no es tema de esta reflexión. Sólo observo que mucha gente desearía hacer sentir bien a otra persona mediante “el mejor regalo” que puedan dar. Y bajo esa tesitura, el mejor regalo que se puede dar es hacerse presente con auténtica felicidad y paz interior. La presencia de alguien feliz y en paz en un grupo de personas, eleva el nivel vibracional del grupo. Para quien no esté muy familiarizado con lo que esto implica, traduzco: la presencia de alguien feliz y en paz en un grupo, hace sentir maravillosamente bien al grupo, la presencia de ese extraordinario ser genera salud física y emocional a las personas que le rodean. La presencia de alguien feliz y en paz inspira a otros a sentirse felices y en paz. Con toda certeza te afirmo: el mejor regalo es tu felicidad y tu paz manifestada al hacerte presente así en la reunión.

¿Cuesta dar este tipo de regalo? Sí. Y para muchos… mucho. Se requiere de un intenso y enfocado trabajo personal para al fin decidir hacer lo que sea necesario para ser feliz y estar en paz. Y dependiendo del nivel de conciencia que manejes en tu vida cotidiana, será el precio que pagues por querer transformarte en alguien feliz y en paz. De hecho, para algunos este precio puede ser tan alto, que más barato les saldría ir a comprar el más caro objeto para regalarlo en su lugar. “Te doy cosas porque no puedo darme yo, y seguramente esas cosas te podrán dar más felicidad que yo”, sería el sustento de lo que alcanzo a ver aquí.

Si me dieran a elegir algo para llevarme conmigo: ¿Cosa o experiencia?, sin duda me quedo con la experiencia. La “cosa”, sea ésta lo que sea, al final es muy difícil que termine haciéndose parte de mí, siempre la cosa será aquello y yo esto. Sin duda la cosa, si quien me la regaló realmente pensó en mí y mi circunstancia, me podrá ser útil y en virtud de esa utilidad le conferiré valor y ésta así me dará felicidad, pero una experiencia… ¡es algo que llevo dentro de mi y se termina convirtiendo en parte de mí, es un valor superior que se funde en mi ser! Convivir con alguien feliz y en paz, convivir con alguien que irradia entusiasmo y fe en la vida, ¡es toda una inolvidable experiencia! Es una bendición. Es una experiencia donde sólo con cerrar mis ojos, la vuelvo a vivir, me vuelvo a reír, me vuelvo a emocionar, me vuelvo a sentir extraordinariamente bien, me vuelvo a entusiasmar. Si te recuerdo, te llevo dentro de mí, te has regalado a mí, y si eres un ser de Luz, irradiando entusiasmo, paz y felicidad auténticas, sin duda… eres ¡el mejor regalo! que pueda recibir.

En estas épocas la tradición nos invita a reunirnos como quizá nunca en el resto del año. Y por ello, para muchos es difícil esa reunión. La falta de práctica sin duda. Yo recuerdo perfecto esas reuniones decembrinas donde veía a familiares (¡familiares!) ¡sólo ese día en todo el año! ¿Qué podríamos platicar? ¿Qué podríamos decirnos si no sabemos nada el uno del otro? ¿Qué aportar o cómo ayudar si no tenemos ningún marco histórico de la persona como referencia? No queda más que “aguantar” a que la reunión termine, al fin, la siguiente será hasta dentro de otro año. Mientras, platiquemos de la superficialidad más elemental usando los temas que nos prestan para esos momentos los medios de comunicación. Hablemos en la noche de navidad de asaltos, de crisis de este año, de dificultades, de enfermedades, de calamidad, de errores del gobierno o del equipo de futbol. ¿Y por qué elegir esos temas en la “noche de paz, noche de amor? Porque no hay nada más dentro de mí, mas que lo que he aprendido por la única escuela que tengo: la televisión y el radio. Y es que no puedo hablar más que de lo que conozco. Además, si todo el año no hice nada por evolucionar como persona, por enriquecerme en mi interior con lecturas, convivencia o experiencias que elevaran mi espíritu, entonces no debe extrañarme que mis temas de conversación sean solo ecos de la opinión de los medios. Ya no tengo voz propia, la he indexado a los medios solamente. Quizá hace rato dejé de ser mi propia persona y sólo me he convertido en un reportero al que incluso ni le pagan.

En cambio, si me he procurado una Nueva Conciencia, si he buscado la Luz y la he alcanzado a encontrar en sus muchas manifestaciones, de eso querré hablar en cuanto tenga la oportunidad por la fuerza que me da la emoción de mis hallazgos. Y ese será mi mejor regalo. Convertirme en un vector donde la dirección del bien, la verdad, la belleza, la salud y la unidad se manifiesten. ¡Ah qué bien se siente eso! Ayudar sabiendo que uno puede ayudar! Regalar lo más preciado que pueda dar: lo mejor que hay en mí. Y paradójicamente entonces, serán de esos regalos que por dar, no me quedo con menos, sino que misteriosamente eso que doy, por el hecho de darlo, se hace más, se multiplica para todos, incluyéndome. Dar este tipo de regalos no me costará ni un peso, pero sí pagaré el alto precio de mi propia transformación. ¡Pero valdrá la pena! Y la felicidad de darme así, lo veré reflejado en el brillo de los ojos, reflejo de su corazón, de todos a los que amo, y hasta de los que no amo.

Por un tipo de filosofía así, una Nueva Conciencia de el mejor regalo, es que resulta tan valiosa (atractiva) una persona que con su humor e ingenio se presenta a una reunión. Con todo lo que nos dice y por cómo nos lo dice, todos queremos seguir sintiendo esa experiencia de convivir con él o con ella. Esa persona se ha hecho presente y así se ha convertido en el mejor regalo. Incluso… ¡agradecemos que haya venido! Y lo agradecemos de corazón.

Te comparto mis sugerencias para dar el mejor regalo:

  1. Sé consciente del sentido que tiene para ti regalar.
  2. Si te atreves a hacerte presente, a regalarte, no gastes dinero. Mejor hazte presente con sincero entusiasmo, paz y felicidad, y comunica eso.
  3. Si gastar dinero en otros regalos, te hace sentir claramente ansioso o preocupado por tus finanzas: ¡la señal está siendo clara! ¡No gastes! Mejor transfórmate en alguien más valioso como persona y hazte presente. Ahora bien, si este precio es aún más alto, entonces sí mejor compra un regalito. De los males el menor.
  4. Si logras sentirte bien sabiendo que (te) llevas de regalo Luz, si decides irradiar entusiasmo y fe en la vida a donde te presentes estos días, entonces por favor, no gastes de más. No habrá necesidad.
  5. ¡PREPARA un tema de conversación! Lee y estudia algo que lleve Luz a donde vayas y habla de ello. Expande el bien. Deja de ser mal reportero de los medios y mejor conviértete en la buena nueva. No llegues a una reunión sin algo valioso y entusiasta dentro de ti. Este punto es más importante de lo que crees. Prepárate. No se trata de que vayas a dar una clase, se trata de que tengas algo feliz y entusiasta que comunicar como regalo.
  6. Es muy posible que en las reuniones decembrinas, si llegas con esta Nueva Conciencia de el mejor regalo, algunos, varios o todos no se conecten contigo. ¡Es tan lógico! Están en otra frecuencia vibracional y no alcanzan a ver el regalo que representas. En ese caso, opta por callar, sonríe y mentalmente envía Luz a todos los del recinto. Verás que pronto elegirás pacíficamente salir de ahí, y será lo mejor que puedas hacer, por ti y por ellos. Como “medida de emergencia” en estos casos, procura estar muy cerca del pesebre o de la figura del niño Dios. Sería muy extenso explicarte por qué, pero de momento, créeme, funciona. Si puedes, tócala.
  7. Si alguien se conecta con tu intención de el mejor regalo que llevas dentro y estás dando… ¡boom! Ese regalo se empezará a expandir y expandir. La energía se multiplica cuando se comparte. Muy posiblemente se les juntarán otros. Verás cómo trabajará sola la ley de semejanza. Disfruta.
  8. Agradece, pase lo que pase. Agradece. Y conecta tu mirada un rato con la mirada del niño Dios. Encuentra la mirada de Cristo. En silencio y sin decirle nada a nadie, déjate envolver. En un momento así, sentirás transformación. Él sí es el mejor regalo, el mejor de los mejores. Lo sentirás si lo deseas recibir. El regala en su cumpleaños.

Que Dios te bendiga, a ti y a todos mis lectores, y también a mis no lectores. Felicidades a todos. En este comunicado, y en todo lo que hago, sinceramente intento compartirles mi mejor regalo. ¡Emoción por Existir!

Esto es… lo que alcanzo a ver.

Alejandro Ariza.