Tu futuro… ¿desolador?

Este es un tema del que, la verdad, me gustaría no escribir, pero desde ayer no me lo puedo sacar de la cabeza y es así que me siento impelido a comentar brevemente al respecto. Pensando en el momento al que alguna vez llegaremos –si bien nos va–, nuestra vejez, y nuestro futuro económico en esa etapa, sobre todo en aquellos que no tenemos pensión o jubilación o afore, y para muchos que no tienen ahorros, propiedades o incluso ni el conocimiento de cómo ahorrar para el retiro. Si eres un “millenial” o un empleado sin goce a pensión o una persona –de cualquier edad– que no ahorra porque no sabe, o porque simple y objetivamente no le alcanza el dinero que gana para ahorrar para su futuro pensando en su vejez, retiro o jubilación, entonces tienes (tenemos) que reflexionar al respecto.

En varias de mis conferencias he explicado ampliamente cómo el ser humano se mueve por una de dos fuerzas: tendencia al placer o rechazo al dolor. Todo, absolutamente todo lo que hacemos, es por una de esas dos causas. Por eso, por evitar dolor, muchas veces preferimos no tocar ciertos temas, evadimos hablar de la muerte, la separación, la pobreza autogenerada, la enfermedad o el tema de hoy, nuestro futuro económico y así muchos prefieren actuar como “chavorrucos”, ese interesante término para los adultos –digamos cuarentones o cincuentones– pero que se siguen vistiendo y comportando como si fueran adolescentes, vistiendo a la moda juvenil –elección muy respetable– pero que también siguen teniendo una economía de adolescente –cosa que es lo que veo grave–. Pero la buena noticia aquí (estoy haciendo lo más que puedo para encontrar lo bueno dentro de lo que podría ser malo), es que existe la manera de evitar ese dolor de una traguedia económica en nuestro futuro: “adelantándonos” lo más que podamos al momento en que sucede el origen de ese dolor. Quizá ese es el objetivo de comunicar estas ideas. Franz Kafka aluna ocasión dijo: «Puedes alejarte del dolor del mundo, eres libre de hacerlo y corresponde a tu naturaleza, pero quizá ese alejamiento sea precisamente el único dolor que tú podrías evitar».

Todo empezó ayer que se me ocurrió ver televisión. Si me conoces, desde hace más de 25 años no veo televisión. Es parte fundamental de la filosofía Nueva Conciencia, mi filosofia de vida. Sin embargo, el “aparato” televisor, digamos la pantalla, yo sí la uso con alguna frecuencia para proyectar la información que a mí sí me interesa, de vez en cuando la uso para ver ciertos documentales, series que me dejen una gran lección de vida o hasta para proyectar ciertas presentaciones de mi computadora; extremadamente rara es la ocasión en que la uso para ver programación de televisión. Ayer fue una de esas raras ocasiones. Me enteré que los viernes a las 10 pm se transmitía por Canal Sony un programa que disfruto mucho, “SharkTank México”. Si no has oído de este maravilloso programa, investiga en Internet de esa franquicia televisiva, ya sucede en muchos países y acaba de estrenarse hace poco en México. En breve te comento que trata de un grupo de multimillonarios empresarios que escuchan propuestas de emprendedores que van a solicitar su apoyo, emprendedores que les falta dinero para seguir creciendo, y dependiendo de lo viable que los multimillonarios empresarios analicen sus proyectos, los apoyan con dinero, influencias y experiencia o no. ¡De verdad que es un programa extraordinario! Hasta ahí, todo iba bien. Hasta que se empezó a meter Nueva Conciencia en mí y me hizo observar las condiciones de los participantes en ese programa, los tres participantes, los multimillonarios empresarios, los emprendedores… y el televidente (como yo, o como pudiste o puedes ser tú). Los primeros, por supuesto que están mucho más allá del bien y del mal. Personas con tantísimo dinero que ahora se dan el lujo de estar en un programa donde se trata de que inviertan en las ideas brillantes de otros. Qué maravilla por ellos, porque lo más seguro es que hasta les paguen una buena suma de dinero por estar ahí. Se cumple una ley, los ricos siempre se hacen más ricos. Luego, están los emprendedores, qué maravilla que hayan invertido tanto talento en inventar, crear y emprender, y luego atreverse a salir exhibidos en un programa de tan algo “rating”, de verdad, otra activdidad admirable. Pero luego… está el televidente, el que ni es multimillonario ni emprendedor, uno que no más está echadote en el sofá o en la cama, “viendo” cómo otros trabajan y otros tienen tanto dinero que les alcanza para prestarles a los primeros y seguir ganando juntos. El televidente, no más viendo. ¡Qué calambre pensar así en los tres participantes del programa! Cinco multimillonarios, unos cuantos emprendedores y millones no más mirando. En fin…, luego, al terminar ese programa donde solo se ve un desfile de millones de pesos, gente tan exitosa apoyando a gente con ideas valiosas… inmediatamente después, le tuve que cambiar al canal yéndome a HBO porque de inmediato empezaba otro nuevo programa que me interesa mucho, “Chumel”, pero ayer su programa trató acerca del retiro, del desolador futuro que le espera a muchas personas por falta de dinero para su vejez. ¡El “contraste” inmediato que sincronizó en los únicos programas que ví ayer, uno pegado al otro, fue extremadamente impresionante para mí! De la riqueza y valor, al pobre y desolador futuro de muchos. Qué calambres cerebrales viví anoche. Por eso te estoy escribiendo hoy.

Chumel Torres es un joven, nuevo creativo comentarista sarcástico y humorístico de noticias serias. Esa combinación es el origen de su éxito. La historia que he alcanzado a investigar de Chumel es una hermosísima historia de éxito contemporáneo, una vez más, una historia de esas admirables de emprendimiento por confianza en sí mismo y en su pasión, generando atrevimiento. Hace cuatro años Chumel tuvo la idea de transmitir videos por YouTube con su propio programa de análisis sarcástico de noticias al que le llamó “El pulso de la República”. Un jovencito con su cámara de video, Internet, abriendo su canal de YouTube y un gran talento creativo. Lógicamente hace cuatro años nadie lo conocía y sólo algunos amigos y adeptos empezaron a verlo, empezó a ser atractivo, su muy majadero (como algunas personas sensibles al lenguaje podrían percibirlo) y satírica creatividad para analizar objetivamente noticias serias de la política y del mundo actual empezaron a tener gran auge entre millenials y juventud que, gracias a él, por primera vez se veían interesados en lo que sucede en el país. Yo supe de él por algún azar en redes sociales hace apenas un par de semanas quizá. Me cautivó. Habla con tremenda dosis de verdades. Y así, me alegra y me sorprende que luego de tener más de un millón y medio de seguidores que se juntaron en estos cuatro años de serle fiel a sus ideas, un canal de televisión se fijó en él, HBO, y le hace su propio programa, “Chumel”, programa que inició transmisiones la semana pasada. Admirablemente brincó de un canal personal de YouTube a HBO con cobertura internacional por televisión de paga. ¡Ese es el verdadero éxito en la vida! Ese éxito del que hablo en mi libro del mismo título, un éxito “consecuencia” de ser y hacer lo que más se disfruta ser y hacer. Así HBO pone sus ojos y su apuesta en este joven y le crea un programa a cuadro donde durante media hora es él solo analizando noticias y temas con su muy particular estilo y prácticamente sin censura alguna. ¡Qué bien por Chumel, un joven mexicano triunfando como los grandes por serle fiel a su pasión! ¡Qué historia tan inspiradora para tantos! De esta historia podría desprender un extenso análisis propio de otra columna independiente, pero no deseo desviarme mucho. Ayer Chumel tocó violentamente el tema de “El retiro”. Podría escribir y escribir comentando su análisis, sin embargo, ayer cuando terminó su programa pensé: “…¡caray! ¡Este material lo debía haber grabado!”. Dio una explicación extremadamente valiosa, clara y amena de algo complejo, árido y oculto para muchos, el retiro. Y pues la fuerza del pensamiento aplicó una vez más y así como lo pensé, hoy salió ese fragmento del programa ya en YouTube. ¡TIENES QUE VERLO! Y velo cuantas veces necesites para entenderlo y alcanzar a ver su implicación. Aquí lo he incluido en esta columna está para ti…, creo que por primera vez me voy a interrumpir a mi mismo y te pediré que en este momento hagas clic en este enlace que abrirá otra página para que lo veas –te pido que lo hagas con profundísima atención– y luego regreses a terminar tu lectura aquí. Haz clic en el enlace:

«Chumel analizando “El retiro”».

Estoy seguro que tendrás que ver varias veces ese video para que lo entiendas a cabalidad su trascendencia. Y precisamente por eso es que debo decirte que yo sí conozco una fórmula viable para nuestro retiro, además del ahorro. Y es esa la razón por la que tanto insisto en que debemos hacer “algo” para nuestro retiro, por eso vengo recomendando que en tu tiempo libre hagas algo que te genere un auténtico ingreso residual (si quieres saber de este tema, “ingreso residual” haz clic aquí). Yo conozco un negocio que gracias a Dios no es multinivel, donde nadie tiene que vender nada, donde nadie tiene que invertir dinero adicional, y donde puedes trabajar en tu tiempo libre para crear un verdadero ingreso residual y tener una jubilación digna. Y, con todo respeto, este tipo de estrategias no se trata de si es algo que te gusta o no. Si haz logrado entender el mensaje de esta columna, abrigo la esperanza y abrazo la ilusión de que entiendas que muchas veces para salir adelante no solo tenemos que hacer lo que nos gusta y evitar lo que no nos gusta, simplemente tenemos que hacer lo que nos conviene, nos guste o no.

Si deseas mi ayuda tan solo para darte a conocer este modelo de negocio que nos ayude a tener una jubilación digna, haz clic aquí para que pronto alguien de mi equipo o yo nos comuniquemos contigo para darte información y mostrarte cómo podríamos trabajar juntos por nuestro futuro:

Quiero conocer

Querido lector, querida lectora, este tema de verdad que es en extremo serio. Aquí se abren dos opciones: que simplemente cierres esta columna y sin darle mayor importancia sigas con lo tuyo (evación a un tema que te genera dolor), o que te detengas a pensar en la seriedad del tema para evitar el futuro dolor. Hoy, este tema es más que serio de lo que imaginas y lo es independientemente de tu edad. En psicología hay un concepto que dice: “El ser humano se ríe de lo que más le duele para que le duela menos”, y ese es el caso del programa de Chumel hablando del retiro. Si no fuera por su sátira, el tema haría sangrar de preocupación a más de uno. Ojalá que sin sangrar te preocupe sanamente y te lleve más allá, a ocuparte en vez de preocuparte.

La palabra “jubilación” es la unión del sufijo -ción, que significa “acción de”, y júbilo, que significa gozo o alegría muy intensa que se hace ostensible, es decir, jubilación es la acción de llegar a gozar con gran alegría en forma muy evidente. ¡Imagínate lo que implica la jubilación! Y según esta explicación, parece que dista mucho de como viven o vivirán muchos jubilados. Qué ironía. Yo sí creo en que podamos llegar a vivir una gran jubilación…

¡Podemos salir adelante! ¡Hay manera! Juntos podemos crear un mañana mejor. Tan solo si supieras lo que podemos hacer “juntos”. Esa palabra es el secreto de la seguridad para todos. Yo te invito a que nos unamos, a que hagamos algo “juntos”. Yo aquí estoy para quien quiera unirse. Yo aquí estoy para quien quiera que juntos vivamos una Nueva Conciencia de paz y prosperidad en nuestras vidas, hoy y en nuestro futuro. Yo aquí estoy para ayudar al ser humano a sentirse extraordinariamente bien. Pero no puedo solo. Un futuro mejor está en trabajar juntos y con inteligencia. Yo sé cómo hacerlo. Yo sé cómo crearlo sin riesgo alguno, ¡sin riesgo alguno! Entonces, lo único que necesitamos es tu humildad por aprender luego de que hayas visto ese video y leído esta columna apelando a tu capacidad para entender.

Te repito, juntos podemos crear un mañana mejor.

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

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Cómo eliminar la angustia de tus deudas.

Pagando. Pero no es tan fácil, lógicamente. Si no, aquí acabaría la columna. Primero entendamos que tus deudas son un gran negocio par alguien más y por eso a alguien más le conviene que sigas endeudado. Pero bueno…, ¿Cómo fue que te llegaste a endeudar tanto?, y para colmo, lo sigues haciendo. Parece que has entrado a una angustiante espiral sin fin. La verdad, la persona promedio se endeuda porque es muy fácil gastar un dinero que no es suyo. ¡Y esto lo saben los bancos! Por eso te “prestan” dinero fácilmente. porque te cobrarán mucho más de lo que te prestaron si te tardas en pagar. ¡Eso es el gran negocio de los intereses!, porque más del 65 % de la gente se tarda en pagar. Aquí, si hablamos de negocio, ¡es extraordinario prestar dinero cobrando intereses por retrasos! Por eso los bancos, en cuanto la persona entra a una etapa económicamente activa (entre los 18 a 24 años), casi te llevan hasta tu casa las tarjetas de crédito con mínimos requisitos y en algunas ocasiones prácticamente ninguno, para que ahí empiece un endeudamiento que podrá durar toda la vida. La gente promedio no sabe ni cómo funciona el pago de intereses de la tarjeta y cómo se van multiplicando intereses sobre intereses, mes tras mes, incluso si solo pagan el mínimo. Esta historia del uso de tarjetas de crédito es terrible y es un tema aparte, pero es el origen de la deuda de millones. Es un gran negocio para el que presta dinero. El negocio de la ignorancia del que lo pide. Esto aunado a personas que piden dinero prestado a personas, o tienen encima una hipoteca o, como leí hoy una nota de CNN-Expansión donde se comentaba cómo en USA la deuda estudiantil de un hijo retrasa la jubilación. ¡La “educación” es un negocio grandioso! Y lo es porque trastoca lo más preciado para un padre: sus hijos, prometiéndoles que tendrán un mejor futuro si los meten a estudiar. ¡Caray! Si supieras la cantidad de gente exitosa (económicamente hablando) que conozco y que no fue a la escuela. Sin embargo, se ha hecho un gran negocio con la educación en donde incluso los padres sienten que “lavan sus culpas” haciendo hasta lo imposible -como endeudarse- por darles una “educación” a sus hijos. Es lo que yo llamaría endeudamiento con base moral. Haces un mal (endeudarte) en pos de un bien (educar a tus hijos). ¡Qué bonito! Hasta parece que escucho los violines de fondo. Atención: aquí no quiero dar a entender que es malo ir a la escuela. ¡Es extraordinario! Pero lo que sí quiero afirmar es que si no tienes el dinero para mandar a tus hijos “a la mejor escuela”, puedes enviarlos a otras o incluso no angustiarte porque no estudien cuando hay otros caminos para triunfar en la vida, y esos sí me constan. Pero bueno, como lo más posible es que no me esté leyendo un banquero o un empresario dueño de una escuela, mejor hablemos del que más posiblemente sí me esté leyendo, el endeudado. ¡Tienes que hacer algo para salir de deudas y tienes que hacerlo ya! Lo más posible, si eres como la mayoría, es que no sepas cómo. Solo vas acumulando angustia. Quiero afirmarte: ¡hay cómo salir del problema! Y te lo diré más adelante.

Primero que nada, algo fuerte de aceptar es que endeudarse no es solo cuestión de que pidas dinero prestado y luego no tengas para pagar y los intereses te vayan comiendo, se coman tu paz, tu bienestar, tu estado de ánimo, tu vida misma. No… es algo más delicado: endeudarse es un hábito. Esto que te acabo de decir es más grave de lo que te imaginas. Y es grave porque si algún día llegas a pagar tus deudas, en un alto porcentaje de los casos… te volverás a endeudar. Endeudarse es un hábito. Y tenemos que corregir ese dañino hábito o jamás podrás vivir en paz. Jamás. Este es un tema de libros enteros, de largos seminarios, pero para una breve nota como quiero compartirte, te sugeriré un camino de solución de tan solo dos pasos:

  1. Tienes que hacerte consciente de que tienes un problema grave.
  2. Necesitas resolverlo dejando de gastar en cosas innecesarias al mismo tiempo que ganando mucho más dinero del que hoy ganas.

El primer paso, por increíble que parezca, es el más difícil. Escribo esta columna el 2 de diciembre, y como ejemplo de la época, hay gente súper endeudada que aun así comprará un arbolito de Navidad y adornitos, además de hacer un gran esfuerzo para algunos regalitos. En aproximadamente 7 semanas, verás -literalmente- tu dinero en la basura, el arbolito seco en los botes de basura, ahí está tu dinero.

Solo hasta que una persona es consciente de su grave problema de deudas, ¡no compraría un arbolito navideño y usaría ese dinero para pagar algo de su deuda! Pero de inmediato entrará el pensamiento deliberadamente inconsciente del problema diciéndote: “…¡cómo no voy a comprar un arbolito!, es por mis hijitos, deben pasar unos días alegres viendo su arbolito, como todos los niños. Es solo esta ocasión y ya el año que entra Dios dirá. No es tanto gastar esa cantidad de dinero”, y varios más etcéteras. ¿Qué no puedes llevar a tus hijos a que vean los arbolitos y foquitos mejor a una calle adornada y regresar a casa en paz? Esta época yo siempre la he considerado tan paradójica, donde los villancicos te dicen: “Noooooche de paz, noooooche de amor…”, y es una época donde lo que menos hay para muchos es precisamente paz y amor y por decisión propia. Familiares que se “tienen que” ver y no hay la más mínima simpatía pero ahí vas y los ves, viajes que parece se “tienen que” hacer sin verdadero deseo de ir hacia ese destino, compras que muchos sienten que “tienen que” hacer para regalos que se “tienen que” dar para quedar bien o por temor al qué dirán si no regalas. Por eso te digo, el primer punto es el más difícil de todos, tienes que hacerte consciente de que tienes un problema grave. Sí, tienes un problema, y sí, es grave. Pero no lo quieres ver así. Es como el adicto que no acepta su problema. Igual. ¡Tienes que abrir ese sobre del banco para que veas lo que debes en la tarjeta de crédito! La deuda no disminuye si no abres el sobre. Tienes que hacerte consciente.

Luego, necesitas dejar de gastar en cosas innecesarias. Y esto sucederá casi en un bendito automático si das el primer paso. Si realmente te atreves y empiezas a hacerte consciente, ¡te sorprenderá la cantidad de cosas innecesarias que tienes el hábito de comprar y dejarás de hacerlo! Si no te haces consciente seguirás endeudándote, y peor si tienes una pareja igual o más inconsciente que tú. Las parejas se ayudan o las parejas se dañan. Mientras que uno no quiere confesarle el gran problema económico que se tiene a la pareja para no precuparla (o preocuparlo), la otra (o el otro) sigue gastando en cosas absurdamente innecesarias pero que percibe como necesidad. ¡Es horrible vivir este infiero de vida de relación! La angustia se incrementa día a día y el maltrato en entre la pareja empieza, creyendo que nada tiene que ver el dinero, cuando todo pleito empezó y se mantiene por temas de dinero. Fíjate en algo increíble: en qué gastan su dinero las personas dependiendo de su clase social:

  • Los pobres gastan en chácharas y súper ofertas de “cositas”.
  • La clase media compra endeudándose por uso de créditos queriendo llevar una vida “como de rico”.
  • Los ricos compran sólo y exclusivamente lo que les genera más dinero.

Así de fácil es entender esto. Vé en qué gastas exclusivamente y podrás identificarte con comportamiento de pobre, clasemediero o rico. Cada persona, dependiendo de su nivel socioeconómico, intentará estrategias diferentes para salir de sus problemas económicos, porque todos podemos tenerlos, independiente de nuestro nivel socioeconómico. Al pobre le caracteriza la emoción de revender algo. El pobre se ilusiona con salir adelante revendiendo cositas. Ganar “unos pesitos” por la gran oportunidad que encontró de comprar algo súper barato o incluso no más a buen precio, pero el que lo pueda revender un poco más caro le ilusiona como fuente de ingresos. Normalmente lo que gana le alcanzará solo para poder comprar más “cositas”. Si tu entras a la casa de una persona pobre, está llena de “cositas” inservibles hasta acumuladas unas sobre otras en cajas o mesitas o colgadas en la pared, pero que para su percepción fueron una “gran oportunidad” de compra y por eso ahí las tiene como trofeítos.

La clase media es la que más sufre de endeudamiento por comprar y hacer solo lo que les gusta. Ni es pobre, ni es rico, pero quiere vivir como rico. Entonces compra autos, come con toda la familia en buenos restaurantes y viaja… usando tarjetas de crédito. Tarde o temprano, y la mayor parte de la veces más temprano que tarde, las deudas se los come. Normalmente rentan donde viven y ello aumenta más su estrés por deuda. Suelen tener un trabajo bien remunerado, pero más del 85 % de su dinero se va en pagar deudas. Varias veces llegan a un momento en donde ya no saben qué hacer porque viven limitados a un sueldo que por más bueno que sea es un límite, mientras que sus deudas van en aumento.

Los ricos compran lo que les genera más dinero y se atreven a hacer lo que les conviene aunque no les guste. Y compran varias estrategias así para tener varias fuentes de ingreso y nunca solo depender de una. Los ricos tienen por lo menos siete diferentes fuentes de ingreso. Claro que por su misma condición económica también pueden comprar “cositas”, ¡y lo hacen!, pero muy poco o rara vez; también pueden viajar y salir a comer a restaurantes lujosos…, pero sin endeudarse. Lo notas hasta cuando pagan y no usan tarjetas de crédito sino American Express (un tipo de pago en efectivo en su versión con clase). Pero lo que más le emociona a los verdaderamente ricos es adquirir solo lo que les genere más y más dinero. Es su estrategia para no tener límite.

Tú y yo, independiente de nuestro nivel socioeconómico, necesitamos dejar de gastar en cosas innecesarias. Si te detienes a hacer consciencia, te sorprenderá la enorme cantidad de cosas innecesarias que tienes tendencia a comprar. Yo hace unos años me sorprendí de esta dinámica en mi propia vida. Cuando decidí dejar de comprar cosas innecesarias… ¡casi no compraba nada! Y pasaba tanto tiempo sin comprar, ¡que hasta me sentía como mal, como que me faltaba algo! ¡El hábito de comprar babosadas! (Y no escribo la palabra que se me antoja aquí porque escribiendo soy un poquito más recatado que hablando). Por eso te digo, -sé del tema en carne propia-, endeudarse es un hábito. La clase media (más tirándole a pobre que a media) puede llegar a tener como “entretenimiento” el salir a pasear… de compras, comprando una gran cantidad de cosas innecesarias mientras siente que solo salió a pasear. Hace varias décadas, la clase media-baja salía a pasear a los parques, hoy salen a pasear al “nuevo parque”: los centros comerciales. ¡Por eso se construyen y se construyen tantos y tantos por doquier! Hasta existe una estrategia mercadológica vía lenguaje y sus emociones, incluyendo en el nombre del centro comercial la palabra “parque”. Y es que son los parques de hoy en día para millones y millones de personas clase media. Los ricos son los que “compran” los terrenos y los locales y hasta los edificios enteros de un centro comercial, compran lo que les dejará más y más dinero como sistema, mientras que la clase media va a esos centros comerciales a aumentar su deuda hasta por comprar helados para toda la familia o unos cafecitos con postre, si no le alcanza para la ropa de finas marcas ahí vendiéndose, pero el hecho es que hay que gastar en algo como paseo. Gastar es el nuevo pasear. Mira este ejemplo: ¿Te serviría pagar a tu deuda unos 9,360 pesos? Eso es lo que tendrías si no gastaras en dos cafecitos más un postrecito de Starbucks cada fin se semana por un un año. Pero decidiste salir a pasear a un centro comercial y cómo no comprar por lo menos dos cafecitos repletos de azúcar para tu pareja y para ti, más un postrecito para compartir entre los dos.

Debes detener el incremento de la deuda haciéndote consciente de este tipo de gastos, y te detendrás hasta que los veas absurdos, y los verás absurdos hasta que decidas hacerte consciente. ¡Ahí los dejas de hacer! Ahí detienes la angustiante espiral sin fin de tu endeudamiento.

Ahora bien, una cosa es detener la deuda dejando de gastar en cosas innecesarias, pero otra cosa es eliminarla. Ahí es en donde entra el reto de tener que ganar más dinero. Definitivamente necesitas ganar más dinero y el promedio de la gente no sabe cómo. Necesitamos imitar a los ricos, guardando las debidas proporciones. Necesitamos aprender a adquirir algo que nos genere más y más dinero. Es lo que los especialistas en la materia le llaman “activos”, algo que te genere más dinero. Y no, no creas que mi recomendación es que, como rico, compres un departamento o una casa y la rentes para que te deje más dinero mes tras mes. ¡Claro que si puedes debes hacerlo! Pero partiendo de la base de que estás endeudado, pues es casi imposible comprar una casa para rentarla en este momento. Pero te tengo la gran noticia de que puedes adquirir algo mucho más accesible, muchísimo más, y generar mucho más dinero. Más adelante te invitaré a saber del tema. Mientras, te explico cómo hay cosas que se pueden convertir en activos, por ejemplo, un diseñador cuando compra una MacBook, si no le diera un uso productivo, sería una “cosita” carísima, algo que aumentaría su deuda y su angustia económica por más de 25 mil pesos que paga por ella. Pero si esa misma MacBook la usa para un diseño que se venderá enormemente, más unas postales digitales que se descargarán mientras la gente las compra vía PayPal, además de usarla para diseñar una página de Internet con un sistema de enseñanza y videos donde la gente paga por aprender su materia, entonces la MacBook fue un tipo de compra de rico, algo que le generó mucho dinero y se lo podrá generar como un sistema recurrente sin límite. Ésta es la única solución real para eliminar las deudas. Un persona de clase media-baja que ignora estrategias generadoras de riqueza, vive la paradoja de creer que paga sus deudas, endeudándose más, este absurdo existe: cuando pide prestado para pagar deudas, usa una tarjeta de crédito para pagar otra; y es que la persona no conoce cómo hacer para salir de esa angustia. El banquero sonríe y hasta podría ofrecerle otra tarjeta de crédito.

Yo el año pasado conocí el negocio alterno más extraordinario de mi vida, que gracias a Dios no es multinivel ni esas promesas que no funcionan para la abrumadora mayoría de la gente y solo las endeuda más, donde nadie tiene que vender absolutamente nada, donde nadie sale lastimado, algo que se puede hacer en el tiempo libre que te quede, algo con lo que se puede empezar a ganar más para poder pagar deudas y empezar a vivir en paz. Conocí un negocio real donde con la inversión más baja que he conocido en toda mi vida logré generar un sistema de ingresos extras basado en la natural y normal vida de cualquiera. Si tienes deudas y ya te urge salir de ellas, haz todo lo que te he recomendado en esta columna, además, si deseas conocer este concepto de negocio que te puede ayudar tanto a salir de deudas, escríbeme haciendo aquí y empecemos a trabajar en la solución.

La misión de mi vida y de mi empresa Nueva Conciencia es: “Ayudar al ser humano a sentirse extraordinariamente bien”. Y pagar y eliminar deudas ¡se siente extraordinariamente bien! ¿Tendrás que invertir? Lógicamente que sí, pero mucho menos que lo que gastas en “cositas” o pagos mínimos de tarjetas, muchos menos de lo que pudieras imaginar. ¿Tendrás que trabajar? ¡Lógicamente! No conozco otra manera honesta y digna de mejorar la economía. ¿Tendrás que dedicarle tiempo? ¡Obvio! ¿Hay otra manera u espacio para hacer algo? Te digo todo esto porque cómo me admiro con la inocencia (por decirle de alguna manera) de la gente cuando se le ofrece ayuda y cree que se trata de una invitación a asistir a un centro de donaciones donde si llegas puntual alguien te va a regalar dinero no más por ir y ya. En la vida para ganar hay que trabajar, hay que invertir: o dinero o tiempo o talento o alguna combinación de estas. No existe otra manera. Lo que sí te afirmo es que necesitas hacer algo ya. No te anestesies voluntariamente, como a muchos se les antoja en época decembrina. No creas que ya mejor el año que entra ¡va a ser tu año! Eso es un autoengaño si sigues haciendo lo mismo que haces siempre. ¡Tienes que ser objetivo! Si con lo que vienes haciendo siempre ya viste que no te alcanza, entonces tienes que hacer algo más. Si has llegado hasta esta altura de la lectura, tú bien sabes que tienes que hacer algo. Algo debes cambiar en tu vida. Yo estoy aquí para ayudarte dándote información (clic aquí), pero tú deberás moverte para adquirirla y aplicarla. Déjame decirte desde mi corazón y hacia el tuyo: hay solución. La hay. Por más grande que parezca tu deuda, si realmente deseas eliminarla, si realmente lo deseas, entonces y solo entonces te atreverás a hacer lo que sea necesario para ello. Mientras no lo desees fervientemente porque todavía hay algo de dinero en tu tarjeta de crédito (¡mucha gente piensa que eso es tener dinero!) y creas que el año que entra solo por que sea “año nuevo” las cosas van a cambiar, seguirás viviendo un absurdo sueño infantil independientemente de la edad que tengas. ¿Quieres una noche de paz, noche de amor? Atrévete a hacer los cambios necesarios en tu vida para que así sean todas tus noches, no nada más la del 24 de diciembre. Créeme en algo como arizatip: iniciar el año ya con inercia de algo que emprendiste desde antes ¡es de lo más inteligente que puedes hacer para tener un inicio poderoso! Si piensas que iniciar el año es desde cero en los cambios de mejora, todo será más lento. Cuando descubras que hay solución atreviéndote a hacer lo que tengas que hacer y te atrevas a hacerlo ya, con sana prisa, ahí empezará para ti una gran…

¡Emoción por existir!

-Alejandro Ariza.

No hay garantía, solo esperanza.

Qué fuertes reflexiones ma ha traído la vida hoy. Desde en la mañana me encantó pensar en esta frase:

«Se me podrán caer las hojas con frecuencia, pero yo sigo aquí de pie siempre».
-El árbol.

Ahora mismo vengo regresando de dar una presentación de negocios y al final regalé a la audiencia 30 minutos de una de mis conferencias inspiracionales. Normalmente la gente paga por escucharme, pero me siento feliz cuando, de sorpresa y en merecimiento a quien confía en mis invitaciones, puedo regalar un material de enorme valor, un material por el que las empresas pagan mucho, mucho dinero, pero para un selecto grupo de asistentes, hoy la vida les llevaba al orador y al mensaje totalmente gratis. Les hablé de acerca de lo que hoy puede hacer a un negocio sólido y exitoso. El núcleo de mi discurso fue explicar cómo hoy en día sólo el apto y dispuesto a cambiar rápidamente, permanece. Punto.

Mientras hablaba se me empezaban a arremolinar en mi mente la enorme cantidad de ejemplos para hacerles ver a mi audiencia esa gran verdad. Por el promedio de edad del grupo, pude citar ejemplos que nos atañían a todos. Les explicaba de la emoción que muchos vivimos cuando de niños, nuestro papá o mamá llegaba con las fotos ya reveladas luego de días y días de tener que esperar a que las entregara aquel lugar a donde se llevaba el “rollo” a revelar. ¡Era tanta la emoción de sentarse juntos para irse pasando las fotos y verlas con la emoción revivida de aquel viaje o evento! Era hermoso ver a mi mamá preparando en diligente tarea el álbum, desde irlo a comprar eligiendo el diseño de las tapas y la cantidad de hojas, hasta verla pegar las fotos “derechitas” para luego poner ese papel celofán encima y así, unos días después volver todos a disfrutar de hojear el álbum. En la emoción de aquel momento, jamás nadie pensó que eso desaparecería para convertirse en la nueva emoción de traer digitalizadas todas tus fotos en tu iPhone y mostrarlas desde ahí o enviarle todo un álbum digital por mail a otra persona que estuviera del otro lado del mundo para que las pudiera empezar a ver segundos después de habérsele enviado. En aquel entonces… inimaginable. Las cosas cambian, los negocios y la forma de ganar dinero, también, totalmente. ¿Dónde estará la gente que fabricaba los álbumes, o la compañía que vendía los rollos de película y revelaba las fotos? Solo hay dos opciones: o muerta por no haber querido cambiar (precisamente como Kodak) o dedicarse a otra cosa, trabajando en el siguiente modelo de negocios, aquel que satisfaga las nuevas necesidades de la sociedad actual. Para colmo, parece que hay mucha gente dispuesta a morir tratando de mantener su negocio, ese de toda la vida, ese que le había funcionado toda su vida y donde cree que precisamente por ello deberá seguirle funcionando lo que le resta de vida. Gravísimo error creer en eso. No hay garantía, solo esperanza para el apto y dispuesto a cambiar rápidamente.

Luego cité ejemplos que vivimos al usar con tremenda emoción esa sensación de la primera vez en que parecía que podías traerte el cine a tu casa con una película para tu videocasetera Betamax, que luego se mejoró con una videocasetera VHS, para luego sorprendernos aún más ante la posibilidad de poder grabar tu programa favorito… ¡lo que nunca imaginaste! (Y quizá ahí empezó esa obsesión por querer atesorar recuerdos grabándolos en vez de viviéndolos). Luego reflexionaba cómo algo tan, pero tan maravilloso tuvo como destino la muerte y su desaparecimiento cuando surge el DVD. Para hoy por hoy atestiguar la muerte de éste último, que parecía la panacea ahora sí, por el surgimiento del “streaming” para poderle llevar al televidente, ya el producto digital directamente a su televisor sin necesidad de objeto material, nace Netflix. ¿Qué habrá pasado con la gente que inventó y creó fábricas millonarias para hacer los videocasetes Beta o VHS? ¿Qué habrá pasado con las miles y miles de familias que vivían de la maquila de DVD’s? Las mismas dos opciones del párrafo anterior. O muertas o haciendo otra cosa, adaptándose al forzoso cambio de las nuevas necesidades del mercado. Hoy en día, un negocio exitoso ya no es garantía para que siga así de por vida. Y no, no es que esté describiendo el hilo negro del mundo empresarial donde ya desde hace tiempo se afirma: “innovar o morir”. No, no, voy mucho más allá. Hoy más parece que el aforismo debería ser: atreverte a cambiar o morir. Esto no se trata de innovar, es decir, de hacer algo nuevo, sino de tú estar dispuesto a ser alguien diferente, capaz de hacer lo que nunca habías atrevídote a hacer. No es cuestión tan solo de innovar, sino de atreverte a ser alguien distinto, alguien que sepa lo pasajero y frugal que es todo modelo de negocio. Por más que dure, pasará. Por eso no hay garantía, solo esperanza, para quien aún con un modelo de negocios exitoso, desde el inicio de su éxito, ya esté dispuesto en un futuro, cercano o no -y muchas veces más cercano de lo que uno imagina- a ser y a hacer algo totalmente diferente. Mantenerse en la cima ya no es cuestión de llegar al punto más alto de la montaña y no caer, sino estar dispuesto a escalar otra montaña y luego quizá otra y otra. Por eso me encantó pensar: “Se me podrán caer las hojas con frecuencia, pero yo aquí sigo de pie siempre” –El Árbol. Hoy, seguir de pie, es mantener la capacidad de cambio en el momento en que se requiera.

Salía de la presentación acompañado de uno de mis mejores amigos de mi secundaria y que me fue a escuchar. De regreso charlábamos de la vida y de cómo han cambiado las cosas, aunque más bien nos impresionaba la velocidad con la que han cambiado. Le comentaba a mi amigo cómo en el tiempo de vida que llevamos (45 años) nos ha tocado ver más cambios radicales que la vida entera de nuestros papás (80 años). Esto era sin duda una medida que evidenciaba la reflexión. Me acordé como alrededor de estos días, los que fuimos “fans” de la película “Back to the future”, donde Marty McFly, estelarizado por Michael J. Fox, viajaba al futuro, al 21 (o 25 o por ahí) de octubre del 2015. ¡Se escuchaba eso tan, tan, tan futurista!… ¡¡¡Y es hoy!!! Y yo aquí escribiendo precisamente en esa fecha. El auto dio vuelta y mi inteligente amigo comentó: “Yo me dediqué años a trabajar en un gran corporativo de talla internacional, y de lo que yo me encargaba era de encontrar empresas en quiebra que afirmaban que tan solo si alguien les prestara un gran capital, saldrían adelante con su negocio, y la compañía para la que trabajaba, les prestaba el capital”. ¿Y se lograban recuperar? –pregunté. “¡No! La mayoría no. Y de esa manera, precisamente queda demostrado lo que nos acabas de comentar en la conferencia. Lo que mucha gente exitosa que logró alzar un empresa familiar hasta altos niveles y creando compañías hasta trasnacionales, cuando empezaron a ver cómo caían sus negocios, llegaron a tal punto donde pensaron: si tan solo alguien nos inyectara un gran capital, podríamos seguir operando y levantamos esto a tope de vuelta, tan solo para darse cuenta que con el capital ya inyectado, volvían en poco tiempo al pique. No era cuestión de que necesitaran capital, su problema fue que seguían haciendo lo mismo que los hizo caer”. Yo ahí tenía cara de “what?!”. Le dije: caray, hubieras pasado tú a hablar de tu experiencia. ¡Qué tú te dedicaras a eso y que precisamente tú atestiguaras la razón de una segunda caída de una compañía descubriendo que no fue falta de capital, es tremendo! –le dije. Pues ahí íbamos en el auto hace unos momentos filosofando. Él luego de 28 años aproximadamente de trabajar en grandes corporativos del sector económico y en donde en varios momentos ostentó puestos de gerente general, hace dos días terminó esa etapa de su vida. Hoy, a dos días de ese tremendo paso, está viviendo la normal zozobra acompasada de incertidumbre de estos momentos. Me alegra que hoy empezara a descubrir que existen otras maneras de generar riqueza. Yo le estoy enseñando una que conozco -de varias- y que sé que le ayudará. El reto que mi amigo tiene es que experimenta la mayoría, atreverse a ser alguien diferente. Uno de los mayores retos para nuestro ego. Y es que nuestro ego está tan loco que prefiere mantenernos pobres pero fieles a un prestigio, que ricos atreviéndonos a ser y a hacer algo que nunca habíamos sido ni hecho pero que es la fuente de una nueva riqueza. A todos nos merodea la riqueza, y precisamente haciéndole honor a su esencia, riqueza, nos rodea en forma abrumadoramente abundante. Solo que aún teniéndola a un centímetro de distancia de nosotros, nuestro orgullo, nuestro temor al qué dirán, nuestro ego, puede ser tan grande, que no, no nos atrevemos a movernos ni un centímetro. Yo te digo hoy: más te vale atreverte a mover tu ser, más te vale moverte este centímetro que tu ego ve como una distancia infranqueable. Dios nos tiene preparada una gran prosperidad… en el lugar donde Él diga, no en el que más te acostumbraste a estar.

En algún momento mi inteligente amigo llegó a continuar diciendo: “Hace muchos años alguien que encontraba un gran negocio y triunfaba, podría dormir tranquilo casi para toda su vida. Hoy, si encuentras un gran negocio y triunfas, podrás dormir muy tranquilo unos seis meses”. Ahora mismo mientras te escribo aquí, viene a mi mente el ejemplo de Twitter… una red social exitosísima que, cuando inició, se empezaron a dejar ver indicios que sería algo sumamente exitoso para toda la vida, para que hoy bajen sus acciones en bolsa porque ya ha perdido influencia en forma tremenda por como lo afirman los estudiosos de esa industria. Jack Dorsey, co-inventor-fundador de Twitter, desde hace ya varios años, ¡precisamente cuando Twitter iba creciendo con un éxito rampante y contundente!… ¡empezó otra empresa totalmente diferente, “Square”, innovando para que con un pequeño dispositivo pudiera la persona hacer cobros con tarjeta de crédito desde su iPhone. Yo ya me imagino a los “amigos” de Jack diciéndole: ¡Oye, qué te pasa! Te estás desenfocando de lo tuyo. Has creado un imperio con Twitter, si te desenfocas, esto se va a caer. Cómo vas a poder ser CEO de Twitter, pero también CEO de otra empresa totalmente diferente, “Square”. De verdad Jack, te lo decimos porque te queremos, pero estás haciendo algo que no es lo tuyo, te estás desenfocando tremendamente”. ¡Qué bueno que Jack no hizo caso a esos “consejos”! Las ganancias que le han reportado a Mr. Dorsey su idea de crear Square, le han generado más ganancias en el primer año que el primer año de Twitter, y sigue teniendo muchísimas ganancias de ello… ¡y no ha dejado Twitter! Simplemente se atrevió a hacer más. El éxito no es el negocio, es la persona que hace negocios. Es el árbol que se mantiene de pie aunque sus hojas cambien de color y se caigan. El éxito del árbol es su capacidad para cambiar por temporadas. La mayor tragedia del árbol sería querer mantenerse verde y frondoso por siempre.

Es como quien quiere ser siempre joven. Si tan solo supieras que estamos de paso. En un momento de tremenda iluminación que le llegó a mi amigo en algún momento de nuestro diálogo (así afirmo que le sucedió) dijo: “…lo normal es no estar aquí”. Aaaaazzzzoooo. Esta ahí sí se las dejo para que le piensen un rato. Un ratote. Esta frase es de ligas mayores de Nueva Conciencia. Pero de muy, muy mayores. Ya está en ti dilucidar todo lo que lleva implícito ese mensaje que Dios nos mandó a través de mi amigo.

Recuerda no hay garantía, solo hay esperanza para quien sabe quién es realmente y de lo que es capaz, siendo esa capacidad admirable cuando incluso se trata de la capacidad para atreverse a cambiar la idea de lo que se es, de lo que uno hace y de donde se está. La vida entera es evidencia de impermanencia. Deja ir y te sorprenderás del espacio que creas para recibir lo que sigue, algo mejor. Yo conozco algo que puede ser una mejora para ti. La invitación a saber es haciendo clic aquí.

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.