Dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo.

Llegó el momento en que me daré la oportunidad de desmitificar uno de los mitos que juzgo como uno de los más grandes que hay en materia de liderazgo, y es el siguiente: “…el que la gente hará lo que te vea hacer, que el ejemplo arrastra, que, para el líder, el ejemplo que dé es la manera de hacer que sus seguidores hagan”, y pues, a la luz de la evidencia, esto no es necesariamente así. Dar el ejemplo jamás es garantía de que el otro haga lo que le das así.

Desde hace muchos años, desde que empecé a estudiar la apasionante materia de liderazgo, escuché y cargué sobre mis hombros uno de los más grandes preceptos que se enseñan en dicha materia, la idea acerca de la poderosa influencia que genera el ejemplo que uno da a los demás, para llevarme la sorpresa de que incluso habiendo una insistente concientización de la trascendencia que tenía dar el ejemplo para que las demás personas hicieran lo que el líder desea que hagan, afirmo que no es garantía de que suceda así. Hoy llego al punto, luego de más de 30 años de ser líder, conociendo la materia como una moneda, perfectamente bien por ambos lados, ya que he sido influenciado por grandes líderes que elegí para aprender de ellos, como también tenido el privilegio de poder inspirar influenciando a otros, en que afirmo categórica y enfáticamente que dar el ejemplo no es garantía para lograr que el otro haga –¡nunca ha sido!–. Dar el ejemplo no es tan poderoso… como recibirlo. Si de efecto sucedido por el ejemplo se tratara, el mayor mérito se lo lleva el seguidor, mucho más que el líder. Repito, si el líder da el ejemplo, esto jamás será garantía de que el seguidor haga lo mismo, sin embargo, cuando el seguidor tiene un deseo ardiente y ferviente por aprender, entonces y sólo hasta entonces, es que el ejemplo de líder realmente funciona como fuente de motivación, como chispa para la acción. Por eso intitulé esta columna: dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo. La fuerza inspiradora a la acción de un ejemplo radica en el deseo que otro tiene por actuar, no en el ejemplo mismo.

Podrá haber posturas a favor y en contra de este nuevo concepto que estoy compartiendo en materia de influencia, literalmente, una Nueva Conciencia del liderazgo. Podría analizar la rotunda evidencia de los distintos comportamientos que tienen dos hijos que recibieron el mismo ejemplo de sus padres. Podría analizar la objetiva realidad del cómo varias personas del equipo de un líder, jamás hacen lo que el líder les pone de ejemplo, y jamás lo harán. Podría platicar lo que durante tantas y tantas consultas que he dado escuché en más de una ocasión: padres quejarse dolidos por lo que juzgan como un aberrante comportamiento de su hijo y sufriendo incapaces de comprender el porqué, luego del ejemplo que le dieron, ven que hace su hijo, no se lo explican. El sufrimiento viene de haber creído que el ejemplo era garantía de imitación, esta idea es del ego del que da el ejemplo. ¡Hay tantas historias que demuestran lo que hoy afirmo en esta Nueva Conciencia del liderazgo! Pero para ahorrarnos horas y horas de análisis, me remitiré a un contundente ejemplo de la historia misma de humanidad, y siendo un ejemplo dramáticamente extremo: Judas, discípulo de Jesucristo, tuvo al mejor pastor, al mejor líder, al mejor maestro, al más sabio, al mejor amigo…, y sin embargo jamás hizo lo que su líder le enseñó conviviendo diario con él y siendo incluso parte importante de su vida misma, siendo discípulo. Y no tan solo no lo hizo, ¡sino que hizo todo lo contrario! Lo traicionó, lo vendió, le mintió, y hasta al final la vida se quitó. ¿¡Qué pasó ahí!? Lo que te estoy enseñando hoy, dar el ejemplo no es tan poderoso como nos lo han hecho creer. Su poder está más relacionado en el deseo de recibirlo que en darlo. Te lo quiero reiterar: el extraordinario poder transformador del ejemplo radica en el deseo de aprender por parte del seguidor, más que en la influencia e inspiración de ejemplo que pueda dar el líder. Cuántos no afirmarían que su vida se transformaría si tuvieran de ejemplo a Jesucristo, pero en carne y hueso y conviviendo diario con él. Así lo tuvo Judas y no, ni el ejemplo a esta máxima magnitud logró transformarlo. ¡Y mira de qué ejemplo estamos hablando! Doblega a tu ego, qué nos queda a ti y a mí. Si ya viste quién no pudo transformar mediante el ejemplo, qué andamos intentando tú y yo. El reto no es el liderazgo, el desafío no es que falte quién dé el ejemplo, el verdadero desfío radica en el carácter del seguidor, en su voluntad, en su actitud.

En esta nota, por lógica, quiero hablarle en forma distinta a ambos, líder y seguidor:

LÍDER:

Ya por Dios, vive tranquilo siendo tú y sin ansia de ser el mesías redentor mediante tu ejemplo. Si esperas que otro haga lo que tú haces porque le das el ejemplo, sólo estará acumulando frustración. Pronto te debilitará la decepción. Aprende y acepta: la gente no va a hacer lo que tú hagas. La gente va a hacer lo que se le pegue la gana, independientemente del ejemplo que les des; sólo a veces, y entiéndase muy ocasionalmente, lo que la gente haga coincidirá con lo que tú haces. Esa mera coincidencia, basada e iniciada en el deseo de ser así por parte del seguidor, surgida de su carácter, de su voluntad, de su actitud ante la vida, de su cosmovisión, es lo que le dará enorme poder de influencia a tu ejemplo. El mérito transformador no lo tienes tú, radica en el seguidor. Tú solo tienes el privilegio de inspirar exclusivamente a aquella alma que lo desea. El agradecido siempre deberás ser tú al poder así, ser convertido en maestro, pero no por lo que sabes ni por lo que enseñas con tu ejemplo, sino por el deseo de aprender que tu seguidor tiene, ese deseo, su deseo, es el que te transforma a ti como dichosa oportunidad para que entonces, y solo hasta entonces, tu ejemplo cobre gran sentido.

Querido líder: vive más en paz y sólo preocúpate por ser auténtico. Sé honesto y fiel a tus valores, a tus creencias. Eso es todo lo que te corresponde hacer (y de hecho lo único que realmente puedes hacer). No viniste a dar “el ejemplo”, viniste a ser quien estás destinado a ser, y eso será ejemplo a seguir pero solo para el que lo identifique así. El poder del ejemplo no está en darlo, sino en el deseo de recibirlo y eso, de alguna manera, no está en ti, está en el otro. Y de paso esté decirte, tú tienes una labor tremendamente encomiable: simplemente ser tú de manera auténtica, de dar a conocer tus atrevimientos. Mis respetos si lo logras. A todos se nos da incluso la vida entera para tal fin, alcanzar un momento así, y muchas veces la vida entera no nos alcanza. Sé íntegro, acomoda todas las piezas de tu ser en una sola línea, ármate como estás destinado a ser. El resultado de eso mi amigo, es el mejor ejemplo que podrás dar en toda tu vida. No se trata de quedar bien, se trata de que seas quien eres, independientemente de cualquier otra cosa. Así, como seas, ¡te aseguro que serás grandioso ejemplo… para quien esté destinado y deseoso de seguirlo!

La gente no te seguirá por tu ejemplo, la gente te seguirá porque ellos, antes incluso de conocerte, traían en su interior un deseo y aspiraciones parecidas a las tuyas. Destrona a tu ego con desdén y descubre que un auténtico seguidor, jamás te seguirá a ti, seguirá lo mismo que tú estás siguiendo también y por ello, tu ejemplo le servirá, pero recuerda, la transformación del otro no radica en que les des el ejemplo, radica en la dicha de tu autenticidad para que se convierta en ejemplo de inspiración para el que viene a buscar contigo lo que a ambos les confiere tanta emoción por existir. Ese encuentro es un amor que siempre ha existido entre discípulo y maestro. Alumnos tendrás muchos, y a ninguno le transformará gran cosa tu ejemplo. Discípulos… eso es otro mundo, y solo a esos pocos, poquísimos, tu ejemplo será como la luz del faro en sus vidas. Tú serás feliz por iluminar y el discípulo por así poder alcanzar a ver con mayor claridad. Disfruta de ser maestro, disfruta de ese amor que pocos entienden, que pocos tenemos la dicha de vivir.

Da el ejemplo, con el único objetivo de comunicar tus atrevimientos, de informar lo que buscas en la vida y la pasión con que lo haces. Y hasta ahí. Recuerda que tú jamás “tienes que” convencer a nadie. Líder, tu labor no es convencer, es comunicar lo que tanto te gusta y el cómo y cuánto te apasiona hacerlo, muéstrate, aparece en los medios que te sean posibles, eso es todo. Recuerda que intentar convencer a otro es un violento intento de colonizarlo y posiblemente así hasta de despersonalizarlo. Eso no hace un líder. Nunca intentes que el otro sea como tú, intenta que el otro al fin sea quien está destinado a ser, así como tú te has atrevido a hacerlo con tu vida. El simple hecho de atreverte a ser es algo que ya de grandioso valor, algo que así comunica tus pasiones, con ello ya das un gran ejemplo, pero nota cómo dar el ejemplo es más un suceder que un hacer.

Ya luego permite que el destino teja los hilos para que así, llegue a ti quien te condecore como maestro al interesarse genuinamente en seguir tu ejemplo. Ten presente que el verdadero líder no busca seguidores, sino precisamente al revés. Permite que los seguidores sean los que naturalmente te buscan a ti por el magnetismo de tu ejemplo, ese que se sucede mediante tu atrevimiento a vivir.

SEGUIDOR:

¡En ti radica un enorme poder transformador para tu propia vida! Eres grandioso. Detente a sentir en tu corazón qué es lo que buscas… y cuando encuentres a alguien que busca lo mismo que tú, ¡siente el enorme poder inspirador de su ejemplo! ¿Cómo lo sentirás? Como un magnetismo hacia él o ella, pensarás con mucha frecuencia en él o en ella, desearás imitarle en su búsqueda, y es que descubrirás con emoción que buscan lo mismo, solo que el líder ya lleva más tiempo en la búsqueda y sus hallazgos pueden ahorrarte muchos errores. No te extrañe sentir amor cuando ves a tu líder, descubre con sorpresa que ese amor sí existe, pero más que amor por tu líder, es por lo que busca él también. Con el tiempo, grata sorpresa te llevarás al entender que sí, ambos están enamorados…, pero de un ideal común, y eso es lo que sienten. Es maravilloso respirar lo mismo y aspirar hacia lo mismo. Es dichosa conspiración.

Hay una gran fuerza dentro de ti, y muchas veces la descubrirás al sentirte inspirado por lo que ves que hace un líder. Esa fuerza que habita en ti empezará a manifestarse como tu deseo de imitarlo. Te sienta bien imaginar ser y actuar como él o como ella. Te motiva su ejemplo, sientes inspiración cuando observas su vida y tienes deseos de llevar una vida así. ¡Bendice el encuentro! Al fin has hallado a alguien a quien puedes hacer tu maestro. Busca a esa persona, procura el encuentro, cultiva la relación. Te adelanto que será más fácil para ti de lo que imaginas. La gente permite que se le acerque alguien que se le parece. Y si tú buscas lo mismo que observas que tu líder ha buscado en su vida, te aceptará alegremente cerca de él, porque por la misma razón, tu líder verá en ti la emoción que a él siempre le ha embargado. Te aseguro que tarde o temprano festejarán el encuentro.

Observa la vida de tu líder con mucha atención, imita lo bueno, eso que para ti son señales de avance para tu camino. Si en algo no coincides con él o ella, respeta la diferencia, son personas como cualquier otra, con defectos y virtudes, tú solo estás a la caza de sus virtudes y de las paralelas enseñanzas que podrían darte sus defectos. Siempre prepara tus preguntas, haz muchas, todas las que puedas en cada encuentro que tengas con tu líder. Observa su vida. Siempre que puedas acompaña a tu líder, y solo observa cómo hace lo que hace. Ver actuar a tu líder en la vida real es el mejor aprendizaje que podrás tener. Aprende cómo hace las cosas, observa su vida, observa cómo distribuye su tiempo y lo que hace en él. Sin decirte palabras, tú podrás aun ahí aprender enormidades. Si no te queda claro cómo logra lo que logra, porque a veces te parecerá como magia la manera en que alcanza sus objetivos, pregunta, pregunta qué hizo exactamente y algo más importante aún, pregunta qué pensaba mientras lo hacía. Invierte en ese conocimiento, invítale un café o una comida a esa persona cuyo ejemplo te inspira, serán los mejores momentos para preguntarle. Te garantizo que será una de las mejores inversiones que podrás hacer en tu vida. Cuando creas el espacio para sentarte a escuchar a un líder, inviertes en ti. Escucha. No interrumpas. Siempre lleva algo en qué apuntar. ¡Siempre! Disfruta el ejemplo que es observar su vida. Y si alguien así para ti te sugiere algo, ¡hazlo! Hazlo.

A ambos… líder y seguidor…, dando el ejemplo y recibiéndolo, por la dicha de su encuentro les garantizo una gran…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Nivel de conciencia: amor.

Las cosas las veremos dependiendo desde donde las veamos. El humano está diseñado a ver por “permisos” que representan su estado de conciencia. Dependiendo del estado de conciencia al que asciendas, será lo que se te permitirá ver de lo que es. ¡Me encanta haber llegado desde hace muchos años a este estado de conciencia desde donde alcancé a entender este “instructivo de la vida”! Frente a un mismo hecho, persona o circunstancia, las personas tendrán diferente “interpretación” dependiendo de lo que ven por su estado de conciencia, y luego, desde ese entendimiento nacerá su hacer. Por eso existen tantas reacciones diferentes como estados de conciencia, frente a lo mismo. Por eso un libro o una columna o una persona o un hecho –todo–, frente a dos diferentes individuos con distintos niveles de conciencia, opinan y reaccionan tan tremendamente diferente, ¡frente a lo mismo! Por eso en este mundo ha sido, es y será por siempre un imposible estar todos de acuerdo, por eso la inteligencia de la vida ha permitido crear grupos, para que el individuo pueda desenvolverse creyéndose en lo correcto al convivir con afines… hasta que algo cambia en él y así siente la necesidad de dejar ese grupo y ascender al siguiente mejor. Este fenómeno es lo que sustenta mi filosofía de vida: Nueva Conciencia, donde siempre será nueva, cada vez que ascendamos al siguiente nivel.

El humano que desea evolucionar –habrán quienes no lo deseen o no lo logren durante toda su vida– pasará por los siguientes estados de conciencia (del que más bajo nivel de energía en el que mueve su frecuencia hasta el que más): vergüenza, culpa, apatía, sufrimiento, miedo, deseo, ira, orgullo, coraje, neutralidad, voluntad, razón, amor, alegría y paz. Opinaras, sentirá y actuarás reaccionando a todo dependiendo desde qué estado de conciencia manejes hoy en tu vida. Esta es la razón por la que cuando cambias tu interior te cambia el mundo entero. La verdad, el mundo entero siempre ha estado igual y siempre estará así de igual, pero tu lo percibes tan impresionantemente diferente por lo que al fin alcanzas a ver. No se ven con los ojos, se ve realmente con tu estado de conciencia. Este es un tema amplísimo y futuro de uno de mis libros y conferencias, pero hoy por la mañana estudiaba acerca del nivel de conciencia amor. Te comparto aquí algo del tema:

«El amor es una forma de ser. Es la energía que se irradia cuando se entregan los bloqueos que impiden su expresión. Es más que una emoción o un pensamiento, es un estado de ser. Amor es el camino de la entrega. Es una manera de estar en el mundo que dice: “¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo puedo reconfortarte? ¿Cómo puedo prestarte dinero cuando no lo tienes? ¿Cómo puedo ayudarte a encontrar un trabajo? ¿Cómo puedo consolarte cuando has sufrido una pérdida importante en tu familia?”. A través del amor, iluminamos el mundo.

Todos tenemos la oportunidad de contribuir a la belleza y a la armonía del mundo mostrándonos bondadosos con todos los seres vivos y apoyando el espíritu humano. Lo que damos libremente a la vida fluye de nuevo a nosotros, porque somos parte de esa vida. Como las ondas del agua, todo regalo retorna a quien lo da. Lo que afirmamos en los demás, lo afirmamos en nosotros mismos.

Cuando estamos dispuestos a dar amor, descubrimos que estamos rodeados de amor y que, simplemente, no sabíamos cómo acceder a él. El amor está presente por doquier, basta con tomar conciencia de su presencia.

Por lo general, la gente asocia el amor con al amor romántico, cuando nos decimos “cariño” o “amor”. Pero el amor romántico ¡sólo es una pequeñísima parte de la vida humana! Hay muchos otros tipos de amor que no son el amor personal, romántico y que están presentes en nuestra experiencia cotidiana».

Alguna canción dice por ahí: “El amor es una cosa esplendorosa”, y por experiencia personal afirmo que sí, lo es. Cuando evolucionamos y soltamos todos los bloqueos que hay para llegar a este nivel de conciencia, el mundo irradia el esplendor del amor. En el nivel de conciencia amor, este resplandor ya no está oculto, ¡lo vemos hacia todos lados donde volteemos! Llegas incluso a ver milagros de cómo el amor cura. El amor troquela nuevos argumentos de vida. Me encanta una historia real de la que supe cuando un cazador de patos cambió repentinamente al presenciar un acto de amor. Un día fue a cazar, como hacía a menudo por diversión. Vio un pato volando, le disparó y lo vio caer al suelo gravemente herido. Para su asombro, de repente, vio a su pareja volar hasta situarse encima y extender sus alas para protegerlo. Al ver su amor, el corazón del cazador dio un vuelco; nunca volvió a cazar.

Cuando te vuelves amor, hay ciertas cosas que ya no puedes volver a hacer. Y hay cosas que puedes hacer en el nivel de conciencia amor que son simplemente imposibles, vamos, impensables, en otro nivel. Cuando entras al nivel de conciencia amor, incluso te llevas la sorpresa de que empiezan a aparecer personas en tu vida que harán por ti lo que nunca imaginaste que alguien se interesara en hacer. Vives milagros sin necesidad de etiquetarlo con la palabra “milagros”. Este nivel de conciencia, amor, tiene un efecto transfigurador por sí mismo, silenciosamente. Estar cerca de una persona que ha alcanzado este nivel de conciencia, trastoca todo. Nos cambia, muchas veces sin darnos cuenta, la percepción del mundo, ¡incluso sin que nos diga nada! Ese es el poder tan solo de la presencia de alguien que ha alcanzado a vibrar así gracias a este nivel de conciencia amor.

Hay mucho que comentar al respecto, pero hoy quise compartir parte de mis estudios y reflexiones del tema, esperando que lo alcances a ver, y si no, esperando que surja en ti al menos la curiosidad de cómo alcanzarlo a ver, para poderlo vivir. Evolucionar, con Nueva Conciencia, genera una gran…

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

¿Dónde radicará la emoción?

En varias de mis conferencias y ahora en mi más reciente libro, Calidad de vida, he explicado ampliamente que los resultados que uno desea son consecuencia de la acción. A su vez, la acción es consecuencia de la emoción…, pero ¿por qué algunas personas se emocionarán tanto por emprender y cristalizar una idea que tuvieron y otras no? Vamos, sé que algunas personas ni ideas albergan, y de las pocas que sí, sólo algunas se emocionan al grado de hacer lo que tengan que hacer para cristalizar esa idea en realidad. ¿Cuál será el secreto de esos “hacedores”?

Yo creo que el secreto está en descubrir el origen de su emoción. Y aunque varias veces me he puesto a pensar en esto, solo algunas veces atino a suponer que el origen de esa emoción está ¡en la imaginación! Lo que que llega a ver una persona en su interior, algo que nadie más podrá ver, le es suficiente para emocionarse y empezar a actuar. ¡Ese es el santo y seña! ¡Imaginar! Es el poder de visualizar, ver lo que los demás todavía no. Y solo hasta que una persona se imagina un futuro extraordinario, ¡de esas imágenes que ve en su interior proyectadas hacia afuera, es que surge su poder! Imaginar ya es empezar desde el final. ¿¡Ya viste el enorme poder que puedes desarrollar mediante la imaginación?! El tema de la imaginación es más delicado y trascendente de lo que imaginas. Necesitas imaginar para atreverte a hacer, necesitas imaginar para atreverte a emprender, necesitas imaginar para experimentar la felicidad de la creación, una manifestación divina en el humano.

Para que tu imaginación sea eficaz necesitas tres cosas esenciales:
1. Detenerte a pensar
2. Imaginar con gran claridad los resultados
3. Emocionarte por lo imaginado

1. Detenerte a pensar.- Es imposible que imagines si no te das el tiempo para ello. Y aquí déjame ser enfático: jamás llegará el tiempo, tú tienes que crearlo. Nunca esperes a “…luego, al ratito que encuentre un huequito”. No, los huecos en la agenda nunca llegan, no aparecen como generación espontánea, tienes que planificarlos, tienes que reservar un tiempo específico en tu agenda para detenerte. Para detenerte a pensar. Detenerse a pensar es más valioso de lo que la persona común puede suponer. ¡Es trascendente! Los grandes momentos de creación han surgido por detenerse a pensar, por abrirle las puertas a la imaginación, eso significa darte el tiempo para imaginar, eso significa hacer un espacio en tu agenda reservado para imaginar. Mis sugerencias para crear ese espacio en tu calendario, este trascendente espacio para detenerte a pensar, son las siguientes:
– Procura un horario de total silencio. Por ejemplo, un espacio de 15 a 20 minutos entre las 4:00 am y las 7:00 am. Esas horas del día son fantásticas para detenerse a pensar, además de que no sueles interrumpir otras actividades programadas a esas horas.
– Procura un lugar donde puedas estar solo. Las decisiones más importantes de tu vida las tienes que tomar tú solo. ¡Enteramente solo! Pensar no es una actividad colectiva. Tu vida no debe decidirla alguien más que tú. Busca un lugar que pronto se convertirá en tu santuario.
– Crea un ambiente digno para detenerse a pensar y abrirle así las puertas a la imaginación. En mi caso, mi despacho y a momentos mi sala son mis lugares ideales. Coloco mi difusor ultrasónico para ambientar con aromaterapia, encantándome el aroma de sándalo y de vez en cuando el de eneldo. Tengo cerca alguna figura que me inspire (religiosa o artística) y las condiciones físicas de mi asiento es procurando una enorme comodidad, así como mi manera de vestir. La comodidad es una resbaladilla para la imaginación.

2. Imaginar con gran claridad los resultados.- También en varias de mis conferencias he expresado que claridad es poder. Mientras más claro veamos algo, más fuertemente deseamos tender hacia ello. Ahí radica el poder de la claridad. Si “medio nos imaginamos”, mediana será la emoción por hacer y su poder se desvanecerá casi de inmediato por la misma causa. ¡Necesitas imaginar con gran claridad! Tienes que imaginar con colores, sonidos, texturas, figuras, circunstancias, hechos, relaciones, ¡consecuencias de ese resultado imaginado!, afectación en tu salud, en tu economía, en tu familia, en la sociedad. Todo ello lo debes ver claramente en tu interior, es decir, imaginarlo. Y aquí viene algo trascendente, para que surja un enorme deseo en ti por hacer, por emprender, tienes que…

3. Emocionarte por lo imaginado. Si tu resultado es bajar de peso, no es lo mismo imaginar que tienes menos panza… y ya, a imaginar la extraordinaria e inigualable sensación y alegría de entrar a la ropa que tenías guardada desde hace mucho tiempo y que para colmo es una ropa hermosa y fina, y ahora quedándote hasta holgada. No es lo mismo imaginar bajar de peso así sin más, casi solo imaginando un simple número en la báscula, que imaginar un encuentro repleto de sana locura, pasión y desenfreno en una relación con alguien hermosa, digno merecimiento del cuerpo que ahora tú también muestras. No es lo mismo creer que se está imaginando un lugar muy agradable donde vivir, cuando al mismo tiempo no vemos dentro de nosotros mismos las características de ese lugar, (confundimos el deseo con la imaginación), que imaginar realmente el recinto con su tamaño, tipos de texturas, aromas, luz, personas a las que beneficiaríamos, alegría por doquier estando en ese lugar, etc. ¿Ves cómo todo cambia cuando imaginamos algo emocionante? Cuando te emocionas por lo que imaginas, ¡de inmediato empieza nuestro cerebro a hacerse una de las preguntas más poderosas que puede empezarse a hacer… “¿Cómo?”. ¡Y esa es la puerta al emprendimiento! Esa pregunta es poderosísima, porque basta hacérsela el número suficiente de veces para que la respuesta aparezca. Cuando la respuesta aparece sucede el culmen de la emoción, la chispa que enciende la acción concreta. Ahí la persona, al fin, empieza a emprender… ¡empieza a crear!… ahí el humano goza el éxtasis de su semejanza con Dios, el creador.

Ahora ya será cuestión de tiempo de que veas cristalizado en realidad tangible lo que antes solo imaginabas con emoción. Ese tiempo dependerá de tu pasión, de tu deseo ardiente o ferviente por ya ver tus pensamientos materializados. Esos momentos son éxtasis vitales. Esos momentos son indescriptibles e incomparables con ningún otro gozo de tantos que nos ofrece la vida. Ni el placer culinario ni el gozo sensual es equiparable el enorme gozo de la creación. Pregúntale a un escultor, a un arquitecto, a un escultor. El autor de una obra conoce lo que es dar vida, el autor de una obra experimenta una incipiente chispa divina en su interior, la chispa de la semejanza con el creador y su infinito amor por y en el proceso.

¡Imagina! ¡Emociónate por existir… creando! No te pierdas esta dicha de ser humano tocando tu divinidad. Detente a pensar, imagina y emociónate al grado que no tengas más opción que emprender ya, aquí y ahora.

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Cómo eliminar la angustia de tus deudas.

Pagando. Pero no es tan fácil, lógicamente. Si no, aquí acabaría la columna. Primero entendamos que tus deudas son un gran negocio par alguien más y por eso a alguien más le conviene que sigas endeudado. Pero bueno…, ¿Cómo fue que te llegaste a endeudar tanto?, y para colmo, lo sigues haciendo. Parece que has entrado a una angustiante espiral sin fin. La verdad, la persona promedio se endeuda porque es muy fácil gastar un dinero que no es suyo. ¡Y esto lo saben los bancos! Por eso te “prestan” dinero fácilmente. porque te cobrarán mucho más de lo que te prestaron si te tardas en pagar. ¡Eso es el gran negocio de los intereses!, porque más del 65 % de la gente se tarda en pagar. Aquí, si hablamos de negocio, ¡es extraordinario prestar dinero cobrando intereses por retrasos! Por eso los bancos, en cuanto la persona entra a una etapa económicamente activa (entre los 18 a 24 años), casi te llevan hasta tu casa las tarjetas de crédito con mínimos requisitos y en algunas ocasiones prácticamente ninguno, para que ahí empiece un endeudamiento que podrá durar toda la vida. La gente promedio no sabe ni cómo funciona el pago de intereses de la tarjeta y cómo se van multiplicando intereses sobre intereses, mes tras mes, incluso si solo pagan el mínimo. Esta historia del uso de tarjetas de crédito es terrible y es un tema aparte, pero es el origen de la deuda de millones. Es un gran negocio para el que presta dinero. El negocio de la ignorancia del que lo pide. Esto aunado a personas que piden dinero prestado a personas, o tienen encima una hipoteca o, como leí hoy una nota de CNN-Expansión donde se comentaba cómo en USA la deuda estudiantil de un hijo retrasa la jubilación. ¡La “educación” es un negocio grandioso! Y lo es porque trastoca lo más preciado para un padre: sus hijos, prometiéndoles que tendrán un mejor futuro si los meten a estudiar. ¡Caray! Si supieras la cantidad de gente exitosa (económicamente hablando) que conozco y que no fue a la escuela. Sin embargo, se ha hecho un gran negocio con la educación en donde incluso los padres sienten que “lavan sus culpas” haciendo hasta lo imposible -como endeudarse- por darles una “educación” a sus hijos. Es lo que yo llamaría endeudamiento con base moral. Haces un mal (endeudarte) en pos de un bien (educar a tus hijos). ¡Qué bonito! Hasta parece que escucho los violines de fondo. Atención: aquí no quiero dar a entender que es malo ir a la escuela. ¡Es extraordinario! Pero lo que sí quiero afirmar es que si no tienes el dinero para mandar a tus hijos “a la mejor escuela”, puedes enviarlos a otras o incluso no angustiarte porque no estudien cuando hay otros caminos para triunfar en la vida, y esos sí me constan. Pero bueno, como lo más posible es que no me esté leyendo un banquero o un empresario dueño de una escuela, mejor hablemos del que más posiblemente sí me esté leyendo, el endeudado. ¡Tienes que hacer algo para salir de deudas y tienes que hacerlo ya! Lo más posible, si eres como la mayoría, es que no sepas cómo. Solo vas acumulando angustia. Quiero afirmarte: ¡hay cómo salir del problema! Y te lo diré más adelante.

Primero que nada, algo fuerte de aceptar es que endeudarse no es solo cuestión de que pidas dinero prestado y luego no tengas para pagar y los intereses te vayan comiendo, se coman tu paz, tu bienestar, tu estado de ánimo, tu vida misma. No… es algo más delicado: endeudarse es un hábito. Esto que te acabo de decir es más grave de lo que te imaginas. Y es grave porque si algún día llegas a pagar tus deudas, en un alto porcentaje de los casos… te volverás a endeudar. Endeudarse es un hábito. Y tenemos que corregir ese dañino hábito o jamás podrás vivir en paz. Jamás. Este es un tema de libros enteros, de largos seminarios, pero para una breve nota como quiero compartirte, te sugeriré un camino de solución de tan solo dos pasos:

  1. Tienes que hacerte consciente de que tienes un problema grave.
  2. Necesitas resolverlo dejando de gastar en cosas innecesarias al mismo tiempo que ganando mucho más dinero del que hoy ganas.

El primer paso, por increíble que parezca, es el más difícil. Escribo esta columna el 2 de diciembre, y como ejemplo de la época, hay gente súper endeudada que aun así comprará un arbolito de Navidad y adornitos, además de hacer un gran esfuerzo para algunos regalitos. En aproximadamente 7 semanas, verás -literalmente- tu dinero en la basura, el arbolito seco en los botes de basura, ahí está tu dinero.

Solo hasta que una persona es consciente de su grave problema de deudas, ¡no compraría un arbolito navideño y usaría ese dinero para pagar algo de su deuda! Pero de inmediato entrará el pensamiento deliberadamente inconsciente del problema diciéndote: “…¡cómo no voy a comprar un arbolito!, es por mis hijitos, deben pasar unos días alegres viendo su arbolito, como todos los niños. Es solo esta ocasión y ya el año que entra Dios dirá. No es tanto gastar esa cantidad de dinero”, y varios más etcéteras. ¿Qué no puedes llevar a tus hijos a que vean los arbolitos y foquitos mejor a una calle adornada y regresar a casa en paz? Esta época yo siempre la he considerado tan paradójica, donde los villancicos te dicen: “Noooooche de paz, noooooche de amor…”, y es una época donde lo que menos hay para muchos es precisamente paz y amor y por decisión propia. Familiares que se “tienen que” ver y no hay la más mínima simpatía pero ahí vas y los ves, viajes que parece se “tienen que” hacer sin verdadero deseo de ir hacia ese destino, compras que muchos sienten que “tienen que” hacer para regalos que se “tienen que” dar para quedar bien o por temor al qué dirán si no regalas. Por eso te digo, el primer punto es el más difícil de todos, tienes que hacerte consciente de que tienes un problema grave. Sí, tienes un problema, y sí, es grave. Pero no lo quieres ver así. Es como el adicto que no acepta su problema. Igual. ¡Tienes que abrir ese sobre del banco para que veas lo que debes en la tarjeta de crédito! La deuda no disminuye si no abres el sobre. Tienes que hacerte consciente.

Luego, necesitas dejar de gastar en cosas innecesarias. Y esto sucederá casi en un bendito automático si das el primer paso. Si realmente te atreves y empiezas a hacerte consciente, ¡te sorprenderá la cantidad de cosas innecesarias que tienes el hábito de comprar y dejarás de hacerlo! Si no te haces consciente seguirás endeudándote, y peor si tienes una pareja igual o más inconsciente que tú. Las parejas se ayudan o las parejas se dañan. Mientras que uno no quiere confesarle el gran problema económico que se tiene a la pareja para no precuparla (o preocuparlo), la otra (o el otro) sigue gastando en cosas absurdamente innecesarias pero que percibe como necesidad. ¡Es horrible vivir este infiero de vida de relación! La angustia se incrementa día a día y el maltrato en entre la pareja empieza, creyendo que nada tiene que ver el dinero, cuando todo pleito empezó y se mantiene por temas de dinero. Fíjate en algo increíble: en qué gastan su dinero las personas dependiendo de su clase social:

  • Los pobres gastan en chácharas y súper ofertas de “cositas”.
  • La clase media compra endeudándose por uso de créditos queriendo llevar una vida “como de rico”.
  • Los ricos compran sólo y exclusivamente lo que les genera más dinero.

Así de fácil es entender esto. Vé en qué gastas exclusivamente y podrás identificarte con comportamiento de pobre, clasemediero o rico. Cada persona, dependiendo de su nivel socioeconómico, intentará estrategias diferentes para salir de sus problemas económicos, porque todos podemos tenerlos, independiente de nuestro nivel socioeconómico. Al pobre le caracteriza la emoción de revender algo. El pobre se ilusiona con salir adelante revendiendo cositas. Ganar “unos pesitos” por la gran oportunidad que encontró de comprar algo súper barato o incluso no más a buen precio, pero el que lo pueda revender un poco más caro le ilusiona como fuente de ingresos. Normalmente lo que gana le alcanzará solo para poder comprar más “cositas”. Si tu entras a la casa de una persona pobre, está llena de “cositas” inservibles hasta acumuladas unas sobre otras en cajas o mesitas o colgadas en la pared, pero que para su percepción fueron una “gran oportunidad” de compra y por eso ahí las tiene como trofeítos.

La clase media es la que más sufre de endeudamiento por comprar y hacer solo lo que les gusta. Ni es pobre, ni es rico, pero quiere vivir como rico. Entonces compra autos, come con toda la familia en buenos restaurantes y viaja… usando tarjetas de crédito. Tarde o temprano, y la mayor parte de la veces más temprano que tarde, las deudas se los come. Normalmente rentan donde viven y ello aumenta más su estrés por deuda. Suelen tener un trabajo bien remunerado, pero más del 85 % de su dinero se va en pagar deudas. Varias veces llegan a un momento en donde ya no saben qué hacer porque viven limitados a un sueldo que por más bueno que sea es un límite, mientras que sus deudas van en aumento.

Los ricos compran lo que les genera más dinero y se atreven a hacer lo que les conviene aunque no les guste. Y compran varias estrategias así para tener varias fuentes de ingreso y nunca solo depender de una. Los ricos tienen por lo menos siete diferentes fuentes de ingreso. Claro que por su misma condición económica también pueden comprar “cositas”, ¡y lo hacen!, pero muy poco o rara vez; también pueden viajar y salir a comer a restaurantes lujosos…, pero sin endeudarse. Lo notas hasta cuando pagan y no usan tarjetas de crédito sino American Express (un tipo de pago en efectivo en su versión con clase). Pero lo que más le emociona a los verdaderamente ricos es adquirir solo lo que les genere más y más dinero. Es su estrategia para no tener límite.

Tú y yo, independiente de nuestro nivel socioeconómico, necesitamos dejar de gastar en cosas innecesarias. Si te detienes a hacer consciencia, te sorprenderá la enorme cantidad de cosas innecesarias que tienes tendencia a comprar. Yo hace unos años me sorprendí de esta dinámica en mi propia vida. Cuando decidí dejar de comprar cosas innecesarias… ¡casi no compraba nada! Y pasaba tanto tiempo sin comprar, ¡que hasta me sentía como mal, como que me faltaba algo! ¡El hábito de comprar babosadas! (Y no escribo la palabra que se me antoja aquí porque escribiendo soy un poquito más recatado que hablando). Por eso te digo, -sé del tema en carne propia-, endeudarse es un hábito. La clase media (más tirándole a pobre que a media) puede llegar a tener como “entretenimiento” el salir a pasear… de compras, comprando una gran cantidad de cosas innecesarias mientras siente que solo salió a pasear. Hace varias décadas, la clase media-baja salía a pasear a los parques, hoy salen a pasear al “nuevo parque”: los centros comerciales. ¡Por eso se construyen y se construyen tantos y tantos por doquier! Hasta existe una estrategia mercadológica vía lenguaje y sus emociones, incluyendo en el nombre del centro comercial la palabra “parque”. Y es que son los parques de hoy en día para millones y millones de personas clase media. Los ricos son los que “compran” los terrenos y los locales y hasta los edificios enteros de un centro comercial, compran lo que les dejará más y más dinero como sistema, mientras que la clase media va a esos centros comerciales a aumentar su deuda hasta por comprar helados para toda la familia o unos cafecitos con postre, si no le alcanza para la ropa de finas marcas ahí vendiéndose, pero el hecho es que hay que gastar en algo como paseo. Gastar es el nuevo pasear. Mira este ejemplo: ¿Te serviría pagar a tu deuda unos 9,360 pesos? Eso es lo que tendrías si no gastaras en dos cafecitos más un postrecito de Starbucks cada fin se semana por un un año. Pero decidiste salir a pasear a un centro comercial y cómo no comprar por lo menos dos cafecitos repletos de azúcar para tu pareja y para ti, más un postrecito para compartir entre los dos.

Debes detener el incremento de la deuda haciéndote consciente de este tipo de gastos, y te detendrás hasta que los veas absurdos, y los verás absurdos hasta que decidas hacerte consciente. ¡Ahí los dejas de hacer! Ahí detienes la angustiante espiral sin fin de tu endeudamiento.

Ahora bien, una cosa es detener la deuda dejando de gastar en cosas innecesarias, pero otra cosa es eliminarla. Ahí es en donde entra el reto de tener que ganar más dinero. Definitivamente necesitas ganar más dinero y el promedio de la gente no sabe cómo. Necesitamos imitar a los ricos, guardando las debidas proporciones. Necesitamos aprender a adquirir algo que nos genere más y más dinero. Es lo que los especialistas en la materia le llaman “activos”, algo que te genere más dinero. Y no, no creas que mi recomendación es que, como rico, compres un departamento o una casa y la rentes para que te deje más dinero mes tras mes. ¡Claro que si puedes debes hacerlo! Pero partiendo de la base de que estás endeudado, pues es casi imposible comprar una casa para rentarla en este momento. Pero te tengo la gran noticia de que puedes adquirir algo mucho más accesible, muchísimo más, y generar mucho más dinero. Más adelante te invitaré a saber del tema. Mientras, te explico cómo hay cosas que se pueden convertir en activos, por ejemplo, un diseñador cuando compra una MacBook, si no le diera un uso productivo, sería una “cosita” carísima, algo que aumentaría su deuda y su angustia económica por más de 25 mil pesos que paga por ella. Pero si esa misma MacBook la usa para un diseño que se venderá enormemente, más unas postales digitales que se descargarán mientras la gente las compra vía PayPal, además de usarla para diseñar una página de Internet con un sistema de enseñanza y videos donde la gente paga por aprender su materia, entonces la MacBook fue un tipo de compra de rico, algo que le generó mucho dinero y se lo podrá generar como un sistema recurrente sin límite. Ésta es la única solución real para eliminar las deudas. Un persona de clase media-baja que ignora estrategias generadoras de riqueza, vive la paradoja de creer que paga sus deudas, endeudándose más, este absurdo existe: cuando pide prestado para pagar deudas, usa una tarjeta de crédito para pagar otra; y es que la persona no conoce cómo hacer para salir de esa angustia. El banquero sonríe y hasta podría ofrecerle otra tarjeta de crédito.

Yo el año pasado conocí el negocio alterno más extraordinario de mi vida, que gracias a Dios no es multinivel ni esas promesas que no funcionan para la abrumadora mayoría de la gente y solo las endeuda más, donde nadie tiene que vender absolutamente nada, donde nadie sale lastimado, algo que se puede hacer en el tiempo libre que te quede, algo con lo que se puede empezar a ganar más para poder pagar deudas y empezar a vivir en paz. Conocí un negocio real donde con la inversión más baja que he conocido en toda mi vida logré generar un sistema de ingresos extras basado en la natural y normal vida de cualquiera. Si tienes deudas y ya te urge salir de ellas, haz todo lo que te he recomendado en esta columna, además, si deseas conocer este concepto de negocio que te puede ayudar tanto a salir de deudas, escríbeme haciendo aquí y empecemos a trabajar en la solución.

La misión de mi vida y de mi empresa Nueva Conciencia es: “Ayudar al ser humano a sentirse extraordinariamente bien”. Y pagar y eliminar deudas ¡se siente extraordinariamente bien! ¿Tendrás que invertir? Lógicamente que sí, pero mucho menos que lo que gastas en “cositas” o pagos mínimos de tarjetas, muchos menos de lo que pudieras imaginar. ¿Tendrás que trabajar? ¡Lógicamente! No conozco otra manera honesta y digna de mejorar la economía. ¿Tendrás que dedicarle tiempo? ¡Obvio! ¿Hay otra manera u espacio para hacer algo? Te digo todo esto porque cómo me admiro con la inocencia (por decirle de alguna manera) de la gente cuando se le ofrece ayuda y cree que se trata de una invitación a asistir a un centro de donaciones donde si llegas puntual alguien te va a regalar dinero no más por ir y ya. En la vida para ganar hay que trabajar, hay que invertir: o dinero o tiempo o talento o alguna combinación de estas. No existe otra manera. Lo que sí te afirmo es que necesitas hacer algo ya. No te anestesies voluntariamente, como a muchos se les antoja en época decembrina. No creas que ya mejor el año que entra ¡va a ser tu año! Eso es un autoengaño si sigues haciendo lo mismo que haces siempre. ¡Tienes que ser objetivo! Si con lo que vienes haciendo siempre ya viste que no te alcanza, entonces tienes que hacer algo más. Si has llegado hasta esta altura de la lectura, tú bien sabes que tienes que hacer algo. Algo debes cambiar en tu vida. Yo estoy aquí para ayudarte dándote información (clic aquí), pero tú deberás moverte para adquirirla y aplicarla. Déjame decirte desde mi corazón y hacia el tuyo: hay solución. La hay. Por más grande que parezca tu deuda, si realmente deseas eliminarla, si realmente lo deseas, entonces y solo entonces te atreverás a hacer lo que sea necesario para ello. Mientras no lo desees fervientemente porque todavía hay algo de dinero en tu tarjeta de crédito (¡mucha gente piensa que eso es tener dinero!) y creas que el año que entra solo por que sea “año nuevo” las cosas van a cambiar, seguirás viviendo un absurdo sueño infantil independientemente de la edad que tengas. ¿Quieres una noche de paz, noche de amor? Atrévete a hacer los cambios necesarios en tu vida para que así sean todas tus noches, no nada más la del 24 de diciembre. Créeme en algo como arizatip: iniciar el año ya con inercia de algo que emprendiste desde antes ¡es de lo más inteligente que puedes hacer para tener un inicio poderoso! Si piensas que iniciar el año es desde cero en los cambios de mejora, todo será más lento. Cuando descubras que hay solución atreviéndote a hacer lo que tengas que hacer y te atrevas a hacerlo ya, con sana prisa, ahí empezará para ti una gran…

¡Emoción por existir!

-Alejandro Ariza.

La bendición de una tragedia.

París y los ataques terroristas perpetrados ayer en esa ciudad…, experiencias que me ponen a pensar. Cada vez me impresiona más el enorme poder de una tragedia de enormes magnitudes… para unir a la gente. Quizá por eso, cuando alguien o algo ve que estamos tan separados, la bendición para unirnos es que nos envíe una gran tragedia. Esto se ve tanto a nivel mundial (como ayer) como a nivel pareja, ¡incluso entre dos personas nada más! No saber amar nos hace unirnos de la única manera en que muchos saben, la única que saben, a través de la violencia. Parejas que cuando se sienten desatendidas, solas o discriminadas inician un pleito por cualquier cosa… ¡precisamente por ser la única manera de que el otro o la otra les preste atención, ya que a través precisamente de atender intentando solucionar ese problema, la pareja desatendida ahora vuelve a recibir la atención que necesita al relacionarse así con el otro o la otra, un problema nos relaciona, nos atrae para solucionarlo, entonces lo creamos para atraer al otro o a la otra. No sabemos unirnos tan fuertemente de otra manera. Ese trascendente conocimiento no está matriculado en ninguna escuela como materia obligatoria. Al sistema le interesa más que te prepares mejor en matemáticas que en relaciones humanas. Con ciertas materias se puede mantener a la sociedad separada sin que descubran el poder que habría en su unión. En nuestra naturaleza humana está la tendencia a unirnos… pero no sabemos la mejor manera.

Si en las redes sociales y medios masivos de comunicación se hablara con la misma velocidad de publicación que en una tragedia acerca de unirnos y de “estar con” la gente pero cuando está bien y feliz, cuando hay plétora de amor, cuando se puede generar un negocio extraordinario si lo hacemos juntos, cuando se esté viviendo un gran estado de salud y descubrimos cómo lograrlo, cuando un país gana medallas de oro, cuando en una ciudad hay un grupo de personas que acaban de inventar algo fabuloso para la humanidad, cuando un autor y su editorial con las librerías de una ciudad sacan a la luz un texto que puede cambiarle la vida al mundo, cuando un grupo de cientificos descubre -como ha sucedido- la solución a una gran enfermedad, si en ese tipo de momentos nos uniéramos como en las grandes tragedias y todo el planeta empezara a publicarlo en las redes sociales y medios masivos de comunicación repitiendo la noticia una y otra y otra y otra vez con diferentes acercamientos y tomas, con entrevistas a expertos opinando de esa buena noticia, interrumpiendo la programación de los canales de televisión para informar… ¡Uf! Eso sería el paraíso aquí en la Tierra. Sería auténticamente una nueva conciencia en la humanidad. Pero no. Las buenas noticias, por más espectaculares e impresionantes que fueran, no les damos esa publicidad como, por ejemplo, a la tragedia de ayer en París. (Y eso es algo bueno, extraordinariamente bueno, como te lo explicaré más adelante).

Ayer noté el comportamiento de los medios, específicamente el de CNN, extremadamente parecido en el formato a cuando se sucedió el ataque a las torres gemelas en septiembre 11. Increíble que hasta ya existan fórmulas taquilleras de nota roja o amarilla para mantener al televidente prendido del televisor. Ayer noté clarísimamente cómo, por falta de más información al apenas estarse generando los hechos, lo poco que se sabía se repetía una y otra y otra y otra vez para llenar el tiempo al aire de transmisión. Llegó un momento en donde incluso en Foro TV, el canal de noticias permanentes al estilo Televisa, la periodista decía: “Aquí tenemos el sonido de una explosión mientras se jugaba en el estadio de futbol un partido amistoso entre Francia y Alemania, escuche usted…”, se hacía un ex profeso silencio previo, lo que en comunicación se llama “pausa dramática”, y se escuchaba “¡Boom!”. La periodista continuaba: “…a ver, una vez más escúchelo bien…” y la producció subía el volumen… ¡Boom! Y otra vez… ¡Boom!, noté cómo la producción del noticiaro hacia un poco de “rewind” al trazo, y una cuarta vez, ¡Boom! Yo creo que estaba teniendo un orgasmo el productor o productora del noticiero con cada ¡Boom! Así son. Conozco el medio. El objetivo es asustar, dramatizar un hecho aislado repitiéndolo una y otra y otra y otra vez. El objetivo: aumentar el rating de los ya bajos puntos que hoy tiene la televisión. La tragedia les trae su Navidad a los medios de comunicación porque sus ventas se elevan como no se lo esperaban en este fin de semana. Mientras escribo esta columna es la mañana de este sábado 14 de noviembre del 2015, no he salido de mi casa -ni pienso hacerlo de tanto que tengo que hacer y trabajar aquí adentro- pero podría apostar que los puestos de revistas están atestados de periódicos con fotos trágicas en primera plana compitiendo por las ventas del día. Se venderán como no se habían vendido periódicos en mucho tiempo. Imagino perfecto cómo las fábricas y la editorial de los periódicos del mundo no durmieron ni un solo segundo anoche para sacar la mejor de las fotos y la nota más detallada comunicando de la manera más espeluznante y dramática lo que de por sí ya es una tragedia. “Business are business… and this is the moment!”.

Atrás del gran negocio para los medios que será el aprovechar esta enorme tragedia, y atrás de la sincera condolencia que llego a sentir yo por los afectados, atrás de un dolor extraño que no puedo negar que siento así como en el pecho al ver tragedias de este nivel y todo lo que implica… quiero volver a afirmar lo que digo en varias de mis conferencias, y sé que éste es el momento ideal para recordarlo: detrás de toda tragedia hay oculta una bendición.

¿Por que publicamos con mayor fuerza y más frecuencia la tragedia que las dichas y las bendiciones? Porque somos más proclives a lo malo que a lo bueno…? Porque hay más pesimistas que optimistas…? ¡No! Descubre que no. Tenía que decirte esto. El cerebro humano está diseñado para sentir automática atracción y asombro hacia lo que percibe súbita y novedosamente diferente. ¡Así funciona el cerebro! Por ejemplo, si vamos caminando por la calle y vemos un largo camino de arbustos, todos perfectamente bien arreglados a lo largo de toda la acera, pero uno, solo uno de ellos tiene una rama salida, ¡el que nos llama la atención y al primero al que hacemos referencia por extrañamente diferente a la mayoría es precisamente ese, el de la rama salida! Lo vemos automáticamente como el que está mal, es decir, el mal cortado, cuando la abrumadora mayoría a lo largo de toda la acera o incluso de varias aceras, están bien, muy bien arreglados. Es el funcionamiento de nuestro cerebro emocionándose para detectar automáticamente las diferencias más extrañas y así estimularse. Es ver rápida y casi automáticamente la mancha negra en el esmóquin blanco, por más pequeña que sea la mancha. El área de la tela del perfecto, albeante y hermoso esmóquin blanco es mucha, mucha mayor al área de la pequeña mancha negra, pero precisamente por eso “nos brinca” la mancha negra, nos llama la atención precisamente por rara, por ser algo tan fuera de lo normal. Por eso llevo años, muchos años afirmando categóricamente en mis conferencias cinco palabras que debes tatuarte en tu ser: “Lo normal es estar bien”, y es algo tan, pero tan normal, un estado en el que viven tantas y tantas mayorías, que la tragedia es la mancha negra en el esmóquin blanco de la paz y la tranquilidad que reinan en abrumadora mayoría del tiempo y con mayor fuerza en la vida de las enormes mayorias. Entender a plenitud el funcionamiento de nuestro cerebro en este aspecto es descubrir que cuando se publica una tragedia con tanta fuerza implica la bendición de la tragedia: descubrir que la abrumadora mayoría de todos, la mayor parte del tiempo, estamos bien, muy bien. Por eso “nos brinca” la tragedia. Nuesto cerebro -e historia- es el primero que saben a ciencia cierta esas cinco palabras: lo normal es estar bien. Por eso cuando ocasionalmente no lo estamos, nos llama tantísimo la atención.

La bendición de una tragedia es descubrir, por como se publica y se habla de ella, que es lo menos frecuente, lo raro, lo excepcional. La mayoría, la abrumadora mayoría, está bien. El mal refulge solo cuando de base existe mayoritariamente el bien. Bajo esta línea de reflexión, si la mayoría de las cosas estuvieran mal, muy mal, ahora lo que sería noticia -ahora sí- sería lo bueno, lo extraordinariamente bueno. Entonces las redes sociales y los medios masivos de comunicación estarían dramatizando un avance científico transformador para la humanidad, un acto de amor sin precedentes, etc., etc., etc. Pero no. ¡Gracias a Dios que no! Gracias a Dios que lo que más se publica y de lo que más se hace alarde son las tragedias! Es la confirmación de lo excepcionalmente raras que son. La bendición de una tragedia cuando vemos cómo se dramatiza la noticia de su surgimiento es la confirmación implícita de que la mayor parte del tiempo, para el mayor número de personas, todo está bien, la mayoria vive en dicha y bendición. ¡Y qué bueno que la mayoría estemos bien! Porque de esa manera somos el poder inexterminable que de inmediato tiene la fuerza para brindar ayuda a aquella pequeña parte que se ve afectada por la tragedia. El cuerpo humano entero está sano, y quizá solo unas cuantas células, hasta incluso solo un órgano puede enfermar, para que de inmediato y con una gran fuerza el sistema inmunológico corra en ayuda reparadora de esa pequeña parte que sufre. Si así vemos a la humanidad, como un solo cuerpo, hoy le tocó a una parte, algunas áreas de París enfermar, y de inmediato el sistmea de alerta se prendió (las noticias) para que los macrófagos y células del sistema de defensa, muchas personas, entráramos en oración y reflexiones que aporten luz a la pequeña parte de la humanidad afectada, otros muchos incluso con ayuda física presencial en el lugar de los hechos. ¡Los buenos somos más! Siempre. No se nos hace mucha publicidad como a los malos, precisamente por la bendición que hoy te he explicado aquí, porque somos mayoría, lo normal es que la gente sea buena, así, solo llama la atención, solo es noticia lo extraño y fuera de lo normal, el malo, el extrañamente minoritario.

Ahora… viene un reto para “los muchos buenos” frente a una tragedia generada por “los poquísimos malos”: no contaminarse con el odio de los primeros. Es una de las paradojas más grandes en este tipo de eventos: el odio de unos pocos hacia la mayoría les insta a hacerles daño;ese daño que a una pequeña parte de la mayoria se les hace, engendra odio en los afectados hacia los primeros. Así crece el odio…, lo que quierían los primeros. Por eso al odio no se le vence con más odio. Al odio se le desaparece con el amor. Aquí es donde viene la verdadera prueba de bondad de los que se creían “buenas personas”. A unas pocas horas de la tragedia, yo ya leo en las redes sociales a personas en cuyo trabajo, incluso profesional, hablan de hacer el bien, del orden, coaches que se dicen afamados, pero hoy escribiendo hacerca del odio y del repudio que sienten con el Islam o con los responsables y/o con cualquier foto de alguien con armas y turbante. Gente diciendo: “…que se pudran en el infierno”. Ya se unieron a ellos, deseando daño en vez de desaparecerlo. El discriminado a quién le ha dolido tremendamente que lo discriminen, empieza a discriminar a quien lo discriminó. Ironías de la falta de evolución en estados de conciencia. Sí, sí… sé que no es un tema fácil. Sé perfecto que no faltará el lector que en estas líneas ya esté queriéndose quejar o contra argumentar de que no es algo fácil, de que eso solo los santos, de que alguien con autoridad debe ponerles un alto. Todos las perspectivas son opiniones dignas. Yo simplemente estoy expresando lo que alcanzo a entender. Por estas dinámicas sociales hace falta un líder que pare la ley del Talión. Por eso la verdadera transforamción de un Jesucristo, de un Gandhi, de un Kennedy, de un Juan Pablo II. A ser como ellos es que deberíamos de aspirar, porque son este tipo de niveles de conciencia los que hacen desaparecer el odio y el mal, precisamente por no combatirlo con más odio. En fin, por eso yo te propongo, y desde ayer en mis primeras publicaciones en mi fanpage de facebook lo hice, que hoy más que nunca te enfoques en generar actos de un gran amor. Lo que hoy hagas hasta por ti como manifestación de amor, con tu pareja, con tu mascota, con el arte que puedas crear, con un desconocido, con tu familia, con la sociedad si estás en posición, ¡hazlo! Esta energía es la que necesita el mundo para curar una de sus partes heridas. No necesita más odio. Una herida no se cura abriéndola más. Una herida se cura con cuidados y permitiendo que cicatrice.

Mis condolencias y mis oraciones desde anoche están con los afectados por esta tragedia en París, así como desde anoche estoy trabajando con mucho más intensidad que de costumbre sobre lo que ya es normal para mí, estar y ayudar a los demás a sentirse extraordinariamente bien. Esa es mi mayor aportación en estos momentos. Sé que energéticamente sumo más a la solución que al problema. Sugiero que hagas lo propio. Deja de comunica alarde, pena y coraje. Cuando comunicas una tragedia, en ese mismo acto te conviertes en parte de ella. Te lanzo el desafío de que hoy comuniques bien, verdad y belleza. Haz algo que te conecte con la Luz, donde sientas más cerca a Dios y hazlo con mayor fuerza. Si cantas, canta. Si bailas, baila. A mí, por ejemplo, me contecto tremendamente con “algo maravilloso y divino” cuando me pongo a escribir con total concentración, ¡como decidí hacerlo ahora! Y sé que ese algo se expande. Sé que lo debes estar sintiendo. Lo sé. Llevo haciéndolo así casi 25 años. Entonces, hoy era menestar hacerlo también. Anoche dormí tan solo tres horas y media, porque mi mente se volcó a crear más y más estrategias para expandir el bienestar. Así estoy minuto a minutos desde ayer, sintiendo una proactiva ansiedad incontenible por comunicar más y más fuentes de bienestar, por conectar a la gente a que lo viva. Te invito a vivir una nueva conciencia y a expandirla, a ser un líder de una nueva conciencia. Un líder así, de esta talla, de esta altura, actuando silentemente desde su trinchera generando un enorme ruido energético, ese que no se oye, se percibe, ese que se necesita siempre, pero en estos momentos más. Parafraseo a San Agustín cuando dijo: “Ama…, y haz lo que quieras”. ¡Pero ama! ¡Pero haz! Pero ya.

¡Emoción por existir!

-Alejandro Ariza.

PD: Si sentiste algo valioso al leer aquí, publica esta nota en todas tus redes sociales. Ayúdame a expandir una nueva conciencia. Ayúdame a hacer entender, a quien lo necesite, la bendicion de una tragedia.

No hay garantía, solo esperanza.

Qué fuertes reflexiones ma ha traído la vida hoy. Desde en la mañana me encantó pensar en esta frase:

«Se me podrán caer las hojas con frecuencia, pero yo sigo aquí de pie siempre».
-El árbol.

Ahora mismo vengo regresando de dar una presentación de negocios y al final regalé a la audiencia 30 minutos de una de mis conferencias inspiracionales. Normalmente la gente paga por escucharme, pero me siento feliz cuando, de sorpresa y en merecimiento a quien confía en mis invitaciones, puedo regalar un material de enorme valor, un material por el que las empresas pagan mucho, mucho dinero, pero para un selecto grupo de asistentes, hoy la vida les llevaba al orador y al mensaje totalmente gratis. Les hablé de acerca de lo que hoy puede hacer a un negocio sólido y exitoso. El núcleo de mi discurso fue explicar cómo hoy en día sólo el apto y dispuesto a cambiar rápidamente, permanece. Punto.

Mientras hablaba se me empezaban a arremolinar en mi mente la enorme cantidad de ejemplos para hacerles ver a mi audiencia esa gran verdad. Por el promedio de edad del grupo, pude citar ejemplos que nos atañían a todos. Les explicaba de la emoción que muchos vivimos cuando de niños, nuestro papá o mamá llegaba con las fotos ya reveladas luego de días y días de tener que esperar a que las entregara aquel lugar a donde se llevaba el “rollo” a revelar. ¡Era tanta la emoción de sentarse juntos para irse pasando las fotos y verlas con la emoción revivida de aquel viaje o evento! Era hermoso ver a mi mamá preparando en diligente tarea el álbum, desde irlo a comprar eligiendo el diseño de las tapas y la cantidad de hojas, hasta verla pegar las fotos “derechitas” para luego poner ese papel celofán encima y así, unos días después volver todos a disfrutar de hojear el álbum. En la emoción de aquel momento, jamás nadie pensó que eso desaparecería para convertirse en la nueva emoción de traer digitalizadas todas tus fotos en tu iPhone y mostrarlas desde ahí o enviarle todo un álbum digital por mail a otra persona que estuviera del otro lado del mundo para que las pudiera empezar a ver segundos después de habérsele enviado. En aquel entonces… inimaginable. Las cosas cambian, los negocios y la forma de ganar dinero, también, totalmente. ¿Dónde estará la gente que fabricaba los álbumes, o la compañía que vendía los rollos de película y revelaba las fotos? Solo hay dos opciones: o muerta por no haber querido cambiar (precisamente como Kodak) o dedicarse a otra cosa, trabajando en el siguiente modelo de negocios, aquel que satisfaga las nuevas necesidades de la sociedad actual. Para colmo, parece que hay mucha gente dispuesta a morir tratando de mantener su negocio, ese de toda la vida, ese que le había funcionado toda su vida y donde cree que precisamente por ello deberá seguirle funcionando lo que le resta de vida. Gravísimo error creer en eso. No hay garantía, solo esperanza para el apto y dispuesto a cambiar rápidamente.

Luego cité ejemplos que vivimos al usar con tremenda emoción esa sensación de la primera vez en que parecía que podías traerte el cine a tu casa con una película para tu videocasetera Betamax, que luego se mejoró con una videocasetera VHS, para luego sorprendernos aún más ante la posibilidad de poder grabar tu programa favorito… ¡lo que nunca imaginaste! (Y quizá ahí empezó esa obsesión por querer atesorar recuerdos grabándolos en vez de viviéndolos). Luego reflexionaba cómo algo tan, pero tan maravilloso tuvo como destino la muerte y su desaparecimiento cuando surge el DVD. Para hoy por hoy atestiguar la muerte de éste último, que parecía la panacea ahora sí, por el surgimiento del “streaming” para poderle llevar al televidente, ya el producto digital directamente a su televisor sin necesidad de objeto material, nace Netflix. ¿Qué habrá pasado con la gente que inventó y creó fábricas millonarias para hacer los videocasetes Beta o VHS? ¿Qué habrá pasado con las miles y miles de familias que vivían de la maquila de DVD’s? Las mismas dos opciones del párrafo anterior. O muertas o haciendo otra cosa, adaptándose al forzoso cambio de las nuevas necesidades del mercado. Hoy en día, un negocio exitoso ya no es garantía para que siga así de por vida. Y no, no es que esté describiendo el hilo negro del mundo empresarial donde ya desde hace tiempo se afirma: “innovar o morir”. No, no, voy mucho más allá. Hoy más parece que el aforismo debería ser: atreverte a cambiar o morir. Esto no se trata de innovar, es decir, de hacer algo nuevo, sino de tú estar dispuesto a ser alguien diferente, capaz de hacer lo que nunca habías atrevídote a hacer. No es cuestión tan solo de innovar, sino de atreverte a ser alguien distinto, alguien que sepa lo pasajero y frugal que es todo modelo de negocio. Por más que dure, pasará. Por eso no hay garantía, solo esperanza, para quien aún con un modelo de negocios exitoso, desde el inicio de su éxito, ya esté dispuesto en un futuro, cercano o no -y muchas veces más cercano de lo que uno imagina- a ser y a hacer algo totalmente diferente. Mantenerse en la cima ya no es cuestión de llegar al punto más alto de la montaña y no caer, sino estar dispuesto a escalar otra montaña y luego quizá otra y otra. Por eso me encantó pensar: “Se me podrán caer las hojas con frecuencia, pero yo aquí sigo de pie siempre” –El Árbol. Hoy, seguir de pie, es mantener la capacidad de cambio en el momento en que se requiera.

Salía de la presentación acompañado de uno de mis mejores amigos de mi secundaria y que me fue a escuchar. De regreso charlábamos de la vida y de cómo han cambiado las cosas, aunque más bien nos impresionaba la velocidad con la que han cambiado. Le comentaba a mi amigo cómo en el tiempo de vida que llevamos (45 años) nos ha tocado ver más cambios radicales que la vida entera de nuestros papás (80 años). Esto era sin duda una medida que evidenciaba la reflexión. Me acordé como alrededor de estos días, los que fuimos “fans” de la película “Back to the future”, donde Marty McFly, estelarizado por Michael J. Fox, viajaba al futuro, al 21 (o 25 o por ahí) de octubre del 2015. ¡Se escuchaba eso tan, tan, tan futurista!… ¡¡¡Y es hoy!!! Y yo aquí escribiendo precisamente en esa fecha. El auto dio vuelta y mi inteligente amigo comentó: “Yo me dediqué años a trabajar en un gran corporativo de talla internacional, y de lo que yo me encargaba era de encontrar empresas en quiebra que afirmaban que tan solo si alguien les prestara un gran capital, saldrían adelante con su negocio, y la compañía para la que trabajaba, les prestaba el capital”. ¿Y se lograban recuperar? –pregunté. “¡No! La mayoría no. Y de esa manera, precisamente queda demostrado lo que nos acabas de comentar en la conferencia. Lo que mucha gente exitosa que logró alzar un empresa familiar hasta altos niveles y creando compañías hasta trasnacionales, cuando empezaron a ver cómo caían sus negocios, llegaron a tal punto donde pensaron: si tan solo alguien nos inyectara un gran capital, podríamos seguir operando y levantamos esto a tope de vuelta, tan solo para darse cuenta que con el capital ya inyectado, volvían en poco tiempo al pique. No era cuestión de que necesitaran capital, su problema fue que seguían haciendo lo mismo que los hizo caer”. Yo ahí tenía cara de “what?!”. Le dije: caray, hubieras pasado tú a hablar de tu experiencia. ¡Qué tú te dedicaras a eso y que precisamente tú atestiguaras la razón de una segunda caída de una compañía descubriendo que no fue falta de capital, es tremendo! –le dije. Pues ahí íbamos en el auto hace unos momentos filosofando. Él luego de 28 años aproximadamente de trabajar en grandes corporativos del sector económico y en donde en varios momentos ostentó puestos de gerente general, hace dos días terminó esa etapa de su vida. Hoy, a dos días de ese tremendo paso, está viviendo la normal zozobra acompasada de incertidumbre de estos momentos. Me alegra que hoy empezara a descubrir que existen otras maneras de generar riqueza. Yo le estoy enseñando una que conozco -de varias- y que sé que le ayudará. El reto que mi amigo tiene es que experimenta la mayoría, atreverse a ser alguien diferente. Uno de los mayores retos para nuestro ego. Y es que nuestro ego está tan loco que prefiere mantenernos pobres pero fieles a un prestigio, que ricos atreviéndonos a ser y a hacer algo que nunca habíamos sido ni hecho pero que es la fuente de una nueva riqueza. A todos nos merodea la riqueza, y precisamente haciéndole honor a su esencia, riqueza, nos rodea en forma abrumadoramente abundante. Solo que aún teniéndola a un centímetro de distancia de nosotros, nuestro orgullo, nuestro temor al qué dirán, nuestro ego, puede ser tan grande, que no, no nos atrevemos a movernos ni un centímetro. Yo te digo hoy: más te vale atreverte a mover tu ser, más te vale moverte este centímetro que tu ego ve como una distancia infranqueable. Dios nos tiene preparada una gran prosperidad… en el lugar donde Él diga, no en el que más te acostumbraste a estar.

En algún momento mi inteligente amigo llegó a continuar diciendo: “Hace muchos años alguien que encontraba un gran negocio y triunfaba, podría dormir tranquilo casi para toda su vida. Hoy, si encuentras un gran negocio y triunfas, podrás dormir muy tranquilo unos seis meses”. Ahora mismo mientras te escribo aquí, viene a mi mente el ejemplo de Twitter… una red social exitosísima que, cuando inició, se empezaron a dejar ver indicios que sería algo sumamente exitoso para toda la vida, para que hoy bajen sus acciones en bolsa porque ya ha perdido influencia en forma tremenda por como lo afirman los estudiosos de esa industria. Jack Dorsey, co-inventor-fundador de Twitter, desde hace ya varios años, ¡precisamente cuando Twitter iba creciendo con un éxito rampante y contundente!… ¡empezó otra empresa totalmente diferente, “Square”, innovando para que con un pequeño dispositivo pudiera la persona hacer cobros con tarjeta de crédito desde su iPhone. Yo ya me imagino a los “amigos” de Jack diciéndole: ¡Oye, qué te pasa! Te estás desenfocando de lo tuyo. Has creado un imperio con Twitter, si te desenfocas, esto se va a caer. Cómo vas a poder ser CEO de Twitter, pero también CEO de otra empresa totalmente diferente, “Square”. De verdad Jack, te lo decimos porque te queremos, pero estás haciendo algo que no es lo tuyo, te estás desenfocando tremendamente”. ¡Qué bueno que Jack no hizo caso a esos “consejos”! Las ganancias que le han reportado a Mr. Dorsey su idea de crear Square, le han generado más ganancias en el primer año que el primer año de Twitter, y sigue teniendo muchísimas ganancias de ello… ¡y no ha dejado Twitter! Simplemente se atrevió a hacer más. El éxito no es el negocio, es la persona que hace negocios. Es el árbol que se mantiene de pie aunque sus hojas cambien de color y se caigan. El éxito del árbol es su capacidad para cambiar por temporadas. La mayor tragedia del árbol sería querer mantenerse verde y frondoso por siempre.

Es como quien quiere ser siempre joven. Si tan solo supieras que estamos de paso. En un momento de tremenda iluminación que le llegó a mi amigo en algún momento de nuestro diálogo (así afirmo que le sucedió) dijo: “…lo normal es no estar aquí”. Aaaaazzzzoooo. Esta ahí sí se las dejo para que le piensen un rato. Un ratote. Esta frase es de ligas mayores de Nueva Conciencia. Pero de muy, muy mayores. Ya está en ti dilucidar todo lo que lleva implícito ese mensaje que Dios nos mandó a través de mi amigo.

Recuerda no hay garantía, solo hay esperanza para quien sabe quién es realmente y de lo que es capaz, siendo esa capacidad admirable cuando incluso se trata de la capacidad para atreverse a cambiar la idea de lo que se es, de lo que uno hace y de donde se está. La vida entera es evidencia de impermanencia. Deja ir y te sorprenderás del espacio que creas para recibir lo que sigue, algo mejor. Yo conozco algo que puede ser una mejora para ti. La invitación a saber es haciendo clic aquí.

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Merece

No te engañes. Si de algún autor de superación personal o de algún orador o en alguna publicación de facebook has escuchado cosas como: “…eres el resultado del promedio de las 5 personas con las que más te juntas, por ello, si quieres triunfar, júntate con triunfadores…, los borrachos se juntan con borrachos, los exitosos con exitosos, por ello procura convivir con los exitosos y terminarás igual…, si te juntas con gente extraordinaria, acabarás siendo extraordinario”… ¡no! ¡Así literal, no es cierto! Desengáñate.

Imagínate que te ilusionas con ser un triunfador y vas a un afamadísimo restaurante donde suelen juntarse a comer un grupo de triunfadores, entras, te acercas a su mesa y te sientas a conversar con ellos para ahí mismo empezar a ser un triunfador. ¿Qué va a pasar ahí? Te van a sacar a patadas del restaurante cuando uno de ellos llame a su escolta y le pida ayuda para que te retire por irrumpir en su mesa. Y eso sucederá precisamente porque no eres un triunfador, no mereces estar ahí. Es correcto que conviene juntarse con triunfadores, yo mismo lo he dicho en un sinnúmero de mis conferencias y lo he afirmado como autor especializado en superación personal y desarrollo humano, pero quizá yo sea el único que te explica que para que te acepten los triunfadores y te puedas juntar con ellos, necesitas merecer que te inviten a comer a su mesa. Y merecerás hasta que primero tú te transformes en alguien semejante a ellos. Nunca antes. Esto sí, y esto es muy distinto al mensaje “porrístico” que referencias inexpertas te dicen como mera motivación de pacotilla. La verdad, aunque duela a más de uno, es otra. Necesitas merecer para ascender a mejores relaciones. Y el merecimiento es un trabajo individual, es superacion muy personal antes de merecer la convivencia.

¡Claro que juntarse con exitosos te ayuda a ser más exitoso aún! Pero necesitas merecer juntarte con ellos, de lo contrario nunca serás invitado a su grupo. Tienes que trabajar en ti el desarrollo de las cualidades y aptitudes que tienen las personas del grupo al que deseas ascender. Puedes observar de lejos lo que hacen, puedes leer sus libros (porque varios de ellos escriben revelando lo que hicieron para triunfar) y seguir sus consejos, puedes escuchar audios (porque varios de ellos han grabado sus mensajes del cómo hicieron para superarse) y seguir sus recomendaciones, y así, notarás que te has convertido en uno de ellos… cuando recibas una llamada donde te inviten a comer a su mesa. La invitación a convivir con exitosos manifiesta con toda evidencia el merecimiento, resultado de tu previo trabajo personal en superarte a tí mismo.

Analiza: en este año, ¿qué clase de persona te ha invitado a comer a su mesa y ha empezado una amistad real? ¿Qué nivel sociocultural, moral y económico de persona te ha invitado a su casa para conversar un rato? O bueno, quizá la pregunta tenga que ser más elemental y violenta todavía… ¿alguien te ha invitado este año? Mientras no te confrontes con la verdad en la respuesta a estas preguntas, seguirás ilusionado con motivación facebookera de pacotilla. La verdad es más fuerte, tu superación personal podrás medirla es cuestión del merecimiento a ser invitado a convivir con cierta clase de gente. Acéptalo pacíficamente y toma acción en consecuencia. Cuando un triunfador te llame para ser parte de su equipo, cuando te invite a su casa, cuando te invite a comer, ¡siéntete orgulloso porque, al fin, lo que has hecho contigo empezó a manifestar resultados observables por los triunfadores y has empezado a merecer la selecta convivencia con ese grupo! ¡Felicidades, entonces!

Yo, en varias de mis conferencias y libros, he explicado la “ley de semejanza”: lo semejante atrae a lo semejante y lo distinto repele a lo distinto. Esta segunda parte de “…lo distinto repele a lo distinto” es lo que hoy te explico en esta columna. Se convive con gente afin por merecimiento, y se deja de convivir por la misma razón. Los seres humanos, consciente o inconscientemente, procuramos sentirnos bien todo el tiempo, y ese sentimiento sucede por la confianza sucedida por la afinidad en la convivencia. Lo verás en las formas de vestir, de hablar, de comprar, de viajar, de conversar, de sentir y de pensar, por la música que escuchan y libros que leen. Niveles socioeconómicos, niveles morales, espirituales, intelectuales, emocionales, serán la medida magnética de afinidad. Es fuerte el tema, pero puedes “medirte” por la clase de personas que te invitan, o hasta por experiencias donde puede pasar mucho tiempo y nadie te invita a nada. ¡Mídete ahí! Tienes que observar tu merecimiento. ¿Te caen bien tus vecinos? ¿No te gustan ciertos comportamientos de tus vecinos? Estás ahí y son tus vecinos precisamente por que te pareces a ellos en algún nivel, de lo contrario, ¡ya te hubieras ido de ahí! Vives donde vives por merecimiento.

¿Podría sucederse la increíble excepción de que te inviten a un lugar donde parece que no hay semejanza? Pues siguiendo al afamado refrán de que la excepción hace la regla, sí, la respuesta es sí. Pero…, la ley de semejanza se seguirá cumpliendo. Te sentirás mal, te sentirás fuera de ambiente (tu ambiente) si te ivitan a un grupo al que todavía no mereces pertenecer. Te faltará tema de conversación, permanecerás callado mucho tiempo, los demás notarán con toda evidencia la falta de tus aportaciones, tu imagen también podrá distorsionar un poco el estándar, sentirás asperezas en la convivencia; y es que el merecimiento es el lubricante social que te falta para fluir alegremente en ese convivio. Será debut y despedida.

Observa el tipo de personas como el que te gustaría ser, y empieza a trabajar en tu propia superación personal, empieza transformándote a ti mismo. Eso muchas veces implicará, como imperativo categórico, que dejes a las amistades que hoy tienes, Sí, leíste bien, muchas veces tu superación implicará dejar de convivir con quien hoy convives, y si realmente estás trabajando en ti, esta tranquilo porque la separación también se sucederá casi en automático por la misma ley de semejanza. Te dejarán de llamar tus amigos de antes si sigues superándote. Sigue haciendo lo que antes no hacías, sígue enfocándote en lo que antes no te enfocabas, sigue leyendo lo que antes no leías, sigue escuchando lo que antes no escuchabas, y te aseguro que pronto recibirás la llamada: “¡Hola! Te quiero invitar a cenar a la casa. Vamos a platicar de algo muy interesante. ¿Puedes darte una vuelta?”. Y asiste feliz, con una sonrisa en la cara al colgar esa llamada y poner en tu agenda esa cena. Haz logrado merecer ser invitado. El merecimiento también genera…

¡Emoción por existir!

-Alejandro Ariza.