Para emprender evita la pobreza.

Hoy reflexionaré del concepto “pobreza”, ese que no tiene nada que ver con el dinero…, pero que terminará afectando tus finanzas.

El Diccionario de la Lengua Española define en su acepción más representativa a la palabra “pobreza” como: falta, escasez. Punto, así nada más. Ahí no dice: falta de dinero o algo semejante. Simplemente falta, escasez. De hecho, otra acepción que da el mismo diccionario es: falta de magnanimidad, falta de gallardía, falta de nobleza del ánimo. ¡Es impactante cuando entiendes lo que implica! –como todo–.

En mi vida de emprendedor he notado cómo hay gente pobre, y no, repito, no es referente al dinero, es en el concepto más exacto de la palabra. A la gente pobre, que bien mejor podría decir de mente pobre, le faltan muchas cosas, mira lo que he observado que les caracteriza:

  • Escaso conocimiento
  • Escasa autoestima (con sus consecuentes escasas gallardía, coraje, determinación)
  • Escasa disciplina
  • Escasa voluntad
  • Escasa limpieza
  • Escasos amigos
  • Escasa salud
  • Escasa visión

Y nota cómo en ningún punto anterior apunté “escaso dinero”… pero ¿qué crees? Todo lo anterior suele llevar a la persona a la pobreza económica. Entendiéndolo así, la economía de una persona siempre será consecuencia. De hecho, la economía de alguien es manifestación de su nivel de evolución espiritual. He producido un DVD con toda una conferencia llamada “Economía espiritual” por si quieres profundizar al respecto. Por otro lado déjame decirte que a la gente rica que conozco, verdaderamente millonaria, curiosamente cuando analizo sus vidas, se vuelve a cumplir el precepto, son personas con abundante conocimiento, muy abundante autoestima (abundante coraje, determinación, valor), abundantes amigos, abundante salud, gran visión. ¿No se te hace interesante que, entendiéndolo así, la pobreza y la riqueza son más que nada una característica mental que luego se manifesta en otros aspectos hasta llegar a la economía? A mí me cautivó este entendimiento cuando lo alcancé. Quizá por eso te lo comparto. ¡Me encanta compartir lo que entiendo!

Hace un momento comentaba en una de mis páginas públicas de Facebook, una que tengo especializada en análisis de negocios, una de las frases que más me han impactado, y no tanto por la frase en sí, sino por quién la dijo, como siempre sucede. El valor de un concepto muchas veces lo confiere precisamente quien lo dice. Se trata de una frase de Jack Yun Ma, empresario chino, quien tiene la fama de ser el hombre más rico de ese país (se calcula su fortuna personal en más de 25 mil millones de dólares), de hecho el primer empresario chino en aparecer en la portada de la revista Forbes, fundador y presidente de Alibaba Group, un consorcio de negocios de Internet, comercio electrónico, de enorme éxito en China. Este empresario, aconsejando en materia de negocios durante una de sus conferencias, dijo algo impresionante:

“Es imposible complacer a las mentes pobres”.

¡Pum! ¡¿Vas a invitar a un negocio a un pobre?! Y repito… ¡nada tiene que ver con el dinero!, sino como dice Jack Ma, a alguien con mente pobre. En mi experiencia, invitar a personas a emprender algún proyecto me ha dado un vasto conocimiento, por experiencia propia y de primera mano, de este fenómeno. Para emprender evita la pobreza. Es imposible progresar si invitas a tu proyecto a personas pobres, de mente pobre. Me refiero a alguien pobre en su capacidad para entender, pobre en autoestima siendo extremadamente miedoso ante “el qué dirán” luego de que tome una decisión; por lo mismo, es gente que le cuesta enorme trabajo tomar una decisión por sí misma, personas que primero tienen que consultarlo con su marido, con su esposa, con su amigo, con el oráculo, con la lectura de cartas, etc. Gente que cuando analizas su círculo de influencia, ¡también es pobre! Pobre de amigos, pobre de confianza en sí mismo y pobre la confianza que inspira en los demás. Y cuando observas con objetividad su imagen, se muestra con pobre limpieza, pobre postura, pobre salud. Y cuando la persona abre la boca y escuchas sus opiniones… grita su pobreza de optimismo, su pobreza de entusiasmo, su pobreza de fe. Y cuando te enteras de su historia, se muestra refulgente su pobre perseverancia, su escasa disposición, sus constantes explicaciones para argüir su falta de tiempo y en general su pobre fe en Dios. ¿Te gustaría tener de socio a alguien así? O… ¿Eres así y por ello nadie te ha invitado a ser socio y emprender un gran proyecto?

Si eres emprendedor, nuestro error es invitar a alguien así a emprender. La culpa no la tiene el otro, sino uno al no reconocer esta realidad de la vida, el concepto global de pobreza en la vida de una persona, donde, repito, nada tiene que ver con la cantidad de dinero que tenga esa persona. Yo mismo conozco negocios exitosísimos que se pueden emprender sin invertir ningún dinero adicional, donde incluso cuento mi historia…, y aún en esos negocios hay gente que no puede. ¡Y no se requería dinero! Se requería apertura mental para conocer bien y directamente del experto (y aquí hay gente que tiene una mente tan cerrada que puede creer que se requiere una gran apertura mental), se requiere de autoestima para poder decidir y actuar de inmediato, de relaciones humanas, de voluntad, de coraje, de determinación, de emoción y optimismo. Pero hay gente carente de todo esto. Por ello, a este tipo de personas, les digas lo que les digas, les expliques como les expliques, les demuestres todo lo demostrable, será imposible complacerlas para contar con ellos y emprender. ¿Has notado personas que hasta carentes de capacidad para concentrarse son? ¡Existe pobreza de concentración! Personas que a los cuatro minutos de explicación, ya los perdiste.

Para emprender, todos quisiéramos encontrar y hacer amistad con personas ricas –y una vez más, no me refiero a dinero, sino al concepto global en la vida de alguien–, personas con abundante autoestima, gran conocimiento, enorme coraje y disciplina, de gran carisma, con abundantes contactos con gente interesante y poderosa, personas con gran capacidad de concentración, gente que pone mucha atención, etc. De hecho, ¡esta es una gran estrategia para triunfar! Lo he explicado ampliamente en toda la segunda parte de mi libro Ser líder. Pero de momento aquí, te comento que se necesitan dos condiciones:

  1.  Qué tú seas igualmente rico, para que por ley de semejanza atraigas a gente así a tu círculo de influencia
  2. Entender que hay poca gente rica. Requerirás paciencia.

Fíjate cómo cité a Jack Ma, el hombre más rico de China… ¡y cuántos chinos hay! Y solo hay uno como el más rico, ¡solo uno! Como te digo, gente rica –repito, como concepto, no de dinero– hay poca. Entonces, si buscas gente así, deberás cultivar la virtud de la paciencia. La paciencia es trabajo constante hasta encontrar, pero sostenido mediante la sensación de certeza de que encontrarás. Así yo entiendo la paciencia, trabajo constante por sensación de certeza. De hecho, otro de los consejos que este gran millonario ha dado en sus conferencias es perseverar hasta lograr. Pero, no perseverar a lo tonto, sino con inteligencia, abierto a dar paso a los cambios que se requieran para alcanzar tus objetivos. Los emprendedores somos personas que nos atrevemos a hacer incluso más allá de lo que nuestros estudios o fama nos parecen limitar.

Hoy te invito a generar riqueza, pero riqueza intelectual, riqueza emocional, riqueza espiritual… y verás que si aceptas mi invitación a generarla, la consecuencia siempre será una mejor calidad de vida donde riqueza material se vive naturalmente. Pero todo empieza con tu actitud. ¡Todo empieza con tu actitud, con tu mentalidad, con su disposición!

¿Tienes mente y actitud de pobre o mente y actitud de rico?

Cuando leía un poco de la biografía de este hombre, Jack Ma, me gustó cuando afirmó en alguna de sus charlas: “Tu actitud hacia el trabajo y las decisiones que tomas son más importantes que tu capacidad”. ¡Este sólo concepto podría ser tema de toda otra columna y conferencia completa! Aquí tan solo quiero hacerte notar cómo no debes limitarte por lo que te crees capaz, por tu habilidades y aptitudes o por tu historia. ¡Sin duda son “el camino fácil” para ti!, pero cuando te atreves a tomar una decisión que te invita a hacer incluso lo que nunca habías hecho, y si emprendes con actitud de triunfador incluso ahí en un mundo que crees que no era el tuyo… ¡te puedes llevar una sorpresa! Jack Ma decidió en sus años mozos convertirse en maestro de inglés para ayudarse con ese sueldo, desarrolló la habilidad, luego, dado que necesitaba dinero, se metió a trabajar en McDonald’s… y lo corrieron. ¿Fracasó? No creo… hoy él afirma que agradece tanto que lo hayan corrido de ese restaurante de comida rápida ya que fue una de las condiciones para que, incluso sin tener las habilidades, empezara a voltear a ver sobre lo ventajoso que podría ser el Internet y con gran actitud incursionó en ese ámbito tomando la decisión. Un maestro de inglés, empleado de McDonald’s, atreviéndose a investigar de Internet. El resto es historia.

Si deseas tener éxito, uno de los ingredientes es el que hoy aquí te comento… ¡necesitas desarrollar una mente de riqueza! Necesitas decidir por ti mismo sin preguntar a nadie –valga la redundancia–. Necesitas más coraje y determinación. Necesitas más conocimiento, requieres de mucha mayor autoestima, necesitas de más y mejores amigos, necesitas creer mucho más en ti, tener mucha más disposición, ten más fe en Dios. Te garantizo que si decides transformarte en alguien así (para lo cual no necesitas dinero, sino buscar a alguien así y pegártele, seguir sus consejos, aprender observando su estilo de vida), terminarás atrayendo a gente afín. Cuando un periodista le preguntó a Jack Ma por qué le interesaba emprender negocios en América Latina, respondió: “Porque ahí he encontrado a algunas personas como yo, somos el mismo tipo de animales”. El mismo tipo… ley de semejanza.

“Si hoy es difícil, mañana puede que sea incluso más difícil, pero al siguiente día todo puede ser muy bonito. La vida puede ser complicada, pero hay que tener confianza en el futuro”, sigue afirmando este afamado empresario. Y sí, me consta, he vivido momentos así. Hoy más que nunca México requiere de personas ricas… quiero decir, abundantes de optimismo y fe en la vida, ¡de esas que ya no se quejan!, sino que usan su energía mejor para emprender y solucionar. Hoy hago un llamado a reunirnos personas así. Es inteligente, es bueno, y termina siendo en beneficio de todos. En la vida, los emprendedores, no necesariamente hacemos lo que más nos gusta, sino lo que más conviene. Y atreverte a hacer lo que conviene muchas veces pondrá a prueba tu ego, ese que no se quiere salir de su área conocida, de esa donde es “experto”, aunque se mantenga en la pobreza. Qué ironía. Te invito a abrir tu mente, a hacer lo que tengamos que hacer para mejorar, porque sé que el trabajo enriquece a la persona, pero hasta que entiendes y conectas con la abundancia, el sentido de que no nacimos para trabajar, sino para ser felices ayudando a otras personas, paradójicamente implicará realizar un trabajo que así, deja de serlo. ¡Qué bella paradoja!

Espero que estas letras hayan favorecido el que al emprender, juntos mantengamos nuestra…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

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El progresivo daño autoinfligido de la indulgencia.

Sencillo entender el origen del deterioro que uno mismo se genera: te vas permitiendo comer una que otra cosita, de esas que no debes porque engordan, lo sabes, aún así te lo permites por la razón que quieras, y un permiso da permiso a otro permiso y así sucesivamente. Final de la historia: de esta manera puedes subir otros 10 kilos, o mejor dicho, “volver” a subir otros 10 o más kilos.

El Diccionario de la Lengua Española define la palabra “indulgencia” como: facilidad para perdonar o disimular las culpas. Y eso es precisamente lo que hacemos muchos de nosotros. La mente del común de los mortales no alcanzamos a ver con claridad cómo para juntar 10 kilos, “se necesitó empezar” con 5 gramos, vamos, incluso unos cuantos miligramos. Sucede que cuando hablamos de, por ejemplo, 10 kilos, nuestra mente automáticamente se enfoca en esa cantidad de tal manera que pasan como inadvertidos o inocentes unos 2 o 3 gramitos (hasta en diminutivo para que pasen aún más velados), y por eso les conferimos indulgencia. El promedio de las personas no alcanzamos a entender la sumatoria. Simplemente, por comparación (¡aquí está el autoengaño! –supongo–), al pensar en 3 gramos, los percibimos como inofensivos contra 10 kilos, casi como “nada que ver”… ¡sin darnos cuenta de que esos 3 gramos ya son parte de esos 10 kilos! Así es como vamos perdonando tan fácil y de poco en poco, sin entender que ese poco ya es parte del todo. El gran daño autoinfligido es cuando la indulgencia se va convirtiendo en extrema tolerancia hasta incluso romperse a plena apatía.

Puse el ejemplo de subir de peso porque es harto gráfico y común. Pero el progresivo daño de la indulgencia aplica igual a todo, al maltrato de una persona sobre uno, al abuso del poder de un gobierno sobre sus gobernados, a gastos y sus efectos en la economía personal. El tema, analizado en todas las áreas, se torna delicado.

¿Qué hacer para evitar este daño autoinfligido? ¿Cuál puede ser la solución? Pues como todo éxito en terapia: darte cuenta. Luego, estrategias para revertir el daño. Así, quiero compartir contigo lo que yo mismo suelo hacer, cinco pasos como solución:

  1. Observar las claras señales de alerta (darse cuenta)
  2. Imaginar lo que puede pasar si no detienes el daño
  3. Recordar qué hiciste en el pasado que te dio gran éxito
  4. Emprender la acción inmediata para corregir
  5. Automotivarse para seguir por el buen camino, dados los resultados que estás generando

1. Observar las claras señales de alerta. Las señales de alerta siempre las tendrás y ¡muy claras! No existe tal cosa como no haber recibido las señales de alerta. Lo único que puede existir es que no las quieras ver o las minimices, que las indultes. Sin embargo, el primer paso es notar cómo ya no entras en tu ropa, cómo ya te ajusta (para seguir con el ejemplo del sobrepeso u obesidad, aunque, como te dije, aplica a lo que sucede en tus finanzas, o en ciertos dolores de tu cuerpo o manifestaciones emocionales consecuentes de tu vida de relación). ¡Sirva esta columna para ayudarte a ver tu señales de alerta! Es una simple decisión de voltear a ver ¡lo que ahí está!

2. Imaginar lo que puede pasar si no detienes el daño. Una vez que ya haz visto las clarísimas señales de alerta, ahora te va a servir enormemente (a mí me sirve muchísimo) imaginar lo que seguirá pasando si no haces algo para detener el progresivo avance del daño que uno mismo se está permitiendo-generando. Imagina verte mucho más fea o feo, muy desagradablemente ante la vista de los demás (lo siento, pero así es en la vida práctica). Empezarás a “maquillar” tu fealdad diciendo que lo importante es lo que llevas dentro (¡pues claro, qué otra tienes!), pero tú mejor que nadie sabrás que te estás engañando. La gente juzga por lo que ve. Tu imagen es más importante de lo que imaginas. Bueno, hasta empresas tienen como condición para contratar a sus empleados, su imagen; así, tu propia imagen puede ser lo que está afectando tu economía. Imagina cómo claramente irás enfermando (si no es que ya lo estás). Imagina el dolor físico y emocional. Imagina los gastos (que incluso frustrantemente quizá no puedas afrontar) para ir al médico especialista y sus costosos tratamientos. Imagina cómo todo se empezará a complicar grandemente en tu vida. Si imaginas claramente todo esto entenderás que debes hacer algo… ¡de imaginar surgirán las ganas de actuar de inmediato para no llegar allá! ¡De imaginar te saldrán las fuerzas para hacer algo que corrija YA y no permitirte llegar hasta aquella magnitud de daño! Camino al daño que, sin duda, estás recorriendo. ¡Necesitamos hacer un violento alto en seco! Y de inmediato empezar a caminar en el sentido contrario. Urge corregir.

Ayer fui a ver una obra de teatro (I.D.I.O.T.A.)donde escuché una frase que me impactó: “Un idiota siempre va a dañar a la gente que tiene cerca, a la gente que le quiere”. Imagina cómo puedes afectar la economía de y el ánimo de tus familiares cuando se vean obligados a ayudarte para solucionar tus problemas, esos que fuiste creando por idiota. El Diccionario de la Lengua Española define la palabra idiota como: corto de entendimiento. Sé que suena fuerte la palabra “idiota”, pero así de fuerte suele ser la verdad. Ve a ver la obra y hay una parte donde una psicóloga le explica al sujeto a prueba: “…si usted hace algo que sabe que le hará daño a usted y a su familia y aún así lo sigue haciendo, es usted un idiota”. Cuando vi ejemplos analizados en la obra, –como los que veo en mi consulta– la verdad fue contundente.

3. Recordar qué hiciste en el pasado que te dio gran éxito. Ahora bien, muchos de nosotros tenemos una historia donde “algo” que hicimos en el pasado nos funcionó de maravilla para corregir algún daño. Apréndete esto: “El éxito deja pistas”. Y sí. Si ahora piensas, recuerdas, momentos de gran éxito de tu pasado, debes tener siempre claro que el éxito es un mero resultado de acciones correctas que llevaste a cabo. Entonces, ¡esas acciones son las pistas a seguir para volver a tener éxito! ¡Vuelve a repetir esas acciones y existe una enorme posibilidad de que vuelvas a tener ese éxito! Para seguir con el ejemplo, si descubriste que dejar totalmente el azúcar te hizo bajar de peso, ¿que crees que tienes que hacer? ¡Pues dejar el azúcar totalmente! Ni un microgramo de azúcar permitirte ya más. Si tomar dos litros de agua te funcionó, ¡hazlo de nuevo! Si limitarte súper estrictamente a una alimentación “paleo” te ayudó, vuelve a ello. Si –como es mi caso– leer diario temas de nutrición y consejos de expertos me sirvió y me enfocó diario a mejorar mi salud… ¡a volver a leer diario a los expertos en nutrición y salud! Si escribir al respecto me ayudó a automotivarme y motivar a los demás, pues aquí ando escribiendo. Cada quien tiene sus pistas…, ¡pues a seguirlas de nuevo!

4. Emprender la acción inmediata para corregir. ¿Cuándo conviene seguir esas pistas? ¡Lógicamente YA, aquí y ahora! Te quiero garantizar algo, estés como estés, estés donde estés, en la magnitud del daño: en el instante en que decides mejorar, en ese microinstante… ¡la mejora ya empezó! Vamos, decidir ya es parte del todo llamado “resultados exitosos”. ¡Ya empezaste a mejorar! De verdad, empezar de inmediato esas pequeñas acciones que te llevan en sentido contrario al daño que te habías permitido, emprender esos pequeños actos de bien, esas cosas que te hacen sentir mejor, por pequeñas que sean, hasta inmateriales como lo es una decisión… ¡ya es motivo de festejo, de éxito! Bien, muy bien. El reto siguiente será… mantenerte en el camino correcto, seguir haciendo diariamente lo que te sirve para corregir. Así como “entender” es lo único que se necesita para emprender el cambio para mejorar, ahora lo que se necesita para mantenerse en el camino es…

5. Automotivarse para seguir por el buen camino, dados los resultados que estás generando. Motívate a ti mismo por los resultados que vas viendo. ¡Sé líder de ti mismo! A la gente común la motiva un líder. Pero ¿quién motiva al líder? Los resultados. Por eso, cuando veas en tu báscula cómo bajaste 100 gramos, luego 200 gramos, cuando veas cómo vas entrando en tu ropa, cómo la gente te empieza a felicitar, cómo tú te empiezas a sentir en tu interior mejor que nunca, todo ello son resultados tan intensos y extraordinariamente alegres que son los resultados que te ayudarán a seguir y a seguir por el camino de la corrección. ¡Habla diario con personas que están teniendo resultados por haber decidido corregir su camino! Únete a un grupo que tenga como objetivos los mismos que tú tienes. Haz un compromiso con un amigo o amiga para ir conversando juntos de sus avances y hallazgos en mejoras para la salud. ¡La vida te cambia… porque tú decidiste cambiártela! Descubrirás con gran asombro el enorme poder que tienes sobre ti, tu autogobierno. Te sentirás fuerte y decidido cada vez más. Sin que sea tu objetivo, inspirarás a mucha gente a mejorar. Tu familia y seres querido, consciente o inconscientemente, se sentirán más tranquilos al verte cada vez mejor. Te garantizo que atreverte a crear una experiencia así, te hará volver a sentir una gran…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Nivel de conciencia: amor.

Las cosas las veremos dependiendo desde donde las veamos. El humano está diseñado a ver por “permisos” que representan su estado de conciencia. Dependiendo del estado de conciencia al que asciendas, será lo que se te permitirá ver de lo que es. ¡Me encanta haber llegado desde hace muchos años a este estado de conciencia desde donde alcancé a entender este “instructivo de la vida”! Frente a un mismo hecho, persona o circunstancia, las personas tendrán diferente “interpretación” dependiendo de lo que ven por su estado de conciencia, y luego, desde ese entendimiento nacerá su hacer. Por eso existen tantas reacciones diferentes como estados de conciencia, frente a lo mismo. Por eso un libro o una columna o una persona o un hecho –todo–, frente a dos diferentes individuos con distintos niveles de conciencia, opinan y reaccionan tan tremendamente diferente, ¡frente a lo mismo! Por eso en este mundo ha sido, es y será por siempre un imposible estar todos de acuerdo, por eso la inteligencia de la vida ha permitido crear grupos, para que el individuo pueda desenvolverse creyéndose en lo correcto al convivir con afines… hasta que algo cambia en él y así siente la necesidad de dejar ese grupo y ascender al siguiente mejor. Este fenómeno es lo que sustenta mi filosofía de vida: Nueva Conciencia, donde siempre será nueva, cada vez que ascendamos al siguiente nivel.

El humano que desea evolucionar –habrán quienes no lo deseen o no lo logren durante toda su vida– pasará por los siguientes estados de conciencia (del que más bajo nivel de energía en el que mueve su frecuencia hasta el que más): vergüenza, culpa, apatía, sufrimiento, miedo, deseo, ira, orgullo, coraje, neutralidad, voluntad, razón, amor, alegría y paz. Opinaras, sentirá y actuarás reaccionando a todo dependiendo desde qué estado de conciencia manejes hoy en tu vida. Esta es la razón por la que cuando cambias tu interior te cambia el mundo entero. La verdad, el mundo entero siempre ha estado igual y siempre estará así de igual, pero tu lo percibes tan impresionantemente diferente por lo que al fin alcanzas a ver. No se ven con los ojos, se ve realmente con tu estado de conciencia. Este es un tema amplísimo y futuro de uno de mis libros y conferencias, pero hoy por la mañana estudiaba acerca del nivel de conciencia amor. Te comparto aquí algo del tema:

«El amor es una forma de ser. Es la energía que se irradia cuando se entregan los bloqueos que impiden su expresión. Es más que una emoción o un pensamiento, es un estado de ser. Amor es el camino de la entrega. Es una manera de estar en el mundo que dice: “¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo puedo reconfortarte? ¿Cómo puedo prestarte dinero cuando no lo tienes? ¿Cómo puedo ayudarte a encontrar un trabajo? ¿Cómo puedo consolarte cuando has sufrido una pérdida importante en tu familia?”. A través del amor, iluminamos el mundo.

Todos tenemos la oportunidad de contribuir a la belleza y a la armonía del mundo mostrándonos bondadosos con todos los seres vivos y apoyando el espíritu humano. Lo que damos libremente a la vida fluye de nuevo a nosotros, porque somos parte de esa vida. Como las ondas del agua, todo regalo retorna a quien lo da. Lo que afirmamos en los demás, lo afirmamos en nosotros mismos.

Cuando estamos dispuestos a dar amor, descubrimos que estamos rodeados de amor y que, simplemente, no sabíamos cómo acceder a él. El amor está presente por doquier, basta con tomar conciencia de su presencia.

Por lo general, la gente asocia el amor con al amor romántico, cuando nos decimos “cariño” o “amor”. Pero el amor romántico ¡sólo es una pequeñísima parte de la vida humana! Hay muchos otros tipos de amor que no son el amor personal, romántico y que están presentes en nuestra experiencia cotidiana».

Alguna canción dice por ahí: “El amor es una cosa esplendorosa”, y por experiencia personal afirmo que sí, lo es. Cuando evolucionamos y soltamos todos los bloqueos que hay para llegar a este nivel de conciencia, el mundo irradia el esplendor del amor. En el nivel de conciencia amor, este resplandor ya no está oculto, ¡lo vemos hacia todos lados donde volteemos! Llegas incluso a ver milagros de cómo el amor cura. El amor troquela nuevos argumentos de vida. Me encanta una historia real de la que supe cuando un cazador de patos cambió repentinamente al presenciar un acto de amor. Un día fue a cazar, como hacía a menudo por diversión. Vio un pato volando, le disparó y lo vio caer al suelo gravemente herido. Para su asombro, de repente, vio a su pareja volar hasta situarse encima y extender sus alas para protegerlo. Al ver su amor, el corazón del cazador dio un vuelco; nunca volvió a cazar.

Cuando te vuelves amor, hay ciertas cosas que ya no puedes volver a hacer. Y hay cosas que puedes hacer en el nivel de conciencia amor que son simplemente imposibles, vamos, impensables, en otro nivel. Cuando entras al nivel de conciencia amor, incluso te llevas la sorpresa de que empiezan a aparecer personas en tu vida que harán por ti lo que nunca imaginaste que alguien se interesara en hacer. Vives milagros sin necesidad de etiquetarlo con la palabra “milagros”. Este nivel de conciencia, amor, tiene un efecto transfigurador por sí mismo, silenciosamente. Estar cerca de una persona que ha alcanzado este nivel de conciencia, trastoca todo. Nos cambia, muchas veces sin darnos cuenta, la percepción del mundo, ¡incluso sin que nos diga nada! Ese es el poder tan solo de la presencia de alguien que ha alcanzado a vibrar así gracias a este nivel de conciencia amor.

Hay mucho que comentar al respecto, pero hoy quise compartir parte de mis estudios y reflexiones del tema, esperando que lo alcances a ver, y si no, esperando que surja en ti al menos la curiosidad de cómo alcanzarlo a ver, para poderlo vivir. Evolucionar, con Nueva Conciencia, genera una gran…

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

¿Dónde radicará la emoción?

En varias de mis conferencias y ahora en mi más reciente libro, Calidad de vida, he explicado ampliamente que los resultados que uno desea son consecuencia de la acción. A su vez, la acción es consecuencia de la emoción…, pero ¿por qué algunas personas se emocionarán tanto por emprender y cristalizar una idea que tuvieron y otras no? Vamos, sé que algunas personas ni ideas albergan, y de las pocas que sí, sólo algunas se emocionan al grado de hacer lo que tengan que hacer para cristalizar esa idea en realidad. ¿Cuál será el secreto de esos “hacedores”?

Yo creo que el secreto está en descubrir el origen de su emoción. Y aunque varias veces me he puesto a pensar en esto, solo algunas veces atino a suponer que el origen de esa emoción está ¡en la imaginación! Lo que que llega a ver una persona en su interior, algo que nadie más podrá ver, le es suficiente para emocionarse y empezar a actuar. ¡Ese es el santo y seña! ¡Imaginar! Es el poder de visualizar, ver lo que los demás todavía no. Y solo hasta que una persona se imagina un futuro extraordinario, ¡de esas imágenes que ve en su interior proyectadas hacia afuera, es que surge su poder! Imaginar ya es empezar desde el final. ¿¡Ya viste el enorme poder que puedes desarrollar mediante la imaginación?! El tema de la imaginación es más delicado y trascendente de lo que imaginas. Necesitas imaginar para atreverte a hacer, necesitas imaginar para atreverte a emprender, necesitas imaginar para experimentar la felicidad de la creación, una manifestación divina en el humano.

Para que tu imaginación sea eficaz necesitas tres cosas esenciales:
1. Detenerte a pensar
2. Imaginar con gran claridad los resultados
3. Emocionarte por lo imaginado

1. Detenerte a pensar.- Es imposible que imagines si no te das el tiempo para ello. Y aquí déjame ser enfático: jamás llegará el tiempo, tú tienes que crearlo. Nunca esperes a “…luego, al ratito que encuentre un huequito”. No, los huecos en la agenda nunca llegan, no aparecen como generación espontánea, tienes que planificarlos, tienes que reservar un tiempo específico en tu agenda para detenerte. Para detenerte a pensar. Detenerse a pensar es más valioso de lo que la persona común puede suponer. ¡Es trascendente! Los grandes momentos de creación han surgido por detenerse a pensar, por abrirle las puertas a la imaginación, eso significa darte el tiempo para imaginar, eso significa hacer un espacio en tu agenda reservado para imaginar. Mis sugerencias para crear ese espacio en tu calendario, este trascendente espacio para detenerte a pensar, son las siguientes:
– Procura un horario de total silencio. Por ejemplo, un espacio de 15 a 20 minutos entre las 4:00 am y las 7:00 am. Esas horas del día son fantásticas para detenerse a pensar, además de que no sueles interrumpir otras actividades programadas a esas horas.
– Procura un lugar donde puedas estar solo. Las decisiones más importantes de tu vida las tienes que tomar tú solo. ¡Enteramente solo! Pensar no es una actividad colectiva. Tu vida no debe decidirla alguien más que tú. Busca un lugar que pronto se convertirá en tu santuario.
– Crea un ambiente digno para detenerse a pensar y abrirle así las puertas a la imaginación. En mi caso, mi despacho y a momentos mi sala son mis lugares ideales. Coloco mi difusor ultrasónico para ambientar con aromaterapia, encantándome el aroma de sándalo y de vez en cuando el de eneldo. Tengo cerca alguna figura que me inspire (religiosa o artística) y las condiciones físicas de mi asiento es procurando una enorme comodidad, así como mi manera de vestir. La comodidad es una resbaladilla para la imaginación.

2. Imaginar con gran claridad los resultados.- También en varias de mis conferencias he expresado que claridad es poder. Mientras más claro veamos algo, más fuertemente deseamos tender hacia ello. Ahí radica el poder de la claridad. Si “medio nos imaginamos”, mediana será la emoción por hacer y su poder se desvanecerá casi de inmediato por la misma causa. ¡Necesitas imaginar con gran claridad! Tienes que imaginar con colores, sonidos, texturas, figuras, circunstancias, hechos, relaciones, ¡consecuencias de ese resultado imaginado!, afectación en tu salud, en tu economía, en tu familia, en la sociedad. Todo ello lo debes ver claramente en tu interior, es decir, imaginarlo. Y aquí viene algo trascendente, para que surja un enorme deseo en ti por hacer, por emprender, tienes que…

3. Emocionarte por lo imaginado. Si tu resultado es bajar de peso, no es lo mismo imaginar que tienes menos panza… y ya, a imaginar la extraordinaria e inigualable sensación y alegría de entrar a la ropa que tenías guardada desde hace mucho tiempo y que para colmo es una ropa hermosa y fina, y ahora quedándote hasta holgada. No es lo mismo imaginar bajar de peso así sin más, casi solo imaginando un simple número en la báscula, que imaginar un encuentro repleto de sana locura, pasión y desenfreno en una relación con alguien hermosa, digno merecimiento del cuerpo que ahora tú también muestras. No es lo mismo creer que se está imaginando un lugar muy agradable donde vivir, cuando al mismo tiempo no vemos dentro de nosotros mismos las características de ese lugar, (confundimos el deseo con la imaginación), que imaginar realmente el recinto con su tamaño, tipos de texturas, aromas, luz, personas a las que beneficiaríamos, alegría por doquier estando en ese lugar, etc. ¿Ves cómo todo cambia cuando imaginamos algo emocionante? Cuando te emocionas por lo que imaginas, ¡de inmediato empieza nuestro cerebro a hacerse una de las preguntas más poderosas que puede empezarse a hacer… “¿Cómo?”. ¡Y esa es la puerta al emprendimiento! Esa pregunta es poderosísima, porque basta hacérsela el número suficiente de veces para que la respuesta aparezca. Cuando la respuesta aparece sucede el culmen de la emoción, la chispa que enciende la acción concreta. Ahí la persona, al fin, empieza a emprender… ¡empieza a crear!… ahí el humano goza el éxtasis de su semejanza con Dios, el creador.

Ahora ya será cuestión de tiempo de que veas cristalizado en realidad tangible lo que antes solo imaginabas con emoción. Ese tiempo dependerá de tu pasión, de tu deseo ardiente o ferviente por ya ver tus pensamientos materializados. Esos momentos son éxtasis vitales. Esos momentos son indescriptibles e incomparables con ningún otro gozo de tantos que nos ofrece la vida. Ni el placer culinario ni el gozo sensual es equiparable el enorme gozo de la creación. Pregúntale a un escultor, a un arquitecto, a un escultor. El autor de una obra conoce lo que es dar vida, el autor de una obra experimenta una incipiente chispa divina en su interior, la chispa de la semejanza con el creador y su infinito amor por y en el proceso.

¡Imagina! ¡Emociónate por existir… creando! No te pierdas esta dicha de ser humano tocando tu divinidad. Detente a pensar, imagina y emociónate al grado que no tengas más opción que emprender ya, aquí y ahora.

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

El encanto de la novedad.

Siempre tiene un encanto tan especial “lo nuevo”. Estrenar algo es profundamente atractivo, pero hoy brevemente quiero comentar aquí que no solo me refiero a estrenar una prenda de ropa o un auto, no, me referiré a la profunda emoción que puede generar un hallazgo, algo que percibes o descubres por primera vez, “tu primera vez”.

Allá afuera hay una enorme cantidad de conocimiento, y hasta parodójicamente ancestral… ¡pero que puede ser la primera vez que te enteras de él y sublime el hallazgo! Llegó tu momento de saber, ascendiste a una nueva conciencia donde sucede el lógico merecimiento de conectar con ese conocimiento y tu descubrimiento, tu primera vez, es tan emocionante que hoy te quiero decir… ¡no dejes de aprender! ¡Es soberbio el momento en que algo empieza a hacer sentido para ti y descubres, literalmente, un mundo nuevo!

En mi caso, modestia aparte, por eso fue tan atinado llamar a mi filosofía de vida y a mi compañía, “Nueva Conciencia”, porque todo el tiempo es nueva… conforme voy avanzando. Y cada avance es un orgasmo intelectual incomparable con ningun otro placer. Es ir penetrando en mundos tan maravillosos, y muchas veces hay triple sorpresa, la novedad para ti, lo enormemente conocido ya por otros y lo increíble de tantos que todavía no saben que existe. ¡Ah! ¡Qué hermoso es ir penetrando en nuevos mundos!

Yo, como médico, ya con frecuencia siento tantos calambres cerebrales… tanta frustración de que lo que aprendí en mi carrera… ¡estuvo mal! Pero bueno, como algún día me explicó mi sabio padre, afamado cardiólogo mexicano: “Alejandro, recuerda que todo lo que se te enseñe en Medicina es un mero modelo que imaginamos que así funciones por lo que hemos alcanzado a descubrir hasta el momento”. ¡Cuánta sabiduría encierran esas palabras que me dijo alguna vez mi papá. El “modelo” es una forma de explicar con lo que hasta el momento se sabe, pero qué tremendo que cuando se sabe más, un nuevo modelo puede incluso llegar a desacreditar tantísimo al anterior. Porque no me refiero a cambios de modelo como para mejorar una explicación, me refiero a las sorpresas que me he llevado donde no mejora nada, deshacen totalmente el modelo anterior y se explica algo totalmente nuevo. Es fuerte. Ejemplo: hace tantos años que la idea de un jugo de naranja por las mañanas era algo saludable… y hoy tan dañino. Esto lo percibirás de una u otra forma dependiendo de tu estado de conciencia, de hasta dónde has investigado, y esto fue solo por darte un ejemplo.

Hoy por la mañana conocí algo totalmente nuevo para mí, mi emoción fue –como suele pasar en estos casos– de querir gritar al mundo mi hallazgo como algo tremendamente novedoso… para minutos más tarde empezar a buscar en internet y sorprenderme de que hay decenas de autores que ya hablaban de esto desde hace tiempo… hubieras visto mi cara. De esos momentos donde descubres que el conocimiento siempre ha estado ahí…, pero yo todavía no tenía acceso a él. “Mi nuevo” no es nuevo para muchos otros que van más adelante que yo. Y viéndolo con filosofía, es una bendición. Descubres que todos somos maestros pudiendo enseñar lo que vamos descubriendo a las nuevas generaciones. ¡Ah! ¡Qué poco tiempo es una vida entera para descubrir todo lo que se puede descubrir!

En fin, solo quería compartirte mi emoción de que Nueva Conciencia sigue siendo nueva por los hallazgos, los emocionantes premios que la vida le tiene reservados a un buscador. En Nueva Conciencia somos buscadores. Es una dicha vivir así.

Sigue buscando… es la única manera de emocionarte hasta el éxtasis como una de las mayores dichas de nuestra dimensión espiritual e intelectual, privilegio de ser humano.

¡Emoción por Existir!

La plena conciencia

Hoy seré breve.

Me encanta concentrarme intensamente en el aroma de sándalo que pongo de ese aceite esencial en mi difusor ultrasónico. Descubro que lo que le encanta es concentrarme intensamente, no tanto el sándalo, ese solo ayuda en el ejercicio. Es muy inusual que gocemos respirando. La respiración consciente es el placer que te ofreces cuando te centras al cien por ciento en la inspiración y la espiración durante todo lo que dure. Si prestas atención mientras respiras, es como si las células de tu cerebro y las del resto de tu cuerpo entonaran la misma canción. Tu respiración consciente es tu verdadero hogar. 

Si quieres que tus aspiraciones se cumplan, si quieres crear una conexión con tu familia y tus amigos, si quieres ayudar a tu comunidad, tienes que empezar con la respiración. Cada respiración, cada paso, cada acto realizado con plena atención te alimenta. Esa es la dicha transformadora de una plena conciencia. 

La plena conciencia cambiará tu relación con todo. Te ayudará a estar realmente presente y a disfrutar de verdad de lo que estés haciendo, sea lo que sea, lavar trastes, caminar, sentarte. Un gran secreto del más auténtico gozo en la vida es la plena conciencia, ser ahí donde se está, solo y exclusivamente eso. La plena conciencia te hace sentir tu “Yo Soy”. 

Silencio.

El perfil.

Si algo he “tenido que” aprender a respetar es la percepción de cada quien frente a lo que yo veo como extraordinario. Lo que uno ve con total objetividad nunca implica que otro lo vea igual. Cada quien tiene sus propios ojos. Y si combino esta idea con alguna que expresé en una de mis conferencias, cuando dije que uno no ve con los ojos sino con el entendimiento, ¡puf! No pues, ya mejor empezar a creer que es un milagro encontrar a alguien que alcance a ver lo mismo que uno ve. Y sí, casi es un milagro, pero el hallazgo de alguien así hace que valga la pena toda la búsqueda. Pregúntale a quien siente que al fin encontró a su pareja ideal. ¡Se trata de una sola persona entre cientos de millones! (Y por eso tantísima gente con pareja que no ha encontrado a la ideal).

Hoy quiero reflexionar brevemente en esto como “el perfil” de cada quien. El diccionario define la palabra perfil como: Línea que marca el límite de una cosa mirada desde un punto determinado. ¡Qué definición! La he leído como 10 veces y ya como hasta la octava me emocionó por tanta implicación que logro extraerle! Qué fuerte entender que ¡estás limitado a ver el tamaño de una cosa por el punto determinado en donde te encuentras! ¡Donde estás tiene más que ver con “el límite” de la cosa que el límite real de la cosa en sí! No salgo del asombro. ¡Cómo disfruto entender y profundizar! El límite no lo tiene la cosa, sino tu percepción, esa que te permite el lugar desde donde estás viendo. ¡Podría quedarme horas filosofando contigo en esto regodeándome de placer dándole vueltas al tema! Pero quiero, intentaré, ser breve.

Hace unos minutos conversaba súper emocionado con mi alma gemela acerca de cómo soy tan inmensamente feliz con un negocio adicional que me atreví a emprender, pero de verdad como nunca con ningún otro que me haya atrevido. Además de la agenda de mis conferencias, de mi consulta como médico, de que estoy escribiendo mi 14º libro, de mi empresa Nueva Conciencia con cada vez más vertientes de ayuda gracias exclusivamente al liderazgo de mi alma gemela, Adriana, yo me di tiempo por otro lado de encontrar un negocio adicional que veo repleto de lógica, un negocio como nunca pensé que existiera uno, ¡sin riesgo en absoluto!, pudiéndolo hacer en el tiempo libre que uno encuentre, basado en el comportamiento más normal y natural de consumo de la gente, etc., y que afirmo así que es algo ¡para todos! Para que de inmediato, con la sutileza que le caracteriza a mi alma gemela, me frenara en seco diciendo: “No, ni así es para todos, es para quien tenga el perfil”. Hubieras visto mi cara. Yo insistí en que sí era para todos dada su naturaleza, y ella insitía también, hasta que escuché y la prudencia (actitud constante de la inteligencia para saber cómo, cuándo y dónde actuar) y medió las posturas, porque paradójicamente, ambos teníamos razón. Su comentario me hizo recordar que en mi página pública de Facebook hace algunos días invitaba a que me escribiera la gente si deseaba conocer un “negocio desde casa” que le ayudara a tener algún ingreso adicional, y se dejaron venir una enorme cantidad de comentarios deseosos de conocer, pero definitivamente no los miles y miles de seguidores que tengo en esa página. Me puse a pensar qué maravilloso ha sido para mí, de toda mi vida, trabajar en mi casa, amo mi hogar y me encanta ser súper productivo desde la extraordinaria calidad de vida que me doy aquí adentro. Puedo estar totalmente solo encerrado creando por cuatro o cinco días sin parar y mega feliz. Pienso que a cualquiera le gustaría vivir así. ¡Puf! Uno de los más grandes errores del comportamiento humano, y ya analizado por mí desde hace años: creer que los demás son como uno, o más o menos como uno. ¡Y no! De repente, ante esta idea de la gran comodidad –para mí– de trabajar desde casa, me viniero una lista de características de el perfil de alguien que ahora no creo que le gustaría trabajar desde casa:

  • Odia a su pareja y solo la tolera un ratito, y está, ahí en la casa
  • No le gusta su casa
  • No le gusta donde vive
  • Le deprime quedarse en casa
  • Estar en la casa le haría ver lo que no quiere ver, de cómo está la casa y lo que tendría que trabajar en ordenarla (y qué mejor pretexto para no hacerlo que tener que salir de ella para ir por el pan nuestro de cada día)
  • Quedarse en casa le invitaría a pensar en lo que no quiere pensar
  • Es una digna manera de no tener que estar cuidando niños
  • Es alguien que solo siente que trabaja si obedece un horario y tiene que levantarse, disfrutando arreglarse y maquillarse para ir a ser apreciada así por la gente del trabajo
  • Le gusta, le encanta, la convivencia diaria que se hace con la gente de su trabajo
  • Le encanta manejar su auto, e ir al trabajo lo justifica
  • Le gusta la adrenalina del “llegaré o no llegaré” dependiendo del tráfico o de como esté el medio de transporte
  • Le gusta la sensación de regresar cansado a la casa para que se le perciba como héroe y alguien lo atienda
  • Le preocupa mucho el qué dirán

y un sinfín de etcéteras.

Hum…, no pues…, no creo que a esa gente le guste mucho la libertad de quedarse en casa, la libertad que dan los negocios que yo hago. De hecho, hasta odiarla podrían. Tanta libertad puede pesar a cierto perfil de gente. Y así, pues sí, es cuestión del perfil. Lo que yo alcanzo a ver no lo ven personas que están observando desde donde están por donde están. No podemos apreciar el mismo valor, no alcanzamos a ver el mismo tamaño de la cosa. ¡Y aún así el modelo de negocio alterno que conocí es basado en un comportamiento que todos los humanos realizan todos los días en la manera más natural! Y pues la paradoja se mantiene. Aún así, habrá gente que preferirá tener un motivo para no tener tanta libertad. ¡Y yo desde un principio sólo usé la metáfora de trabajar “desde casa” como símbolo de libertad! Nunca me referí a trabajar exclusivamente en la casa. Reflexionando en esto, mi invitación es a poder producir suficiente dinero para vivir con calidad sin necesidad de ir a ningún lado, aunque si quieres, ¡ponemos una oficina lejos de donde vives para que vayas allá a hacer lo que puedes hacer en cualquier otro lado! (broma)… (y no tanta).

Sé que esto puede no ser nada nuevo para nadie, al entender lo diferente que somos todos y así, no todos van a disfrutar de ser cardiólogos o pintores o deportistas de alto rendimiento o meseros o promotores o vagos o 1000 etcéteras. Lo que me llama la atención es que sí hay negocios que aún así son para todos, ejemplo: la comida. Tanto el cardiólogo, como los pintores o promotores o meseros, necesitan comer diario. Sé que ahora mismo ya alguien estará pensando: “Pero no a todos les gusta lo mismo de comer”. Correcto, pero de eso no hablo, hablo del mero hecho de comer. Por eso suelen ser exitosos los negocios de comida, porque satisfacen una necesidad real de todo humano. Ahora bien, por qué no todos los restaurantes son exitosos, pues quizá porque no adaptaron su forma al perfíl de la gente cercana. Aquí sí se asoma otra vez el perfil.

Así, una vez más, a aprender a respetar el perfil. Todos los negocios, absolutamente todos, buscan clientes, existen porque hay clientes reales, es decir, gente que verdaderamente necesita del servicio o producto brindado. En las empresas, el área de reclutamiento de personal… ¡qué tremenda labor tienen! Encontrar el perfil ideal.

Ya basado en esto, si tú buscas tener un ingreso adicional con lo que yo conozco y conmigo, mira, ¡te voy a decir el perfil para ver si encajas! Si te gusta:

  • La buena vida, si te gusta lo bueno
  • Tener mucha libertad
  • Si prefieres una vida sana
  • Vivir en paz 

(Aunque no lo creas, a mucha gente no le gustan ninguna de estas primeras cuatro. Para mucha gente, el problema es que ¡no hay problema!). Sigo…

  • No necesitar salir mucho de casa
  • Tener mucho tiempo para estar con la gente que quieras
  • Que disfrutes de comunicar y socializar
  • Que difrutes de enseñar a los demás, dar clase
  • Que te sientas bien y hasta procures hablar en público
  • Que te encante la calidad de productos y servicios para tu bienestar en general
  • Que no te gusten las ventas
  • Que no tengas que invertir casi nada o nada de dinero, sino solo tiempo
  • Que te encante usar la tecnología (uso de Internet, que traigas un “smartphone” contigo, que disfrutes el e-learning, si disfrutas aportando contenido de valor en redes sociales).
  • Si te gusta leer y aprender diario en tus horas libres (recuerda que esta es una oportunidad de ingresos adicionales, mientras tú sigues trabajando donde estás)
  • Si tu economía está básicamente bien y tienes flujo de capital y solo deseas mejorar aun más tu economía
  • Si sientes “la cosquilla” de emprender algo para ti y ser un poco más independiente
  • Que tengas autoliderazgo, autodisciplina
  • Si te gusta viajar de vez en cuando

Quizá se me pase alguna otra cosita, la amabilidad y la buena vibra serían ideales también. Si crees en Dios… ayudaría mucho, platicaríamos del tema muy agusto también. Si consideras que tienes el perfil, ¡uf!, estimado, estimada, tengo algo con lo que vas a ser inmensamente feliz, y no, no es un negocio de multinivel clásico, por si ya te estaban saliendo ronchas. Si quieres que platiquemos, con mucho gusto envíame tus datos haciendo clic aquí y yo te llamo. Será un gustazo platicar de lo que implica “el perfil”. Y si no, que esta columna te sirva para analizar si ahí donde trabajas, si ahí donde vives, si ahí con quien estás, es un lugar para tu perfil. Si no, de verdad que urge que busques y encuentres y te atrevas a cambiar para llegar a… tu lugar de bienaventuranzas.

¡Vive con entusiasmo!

–Alejandro Ariza.