¿Dónde radicará la emoción?

En varias de mis conferencias y ahora en mi más reciente libro, Calidad de vida, he explicado ampliamente que los resultados que uno desea son consecuencia de la acción. A su vez, la acción es consecuencia de la emoción…, pero ¿por qué algunas personas se emocionarán tanto por emprender y cristalizar una idea que tuvieron y otras no? Vamos, sé que algunas personas ni ideas albergan, y de las pocas que sí, sólo algunas se emocionan al grado de hacer lo que tengan que hacer para cristalizar esa idea en realidad. ¿Cuál será el secreto de esos “hacedores”?

Yo creo que el secreto está en descubrir el origen de su emoción. Y aunque varias veces me he puesto a pensar en esto, solo algunas veces atino a suponer que el origen de esa emoción está ¡en la imaginación! Lo que que llega a ver una persona en su interior, algo que nadie más podrá ver, le es suficiente para emocionarse y empezar a actuar. ¡Ese es el santo y seña! ¡Imaginar! Es el poder de visualizar, ver lo que los demás todavía no. Y solo hasta que una persona se imagina un futuro extraordinario, ¡de esas imágenes que ve en su interior proyectadas hacia afuera, es que surge su poder! Imaginar ya es empezar desde el final. ¿¡Ya viste el enorme poder que puedes desarrollar mediante la imaginación?! El tema de la imaginación es más delicado y trascendente de lo que imaginas. Necesitas imaginar para atreverte a hacer, necesitas imaginar para atreverte a emprender, necesitas imaginar para experimentar la felicidad de la creación, una manifestación divina en el humano.

Para que tu imaginación sea eficaz necesitas tres cosas esenciales:
1. Detenerte a pensar
2. Imaginar con gran claridad los resultados
3. Emocionarte por lo imaginado

1. Detenerte a pensar.- Es imposible que imagines si no te das el tiempo para ello. Y aquí déjame ser enfático: jamás llegará el tiempo, tú tienes que crearlo. Nunca esperes a “…luego, al ratito que encuentre un huequito”. No, los huecos en la agenda nunca llegan, no aparecen como generación espontánea, tienes que planificarlos, tienes que reservar un tiempo específico en tu agenda para detenerte. Para detenerte a pensar. Detenerse a pensar es más valioso de lo que la persona común puede suponer. ¡Es trascendente! Los grandes momentos de creación han surgido por detenerse a pensar, por abrirle las puertas a la imaginación, eso significa darte el tiempo para imaginar, eso significa hacer un espacio en tu agenda reservado para imaginar. Mis sugerencias para crear ese espacio en tu calendario, este trascendente espacio para detenerte a pensar, son las siguientes:
– Procura un horario de total silencio. Por ejemplo, un espacio de 15 a 20 minutos entre las 4:00 am y las 7:00 am. Esas horas del día son fantásticas para detenerse a pensar, además de que no sueles interrumpir otras actividades programadas a esas horas.
– Procura un lugar donde puedas estar solo. Las decisiones más importantes de tu vida las tienes que tomar tú solo. ¡Enteramente solo! Pensar no es una actividad colectiva. Tu vida no debe decidirla alguien más que tú. Busca un lugar que pronto se convertirá en tu santuario.
– Crea un ambiente digno para detenerse a pensar y abrirle así las puertas a la imaginación. En mi caso, mi despacho y a momentos mi sala son mis lugares ideales. Coloco mi difusor ultrasónico para ambientar con aromaterapia, encantándome el aroma de sándalo y de vez en cuando el de eneldo. Tengo cerca alguna figura que me inspire (religiosa o artística) y las condiciones físicas de mi asiento es procurando una enorme comodidad, así como mi manera de vestir. La comodidad es una resbaladilla para la imaginación.

2. Imaginar con gran claridad los resultados.- También en varias de mis conferencias he expresado que claridad es poder. Mientras más claro veamos algo, más fuertemente deseamos tender hacia ello. Ahí radica el poder de la claridad. Si “medio nos imaginamos”, mediana será la emoción por hacer y su poder se desvanecerá casi de inmediato por la misma causa. ¡Necesitas imaginar con gran claridad! Tienes que imaginar con colores, sonidos, texturas, figuras, circunstancias, hechos, relaciones, ¡consecuencias de ese resultado imaginado!, afectación en tu salud, en tu economía, en tu familia, en la sociedad. Todo ello lo debes ver claramente en tu interior, es decir, imaginarlo. Y aquí viene algo trascendente, para que surja un enorme deseo en ti por hacer, por emprender, tienes que…

3. Emocionarte por lo imaginado. Si tu resultado es bajar de peso, no es lo mismo imaginar que tienes menos panza… y ya, a imaginar la extraordinaria e inigualable sensación y alegría de entrar a la ropa que tenías guardada desde hace mucho tiempo y que para colmo es una ropa hermosa y fina, y ahora quedándote hasta holgada. No es lo mismo imaginar bajar de peso así sin más, casi solo imaginando un simple número en la báscula, que imaginar un encuentro repleto de sana locura, pasión y desenfreno en una relación con alguien hermosa, digno merecimiento del cuerpo que ahora tú también muestras. No es lo mismo creer que se está imaginando un lugar muy agradable donde vivir, cuando al mismo tiempo no vemos dentro de nosotros mismos las características de ese lugar, (confundimos el deseo con la imaginación), que imaginar realmente el recinto con su tamaño, tipos de texturas, aromas, luz, personas a las que beneficiaríamos, alegría por doquier estando en ese lugar, etc. ¿Ves cómo todo cambia cuando imaginamos algo emocionante? Cuando te emocionas por lo que imaginas, ¡de inmediato empieza nuestro cerebro a hacerse una de las preguntas más poderosas que puede empezarse a hacer… “¿Cómo?”. ¡Y esa es la puerta al emprendimiento! Esa pregunta es poderosísima, porque basta hacérsela el número suficiente de veces para que la respuesta aparezca. Cuando la respuesta aparece sucede el culmen de la emoción, la chispa que enciende la acción concreta. Ahí la persona, al fin, empieza a emprender… ¡empieza a crear!… ahí el humano goza el éxtasis de su semejanza con Dios, el creador.

Ahora ya será cuestión de tiempo de que veas cristalizado en realidad tangible lo que antes solo imaginabas con emoción. Ese tiempo dependerá de tu pasión, de tu deseo ardiente o ferviente por ya ver tus pensamientos materializados. Esos momentos son éxtasis vitales. Esos momentos son indescriptibles e incomparables con ningún otro gozo de tantos que nos ofrece la vida. Ni el placer culinario ni el gozo sensual es equiparable el enorme gozo de la creación. Pregúntale a un escultor, a un arquitecto, a un escultor. El autor de una obra conoce lo que es dar vida, el autor de una obra experimenta una incipiente chispa divina en su interior, la chispa de la semejanza con el creador y su infinito amor por y en el proceso.

¡Imagina! ¡Emociónate por existir… creando! No te pierdas esta dicha de ser humano tocando tu divinidad. Detente a pensar, imagina y emociónate al grado que no tengas más opción que emprender ya, aquí y ahora.

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

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El encanto de la novedad.

Siempre tiene un encanto tan especial “lo nuevo”. Estrenar algo es profundamente atractivo, pero hoy brevemente quiero comentar aquí que no solo me refiero a estrenar una prenda de ropa o un auto, no, me referiré a la profunda emoción que puede generar un hallazgo, algo que percibes o descubres por primera vez, “tu primera vez”.

Allá afuera hay una enorme cantidad de conocimiento, y hasta parodójicamente ancestral… ¡pero que puede ser la primera vez que te enteras de él y sublime el hallazgo! Llegó tu momento de saber, ascendiste a una nueva conciencia donde sucede el lógico merecimiento de conectar con ese conocimiento y tu descubrimiento, tu primera vez, es tan emocionante que hoy te quiero decir… ¡no dejes de aprender! ¡Es soberbio el momento en que algo empieza a hacer sentido para ti y descubres, literalmente, un mundo nuevo!

En mi caso, modestia aparte, por eso fue tan atinado llamar a mi filosofía de vida y a mi compañía, “Nueva Conciencia”, porque todo el tiempo es nueva… conforme voy avanzando. Y cada avance es un orgasmo intelectual incomparable con ningun otro placer. Es ir penetrando en mundos tan maravillosos, y muchas veces hay triple sorpresa, la novedad para ti, lo enormemente conocido ya por otros y lo increíble de tantos que todavía no saben que existe. ¡Ah! ¡Qué hermoso es ir penetrando en nuevos mundos!

Yo, como médico, ya con frecuencia siento tantos calambres cerebrales… tanta frustración de que lo que aprendí en mi carrera… ¡estuvo mal! Pero bueno, como algún día me explicó mi sabio padre, afamado cardiólogo mexicano: “Alejandro, recuerda que todo lo que se te enseñe en Medicina es un mero modelo que imaginamos que así funciones por lo que hemos alcanzado a descubrir hasta el momento”. ¡Cuánta sabiduría encierran esas palabras que me dijo alguna vez mi papá. El “modelo” es una forma de explicar con lo que hasta el momento se sabe, pero qué tremendo que cuando se sabe más, un nuevo modelo puede incluso llegar a desacreditar tantísimo al anterior. Porque no me refiero a cambios de modelo como para mejorar una explicación, me refiero a las sorpresas que me he llevado donde no mejora nada, deshacen totalmente el modelo anterior y se explica algo totalmente nuevo. Es fuerte. Ejemplo: hace tantos años que la idea de un jugo de naranja por las mañanas era algo saludable… y hoy tan dañino. Esto lo percibirás de una u otra forma dependiendo de tu estado de conciencia, de hasta dónde has investigado, y esto fue solo por darte un ejemplo.

Hoy por la mañana conocí algo totalmente nuevo para mí, mi emoción fue –como suele pasar en estos casos– de querir gritar al mundo mi hallazgo como algo tremendamente novedoso… para minutos más tarde empezar a buscar en internet y sorprenderme de que hay decenas de autores que ya hablaban de esto desde hace tiempo… hubieras visto mi cara. De esos momentos donde descubres que el conocimiento siempre ha estado ahí…, pero yo todavía no tenía acceso a él. “Mi nuevo” no es nuevo para muchos otros que van más adelante que yo. Y viéndolo con filosofía, es una bendición. Descubres que todos somos maestros pudiendo enseñar lo que vamos descubriendo a las nuevas generaciones. ¡Ah! ¡Qué poco tiempo es una vida entera para descubrir todo lo que se puede descubrir!

En fin, solo quería compartirte mi emoción de que Nueva Conciencia sigue siendo nueva por los hallazgos, los emocionantes premios que la vida le tiene reservados a un buscador. En Nueva Conciencia somos buscadores. Es una dicha vivir así.

Sigue buscando… es la única manera de emocionarte hasta el éxtasis como una de las mayores dichas de nuestra dimensión espiritual e intelectual, privilegio de ser humano.

¡Emoción por Existir!

La plena conciencia

Hoy seré breve.

Me encanta concentrarme intensamente en el aroma de sándalo que pongo de ese aceite esencial en mi difusor ultrasónico. Descubro que lo que le encanta es concentrarme intensamente, no tanto el sándalo, ese solo ayuda en el ejercicio. Es muy inusual que gocemos respirando. La respiración consciente es el placer que te ofreces cuando te centras al cien por ciento en la inspiración y la espiración durante todo lo que dure. Si prestas atención mientras respiras, es como si las células de tu cerebro y las del resto de tu cuerpo entonaran la misma canción. Tu respiración consciente es tu verdadero hogar. 

Si quieres que tus aspiraciones se cumplan, si quieres crear una conexión con tu familia y tus amigos, si quieres ayudar a tu comunidad, tienes que empezar con la respiración. Cada respiración, cada paso, cada acto realizado con plena atención te alimenta. Esa es la dicha transformadora de una plena conciencia. 

La plena conciencia cambiará tu relación con todo. Te ayudará a estar realmente presente y a disfrutar de verdad de lo que estés haciendo, sea lo que sea, lavar trastes, caminar, sentarte. Un gran secreto del más auténtico gozo en la vida es la plena conciencia, ser ahí donde se está, solo y exclusivamente eso. La plena conciencia te hace sentir tu “Yo Soy”. 

Silencio.

El perfil.

Si algo he “tenido que” aprender a respetar es la percepción de cada quien frente a lo que yo veo como extraordinario. Lo que uno ve con total objetividad nunca implica que otro lo vea igual. Cada quien tiene sus propios ojos. Y si combino esta idea con alguna que expresé en una de mis conferencias, cuando dije que uno no ve con los ojos sino con el entendimiento, ¡puf! No pues, ya mejor empezar a creer que es un milagro encontrar a alguien que alcance a ver lo mismo que uno ve. Y sí, casi es un milagro, pero el hallazgo de alguien así hace que valga la pena toda la búsqueda. Pregúntale a quien siente que al fin encontró a su pareja ideal. ¡Se trata de una sola persona entre cientos de millones! (Y por eso tantísima gente con pareja que no ha encontrado a la ideal).

Hoy quiero reflexionar brevemente en esto como “el perfil” de cada quien. El diccionario define la palabra perfil como: Línea que marca el límite de una cosa mirada desde un punto determinado. ¡Qué definición! La he leído como 10 veces y ya como hasta la octava me emocionó por tanta implicación que logro extraerle! Qué fuerte entender que ¡estás limitado a ver el tamaño de una cosa por el punto determinado en donde te encuentras! ¡Donde estás tiene más que ver con “el límite” de la cosa que el límite real de la cosa en sí! No salgo del asombro. ¡Cómo disfruto entender y profundizar! El límite no lo tiene la cosa, sino tu percepción, esa que te permite el lugar desde donde estás viendo. ¡Podría quedarme horas filosofando contigo en esto regodeándome de placer dándole vueltas al tema! Pero quiero, intentaré, ser breve.

Hace unos minutos conversaba súper emocionado con mi alma gemela acerca de cómo soy tan inmensamente feliz con un negocio adicional que me atreví a emprender, pero de verdad como nunca con ningún otro que me haya atrevido. Además de la agenda de mis conferencias, de mi consulta como médico, de que estoy escribiendo mi 14º libro, de mi empresa Nueva Conciencia con cada vez más vertientes de ayuda gracias exclusivamente al liderazgo de mi alma gemela, Adriana, yo me di tiempo por otro lado de encontrar un negocio adicional que veo repleto de lógica, un negocio como nunca pensé que existiera uno, ¡sin riesgo en absoluto!, pudiéndolo hacer en el tiempo libre que uno encuentre, basado en el comportamiento más normal y natural de consumo de la gente, etc., y que afirmo así que es algo ¡para todos! Para que de inmediato, con la sutileza que le caracteriza a mi alma gemela, me frenara en seco diciendo: “No, ni así es para todos, es para quien tenga el perfil”. Hubieras visto mi cara. Yo insistí en que sí era para todos dada su naturaleza, y ella insitía también, hasta que escuché y la prudencia (actitud constante de la inteligencia para saber cómo, cuándo y dónde actuar) y medió las posturas, porque paradójicamente, ambos teníamos razón. Su comentario me hizo recordar que en mi página pública de Facebook hace algunos días invitaba a que me escribiera la gente si deseaba conocer un “negocio desde casa” que le ayudara a tener algún ingreso adicional, y se dejaron venir una enorme cantidad de comentarios deseosos de conocer, pero definitivamente no los miles y miles de seguidores que tengo en esa página. Me puse a pensar qué maravilloso ha sido para mí, de toda mi vida, trabajar en mi casa, amo mi hogar y me encanta ser súper productivo desde la extraordinaria calidad de vida que me doy aquí adentro. Puedo estar totalmente solo encerrado creando por cuatro o cinco días sin parar y mega feliz. Pienso que a cualquiera le gustaría vivir así. ¡Puf! Uno de los más grandes errores del comportamiento humano, y ya analizado por mí desde hace años: creer que los demás son como uno, o más o menos como uno. ¡Y no! De repente, ante esta idea de la gran comodidad –para mí– de trabajar desde casa, me viniero una lista de características de el perfil de alguien que ahora no creo que le gustaría trabajar desde casa:

  • Odia a su pareja y solo la tolera un ratito, y está, ahí en la casa
  • No le gusta su casa
  • No le gusta donde vive
  • Le deprime quedarse en casa
  • Estar en la casa le haría ver lo que no quiere ver, de cómo está la casa y lo que tendría que trabajar en ordenarla (y qué mejor pretexto para no hacerlo que tener que salir de ella para ir por el pan nuestro de cada día)
  • Quedarse en casa le invitaría a pensar en lo que no quiere pensar
  • Es una digna manera de no tener que estar cuidando niños
  • Es alguien que solo siente que trabaja si obedece un horario y tiene que levantarse, disfrutando arreglarse y maquillarse para ir a ser apreciada así por la gente del trabajo
  • Le gusta, le encanta, la convivencia diaria que se hace con la gente de su trabajo
  • Le encanta manejar su auto, e ir al trabajo lo justifica
  • Le gusta la adrenalina del “llegaré o no llegaré” dependiendo del tráfico o de como esté el medio de transporte
  • Le gusta la sensación de regresar cansado a la casa para que se le perciba como héroe y alguien lo atienda
  • Le preocupa mucho el qué dirán

y un sinfín de etcéteras.

Hum…, no pues…, no creo que a esa gente le guste mucho la libertad de quedarse en casa, la libertad que dan los negocios que yo hago. De hecho, hasta odiarla podrían. Tanta libertad puede pesar a cierto perfil de gente. Y así, pues sí, es cuestión del perfil. Lo que yo alcanzo a ver no lo ven personas que están observando desde donde están por donde están. No podemos apreciar el mismo valor, no alcanzamos a ver el mismo tamaño de la cosa. ¡Y aún así el modelo de negocio alterno que conocí es basado en un comportamiento que todos los humanos realizan todos los días en la manera más natural! Y pues la paradoja se mantiene. Aún así, habrá gente que preferirá tener un motivo para no tener tanta libertad. ¡Y yo desde un principio sólo usé la metáfora de trabajar “desde casa” como símbolo de libertad! Nunca me referí a trabajar exclusivamente en la casa. Reflexionando en esto, mi invitación es a poder producir suficiente dinero para vivir con calidad sin necesidad de ir a ningún lado, aunque si quieres, ¡ponemos una oficina lejos de donde vives para que vayas allá a hacer lo que puedes hacer en cualquier otro lado! (broma)… (y no tanta).

Sé que esto puede no ser nada nuevo para nadie, al entender lo diferente que somos todos y así, no todos van a disfrutar de ser cardiólogos o pintores o deportistas de alto rendimiento o meseros o promotores o vagos o 1000 etcéteras. Lo que me llama la atención es que sí hay negocios que aún así son para todos, ejemplo: la comida. Tanto el cardiólogo, como los pintores o promotores o meseros, necesitan comer diario. Sé que ahora mismo ya alguien estará pensando: “Pero no a todos les gusta lo mismo de comer”. Correcto, pero de eso no hablo, hablo del mero hecho de comer. Por eso suelen ser exitosos los negocios de comida, porque satisfacen una necesidad real de todo humano. Ahora bien, por qué no todos los restaurantes son exitosos, pues quizá porque no adaptaron su forma al perfíl de la gente cercana. Aquí sí se asoma otra vez el perfil.

Así, una vez más, a aprender a respetar el perfil. Todos los negocios, absolutamente todos, buscan clientes, existen porque hay clientes reales, es decir, gente que verdaderamente necesita del servicio o producto brindado. En las empresas, el área de reclutamiento de personal… ¡qué tremenda labor tienen! Encontrar el perfil ideal.

Ya basado en esto, si tú buscas tener un ingreso adicional con lo que yo conozco y conmigo, mira, ¡te voy a decir el perfil para ver si encajas! Si te gusta:

  • La buena vida, si te gusta lo bueno
  • Tener mucha libertad
  • Si prefieres una vida sana
  • Vivir en paz 

(Aunque no lo creas, a mucha gente no le gustan ninguna de estas primeras cuatro. Para mucha gente, el problema es que ¡no hay problema!). Sigo…

  • No necesitar salir mucho de casa
  • Tener mucho tiempo para estar con la gente que quieras
  • Que disfrutes de comunicar y socializar
  • Que difrutes de enseñar a los demás, dar clase
  • Que te sientas bien y hasta procures hablar en público
  • Que te encante la calidad de productos y servicios para tu bienestar en general
  • Que no te gusten las ventas
  • Que no tengas que invertir casi nada o nada de dinero, sino solo tiempo
  • Que te encante usar la tecnología (uso de Internet, que traigas un “smartphone” contigo, que disfrutes el e-learning, si disfrutas aportando contenido de valor en redes sociales).
  • Si te gusta leer y aprender diario en tus horas libres (recuerda que esta es una oportunidad de ingresos adicionales, mientras tú sigues trabajando donde estás)
  • Si tu economía está básicamente bien y tienes flujo de capital y solo deseas mejorar aun más tu economía
  • Si sientes “la cosquilla” de emprender algo para ti y ser un poco más independiente
  • Que tengas autoliderazgo, autodisciplina
  • Si te gusta viajar de vez en cuando

Quizá se me pase alguna otra cosita, la amabilidad y la buena vibra serían ideales también. Si crees en Dios… ayudaría mucho, platicaríamos del tema muy agusto también. Si consideras que tienes el perfil, ¡uf!, estimado, estimada, tengo algo con lo que vas a ser inmensamente feliz, y no, no es un negocio de multinivel clásico, por si ya te estaban saliendo ronchas. Si quieres que platiquemos, con mucho gusto envíame tus datos haciendo clic aquí y yo te llamo. Será un gustazo platicar de lo que implica “el perfil”. Y si no, que esta columna te sirva para analizar si ahí donde trabajas, si ahí donde vives, si ahí con quien estás, es un lugar para tu perfil. Si no, de verdad que urge que busques y encuentres y te atrevas a cambiar para llegar a… tu lugar de bienaventuranzas.

¡Vive con entusiasmo!

–Alejandro Ariza.

Descubre la influencia de “tu mar”.

La seria información científica ha cambiado, pero como siempre pasa, el tiempo que tarda en llegar al público en general puede tardar años. Hoy por la mañana, siendo febrero del 2016, vi publicado en el muro de facebook de una amiga la seria advertencia de un científico de Harvard para dejar de tomar leche dado el enorme daño para la salud, algo que yo advertí desde el año 2006 en todas mis redes sociales. 10 años después empiezan “autoridades de pretigiosas universidades” a comunicar lo que muchos estudiosos del tema ya habíamos publicado desde hace años. Y éste ejemplo es tan solo uno de los muchos que hay.

Imagínate… por más de 40 años se nos dijo que comer grasas saturadas era malo, de hecho se creyó que comer cualqueir grasa era malo y mejor comer poca. Apenas en febrero del 2014 la comunidad médica se discupla con la sociedad diciendo que siempre no, pero no tan solo que nos son malas, ¡sino necesarias para una buena salud! Hoy está contundentemente demostrado que comer grasas insaturadas y saturadas es benéfico para nuestra salud cerebral y cardiovascular. Lo único que se mantiene como precaución para no comerse son las grasas “trans”, que son las creadas químicamente por el hombre. Pero fuera de esas, ¡necestiamos comer grasa! Comer grasa adelgaza. Comer grasa mejora funciones cerebrales. Olvídate de quitarle la yema al huevo y esas cosas del siglo pasado. Sin embargo, cuando lees reflexiones como las que te he podido dar de ejemplo hoy aquí, competirá en tu interior, el nuevo conocimiento científico demostrado…, ¡y tus costusmbres! Y para ti, y para muchas personas, serán más fuertes sus costumbres hasta que logres entender el beneficio de cambiar y el daño de mantenerte igual. Este es el desafío de estar abierto siemrpe a una Nueva Conciencia.

Reflexilona seriamente en esto: los peces y animales submarinos de mar profundo, ¡jamás en toda su vida saben algo acerca del mar! Nunca se enteran ¡incluso estando rodeados, inmersos en él todo el tiempo! El mensaje: la costumbre de mantenerte todo el tiempo en el medio donde estás te hace invisibles las características de ese medio y la influencia que tiene sobre ti.

Si toda tu familia cree que es mala la yema del huevo, y toda tu vida has estado conviviendo con tu familia y de hecho sigues ahí sin convivir con otro tipo de personas más que siempre tu familia, ese es tu mar y tu el pez, así jamás te darás cuenta de la influencia que tienen las costumbres de la comunidad con la que convivies diariamente. Descubre la influencia de “tu mar”, tienes que atreverte a descubrir la influencia de la comunidad con la que convivies diariamente para sorprenderte de su influencia, negativa o positiva. El contexto permanente te moldea al mismo tiempo que te hace incapaz de cambiar dado que ni sospechas que existe otra forma de ser o de vivir.

La gran diferencia entre nosotros y los peces es que nosotros podemos tener momentos de reflexión como el que está sucediendo en ti en este momento por llegar a esta lectura. Tu y yo, y todos, en nuestro interior, en algún momento de nuestra vida sentimos en una parte muy profunda de nuestro interior cuestionamientos tipo: “¿Acaso esto será todo lo que existe y esto será todo a lo que puedo aspirar y lograr?”. ¡Y la respuesta es un rotundo no!, aunque de momento no veas otra opción. No ver no significa que no exista. Ver realmente no es una actividad que se haga con los ojos, sino con el entendimiento. Este tipo de cuestionamientos es un llamado de tu ser superior para atreverte a descubrir qué hay de más. Aquí debo informate de las características esenciales de este atrevimiento:

  • Es una búsqueda individual, la tendrás que hacer tú enteramente solo.
  • Muy pronto vivirás la crítica y advertencias del riesgo por tu atrevimiento por parte de los integrantes de “tu mar”.
  • La mayoría de la gente siente una enorme presión por parte de ellos que prefiere dejar de buscar y ya no atreverse a cambiar, regresando a su mar para “vivir en paz”, misma que nunca vivirás plenamente porque el deseo de descubrir qué hay de más luego de “el llamado” que sentiste, no de deja de sentir nunca.
  • Si te atreves a descubrir al fin que hay algo diferente, tendrás que vivirlo tú solo.
  • Querrás invitar a todos los integrantes de tu mar a que descubran el hermosísimo hallazgo que tú acabas de ver, para darte cuenta de que no te hacen caso dado que te consideran “perdido y equivocado”.
  • Cambiarás de mar y aprenderás a ser feliz tu solo en ese otro mundo.
  • Te alegrará que pronto llegarán los nuevos integrantes de ese otro mar a tu vida.
  • Te soprenderá tremendamente cómo los demás no ven lo que tu ves tan claramente, incluso estando ahí frente a sus ojos. Pronto respetarás su incapacidad para ver porque te acordarás que tú estabas igual.
  • Muy pocos se inspiraran por tu atreviento a cambiar, y si lo hacen o no, ya no es algo de tu incumbencia.

El tema es digno de una extensa conferencia o un libro de muchas páginas, pero hoy aquí sentí la inspiración para compartirte un breve resumen.

Mi sugerencia es que no te acostumbres al “es que aquí siempre le hemos hecho así”, sino desarrolla una mente inquisitiva, una mente que siempre se pregunte sanamente el por qué de las cosas. Haz caso a tu intuición. No vivas en automático, atrévete a detenerte a reflexionar. ¡Cuantas veces has comido aguacate! Y cuándo te dijeron que de esta gran fruta, una gran parte de su beneficio en la salud está… ¡en el hueso! ¿Alguién te enseñó a dejar que se seque y luego rayarlo para preparar una infusión con canela de tremendos beneficios para tu salud? O en tu mar siempre viste que el hueso se tiraba para que tú también lo hicieras “naturalmente”. Este es otro ejemplo de muchos que te puedo dar. Desde tu alimentación, hasta tus costumbres en vida de relación, formas de convivir en pareja y hasta hacer negocios. Todo lo que aprendiste fue un modelo de “tu mar”, ese a donde llegaste desde que naciste.

Debe llegar el momento en donde “algo” dentro de ti se cuestione que hay afuera de tu mar. Yo hoy en día vivo soprendido de conocer algo que ni siquiera sospeché, desde temas de la tremenda influencia en nuestra salud mental y física de aceites esenciales y que he comprobado conmigo mismo (algo ancestral, pero nuevo para mí), hasta que pudiera tener un ingreso adicional por seguir haciendo lo que toda mi vida he hecho y toda mi vida tendré que hacer, por ejemplo, las compras mensuales de las necesidades reales de mi vida cotidiana. ¡¿Puede ganar uno dinero por comprar?! Hasta la pregunta para muchos “mares” podría ser ilógica. ¡Pues existe la manera! Yo ya llevo un rato rebosante de emoción por haber descubierto algo tan maravilloso, y de verdad tanto, que cuesta trabajo creerlo, hasta que lo vives, y aun así sigue uno sorprendido. Allá afuera –afuera de tu mar– existen mundos donde uno puede llevar una vida mucho más pacífica, saludable y de auténtico bienestar. Si “algo” vibra dentro de ti y quieres saber de este tema conversando directamente conmigo, sencillamente haz clic aquí para enviarme tus datos y pronto te llamaré personalmente. Son temas que ameritan el encuentro personal.

Querido lector, lectora, hay más, mucho más, de lo que sabemos. Pero la evolucion y la superación personal, así es… ¡personal! Espero que tu atrevimiento surja y vivas cada vez con más…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

La “evidente” paradoja.

Si algo he aprendido en mi vida con todo el rigor de la evidencia es que la evidencia no es suficiente rigor para muchos. ¡Qué paradoja! Pero así lo he visto con mis propios ojos. Tú le “demuestras” a alguien algo con la evidencia del resultado y nunca faltará quien, frente a la evidencia, ¡lo siga dudando! Eso al principio se me hacía increíble, pero cuando conocí lo que puede hacer el ego de alguien en ese alguien es que se me hizo hasta natural. El ego cega, te imposibilita para ver incluso lo evidente.

Fíjate en la indescriptible cantidad de fotos (como evidencia) de que alguien logra bajar de peso, las clásicas fotos que inundan las redes sociales donde alguien logra bajar más de 50 o 60 kilos. Caray… la foto es evidencia rotunda. En filosofía, la palabra evidencia significa máximo grado de verdad. (Porque hay grados de estar en la verdad, filofóficamente hablando). Y aún frente a esa foto, habrá quien dude si el tratamiento funciona o no. Recuerdo que en mi consulta llegué a tener un paciente que pensaba que estaba enfermo de determinado padecimiento, preguntaba insistentemente a varios médicos, yo fui uno de ellos, y terminamos mandándolo a hacer análisis de sangre para que con esa rotunda evidencia estuviera tranquilo de que no padecía esa enfermedad que temía tener. Pasó el tiempo y cuando llegó a consulta y vio con sus propios ojos los resultados de su sangre que el laboratorio reportó, totalmente sano, se volteó a verme y me dijo: “Creo que los laboratorios se equivocaron, algo debió haber salido mal en sus procesos”. ¡Eso lo viví! A ese grado puede llegar ya un padecimientro mental. Demuestras, con echos evidentes, a ciertas personas que un modelo de negocio es mejor, y habrá quien no lo vea. Demuestras con evidencia grabada que lo que dijo alguien fue el origen de un conflicto y ese alguien puede negar haberlo dicho. Así, así funciona el ser humano promedio. Por ello es la “evidente” paradoja de que frente a la evidencia hay quien lo duda.

¿Entonces qué hacer para ayudar a avanzar a alguien en dirección a la verdad mostrada? Nada. La veradad, nada, o cuando mucho, si es de tu interés, “esperar” a que quien observa tenga el sincero deseo de ver la verdad. He aprendido que la verdad se muestra, se le manifiesta, solo a quien desea verla. Parece que la evidencia refulge solo ante los ojos del deseo por descubrir la verdad. El deseo es la llave que abre la puerta a un mundo mejor. Siempre he afirmado en mis conferencias que el origen de todo es el deseo. ¡Cuán poder tiene el ser humano en sus deseos! Me parece que los deseos son única fisura por donde puedes asomarte a conocer la verdad. Pasan los años y confirmas lo que grandes maestros de todos los tiempos enseñan, que no le puedes enseñar nada a nadie que no tenga el deseo de aprender, por más maravilloso maestro que seas. El éxito está en el discípulo, no en el maestro. El maestro solo puede remitirse, cuando más, a mostrar la verdad, pero en el discípulo radica el éxito, su deseo de querer saberla. ¡Por eso me encanta escribir! Porque estas letras y su profundidad solo y exclusivamente llegan a la mente y corazón del que lo merezca en virtud de su deseo. Para todos los demás, cada una de mis letras son jeroglíficos. ¡Me encanta entender esto! Mi alma descansó hace años cuando cesó mi deseo de enseñar y me remití a comunicar en vías casi ocultas para muchos, mi palabra escrita, lo que implica el tremendo reto de leer, reto casi infranqueable para millones y luego, uno más desafiante aún, el reto de analizar y observar libre de ego un planteamiento. Si llegas hasta ese punto y ahí nos encontramos… ¡¡¡no se te hace milagroso!!! A mí sí. Me emociono mucho, tan solo por hacer mi parte, escribir y escribir y escribir, como me la he pasado deliciosamente toda esta mañana de domingo. Hoy empecé temprano escribiendo hacerca de suplementos nutricionales, uno de los temas que me apasionan desde hace años, pero es harto común que a la mitad de un texto, se me cruza imponente otra idea de un tema totalmetne distinto reclamando insistentemente cristalizarse en una columna, y muchas veces escribo hasta tres columnas de tres diferentes temas al mismo tiempo. ¡Ah! No sé cómo explicarte lo que siento dentro de mí y cómo muchas veces una reflexión hace nacer otra, una emoción engendra otra, y así me veo obligado a comunicar. Comunicar en santa paz… así desde hace casi 30 años, para que luego por destino y merecimiento, con solo algunos me encuentre y disfrutemos inmensamente del encuentro. Gozo de encontrarme con un cruce de miradas en donde, en silencio, parecemos decirnos: “…yo también ya me di cuenta de eso y también lo entiendo”. ¡Ah! ¡Cuánto gozo un instante así! Cuánta emoción ver que en esa relación nace algo. Así como cuánta sorpresa de caminar y caminar por la vida, volteando a ver los ojos de millones, donde no refulge ninguna luz de entendimiento, donde parecen ojos totalmente negros, sin pupila ni esclerótica, simplemente nada, muertos en vida, cadáveres danzantes. Y yo sigo caminando, buscando esas miradas, pocas, muy pocas, poquísimas, pero que cuando se encuentran, ¡valió tanto observar tantos ojos incrédulos si fue el precio de llegar a aquellos que alcanzan a ver los mismo que yo! Bendigo esos encuentros. Sin necesidad de hacer mucho, terminamos conociéndonos.

Hoy sentí el impulso de decirte esto. He aprendido a no tener la más mínima necesidad de convencer a nadie de nada y remitirme a comunicar tan solo lo que yo he alcanzado a ver hasta donde mi nivel de conciencia me lo permite. Aprendí que la verdad es más que suficiente. Aprendí a esperar a que lleguen los entendidos, los descifradores de jeroglícos o traductores de lo que para muchos otros estas letras podrían paredes escritas en sumerio antiguo.

¡Feliz año nuevo! Espero conocerte pronto, hoy sé que será por merecimiento de ambas partes. ¡Me encanta entender que solo así uno se puede encontrar. ¡Ah!

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

La cumbre es para pocos.

Nada nuevo bajo el sol pero quizá un valioso recordatorio, esto es a lo que me referiré hoy en esta breve nota: son pocas las personas las que han hecho lo necesario para estar en la cumbre del éxito. Hoy me entero por un video-reportaje del periódico Reforma, que según «Euromoney», están sorprendidos por cómo se ha incrementado el mercado de bienes de lujo en México. Pero sin duda esto es porque existen clientes que pueden pagar las ofertas de ese mercado. La fuente afirma que aunque en México hay muchísimos pobres también hay un aproximado de 527 mil personas con altos ingresos. Pero… ¿A cuánto asciende lo que considera la fuente como «altos ingresos»? A más de 150 mil dólares anuales. Hoy que el dólar está aproximadamente a 17.60 pesos, eso sería: 2,640,000 pesos al año. Pues bien, partiendo de la base de que en México, según un reporte del Inegi, la población asciende a aproximadamente 113 millones de habitantes, eso quiere decir que la población con altos ingresos corresponde al 0.4 %.

Aquí puedes caer en un espejismo cuando observas las cifras así. Cuando te enteras de que en todo el país solamente el 0.4 % gana más de dos millones y medio de pesos al año, se oye tan bajo ese porcentaje que podrías creer que no es significativo o que incluso es muy difícil de alcanzar para ti, que quizá ni valdría la pena intentarlo al ser tan pocos los que logran esos ingresos. Pero… ¿Entonces por qué grandes y afamadas marcas de lujo llegan a México? ¿Por qué Hermes abre seis sucursales en México cuando apenas una en el resto de América Latina? ¿Por qué abren Ferrari y McLaren ya en México? ¿Por qué en la Ciudad de México es en donde hoy existe el mayor símbolo de glamour en boutiques de marca de gran clase y lujo de toda América Latina, el palacio de los palacios: el Palacio de Hierro Polanco? ¿Acaso todos ellos no ven lo que tú? ¡Correcto! No, no ven lo que tú viste, ese «tan solo» 0.4 %. Ellos ven 527 mil personas. ¡Suficientes para invertir y venir a venderles acá! En la mente de los grandes empresarios siempre ha existido la creencia de que con poco se puede hacer mucho, mientras que en la mente de la gente pobre siempre ha existido la creencia de que con poco se puede hacer poco. Todo siempre es un estado mental, y yo por eso en mis conferencias siempre lo he firmado: la riqueza o la pobreza no es una condición económica, es un estado mental de consecuencias merecidas. Además, esos 527,000 habitantes no son tan pocos, irónicamente, esos se han hecho millonarios por venderles algo al resto de los habitantes. Un afamado empresario de una distinguida transnacional que por respeto no publicaré aquí, me dijo: En México, el mayor secreto de la riqueza es venderles algo a los pobres, porque hay muchísimos. Esto también lo saben las grandes marcas de lujo, y por eso saben que su mercado (los ricos) no se caerá en una sociedad donde hay tantos pobres (clientes de los ricos).

Si en tu compañía, en tu negocio, en tu trabajo, te frustra de que muy pocos son los que llegan a la cumbre, debes entender que eso no es algo que sucede exclusivamente en tu compañía, negocio o trabajo, ¡casi es una ley de vida en la clásica distribución del éxito! De hecho, si lo observas pacíficamente y con atención, así tiene que ser para que sea éxito. El éxito tiene que ser para pocos para que sea merecidamente llamado así, de lo contrario sería «lo común». ¿Cuántos futbolistas existirán en el mundo…, y cuántos «Chicharitos» hay? ¿Cuántos corredores existirán y cuántos llegan en primer lugar? Tienes que observar el fenómeno con total claridad: la cumbre es para pocos, esos que se atreven hacer lo que la abrumadora mayoría no. Por eso he afirmado en mis conferencias algo que noto que a mucha gente le molesta, le arde, le incomoda…, una verdad: El rico el rico y el pobre es pobre por el más puro merecimiento. ¡Claro que pueden existir excepciones a esta afirmación!, pero de esas no estoy hablando, son precisamente excepciones. Yo me refiero a lo que sucede en la abrumadora mayoría de los casos que he observado en mi vida.

Cada vez que yo emprendo un negocio y tengo éxito, noto claramente y con todo el rigor del evidencia cómo cuando le enseño a la gente todas las estrategias para lograr el éxito, muy pocas se atreven hacer lo que con toda claridad les digo que es la forma de lograrlo. El conocimiento lo pueden tener todos pero la aplicación del mismo la llevan acabo muy pocos. Un libro puede llegar a las manos de medio mundo pero muy pocos son los que lo leen y mucho menos los que llevan acabo en aplicación práctica lo que el libro sugiere. Se sucede un embudo cada vez más angosto en donde el éxito sale a gotas. Pocos «hacen» que las cosas sucedan, mientras que la abrumadora mayoría de la gente espera a que sucedan. Hay pocos líderes. La cumbre es merecidamente para esos pocos.

Mi invitación aquí sería para ver si deseas tú ser líder o nada más te quedas leyendo esta nota y terminándola sigues con lo tuyo. Y no, no se requieren extraordinarias cualidades, se requiere un deseo ferviente y ardiente por serlo, dado que ya existe manera de aprender a serlo. Mientras te decides a ser líder y así a buscar una forma de aprender, aquí te quiero dar algunas recomendaciones para que pertenezcas a ese 0.4 % de las personas que económicamente están en la cumbre, o más motivantemente dicho, a esos 527,000 habitantes de México. ¡Vale la pena estar ahí! O quizá mejor dicho también, ¡vale el gozo estar ahí!:

  • Necesitas desear realmente mejorar en tu vida, y desearlo con enorme pasión
  • Necesitas observar con toda evidencia si la compañía para la que trabajas es una plataforma donde, por su naturaleza, te permita llegar a la cumbre y si no, dejarla y cambiar a otra donde sí se pueda
  • Necesitas tener un maestro, alguien que viva parado en la evidencia de vivir el éxito que tú deseas y de quien aprendas directamente cómo lograrlo.
  • Necesitas obedecer y atreverte a hacer todo lo que el maestro te diga
  • Necesitas tener optimismo y perseverancia
  • Necesitas un amigo, ese que desea lo mismo que tú y recorran el camino juntos, ya sea que te acompañe haciéndolo o simplemente acompañándote creyendo en ti. Si tienes la bendición de que esta persona sea tu pareja, ya estás caminando por el paraíso.
  • Goza de llegar a la cumbre
  • Mantente en la cumbre ayudando a otros a llegar a ella

No te frustres porque el éxito es para pocos, mejor entusiásmate de que uno de esos pocos puedes ser tú. Sólo necesitas observar si estás en el lugar adecuado para lograrlo y si tienes un maestro que te enseñe. Yo conozco un lugar adecuado, un bendito negocio, en donde se permite este tipo de éxito por naturaleza misma de su sistema y también puedo ser tu maestro, si así lo deseas. De ser así, envíame tus datos haciendo clic aquí.

Mientras tanto, observa lo natural del fenómeno: la cumbre es para pocos. Y te repito, los pocos que se atreven a hacer lo que tengan que hacer y haciéndolo con inteligencia, optimismo y perseverancia. Como dijo mi colega, Zig Ziglar, nos veremos en la cumbre, ahí donde hay tanta…

¡Emoción por existir!

Alejandro Ariza.