El progresivo daño autoinfligido de la indulgencia.

Sencillo entender el origen del deterioro que uno mismo se genera: te vas permitiendo comer una que otra cosita, de esas que no debes porque engordan, lo sabes, aún así te lo permites por la razón que quieras, y un permiso da permiso a otro permiso y así sucesivamente. Final de la historia: de esta manera puedes subir otros 10 kilos, o mejor dicho, “volver” a subir otros 10 o más kilos.

El Diccionario de la Lengua Española define la palabra “indulgencia” como: facilidad para perdonar o disimular las culpas. Y eso es precisamente lo que hacemos muchos de nosotros. La mente del común de los mortales no alcanzamos a ver con claridad cómo para juntar 10 kilos, “se necesitó empezar” con 5 gramos, vamos, incluso unos cuantos miligramos. Sucede que cuando hablamos de, por ejemplo, 10 kilos, nuestra mente automáticamente se enfoca en esa cantidad de tal manera que pasan como inadvertidos o inocentes unos 2 o 3 gramitos (hasta en diminutivo para que pasen aún más velados), y por eso les conferimos indulgencia. El promedio de las personas no alcanzamos a entender la sumatoria. Simplemente, por comparación (¡aquí está el autoengaño! –supongo–), al pensar en 3 gramos, los percibimos como inofensivos contra 10 kilos, casi como “nada que ver”… ¡sin darnos cuenta de que esos 3 gramos ya son parte de esos 10 kilos! Así es como vamos perdonando tan fácil y de poco en poco, sin entender que ese poco ya es parte del todo. El gran daño autoinfligido es cuando la indulgencia se va convirtiendo en extrema tolerancia hasta incluso romperse a plena apatía.

Puse el ejemplo de subir de peso porque es harto gráfico y común. Pero el progresivo daño de la indulgencia aplica igual a todo, al maltrato de una persona sobre uno, al abuso del poder de un gobierno sobre sus gobernados, a gastos y sus efectos en la economía personal. El tema, analizado en todas las áreas, se torna delicado.

¿Qué hacer para evitar este daño autoinfligido? ¿Cuál puede ser la solución? Pues como todo éxito en terapia: darte cuenta. Luego, estrategias para revertir el daño. Así, quiero compartir contigo lo que yo mismo suelo hacer, cinco pasos como solución:

  1. Observar las claras señales de alerta (darse cuenta)
  2. Imaginar lo que puede pasar si no detienes el daño
  3. Recordar qué hiciste en el pasado que te dio gran éxito
  4. Emprender la acción inmediata para corregir
  5. Automotivarse para seguir por el buen camino, dados los resultados que estás generando

1. Observar las claras señales de alerta. Las señales de alerta siempre las tendrás y ¡muy claras! No existe tal cosa como no haber recibido las señales de alerta. Lo único que puede existir es que no las quieras ver o las minimices, que las indultes. Sin embargo, el primer paso es notar cómo ya no entras en tu ropa, cómo ya te ajusta (para seguir con el ejemplo del sobrepeso u obesidad, aunque, como te dije, aplica a lo que sucede en tus finanzas, o en ciertos dolores de tu cuerpo o manifestaciones emocionales consecuentes de tu vida de relación). ¡Sirva esta columna para ayudarte a ver tu señales de alerta! Es una simple decisión de voltear a ver ¡lo que ahí está!

2. Imaginar lo que puede pasar si no detienes el daño. Una vez que ya haz visto las clarísimas señales de alerta, ahora te va a servir enormemente (a mí me sirve muchísimo) imaginar lo que seguirá pasando si no haces algo para detener el progresivo avance del daño que uno mismo se está permitiendo-generando. Imagina verte mucho más fea o feo, muy desagradablemente ante la vista de los demás (lo siento, pero así es en la vida práctica). Empezarás a “maquillar” tu fealdad diciendo que lo importante es lo que llevas dentro (¡pues claro, qué otra tienes!), pero tú mejor que nadie sabrás que te estás engañando. La gente juzga por lo que ve. Tu imagen es más importante de lo que imaginas. Bueno, hasta empresas tienen como condición para contratar a sus empleados, su imagen; así, tu propia imagen puede ser lo que está afectando tu economía. Imagina cómo claramente irás enfermando (si no es que ya lo estás). Imagina el dolor físico y emocional. Imagina los gastos (que incluso frustrantemente quizá no puedas afrontar) para ir al médico especialista y sus costosos tratamientos. Imagina cómo todo se empezará a complicar grandemente en tu vida. Si imaginas claramente todo esto entenderás que debes hacer algo… ¡de imaginar surgirán las ganas de actuar de inmediato para no llegar allá! ¡De imaginar te saldrán las fuerzas para hacer algo que corrija YA y no permitirte llegar hasta aquella magnitud de daño! Camino al daño que, sin duda, estás recorriendo. ¡Necesitamos hacer un violento alto en seco! Y de inmediato empezar a caminar en el sentido contrario. Urge corregir.

Ayer fui a ver una obra de teatro (I.D.I.O.T.A.)donde escuché una frase que me impactó: “Un idiota siempre va a dañar a la gente que tiene cerca, a la gente que le quiere”. Imagina cómo puedes afectar la economía de y el ánimo de tus familiares cuando se vean obligados a ayudarte para solucionar tus problemas, esos que fuiste creando por idiota. El Diccionario de la Lengua Española define la palabra idiota como: corto de entendimiento. Sé que suena fuerte la palabra “idiota”, pero así de fuerte suele ser la verdad. Ve a ver la obra y hay una parte donde una psicóloga le explica al sujeto a prueba: “…si usted hace algo que sabe que le hará daño a usted y a su familia y aún así lo sigue haciendo, es usted un idiota”. Cuando vi ejemplos analizados en la obra, –como los que veo en mi consulta– la verdad fue contundente.

3. Recordar qué hiciste en el pasado que te dio gran éxito. Ahora bien, muchos de nosotros tenemos una historia donde “algo” que hicimos en el pasado nos funcionó de maravilla para corregir algún daño. Apréndete esto: “El éxito deja pistas”. Y sí. Si ahora piensas, recuerdas, momentos de gran éxito de tu pasado, debes tener siempre claro que el éxito es un mero resultado de acciones correctas que llevaste a cabo. Entonces, ¡esas acciones son las pistas a seguir para volver a tener éxito! ¡Vuelve a repetir esas acciones y existe una enorme posibilidad de que vuelvas a tener ese éxito! Para seguir con el ejemplo, si descubriste que dejar totalmente el azúcar te hizo bajar de peso, ¿que crees que tienes que hacer? ¡Pues dejar el azúcar totalmente! Ni un microgramo de azúcar permitirte ya más. Si tomar dos litros de agua te funcionó, ¡hazlo de nuevo! Si limitarte súper estrictamente a una alimentación “paleo” te ayudó, vuelve a ello. Si –como es mi caso– leer diario temas de nutrición y consejos de expertos me sirvió y me enfocó diario a mejorar mi salud… ¡a volver a leer diario a los expertos en nutrición y salud! Si escribir al respecto me ayudó a automotivarme y motivar a los demás, pues aquí ando escribiendo. Cada quien tiene sus pistas…, ¡pues a seguirlas de nuevo!

4. Emprender la acción inmediata para corregir. ¿Cuándo conviene seguir esas pistas? ¡Lógicamente YA, aquí y ahora! Te quiero garantizar algo, estés como estés, estés donde estés, en la magnitud del daño: en el instante en que decides mejorar, en ese microinstante… ¡la mejora ya empezó! Vamos, decidir ya es parte del todo llamado “resultados exitosos”. ¡Ya empezaste a mejorar! De verdad, empezar de inmediato esas pequeñas acciones que te llevan en sentido contrario al daño que te habías permitido, emprender esos pequeños actos de bien, esas cosas que te hacen sentir mejor, por pequeñas que sean, hasta inmateriales como lo es una decisión… ¡ya es motivo de festejo, de éxito! Bien, muy bien. El reto siguiente será… mantenerte en el camino correcto, seguir haciendo diariamente lo que te sirve para corregir. Así como “entender” es lo único que se necesita para emprender el cambio para mejorar, ahora lo que se necesita para mantenerse en el camino es…

5. Automotivarse para seguir por el buen camino, dados los resultados que estás generando. Motívate a ti mismo por los resultados que vas viendo. ¡Sé líder de ti mismo! A la gente común la motiva un líder. Pero ¿quién motiva al líder? Los resultados. Por eso, cuando veas en tu báscula cómo bajaste 100 gramos, luego 200 gramos, cuando veas cómo vas entrando en tu ropa, cómo la gente te empieza a felicitar, cómo tú te empiezas a sentir en tu interior mejor que nunca, todo ello son resultados tan intensos y extraordinariamente alegres que son los resultados que te ayudarán a seguir y a seguir por el camino de la corrección. ¡Habla diario con personas que están teniendo resultados por haber decidido corregir su camino! Únete a un grupo que tenga como objetivos los mismos que tú tienes. Haz un compromiso con un amigo o amiga para ir conversando juntos de sus avances y hallazgos en mejoras para la salud. ¡La vida te cambia… porque tú decidiste cambiártela! Descubrirás con gran asombro el enorme poder que tienes sobre ti, tu autogobierno. Te sentirás fuerte y decidido cada vez más. Sin que sea tu objetivo, inspirarás a mucha gente a mejorar. Tu familia y seres querido, consciente o inconscientemente, se sentirán más tranquilos al verte cada vez mejor. Te garantizo que atreverte a crear una experiencia así, te hará volver a sentir una gran…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

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Merece

No te engañes. Si de algún autor de superación personal o de algún orador o en alguna publicación de facebook has escuchado cosas como: “…eres el resultado del promedio de las 5 personas con las que más te juntas, por ello, si quieres triunfar, júntate con triunfadores…, los borrachos se juntan con borrachos, los exitosos con exitosos, por ello procura convivir con los exitosos y terminarás igual…, si te juntas con gente extraordinaria, acabarás siendo extraordinario”… ¡no! ¡Así literal, no es cierto! Desengáñate.

Imagínate que te ilusionas con ser un triunfador y vas a un afamadísimo restaurante donde suelen juntarse a comer un grupo de triunfadores, entras, te acercas a su mesa y te sientas a conversar con ellos para ahí mismo empezar a ser un triunfador. ¿Qué va a pasar ahí? Te van a sacar a patadas del restaurante cuando uno de ellos llame a su escolta y le pida ayuda para que te retire por irrumpir en su mesa. Y eso sucederá precisamente porque no eres un triunfador, no mereces estar ahí. Es correcto que conviene juntarse con triunfadores, yo mismo lo he dicho en un sinnúmero de mis conferencias y lo he afirmado como autor especializado en superación personal y desarrollo humano, pero quizá yo sea el único que te explica que para que te acepten los triunfadores y te puedas juntar con ellos, necesitas merecer que te inviten a comer a su mesa. Y merecerás hasta que primero tú te transformes en alguien semejante a ellos. Nunca antes. Esto sí, y esto es muy distinto al mensaje “porrístico” que referencias inexpertas te dicen como mera motivación de pacotilla. La verdad, aunque duela a más de uno, es otra. Necesitas merecer para ascender a mejores relaciones. Y el merecimiento es un trabajo individual, es superacion muy personal antes de merecer la convivencia.

¡Claro que juntarse con exitosos te ayuda a ser más exitoso aún! Pero necesitas merecer juntarte con ellos, de lo contrario nunca serás invitado a su grupo. Tienes que trabajar en ti el desarrollo de las cualidades y aptitudes que tienen las personas del grupo al que deseas ascender. Puedes observar de lejos lo que hacen, puedes leer sus libros (porque varios de ellos escriben revelando lo que hicieron para triunfar) y seguir sus consejos, puedes escuchar audios (porque varios de ellos han grabado sus mensajes del cómo hicieron para superarse) y seguir sus recomendaciones, y así, notarás que te has convertido en uno de ellos… cuando recibas una llamada donde te inviten a comer a su mesa. La invitación a convivir con exitosos manifiesta con toda evidencia el merecimiento, resultado de tu previo trabajo personal en superarte a tí mismo.

Analiza: en este año, ¿qué clase de persona te ha invitado a comer a su mesa y ha empezado una amistad real? ¿Qué nivel sociocultural, moral y económico de persona te ha invitado a su casa para conversar un rato? O bueno, quizá la pregunta tenga que ser más elemental y violenta todavía… ¿alguien te ha invitado este año? Mientras no te confrontes con la verdad en la respuesta a estas preguntas, seguirás ilusionado con motivación facebookera de pacotilla. La verdad es más fuerte, tu superación personal podrás medirla es cuestión del merecimiento a ser invitado a convivir con cierta clase de gente. Acéptalo pacíficamente y toma acción en consecuencia. Cuando un triunfador te llame para ser parte de su equipo, cuando te invite a su casa, cuando te invite a comer, ¡siéntete orgulloso porque, al fin, lo que has hecho contigo empezó a manifestar resultados observables por los triunfadores y has empezado a merecer la selecta convivencia con ese grupo! ¡Felicidades, entonces!

Yo, en varias de mis conferencias y libros, he explicado la “ley de semejanza”: lo semejante atrae a lo semejante y lo distinto repele a lo distinto. Esta segunda parte de “…lo distinto repele a lo distinto” es lo que hoy te explico en esta columna. Se convive con gente afin por merecimiento, y se deja de convivir por la misma razón. Los seres humanos, consciente o inconscientemente, procuramos sentirnos bien todo el tiempo, y ese sentimiento sucede por la confianza sucedida por la afinidad en la convivencia. Lo verás en las formas de vestir, de hablar, de comprar, de viajar, de conversar, de sentir y de pensar, por la música que escuchan y libros que leen. Niveles socioeconómicos, niveles morales, espirituales, intelectuales, emocionales, serán la medida magnética de afinidad. Es fuerte el tema, pero puedes “medirte” por la clase de personas que te invitan, o hasta por experiencias donde puede pasar mucho tiempo y nadie te invita a nada. ¡Mídete ahí! Tienes que observar tu merecimiento. ¿Te caen bien tus vecinos? ¿No te gustan ciertos comportamientos de tus vecinos? Estás ahí y son tus vecinos precisamente por que te pareces a ellos en algún nivel, de lo contrario, ¡ya te hubieras ido de ahí! Vives donde vives por merecimiento.

¿Podría sucederse la increíble excepción de que te inviten a un lugar donde parece que no hay semejanza? Pues siguiendo al afamado refrán de que la excepción hace la regla, sí, la respuesta es sí. Pero…, la ley de semejanza se seguirá cumpliendo. Te sentirás mal, te sentirás fuera de ambiente (tu ambiente) si te ivitan a un grupo al que todavía no mereces pertenecer. Te faltará tema de conversación, permanecerás callado mucho tiempo, los demás notarán con toda evidencia la falta de tus aportaciones, tu imagen también podrá distorsionar un poco el estándar, sentirás asperezas en la convivencia; y es que el merecimiento es el lubricante social que te falta para fluir alegremente en ese convivio. Será debut y despedida.

Observa el tipo de personas como el que te gustaría ser, y empieza a trabajar en tu propia superación personal, empieza transformándote a ti mismo. Eso muchas veces implicará, como imperativo categórico, que dejes a las amistades que hoy tienes, Sí, leíste bien, muchas veces tu superación implicará dejar de convivir con quien hoy convives, y si realmente estás trabajando en ti, esta tranquilo porque la separación también se sucederá casi en automático por la misma ley de semejanza. Te dejarán de llamar tus amigos de antes si sigues superándote. Sigue haciendo lo que antes no hacías, sígue enfocándote en lo que antes no te enfocabas, sigue leyendo lo que antes no leías, sigue escuchando lo que antes no escuchabas, y te aseguro que pronto recibirás la llamada: “¡Hola! Te quiero invitar a cenar a la casa. Vamos a platicar de algo muy interesante. ¿Puedes darte una vuelta?”. Y asiste feliz, con una sonrisa en la cara al colgar esa llamada y poner en tu agenda esa cena. Haz logrado merecer ser invitado. El merecimiento también genera…

¡Emoción por existir!

-Alejandro Ariza.

Estilo de vida con estrategia de gran ahorro.

¡Qué emoción que llegara esto a mi hogar y tan rápido! He de confesarte que estoy muy emocionado por esta época que nos está tocando vivir. Para quien me conozca de cerca, bien sabe que soy un amante de la tecnología e inteligente usuario de ella, pero hoy, aunado a sistemas de comercialización y ventas, soy inmensamente feliz con el comercio electrónico, específicamente por la era que inicia desde que el gigante del comercio electrónico a nivel mundial, Amazon, ha abierto su tienda (casi entera) en México desde el pasado mes de julio. Para quien le intelige a estos menesteres, es un hito de fecha la apertura de amazon.com.mx en nuestro país, ser marca un antes y un después. Los mexicanos podíamos comprar solo libros en esa “librería en línea” desde hace muchos años, de hecho soy un fervoroso cliente de esa tienda desde hace varios lustros. Pero otra cosa es ver cómo creció esa librería, bajo el liderazgo de uno de los empresarios más acaudalados y visionarios de nuestros tiempos, Jeff Bezos, para convertirse en la tienda en línea más grande del mundo, con la mayor eficacia y calidad. Esa tienda (es decir, que ahora ya vende de todo) ya abrió sus puertas en México.
Mi emoción, fue mayúscula cuando hace tres días llegó a mi casa un pantalón que compré en línea, precisamente en amazon.com.mx ¡tan sólo dos días después de haberlo comprado! De verdad que me emocioné muchísimo, y sé que tanta emoción es mucha por ser mi primera vez, la primera que compro “un pantalón” por Internet. Conseguirlo en una tienda americana especializada en ese tipo de pantalones -pero hoy distribuido por amazon.com.mx-, exactamente de mi talla, dos días antes, sentado cómodamente en el despacho de mi hogar, sin gente, sin prisas, sin tener que sailr de mi casa, sin usar dinero en efectivo, sin gastar en gasolina por ir a una tienda, sin el estrés de manejar en la ciudad de México, sin caer en la tentación de comprar “otras cositas” que siempre se te pegan como ofertas cuando vas a una tienda física, sin tener que soportar a algún vendedor inexperto, sin sudar y sudar en los probadores…, ¡es algo extraordinario! Aunque lo más fabuloso es que es un pantalón que, dadas su características, ¡no se consigue en México!, pero en la tienda amazon.com.mx sí existen esas características por tratartse de un distribuidor de productos norteamericanos.
Me acuerdo cuando hace muchos, muchos años, lo emocionante era viajar a USA para en ese momento del año ser el único donde encuentrabas cosas que no hay acá. Y qué sorpresa que hoy, siguen sin haber acá, pero ya te las pueden enviar desde allá… ¡sin necesidad de gastar en el viaje!, sin pagar avion, hotel y comidas, solo por ir a comprar a USA algunos artículos de muchísimo mayor calidad y mejores precios que -nos guste o no- sólo existen en ese país y en el nuestro no. Todo sin salir ni ver gente… es maravilloso. Bueno, por lo menos para alguien con la personalidad como la mía. Me declaro desde hace muchos, muchos años, asocial. Yo ya no soporto ver a mucha gente por mucho tiempo, y mucho menos si se trata de algo que no es productivo. De verdad sigo emocionado… no puedo creer que tan solo dos días después, llega un paquete a mi casa, con el pantalón perfectamente envuelto, lo saco emocionadísimo, me lo pongo y… ¡me queda mejor que mandado a hacer! Simplemente perfecto. La calidad de la tienda Amazon es demasiada porque, ahora también en línea, hay detalles que distinguen la calidad de “cualquier otra tienda en línea” que intenta hacer sus pininos vendiendo por Internet. El hecho de que tengas varias fotos de la mercancia que quieres en Amazon, que exista una lupa para ver muy de cerca la mercancía, que puedas pagar tan solo haciendo un clic, que existan 5 diferentes maneras de envío, que exista una mega express (como la que elegí para probar qué tan express), que puedas usar PayPal, que tengan garantía, marcan una diferencia. Te quiero compartir mi alegría porque yo ya, desde hace mucho, mucho tiempo compro en linea, fundamentalmente cuando empecé a hacer cuentas… ¡y me sorprendí con el ahorro de más de 60 % en mis gastos aunado a un estilo de vida que me encanta! De verdad, es demasiado dinero ahorrado y mucha la comodidad.
Creo que de mis primeras experiencias fue cuando hace años se me ocurrió probar hacer “el súper” de mi comida en línea. Normalmente cada vuelta que me daba a Superama era de 2,300 pesos, y para colmo me daba unas 3 a 4 vueltas al mes. Lo que es algo muy natural, común y corriente para mucha gente. Sin embargo, el día que hice una lista y fui… noté como aún con la lista, salía comprando más cosas que se antojan por ir a la tienda. ¡Ese el el exitoso efecto de la mercadotecnia! Y luego sucedió que ¡la misma lista de cosas que necesitaba la compré por Internet… y pagué solo 820 pesos! ¡Qué pasó? La gran estrategia de un verdadero ahorro: comprar en línea. Si tú no estás acostumbrado… pues por algo mi filosofía es “Nueva Conciencia”… mi estimada, mi estimado… ¡hay que dar el paso evolutivo a la época actual! Si tú no compras en línea, no sabes la cantidad de dinero que estás perdiendo al no ahorrar de esta forma. Con todo respeto -repito, con todo respeto-, si tú eres de las personas como alguna vez una señora me dijo luego de que le recomendé comprar en línea: “…Ay doctor Ariza, pero si ya no voy al super ya no salgo a pasear y dar la vuelta y a distraerme y relajarme”… (!!!)… sin comentarios…

…no, no, no puedo dejar de hacer comentarios. ¡Qué grave cuando alguien ya siente como una fuente de entretenimiento en su versión paseo el ir de compras! ¡Cuán vacío o que pocas cosas tiene por hacer! Como todo… cada quien y es respetable, pero me acabo de acordar que este es mi blog y aquí puedo decir lo que yo quiera. Cuántas personas con una vida como de mascotas y que se emocionan cuando las sacan a dar la vuelta, con el pretexto de “…ándale pues, vamos al súper”. De esas personas que si tuvieran cola como los perros, la moverían y la agitarían de inmediato con alegría. Existimos otras personas que tenemos otro tipo de entretenimiento donde, definitivamente, salir a comprar ya no lo es así. De hecho, yo soy de las personas que no le gusta salir de compras. Yo siempre pensé que cómo no habría un como botón donde tan solo por presionarlo, ¡cuas!, ya se apareciera como por arte de magia solo eso que uno necesita -quizá esta visión la comparte un porcentaje alto del género masculino por lo que he platicado con amigos-. Pues… “¡concedido!”, dijo el Universo. Prácticamente esa idea que hace años se escuchaba más allá de lo absourdo e ilógico, hoy es prácticamente literal. Clic en un botón y dos días despúes se apareció en mi casa solo lo que necesitaba. De verdad no salgo de la extraordinariamente alegre impresión. Me encanta vivir así.
Quizá estés muy familiarizado con este estilo de vida, pero quizá no, y si no, pues hoy escribí esto porque sé que muchas veces una columna como esta puede extenderle el horizonte a más de uno. Que así sea, como todo lo que hago. Este es un maravilloso estilo de vida (como todo, para quien le guste la combinación de la buena vida aunada a la eficacia y eficiencia) que por supuesto requiere de varias cosas que uno debe de tener, por nombrarte algunas:

– Tarjeta de crédito (¡idealmente!), o débito
– Una cuenta de PayPal (para aún más seguridad, aunque eso implicará que tengas una cuenta en el banco y sepas manejar Internet para unirlas)
– Conexión a Internet de una velocidad digna
– Una computadora
– Luz
– Autoestima, para tener la lógica y natural confianza de comprar en línea (es extremadamente notorio cómo mientras más baja es la autoestima, reflejada en alguien en su clásica inseguridad por todo, menos usa la maravilla de la tecnología actual y ¡menos comprar por Internet!… ¡no le vayan a robar usando esas cosas del diablo! Qué risa -respetuosa- me da al ver que son un tipo de gente que tiene cuando mucho 500 pesos en su tarjeta -por lo que luego me confiesan mis amigos entre broma y broma-…, por Dios, ¡qué te van a robar si ni tienes para que así fuera! En fin, un tema sutil pero extenso, fundamentalmetne basado en autoestima. Poca gente, por lo que noto, se ha percadado que si de desconfianza y miedo se tratara… ¡es muchísmo más seguro usar una tarjeta de crédito que dinero en efectivo! Si te roban el dinero, jamás lo recuperarás y era tu dinero. Si alguien intentara hacerte un fraude en tu tarjeta, simplemente llamas al banco, no reconoces el gasto, y hoy algunos bancos te reembolsan de inmediato el monto del dinero (que para colmo ni era tu dinero, sino del banco), y luego empiezan a investigar. ¿Sabías esto? Es una maravilla hacer uso de instrumentos financieros con inteligencia.
– Deseo de ahorrar y mejorar tu estilo de vida

De verdad, si no has empezado a hacer tus compras en línea, prueba. Verás cuánto dejas de gastar, y más si tienes niños, que luego todo quieren comprar en las cajas registradoras. ¡Ya no las van a ver! Tú, solo, sentado en tu escritorio, frente a tu computadora, comprando solo lo que realmente necesitas en muy pocos minutos, y ¡listo! Pra que, en poco tiempo tus productos estén, para colmo, llegando a la puerta de tu casa. ¡¡¡Sí captas la maravilla??? Te liberas de muchísimo tiempo ¡para poder hacer otras cosas de muchísimo mayor importancia!…, bueno…, si las tienes, si no, seguirá siendo emocionante salir a usar tiempo -y más si te toca tráfico- del mucho que tienes libre. Pero si, de verdad, eres de las personas que les falta tiempo para poder hacer tantas otras cosas valiosas que deseas… cambiando a comprar en línea no tan solo es una estrategia de ahorro en dinero, ¡sino también de tiempo! Ese recurso que de verdad es irrecuperable. El dinero, aunque siempre será una maravilla poder ahorrarlo, de alguna forma podemos hacer algo para volverlo a ganar… ¿pero, el tiempo? Por eso quería platicar contigo brevemente acerca de este tema. De hecho, me alcanza el teimpo para escribir -de tantísimas cosas que tengo que hacer y todas me gustan- precisamente por comprar en línea.
Hace tres días me urgia tomar una sesión dictada por un experto en Mineapolis en uno de los temas que más me apasionan… y otra vez, sin necesidad de viajar, iba también a trasnmitirla en línea. Pues ahí me tienes, disfrutando de adquirir un conocimiento valioso para mí, pero en la comodidad de mi hogar. Vi mi agenda y no tenía tiempo para comer. Qué maravilla poder tomar mi iPhone y abrir la app “SinDelantal” -una de mis preferidas- y pedir de comer tan solo haciendo clic, clic, clic, en mis platillos preferidos, se pagó en ese momento vía PayPal, y en menos de 35 minutos estaba la comida exquisita y caliente en la mesa de mi comedor, mientras yo atendía la conferencia. Todo sin salir de casa, ahorrando dinero -comparado luego con lo que gasto al salir a restaurantes, como ha sido mi vida desde siempre-, y haciendo dos cosas a la vez, alimentando mi cuerpo y mi mente, sin salir de casa, y comprando en línea, tando el boleto del webinar como mi comida. ¡Me encanta este estilo de vida!
Hoy mi tienda favorita para todos mis productos de primera necesidad -de esas cosas que uno tiene que comprar todos los meses forzosamente como algo de la vida cotidiana- es Melaleuca. ¡Otra tienda en línea!, que también tiene poco tiempo de haber abierto en México. Esta tienda donde compro la mejor pasta dental que he conocido en mi vida entera, el mejor shampoo con el que se me dejó de caer el cabello -¡porque además de tienda es fábrica y todo lo fabrica sin tóxicos añadidos como los que tienen todos los productos de las otras tiendas como Superama, Soriana, Walmart, etc.-, la mejor crema para el cuerpo -de verdad, la mejor que he probado desde siempre-, aceites esenciales para mis meditaciones y un sin fin de artículos más para la limpieza de mi hogar, me ha cambiado la vida. De hecho, me impresiona como me duran cuatro o cinco veces más los productos de limpieza para mi hogar y así, ahorro dinero, además de que no hay tóxicos en mi casa. Para colmo del colmo en estilo de vida, en este caso en particular, además esta tienda te paga por lealtad. Es la única tienda en el mundo que tiene un programa de lealtad ¡donde le paga a sus clientes por recomendarla! Caray, pero si ni aunque no me pagaran, yo nunca dejaría de comprar ahí. Si quieres más información de esta maravilla, haz clic aquí para que con gusto te llame y te invite a conocer esta maravilla que tan poca gente conoce.
Luego, Uber…, ¡uf! El dineral que he ahorrado por tener una tarjeta de crédito y saber usar ese maravilloso sistema con una app en mi iPhone. Siempre que llego al aeropuerto, cuando tenía que tomar taxis para que me regresaran a mi casa, pagaba aproximadamente 290 pesos. La misma distancia, pero con una experincia de muchísimo mayor calidad, me ha costado en Uber hasta 140 pesos nada más. De verdad, la gente que no usa la tecnnología no saber la cantidad de dinero que está perdiendo y del estilo de vida que podría tener.
Que esta columna sirva para que, si no sabías mucho al respecto, te motive para que investigues más. Te aseguro que hacer uso de la maravillosa tecnología y del comercio electrónico que nos ha tocado vivir en esta época es una gran estrategia de verdadero ahorro y mejor estilo de vida, otra razón más por la que siento una gran…

¡Emoción por Existir!… sabiendo.

Alejandro Ariza.