Dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo.

Llegó el momento en que me daré la oportunidad de desmitificar uno de los mitos que juzgo como uno de los más grandes que hay en materia de liderazgo, y es el siguiente: “…el que la gente hará lo que te vea hacer, que el ejemplo arrastra, que, para el líder, el ejemplo que dé es la manera de hacer que sus seguidores hagan”, y pues, a la luz de la evidencia, esto no es necesariamente así. Dar el ejemplo jamás es garantía de que el otro haga lo que le das así.

Desde hace muchos años, desde que empecé a estudiar la apasionante materia de liderazgo, escuché y cargué sobre mis hombros uno de los más grandes preceptos que se enseñan en dicha materia, la idea acerca de la poderosa influencia que genera el ejemplo que uno da a los demás, para llevarme la sorpresa de que incluso habiendo una insistente concientización de la trascendencia que tenía dar el ejemplo para que las demás personas hicieran lo que el líder desea que hagan, afirmo que no es garantía de que suceda así. Hoy llego al punto, luego de más de 30 años de ser líder, conociendo la materia como una moneda, perfectamente bien por ambos lados, ya que he sido influenciado por grandes líderes que elegí para aprender de ellos, como también tenido el privilegio de poder inspirar influenciando a otros, en que afirmo categórica y enfáticamente que dar el ejemplo no es garantía para lograr que el otro haga –¡nunca ha sido!–. Dar el ejemplo no es tan poderoso… como recibirlo. Si de efecto sucedido por el ejemplo se tratara, el mayor mérito se lo lleva el seguidor, mucho más que el líder. Repito, si el líder da el ejemplo, esto jamás será garantía de que el seguidor haga lo mismo, sin embargo, cuando el seguidor tiene un deseo ardiente y ferviente por aprender, entonces y sólo hasta entonces, es que el ejemplo de líder realmente funciona como fuente de motivación, como chispa para la acción. Por eso intitulé esta columna: dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo. La fuerza inspiradora a la acción de un ejemplo radica en el deseo que otro tiene por actuar, no en el ejemplo mismo.

Podrá haber posturas a favor y en contra de este nuevo concepto que estoy compartiendo en materia de influencia, literalmente, una Nueva Conciencia del liderazgo. Podría analizar la rotunda evidencia de los distintos comportamientos que tienen dos hijos que recibieron el mismo ejemplo de sus padres. Podría analizar la objetiva realidad del cómo varias personas del equipo de un líder, jamás hacen lo que el líder les pone de ejemplo, y jamás lo harán. Podría platicar lo que durante tantas y tantas consultas que he dado escuché en más de una ocasión: padres quejarse dolidos por lo que juzgan como un aberrante comportamiento de su hijo y sufriendo incapaces de comprender el porqué, luego del ejemplo que le dieron, ven que hace su hijo, no se lo explican. El sufrimiento viene de haber creído que el ejemplo era garantía de imitación, esta idea es del ego del que da el ejemplo. ¡Hay tantas historias que demuestran lo que hoy afirmo en esta Nueva Conciencia del liderazgo! Pero para ahorrarnos horas y horas de análisis, me remitiré a un contundente ejemplo de la historia misma de humanidad, y siendo un ejemplo dramáticamente extremo: Judas, discípulo de Jesucristo, tuvo al mejor pastor, al mejor líder, al mejor maestro, al más sabio, al mejor amigo…, y sin embargo jamás hizo lo que su líder le enseñó conviviendo diario con él y siendo incluso parte importante de su vida misma, siendo discípulo. Y no tan solo no lo hizo, ¡sino que hizo todo lo contrario! Lo traicionó, lo vendió, le mintió, y hasta al final la vida se quitó. ¿¡Qué pasó ahí!? Lo que te estoy enseñando hoy, dar el ejemplo no es tan poderoso como nos lo han hecho creer. Su poder está más relacionado en el deseo de recibirlo que en darlo. Te lo quiero reiterar: el extraordinario poder transformador del ejemplo radica en el deseo de aprender por parte del seguidor, más que en la influencia e inspiración de ejemplo que pueda dar el líder. Cuántos no afirmarían que su vida se transformaría si tuvieran de ejemplo a Jesucristo, pero en carne y hueso y conviviendo diario con él. Así lo tuvo Judas y no, ni el ejemplo a esta máxima magnitud logró transformarlo. ¡Y mira de qué ejemplo estamos hablando! Doblega a tu ego, qué nos queda a ti y a mí. Si ya viste quién no pudo transformar mediante el ejemplo, qué andamos intentando tú y yo. El reto no es el liderazgo, el desafío no es que falte quién dé el ejemplo, el verdadero desfío radica en el carácter del seguidor, en su voluntad, en su actitud.

En esta nota, por lógica, quiero hablarle en forma distinta a ambos, líder y seguidor:

LÍDER:

Ya por Dios, vive tranquilo siendo tú y sin ansia de ser el mesías redentor mediante tu ejemplo. Si esperas que otro haga lo que tú haces porque le das el ejemplo, sólo estará acumulando frustración. Pronto te debilitará la decepción. Aprende y acepta: la gente no va a hacer lo que tú hagas. La gente va a hacer lo que se le pegue la gana, independientemente del ejemplo que les des; sólo a veces, y entiéndase muy ocasionalmente, lo que la gente haga coincidirá con lo que tú haces. Esa mera coincidencia, basada e iniciada en el deseo de ser así por parte del seguidor, surgida de su carácter, de su voluntad, de su actitud ante la vida, de su cosmovisión, es lo que le dará enorme poder de influencia a tu ejemplo. El mérito transformador no lo tienes tú, radica en el seguidor. Tú solo tienes el privilegio de inspirar exclusivamente a aquella alma que lo desea. El agradecido siempre deberás ser tú al poder así, ser convertido en maestro, pero no por lo que sabes ni por lo que enseñas con tu ejemplo, sino por el deseo de aprender que tu seguidor tiene, ese deseo, su deseo, es el que te transforma a ti como dichosa oportunidad para que entonces, y solo hasta entonces, tu ejemplo cobre gran sentido.

Querido líder: vive más en paz y sólo preocúpate por ser auténtico. Sé honesto y fiel a tus valores, a tus creencias. Eso es todo lo que te corresponde hacer (y de hecho lo único que realmente puedes hacer). No viniste a dar “el ejemplo”, viniste a ser quien estás destinado a ser, y eso será ejemplo a seguir pero solo para el que lo identifique así. El poder del ejemplo no está en darlo, sino en el deseo de recibirlo y eso, de alguna manera, no está en ti, está en el otro. Y de paso esté decirte, tú tienes una labor tremendamente encomiable: simplemente ser tú de manera auténtica, de dar a conocer tus atrevimientos. Mis respetos si lo logras. A todos se nos da incluso la vida entera para tal fin, alcanzar un momento así, y muchas veces la vida entera no nos alcanza. Sé íntegro, acomoda todas las piezas de tu ser en una sola línea, ármate como estás destinado a ser. El resultado de eso mi amigo, es el mejor ejemplo que podrás dar en toda tu vida. No se trata de quedar bien, se trata de que seas quien eres, independientemente de cualquier otra cosa. Así, como seas, ¡te aseguro que serás grandioso ejemplo… para quien esté destinado y deseoso de seguirlo!

La gente no te seguirá por tu ejemplo, la gente te seguirá porque ellos, antes incluso de conocerte, traían en su interior un deseo y aspiraciones parecidas a las tuyas. Destrona a tu ego con desdén y descubre que un auténtico seguidor, jamás te seguirá a ti, seguirá lo mismo que tú estás siguiendo también y por ello, tu ejemplo le servirá, pero recuerda, la transformación del otro no radica en que les des el ejemplo, radica en la dicha de tu autenticidad para que se convierta en ejemplo de inspiración para el que viene a buscar contigo lo que a ambos les confiere tanta emoción por existir. Ese encuentro es un amor que siempre ha existido entre discípulo y maestro. Alumnos tendrás muchos, y a ninguno le transformará gran cosa tu ejemplo. Discípulos… eso es otro mundo, y solo a esos pocos, poquísimos, tu ejemplo será como la luz del faro en sus vidas. Tú serás feliz por iluminar y el discípulo por así poder alcanzar a ver con mayor claridad. Disfruta de ser maestro, disfruta de ese amor que pocos entienden, que pocos tenemos la dicha de vivir.

Da el ejemplo, con el único objetivo de comunicar tus atrevimientos, de informar lo que buscas en la vida y la pasión con que lo haces. Y hasta ahí. Recuerda que tú jamás “tienes que” convencer a nadie. Líder, tu labor no es convencer, es comunicar lo que tanto te gusta y el cómo y cuánto te apasiona hacerlo, muéstrate, aparece en los medios que te sean posibles, eso es todo. Recuerda que intentar convencer a otro es un violento intento de colonizarlo y posiblemente así hasta de despersonalizarlo. Eso no hace un líder. Nunca intentes que el otro sea como tú, intenta que el otro al fin sea quien está destinado a ser, así como tú te has atrevido a hacerlo con tu vida. El simple hecho de atreverte a ser es algo que ya de grandioso valor, algo que así comunica tus pasiones, con ello ya das un gran ejemplo, pero nota cómo dar el ejemplo es más un suceder que un hacer.

Ya luego permite que el destino teja los hilos para que así, llegue a ti quien te condecore como maestro al interesarse genuinamente en seguir tu ejemplo. Ten presente que el verdadero líder no busca seguidores, sino precisamente al revés. Permite que los seguidores sean los que naturalmente te buscan a ti por el magnetismo de tu ejemplo, ese que se sucede mediante tu atrevimiento a vivir.

SEGUIDOR:

¡En ti radica un enorme poder transformador para tu propia vida! Eres grandioso. Detente a sentir en tu corazón qué es lo que buscas… y cuando encuentres a alguien que busca lo mismo que tú, ¡siente el enorme poder inspirador de su ejemplo! ¿Cómo lo sentirás? Como un magnetismo hacia él o ella, pensarás con mucha frecuencia en él o en ella, desearás imitarle en su búsqueda, y es que descubrirás con emoción que buscan lo mismo, solo que el líder ya lleva más tiempo en la búsqueda y sus hallazgos pueden ahorrarte muchos errores. No te extrañe sentir amor cuando ves a tu líder, descubre con sorpresa que ese amor sí existe, pero más que amor por tu líder, es por lo que busca él también. Con el tiempo, grata sorpresa te llevarás al entender que sí, ambos están enamorados…, pero de un ideal común, y eso es lo que sienten. Es maravilloso respirar lo mismo y aspirar hacia lo mismo. Es dichosa conspiración.

Hay una gran fuerza dentro de ti, y muchas veces la descubrirás al sentirte inspirado por lo que ves que hace un líder. Esa fuerza que habita en ti empezará a manifestarse como tu deseo de imitarlo. Te sienta bien imaginar ser y actuar como él o como ella. Te motiva su ejemplo, sientes inspiración cuando observas su vida y tienes deseos de llevar una vida así. ¡Bendice el encuentro! Al fin has hallado a alguien a quien puedes hacer tu maestro. Busca a esa persona, procura el encuentro, cultiva la relación. Te adelanto que será más fácil para ti de lo que imaginas. La gente permite que se le acerque alguien que se le parece. Y si tú buscas lo mismo que observas que tu líder ha buscado en su vida, te aceptará alegremente cerca de él, porque por la misma razón, tu líder verá en ti la emoción que a él siempre le ha embargado. Te aseguro que tarde o temprano festejarán el encuentro.

Observa la vida de tu líder con mucha atención, imita lo bueno, eso que para ti son señales de avance para tu camino. Si en algo no coincides con él o ella, respeta la diferencia, son personas como cualquier otra, con defectos y virtudes, tú solo estás a la caza de sus virtudes y de las paralelas enseñanzas que podrían darte sus defectos. Siempre prepara tus preguntas, haz muchas, todas las que puedas en cada encuentro que tengas con tu líder. Observa su vida. Siempre que puedas acompaña a tu líder, y solo observa cómo hace lo que hace. Ver actuar a tu líder en la vida real es el mejor aprendizaje que podrás tener. Aprende cómo hace las cosas, observa su vida, observa cómo distribuye su tiempo y lo que hace en él. Sin decirte palabras, tú podrás aun ahí aprender enormidades. Si no te queda claro cómo logra lo que logra, porque a veces te parecerá como magia la manera en que alcanza sus objetivos, pregunta, pregunta qué hizo exactamente y algo más importante aún, pregunta qué pensaba mientras lo hacía. Invierte en ese conocimiento, invítale un café o una comida a esa persona cuyo ejemplo te inspira, serán los mejores momentos para preguntarle. Te garantizo que será una de las mejores inversiones que podrás hacer en tu vida. Cuando creas el espacio para sentarte a escuchar a un líder, inviertes en ti. Escucha. No interrumpas. Siempre lleva algo en qué apuntar. ¡Siempre! Disfruta el ejemplo que es observar su vida. Y si alguien así para ti te sugiere algo, ¡hazlo! Hazlo.

A ambos… líder y seguidor…, dando el ejemplo y recibiéndolo, por la dicha de su encuentro les garantizo una gran…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Una bendición haber encontrado esto.

Nunca pensé que de verdad llegara a existir un concepto de negocio como el que desde hace pocos meses conocí. Imagina un negocio donde nadie tiene que gastar de más, donde nadie tiene que vender nada, donde nadie tiene que arriesgar absolutamente nada, donde nadie es criticado por parecer algo extraño. Si yo leyera estas líneas, hasta mi lógica me diría que algo así no puede existir… ¡y existe! Lo vivo y estoy agradecido constantemente por ello. ¡Cómo me ha cambiado la vida en 7 meses para bien! ¡Cuánto he podido solucionar con un concepto de negocio así! ¡A cuánta gente he podido ayudar! Por eso hoy tuve el impulso de escribir un rato acerca de esta bendición, porque desde lo más profundo de mi corazón, así te lo afirmo, es una bendición haber encontrado esto. Todo empezó cuando a principios de julio del año pasado hice una profunda oración a Dios… ¡Y te afirmo que “allá arriba” escuchan! Todo empezó un domingo de aquel entonces donde, muy preocupado por lo que estaba viendo, le pedí ayuda a Dios y a mi papá (q.e.p.d.)… y tan solo dos horas después conocí de lo que hoy estoy haciendo referencia en estas breves líneas.

La dicha de poder seguir llevando una vida, haciendo exactamente lo mismo que uno siempre ha hecho, sin cambiar nada, sin la necesidad de adquirir por conveniencia un nuevo hábito, sin tener que comprar algo que uno nunca ha necesitado en realidad, sin tener que comprar algo solo por conveniencia de mero negocio, sino desarrollar un negocio real que consiste tan solo en mejorar la calidad de lo que uno ya usa en la vida cotidiana y que se usa por necesidad real. Es decir, de esas cosas que ni se piensan, que son ya parte de la vida de cualquiera. Mejora la calidad y mejoran tus ingresos sin que nadie gaste de más. ¡Cómo! Pues así. ¿Se oye demasiado bueno para ser verdad? ¿Demasiado sencillo para ser tan beneficioso? Pues ¡lo es! Y una cosa es que te lo diga “pensando” que puede ser y teniendo la esperanza de que lo sea, y otra cosa es decírtelo parado en la evidencia plena de que así es. Por eso tenía, imperiosamente, que escribirte unas breves líneas. En toda mi vida me he caracterizado por comunicar lo bueno que la vida misma me enseña a mí. Soy un expansor de las buenas noticias desde siempre. Soy un propulsor de lo bueno que encuentro a mi paso para beneficio del ser humano. Mi misión de vida es ayudar al ser humano a sentirse extraordinariamente bien y el negocio alterno que conocí desde hace siete meses encaja a la perfección con la misión de mi vida y de mi empresa, Nueva Conciencia.

Yo había aprendido desde siempre que en todo negocio se lleva implícito un riesgo, aunque sea mínimo, y hasta lo llegué a entender como algo enteramente natural. En todos los negocios que he emprendido en mi vida, así ha sido. Pues cuál va siendo mi sopresa al encontrar un negocio donde no existe riesgo alguno, ¡de verdad ninguno! Y para colmo, resultó ser el negocio ¡más redituable de toda mi vida! In-cre-í-ble. Pero bueno, también sé que así le encanta manifestarse a Dios en nuestras vidas cuando le pedimos ayuda. ¡Con esa inconmensurable bendición!

Y no, ¡gracias a Dios ya no es el multinivel tradicional! Y mira que durante 10 años hice negocios alternos de ese tipo también, triunfé en todos, gané varios millones de pesos, pero así también sucedió la típica tendencia de esos negocios, tendencia a perderse. Y no es lo mismo que te diga esto alguien que le costó trabajo hacer multinivel y de hecho fracasó, o peor aún, que te lo diga alguien que ¡nunca lo ha intentado!…, no, te lo dice alguien que triunfó y fue referencia de éxito en esa industria también. Y parado en la autoridad que me confiere el logro, te afirmo que los negocios de multinivel, también llamados “network marketing”, en la inmensa mayoría de los casos, tienden a caerse tarde o temprano. La gente se desgasta, la gente se lastima social y económicamente, y todo se queda en una escuela de superación personal donde paradójicamente pocos se superan. Y es que, de verdad, una cosa es llenar las redes sociales de frases célebres y motivacionales acompañadas de fotos atractivas y buenos deseos, y otra cosa muy diferente es ser autor y referencia del desarrollo humano y de la superación personal con la autoridad de la congruencia de vivirlo. Ese es mi caso y, con la humildad que pueda existir dentro de una explicación así, te afirmo que el multinivel solo es un cúmulo de emoción y engendro de lazos relativamente amistosos, más que un negocio. Por esto tantas personas no lo pueden dejar, aunque no ganen dinero. Se crea codependencia más que negocios. Podría hablar mucho acerca de esto, pero para ello, mejor en un futuro cercano haré un video revelando las verdades calladas del multinivel. Por eso lo dejé luego de casi 10 años de conocerlo perfectamente bien. Desde el poder de haberlo vivido tan intensamente es que siento la libertad de hablar así. Lo intenté, gané, pero por esto y muchas cosas más, lo dejé.

¡Qué bonito es, en cambio, un negocio real! Un negocio sólido. O por lo menos un negocio donde absolutamente nadie sale lastimado, ni socialmente, ni económicamente, en lo más mínimo y nunca. Un negocio en paz. Un negocio hermoso. Un negocio que de verdad, para quien trabaja (¡Ah!, porque aquí, por cierto, como en todo negocio real, hay que trabajar), pues resulta una bendición. Hoy tan solo te quiero decir… sí existen bendiciones en forma de negocios para una persona común y corriente. Si necesitas salir adelante y requieres de un negocio, si necesitas ingresos adicionales, si sientes que te pueda ayudar a lograr tus metas, te afirmo que puedo mejorar tu vida con esta información. Tú sabes que en mi filosofía de vida desde siempre he afirmado que no existen las coincidencias. Si estás leyendo esto aquí, es porque tu ser superior te trajo hasta estas líneas como respuesta a tus necesidades autéticas. Ya solo basta que entiendas que así funcionan las cosas y tus dudas y tus miedos no se entrometan en la pureza de intención de un mensaje. ¡Caray! Es tan solo exponerte a recibir información. Es cuiestión de que solo, sin prejuzgar, conozcas una bendición. Si es así… con mucho gusto te ayudo también a emprender un negocio real. Basta con que me envíes tus datos haciendo clic aquí para que te invite a que veas una presentación. Así te localizaré y yo mismo te llamaré lo más pronto que pueda. Las cosas buenas ¡también deben comunicarse! Sólo escríbeme si estás dispuesto a trabajar, si estás dispuesto a tener un mentor y si tienes una necesidad real de mejorar. Esto no es un billete de lotería que, para colmo, te gustaría que te lo regalaran y fuera el premiado. Así no funciona la vida. Pues bien, si está en tu destino, me alegrará que trabajemos juntos mejorando la vida de los que conocemos ayudándoles a lograr sus metas.

¡Emocíon por Existir!

 

Poderosa estrategia para emprender.

Si tienes un enorme deseo de aprender, pero demasiado, y sientes que nadie te enseña… ¡entonces ve tú sólo y apréndelo! Esta es la definición más acertada que te podría dar acerca de la más poderosa estrategia para emprender: ser autodidacta. Cuando te atreves a investigar por tu cuenta, cuando te atreves a leer lo que sea necesario de todas las fuentes de información que tú mismo busques y encuentres, ahí descubrirás un enorme poder para emprender. Ser autodidacta te hace sentir que tú mismo estás descubriendo el mundo y así, te dan más ganas de comértelo.

Sé que existen muy variadas formas de triunfar en la vida, tantas como personas y sus aptitudes personales. Sin embargo, cuando analizo mi propia vida, lo que alcanzo a ver de mi pasado los momentos que más emoción y poder sentí por emprender, fue cuando me atreví a investigar por mi cuenta algo y ese algo no me dejaba ni dormir de la pasión que cada vez más me iba despertando el saber. Conocer por cuenta propia tiene un atractivo singular. Empodera.

Brevemente te compartiré lo que alcanzo a ver de mi experiencia -y también luego de investigar el éxito de muchos otros- como emprendedor a través de esta poderosa estrategia que ha resultado el ser autodidacta.

  1. Existe un enorme deseo de superación personal
  2. Se sabe que la información está ahí, disponible por escrito mayoritariamente
  3. Existe hoy la maravilla del Internet
  4. Surge pasión por aplicar lo aprendido
  5. Hay gran deleite por el resultado

Si algo he afirmado en todas mis conferencias como piedra angular de la generación de resultados es: El Deseo. ¡Todo empieza ahí! Absolutamente todo. Sólo de este primer punto he diseñado casi una hora de conferencia, y éste no es el momento de profundizar en tema tan intenso, pero sí menester acotarlo. Si existe en ti un enorme deseo de superación personal, entonces, y sólo entonces, te atreverás a hacer lo que sea necesario para lograr un resultado, y precisamente dentro de ese “hacer lo que sea necesario” está el ir por ti mismo a investigar cómo lograr lo que deseas.

Todos sabemos, de una u otra forma, que la información está ahí, en los libros, revistas especializadas y páginas de Internet. Sólo hay que pagar el precio -para muchos carísimo- de leer y leer y leer. Sobre todo porque una fuente de información te lleva a otra y esa a otra y a otra. Cuando tu deseo es enorme, lees todas las que sean posibles, y con tal avidez, que algo que caracteriza al ser autodidacta es usar hasta altas horas de la noche en su lectura de investigación. Horas de la noche que no mucha gente está dispuesta a cambiarlas por su plácido sueño. Los resultados de uno y otro tarde o temprano son evidentes.

Durante mi adolescencia leí mucho, muchísimo -de hecho sigo leyendo así- pero porque no había Internet entonces. ¡Hoy se puede leer más! Y hasta aprender ¡viendo videos! Ya hubiera querido yo que alguien me enseñara viendo a un experto gratuitamente en YouTube. ¡Dios! Por eso, las personas que hoy en día de verdad tengan un enorme deseo de superación personal, hoy hay cantidades indescriptiblemente enormes de información disponibles al alcance de un solo clic! Bueno, imagínate, tal cual la evidencia sobre la que estamos tú y yo ahora aquí en mi blog. ¡Felicidades! Enhorabuena.

Una vez que adquieres tanta información valuada en tu propio esfuerzo por adquirirla tú solo, en ese acto viene incluida la fuerza que te impulsa a emprender, surge pasión por aplicar lo aprendido. ¡Ah! Esto es divino. Es tremendamente empoderante saber que puedes por saber que pudiste prepararte. Algo así sucede dentro de nosotros. Ahí se sucede el paso esencial de todo cambio, de todo progreso, de toda superación: “Acción”. Ahí se marca un antes y un después en la vida de cualquiera. Y esta experiencia, nadie la puede explicar ni comunicar en su justa magnitud sino sólo es entendida por quien la ha vivido. Unos solo verán letras en este texto, otros sentirán el impacto de su significado como privilegio de su resonancia por experiencia personal vivida. De verdad… ¡no te pierdas esta dicha!, porque viene lo mejor…

¡Surge el deleite por el resultado! Este es, sin duda, el premio mayor al proceso que vive un autodidacta. Aquí se goza por partida doble, por lograr y por incrementar la autoestima. Aquí nace una tremenda confianza en uno mismo, y ¿sabes algo? Este deleite aderezado de tremenda autoestima ¡es adictivo! Es progresivo. Es tremendamente transformador. Una vez que te autodemostraste que puedes, ahora surge más deseo y poder en ti para logra más… y así sucesivamente naciendo un círculo virtuoso de verdadero progreso en la vida.

Y la vida misma nos tiene reservada otra sorpresa, creo yo un tipo de premio-coronación para el autodidacta: una vez que generas resultados y hasta sorprendiéndose la gente por lo que has logrado cuando descubren que nadie te enseñó sino que muchos impávidos no se explican cómo entonces has progresado (para ese tipo de personas no existe en sus mentes la opción de “aprenderlo y hacerlo por ellos mismos”, luego así se impactan sin comprender), es que dentro de la multitud empiezan a surgir, como por arte de magia, gente tan “especial” que se acerca a ti con una mirada que confabula en silencio mirándote a los ojos su mensaje: “¿Tú también eres autodidacta como yo? ¡Me alegra encontrarte para platicar nuestros avances y juntos ahora crecer más!”. ¡Ese encuentro es emocionante en extremo! Una vez más la Ley de Semejanza opera. El encuentro de los similares se sucede. La sinergia surge.

Pues bien, hoy quise compartirte esta reflexión luego de que, una vez más, aprendí una enorme cantidad de cosas hoy como autodidacta. Tan sólo te puedo confesar que del éxito de mi vida, mucho o poco, el 5% ha estado relacionado con la carrera que hice donde me enseñaron Medicina, y el 95% por todo lo que yo fui y aprendí por mi parte, surgiendo así mi mayor éxito de vida: Nueva Conciencia, lo que yo mismo fui y aprendí como autodidacta y que con el tiempo hasta pensador he podido ser para generar opinión pública. Vas por el conocimiento para que con los años descubras que éste también surge de ti. Se cumple un mágico y misterioso ciclo donde ahora plasmo parte del conocimiento que mientras lo hago en mi leyenda personal de vida, este acto espera cruzarse con la leyenda personal de otro, de otro autodidacta, que encuentre por él mismo valiosa información en todo lo que publico. Este hermoso ciclo de autodidactas como poderosa estrategia para emprender es… lo que alcanzo a ver y hoy quise compartírtelo. -Alejandro ArizA.