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Tu criterio y el Internet

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«Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas».
–Humberto Eco.
Filósofo y escritor italiano.
Fuerte pero real. Hoy en día el Internet le ha dado voz a cualquiera, así, juzgo que el problema no es el Internet, sino el criterio del lector. Citando el concepto entero de Humberto Eco (publicado por el diario “La Stampa”):

«Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos rápidamente eran silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles. Si la televisión había promovido al tonto del pueblo, ante el cual el espectador se sentía superior, el drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la Verdad».

Estoy totalmente de acuerdo con Eco. Atestiguo lo delicado que es. En mis momentos de sensibilidad, hasta me extraña, por no decir me duele, ver lo que publican amigos y conocidos míos en sus redes sociales. Estamos en tiempos de frente elecciones presidenciales en mi país y de muchos otros niveles de gobierno y al mismo tiempo en el Mundial de futbol. Increíble lo que se asoma por las redes sociales, incluso de personas que juzgo inteligentes y sensibles. ¡Cuánta necesidad tenemos los seres humanos de ser escuchados! Todos queremos opinar y anhelamos reconocimiento. Ya el mismísimo fundador de Instagram, quien recientemente renunció al corporativo de Facebook, dijo: “…desde un principio supimos lo que íbamos a hacer a la gente con la opción de “like” en las publicaciones que haría, creamos una droga, sabíamos de la adicción que esto generaría”. El ego anhela ser reconocido, tanto, que la gente se atreve a publicar cualquier estupidez para, segundos después, sentirse importante por la cantidad de “views” o “likes” o comentarios que espera ver en su publicación. El consumidor promedio de redes sociales cada rato entra a ellas para ver cómo avanza la aceptación y el aplauso hacia sus comentarios. El plan fue perfecto. Las redes sociales se diseñaron para alimentar una tremenda necesidad del hombre común, su sed de reconocimiento. Vamos, es tal esta necesidad, que hasta por ella se publican cualquier cantidad de estupideces. Esto, adicionado de la pereza e incapacidad intelectual que la persona promedio tiene para escribir, ha hecho que ahora impere la red social de “sólo fotografías” (“Instagram”). Se trata de no tener que pensar, sino buscar el reconocimiento de la manera más sencilla. La necesidad de reconocimiento es enorme en la persona promedio, es su necesidad para afirmar su existencia. Las redes sociales se diseñaron incluyendo satisfacer esa necesidad. Un experimento humano extraordinario… con sus deletéreas consecuencias en algunas de sus partes, como en todo experimento. Por lo que reflexiono hoy aquí, desde hace muchos años he filtrado mis redes sociales para leer sólo de aquellos que tienen autoridad y me aportan valor, para mi criterio. Sin embargo, aún así, es tan rebosante la “invasión de los imbéciles” que se filtra por alguna red social la opinión de varios de ellos. ¡No quiero pensar en las redes sociales de personas que no han hecho un inteligente filtro, de esa gente que ha aceptado a cualquiera y se siente importantes por tener miles de “amigos” en Facebook! Qué espanto ha de ser navegar por una red social así. En fin, regresando al tema, hoy es más importante de lo que imaginas el saber distinguir y elegir con inteligencia lo que vas a ver.

En varias de mis conferencias he explicado un enorme poder que el ser humano tiene: dar vida. Pero no me refiero al instinto animal de la procreación, no, ese es natural a la especie, me refiero a algo muy superior: el humano da vida a todo aquello que ve. Ver da vida a lo observado. Tú le das vida a todo aquello que eliges ver, fotografías, noticias, libros, blogs, lugares, personas, todo, absolutamente todo. ¿¡Alcanzas a entender la magnitud de ese poder!? Es sobrecogedoramente abrumador. Por eso, en mi filosofía de vida, Nueva Conciencia, he insistido por más de 25 años, que tengas mucho cuidado con lo que ves, porque por ese simple y poderosísimo hecho, empezarás a sembrar las semillas de realidad que florecerán después en tu vida cotidiana. Explicando amplísimamente esto escribí mi libro, La fuerza del pensamiento. La mente humana siempre atrae lo piensa, y se piensa como consecuencia de la información que se tiene, y se adquiere información esencialmente por lo que se ve (también por lo que los otros órganos de los sentidos aportan, pero la vista aporta más del 80% del aprendizaje). Qué tremendo, ¿no crees? De lo que veas, adquirirás información, de la información que introyectas, surgirán tus pensamientos, y de éstos se gesta la acción, y de ésta surgen naturalmente los resultados en tu vida. Todo empezó viendo. El gran reto para tu superación personal y sano desarrollo humano es elegir bien qué vas a ver.

¿Tú invitarías a platicar a tu casa para conferirle tu atención a un narcotraficante o a un violador o a un político corrupto o a alguien dedicado a dañar a las personas mediante su maltrato verbal o físico, o a un imbécil? Me imagino que tu respuesta sería un rotundo “no”. Por eso es tan maquiavélicamente perfecta la puerta de entrada de las redes sociales, porque si les cierras la puerta de tu casa a todas esas malas influencias, las redes sociales representan la puerta que dejas abierta de par en par, y en todo momento, para que les permitas a todas esas personas entrar fácil y rápidamente a ti, no tan sólo a tu casa, a ti, a tu ser mismo, y con gusto y de forma adictiva. Si te detienes a pensar un poco en esto, es alarmante.

Desde hace muchos años, desde que inicié la filosofía Nueva Conciencia, más de 25 años ya, un mensaje central de mi discurso era –y sigue siendo–: no veas televisión. Yo llevo años, décadas, de prácticamente nunca ver televisión. El aparato televisor que tengo en casa lo uso esencialmente como monitor, para ver en él lo que yo decido. Son tantos, tantos los años que tengo sin ver televisión, pueden pasar meses y meses sin prenderlo, que cuando lo hago, tengo que confesarlo, me viene una emoción tan enorme por el efecto de la novedad que me alegra el momento. Hace un par de días prendí el televisor para ver un partido de futbol de la selección mexicana en el Mundial, prendí el televisor unos 20 minutos antes del inicio, aproximadamente. Debo confesar que hacía tantos años que no veía un comercial, que en uno de ellos reí a carcajadas y en otro, de verdad, se me asomaron lágrimas en los ojos, sólo de estar pensando: “… qué talento tan enorme tuvieron que tener los creativos de esta campaña publicitaria, ¡qué ideas!, ¡qué producción!, ¡qué admirable desafío de comunicar tanto en tan solo 15 segundos! Qué gran actuación, qué colores tan maravillosos eligieron y qué perfecto fue el “casting”. ¡Qué extraordinaria gesticulación del modelo! Qué ideal fue la música de fondo para ensalzar el texto del anuncio, en que “timing” tan perfecto se sonorizó un atrayente de la atención, qué gran voz del locutor, qué gran talento creativo en lo global. Todo eso me hizo llorar en un anuncio, de verdad. Y luego sentí emoción de tener esta capacidad para emocionarme y admirar. Quizá mucha de esta capacidad está sustentada en prácticamente nunca ver televisión, salvo en estos raros casos (ocasionales partidos de un Mundial que sucede cada cuatro años) y sentir el efecto de la novedad, y claro, sin negar que mi conocimiento de muchas áreas involucradas en la comunicación, me permiten admirar y ser sensible a ciertas experiencias. Terminó el partido y apagué el televisor. ¡Bum! Qué intenso silencio se hizo. Luego del constante bullicio de la afición por dos horas, el silencio total. Al intentar apagar otro aparato, por accidente prendí el televisor y entró en pantalla un clásico programa de televisión matutino de revista… soporté verlo escasos tres minutos… paja, basura, entretenimiento vacío, burdo, como siempre ha sido ese programa. Y cuando apagué el televisor y me quedé pensando un rato en lo que vi, me resultó tan natural lo fácil que es manipular a la gente con esa fórmula: primero los entretenemos alimentando su estupidez con clases magistrales de ella, para luego escuchar propuestas políticas que esa gente podrá cree ahora tan fácilmente. Todo cuadra.

En esta época de la vida, así como hace años, por Nueva Conciencia, recomendaba –y sigo recomendando– jamás ver televisión, ahora debo decir: no veas tantas redes sociales. Siento que aquí, no podría decir que no las veas en absoluto, porque quizá sería negar cierto tipo de evolución (las redes sociales tienen sus partes extraordinarias, verdaderamente positivas y generadoras de evolución), pero sí debo decirte enfáticamente: deja de ver “tantas” redes sociales, “tanto” tiempo y, además elige con inteligencia a quién dejas entrar a tu ser. ¡Usa el enorme poder que tienes en la punta de tu dedo al poder hacer “clic” en el botón eliminar! Yo lo uso con frecuencia. Si en mi Twitter (@alejandroariza) aparece un texto que siento negativo para mi ser, en ese instante dejo de seguir a esa persona o la persona que lo retuiteó. Cierro la puerta de mi ser a una influencia negativa. Ahora bien, sé que para que hagas esto requerirás de criterio, y este es otro tema, como enorme desafío.

El diccionario de la RAE define la palabra criterio como: “norma para conocer la Verdad”, “Juicio o discernimiento”. Es la capacidad o facultad que se tiene para comprender algo. Y precisamente aquí está, de lleno, el enorme reto para ti. ¿Tienes esa “capacidad”? ¿Sabes cuál es esa “norma”? ¿Conoces lo que implica tener juicio propio? Las normas son reglas… ¿qué reglas tienes autoimpuestas para ti, para tu propia mejora, para tu evolución? Porque esa norma formará parte de tu criterio, de ella te surgirá la fuerza para hacer clic en el botón “delete” (borrar, eliminar), o seguir leyendo a alguien o viendo sus fotografías. Si no tienes reglas en tu vida, límites, esa norma esencial de tu criterio, te permitirás ver cualquier cosa, lo que publique incluso un cualquiera, un imbécil, un perfecto desconocido para ti. Hasta las malas noticias te serán una fuente de entretenimiento (como lamentablemente siempre lo han sido). Mi sugerencia: entretente con otra cosa por favor.

Para que logres discernir, necesitas inteligencia, por estudios y por experiencias de vida. Necesitas leer de fuentes de gran valor y requieres atreverte a vivir. Todo ello, irá gestando tu criterio. Por lo mismo, mientras más joven, naturalmente menos criterio, y de ahí el tremendo impacto de las redes sociales, consultadas fundamentalmente por jóvenes. Pero aquí no quiero circunscribir esto a dichos mozos años, sino que, independientemente de la edad, se puede seguir siendo alguien sin criterio, el delicado caso de aquel que nunca aprovechó el tiempo, la oportunidad para estudiar y atreverse a vivir aprendiendo de la experiencia… y así, pudiendo llegar a una edad muy avanzada. A todo este tipo de gente me refiero. Y te reto a que analices si estás dentro de este grupo, gente a quien le falta ese criterio, hoy tan indispensable, frente a la puerta abierta de par en par que todo mundo tiene en la palma de su mano, trayendo en su celular abiertas sus redes sociales. Tu criterio lo irás forjando mientras más estudies y leas buenos libros, blogs extraordinarios, escuches a gente sensata e inteligente, para luego sacar tus propias conclusiones. Necesitas dedicar tiempo de estudio, tiempo de calidad, para crear tu criterio.

Citaré algunos ejemplos que me vienen a la mente en mi columna de hoy donde, por falta de criterio, se expande un daño, donde hasta en algunos casos me llegó a salpicar un poco. Hace unos meses, recibí un mensaje por whatsapp donde un joven paciente mío me decía que lamentablemente no podría asistir a su consulta conmigo porque su mamá le había suplicado, implorado, casi volviéndose loca, que por favor no saliera de su casa porque iba a suceder un terremoto ese día en la Ciudad de México. Recuerdo que le respondí que si verdaderamente creía en eso y me contestó que no, pero que su mamá sí estaba como loca y que su papá pues también estaba preparándose para la catástrofe. Yo me encontraba muy tranquilo, como suelo siempre estar. Acto seguido, y sin solicitárselo, me envió el texto que gestó ese pavor en sus padres. Según esto, un texto publicado por un “experto” en predecir terremotos. Dudé en leerlo… pero caí en la estupidez de verlo. Alarmante, escalofriante, tremendamente aterrorizante. Por segundos sentí temor (bien fundado dado a mis experiencias personales en el tema “y por ver el texto, por leerlo”). Sentí temor por los que amo, más que nadie. De hecho, me llama la atención que jamás sentí temor por mí. Sólo por mis seres amados. Segundos después, volvió a mí mi Nueva Conciencia, a mi paz, a mi centro. ¡Nadie puede predecir terremotos! Y menos con una exactitud como lo informaba el texto en un especio de dos horas, advertía que sucedería entre las 3:00 y las 5:00 PM. ¡Hazme el chingado favor! Y mira nada más, aún así, hablé a mi oficina para, en privado, comunicarlo con alguien especial para mí, como queriéndole advertir, pero al mismo tiempo comunicando lo absurdo y estúpido que era ese comunicado por parte del “experto” (Humberto Eco diría que se trataría de un digno ejemplar de esa legión de imbéciles), pero para llevarme la sorpresa de que a quien se lo dije, alguien que tengo en alta estima y admiración ante su capacidad, me dijera: “…no, pero hay que estar alerta porque ese tipo sí es un experto”. ¡Dios! Ahí ya no supe que hacer. Luego, al conversar, me confesó esa persona que llevaba varios días leyendo del tema y fue tanta su angustia… ¡que se puso a investigar más sobre el tema! ¡Vio más de los textos del “experto”! (¡le dio más vida a la noticia!). Luego pasó el tiempo, pasaron luego de las 5:00 PM, donde no se movió ni un ápice la tierra, qué ganas tuve de hablarle a mi paciente y decirle unas cuantas cosas. Luego pensé que la realidad ya se las debería de haber gritando, sobre todo a su mamá. Conozco el nivel intelectual de esa señora, es francamente muy bajo. Así, no hay criterio, así entran las malas noticias y les da vida con tremenda facilidad. Luego, para colmo, la otra persona, la que investigó más, me dijo que no se trataba de “hasta las 5:00 PM” la posibilidad de terremoto, sino que hasta el día 5 del mes entrante, que quizá estuviera mal escrito el texto que me llegó. ¡Increíble! Pues he de confesar que todos los días, algunos segundos, existía cierta zozobra en mí ante tal amenaza, pero afortunadamente mi criterio me hizo olvidar rápidamente. Pasaron los días, pasó el día 5 del mes siguiente y la tierra no se movió aquí en la Ciudad de México como lo futurizaba el “experto”, incluso al nivel de exterminio de la población de la ciudad. Qué interesante sería ver a toda esa gente hoy en día que se angustió tanto y que le creyó. Esta experiencia DEBE SER parte del criterio que ser forma mediante atreverse a vivir e investigar y que, a partir de ya, cuando ese “experto” opine quede sólo reírse o, mucho mejor, jamás permitir que la opinión de ese llegue a ti. Quedó demostrada tan sólo su necesidad de hacerse publicidad, su sed de reflectores, pero nada más de ahí. ¡Criterio! ¡Criterio!

Más adelante, me encantó la lógica de alguien tan importante para mí, cuando me confesó su angustia luego de haberse puesto a ver más del “experto”, pero llegando a la conclusión platicándome: “…luego de no poder dormir varios días, mejor pensé: bueno, todos nos vamos a morir algún día, la muerte es lo más normal del mundo, que llegue cuando sea, no hay que preocuparse de nada”. Voilà! Gran mejora basada en criterio.

Otro ejemplo de estos días: las abrumadoras calumnias que se publican de todos los candidatos presidenciales. De verdad, ¡qué manera de querer confundir al elector! Sí, está en juego mucho dinero. Aquí podría poner una lista casi interminable, pero prefiero agrupar todas en el concepto mismo de esta columna. Amigos míos que juzgo inteligentes, cayendo en el engaño y haciendo clic en “compartir” para de inmediato viralizar una nota alarmante, falsa. Recuerdo que a más de uno le envié la evidencia de su error, cuando yo, mucho antes de compartir nada, investigué, leí, analicé y encontré la manipulación de la noticia y la evidentísima mentira que se expresaba en ella, solo con fines de desprestigio. Recuerdo que mi amigo me escribió en privado y me dijo: “¡Oh!, no sabía, qué bueno que me dijiste. Ya preferí entonces mejor borrar mi publicación”. Claro, yo había puesto mi opinión corrigiéndolo públicamente y si la dejaba, quedaría como tonto. A nadie nos gusta sentirnos tontos y mucho menos que quede públicamente demostrado. ¡Criterio! Sé que, en este punto, mucho se puede debatir, precisamente porque se trata de un ego colectivo. En mi libro, El verdadero éxito en la vida más allá del ego, expliqué desde hace muchos años cómo, si algo le caracteriza al ego, es una pasión por ganar y demostrar que ganó. Esa es la esencia del ego. El ego colectivo de grupos sociales hace gala en época de elecciones. Imagínate la combinación: ego colectivo más ignorancia abrumadora gestante de total falta de criterio, más redes sociales. Pues ahí radica esta tragedia social. Desde muy afuera, como me gusta observar las cosas, me resulta tan delicado el que tantas “voces” (de esas de las que habla Humberto Eco) publiquen que México podría caer en una tragedia social como la de Venezuela, que si eso sucede, dudo mucho que sea por el candidato que llegó al poder, sino más bien por tanto ver y publicar ese tipo de advertencias. Una vez más… la fuerza del pensamiento. A lo que ves le das vida. Y aquí viene a mi mente, imponente, uno de los conceptos más bellos y trascendentes que he aprendido en mi vida, una ley inexorable, para sintetizar lo que publiqué en mi libro, La fuerza del pensamiento:

«Habiendo visto y sentido el fin,
tú has dispuesto los medios para la ejecución del fin».
–Thomas Troward.

Éste celebre autor inglés, influenciado por el movimiento del Nuevo Pensamiento y el cristianismo, atinó a expresar una ley universal. ¡Ley! Inexorable. Necesito que entre hasta lo más profundo de tu ser la trascendencia de su implicación. Ve y lee de nuevo y despacio: “Habiendo visto y sentido el fin, tú has dispuesto los medios para la ejecución del fin”. Lo que yo digo en Nueva Conciencia: a todo aquello que veas le das vida. Troward lo expresa con maestría: “Habiendo visto y sentido el fin…”, es decir, por citar un gran ejemplo, todo eso que ves en tus redes sociales, tantas veces, que llegas a sentir la preocupación o angustia, ahí has visto y sentido el fin, anticipadamente, imaginando, del tal manera, hasta con videos, su música trágica de fondo, la voz alarmante, los textos amenazantes, que ahí “…tú has dispuesto los medios para la ejecución del fin”. Sí querido lector, querida lectora, mucho de lo que suceda en este país, energéticamente hablando, por ley universal inexorable, más sucederá por lo que vieron y sintieron como expectativa muchos, que por la llegada al poder de un candidato u otro. Si me preguntaras qué fue primero, el huevo o la gallina, yo te diría: el pensamiento.

Ten cuidado con lo que ves en tus redes sociales y compartes. Desarrolla criterio y aplícalo. Sé más responsable del poder que tienes en generar o compartir algo. Recuerda uno de mis principios esenciales en mi filosofía Nueva Conciencia: cuando comunicas una tragedia, ahí mismo tú te conviertes en parte de esta. Puede darse el caso, respetuosa y naturalmente, de que no tengas criterio, pero ¿sabes?, yo creo que en muchos casos no se trata de que no tengas criterio, sino más bien en que no te das el tiempo de aplicarlo. Vivimos una época donde vamos muy de prisa, y más en redes sociales. Desarrolla criterio, y si lo tienes, date el tiempo para aplicarlo. Date tiempo. Este breve y famoso cuento puede aportar a tu criterio:

Las tres rejas de Sócrates.
Cuentan que un joven discípulo de Sócrates llegó un día a la casa del filósofo y le dijo:
– Escucha, maestro. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…
– ¡Espera! –interrumpió Sócrates- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
– ¿Las tres rejas?
– Sí. La primera es la Verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente verdadero?
– No. Lo oí comentar a unos vecinos.
– Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la Bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien?
– No, en realidad, no. Al contrario…
– ¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
– A decir verdad, no.
– Entonces –dijo el sabio Sócrates sonriendo- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Un último ejemplo en mi catártica columna de hoy: hace unos días vi que un amigo, a quien considero con criterio, compartió en su Facebook un video de un… no sé cómo decirlo… un…, comunicador, por dejarlo ahí. El comunicador afirmaba: “Para tener éxito queridos emprendedores, para ganar dinero, olvídate de lo que algunos “motivadores” (aquí lo expresaba con tono de burla) te recomiendan que hagas, de que hagas lo que amas, u otros que dicen que analices para qué eres bueno y eso hagas… ¡no! Nada de esto te servirá. La clave es (y aquí lo expresaba en tono como si fuera sabio y como si nadie más que él lo supiera): dale al mercado lo que el mercado quiere”. Luego se contradecía expresando al inicio de su video que el éxito está en la intersección de esos tres aspectos, pero al final del mismo video diciendo que al mercado “le vale madre” lo que ames o para lo que seas bueno. Me dio gusto que cuando vi ese video, se trataba de alguien a quien yo, hace muchos meses, lo eliminé, lo borré. Lo seguía hace algún tiempo, pero conforme lo escuchaba y, bajo mi criterio, lo percibí inadecuado. Y ahora que se apareció su video en el Facebook de un amigo, lo confirmé. Lo que propone este tipo en ese video podría llamarse: “Sé una prostituta del mercado y triunfarás”. Si el mercado quiere senos, dale senos, si el mercado quiere hacer el amor a las 10:00 PM, a esa hora sal y ábrete de… brazos, si el mercado quiere droga, consíguela y véndela. No señor, no, no estoy de acuerdo en obedecer así al mercado como fuente de riqueza y éxito sin más, eso sería ser una prostituta del mercado y no tener misión existencial ni un marco de ética y ecología que circunscriba mi servicio al mundo, sino ser un “emprendedor” a conveniencia (para que se oiga mejor), haz lo que sea, con tal de darle gusto al mercado, incluso si fuera en contra de ti mismo, todo justificado por ser emprendedor y ganar dinero. ¡No estoy de acuerdo! Repito, me alegré de haber eliminado de mi Facebook a tal sujeto. Pero qué delicado fue ver que, alguien que yo considero con criterio, lo compartiera. Si yo siguiera la recomendación del aquel sujeto, vería que el mercado en México quiere muchas cosas… que yo no hago, que yo no amo y para que lo que no soy bueno. Qué triste sería mi historia. Hasta vería con el rigor de la evidencia que el mercado mexicano quiere muchas cosas menos leer… así entonces yo no hubiera publicado nunca los 14 libros que llevo escritos hasta el momento. No, yo preferí confiar en dedicarme a hacer lo que amo. Y mira, sí hay mercado, mira cómo tu has alcanzado a leer esta columna incluso hasta aquí. Sí, hay gente que lee, gratis y pagando por ello. Dios deposita talentos en ti, luego de haber creado un mercado al que le urgen recibirlos. El plan de Dios es perfecto. Te repito mi filosofía de vida, una filosofía que creé y llamé Nueva Conciencia desde diciembre de 1992: Para triunfar en la vida, –y a mis pruebas me remito– a mí me basta con descubrir qué es eso que amo hacer, de tal manera, entendiéndolo como un regalo de Dios para obedecerlo con enorme placer, que se abrirá un mercado para mí talento de manera natural, consecuente y abundante. Dios no puso talentos en nosotros si no antes creó un mercado urgido de ellos. Por eso publiqué en mi página pública de Facebook (@Dr.AlejandroAriza) hace unos días algo en lo que creo: “Soy una persona muy importante para Dios, porque soy Su empresa viviente”. Si haces lo que amas, te aseguro que hay gran mercado para ello. Hay mercado para todo.

Tu criterio y el Internet, podría ser tema de todo un libro, pero hoy no pude contener mi placer por escribirte. ¿Sabes? Yo mismo soy otra “mera opción” de publicaciones en Internet. ¡No me creas en nada de lo que digo! Nunca. Mejor te sugiero que sencillamente me leas, me veas o me escuches (y si quieres), y filtres por tu criterio si mis propuestas de Nueva Conciencia aportan valor a tu vida o no. Tú eres el del poder sobre ti. Tú eres quien decide si mis reflexiones te aportan valor o no, tú eres quien decide si mi análisis te ayuda para forjar tu criterio o no, tú eres quien decide si me eliminas de tus redes sociales o compartes lo que publico. Tú tienes ese gran poder, para conmigo y para con todos y para con todo. Yo solo iba pasando por aquí publicando lo que amo hacer en mi vida: dar conferencias y escribir como experto y autor en desarrollo humano y superación personal, comunicar ideas que te sirvan de autoayuda, invitar a la reflexión. Si algo he aprendido en mi vida, amorosa y pacíficamente, es que jamás intento convencer a nadie de nada, sino simplemente informo, comparto mis ideas, y hasta ahí llego. Intentar convencerte de algo sería colonizarte, y eso jamás está en mi intención. Sugiero que hagas lo propio. No intentes convencer a nadie, de nada, nunca. Intentar ocupar un territorio ajeno (la mente de otro) para explotarlo o dominarlo es deletéreo para todos los involucrados al final de la historia. Forja tu criterio, aplica tu criterio, filtra por tu criterio y comunica responsablemente al permitir que tus ideas las vean otros, porque en ese acto le dan vida, y ahí mismo, puedes hacer que viva un monstruo o una divinidad. Tú y yo y todos los que veamos eso, seremos aplastados por ese monstruo o bendecidos con esa divinidad.

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

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Tu verdadero reto para mejorar en el Año Nuevo: HACER.

Permíteme confrontarte con una tremenda verdad: todos los buenos deseos que la gente te profiere para el Año Nuevo y que, alrededor de estos días, son prácticamente como un saludo forzoso, ¿realmente generan esa mejora deseada? Para saber la respuesta, observa cómo te fue este año y recuerda los mismos buenos deseos que escuchaste en enero pasado. Porque esto es cíclico y se repite año tras año. Los buenos deseos de Año Nuevo ya son como una cantaleta. Es imperativo que seas brutalmente honesto en tus respuestas. Veamos algunos ejemplos:

–“Ay, pues ya sabes todo lo que se te desea, heee, feliz año y que tengas mucha salud, dinero y amor… pero sobre todo salud, que con eso ya vamos de gane, ¿verdad?”, seguido de sonrisita medio falsa y abrazo.

A ver, analicemos este clásico. Este año que está terminando… ¿realmente tuviste salud y con eso ya estuviste de gane? Necesitas ser sincero en tu respuesta, al fin la tienes a flor de piel en este año que termina, lo puedes ver con todo el rigor de la evidencia. ¿Qué tal tu salud este año? ¿Y, por cierto, ya notaste que muchas veces para tu “salud” en este año necesitaste dinero? Entonces no habría que poner al dinero en segundo o tercer lugar, quizá en el primero, dado que lo necesitaste imperiosamente para comprar comida de mucho mejor calidad y menos contenido de azúcar, para pagar la consulta al médico, comprar las medicinas o hasta para haber pasado por el hospital. ¿Viviste el amor este año? ¿De verdad? ¿Amor, amor del bueno? Si fue así, quizá implicó una cena o un buen regalo o un inolvidable viaje… ¡Ah…dinero otra vez! Por eso no hay que desdeñar el dinero. La gente parece que le da sarna poner al dinero en primer lugar, es malo, Dios le puede castigar, se ve mal socialmente, pareces codicioso, en fin… no le das importancia, aunque los demás te lo desearon desde enero del año que ahora está terminando. Y lo necesitaste hasta para el amor y la salud. Sé honesto. Este año que termina, ¿mejoró tu vida en dinero, salud y amor? Y si fue así, ¿sucedió sólo porque te lo desearon muchas personas cuando empezó el año hace 12 meses? ¿No más porque te lo desearon y ya?

–“Feliz año… que todos tus deseos se hagan realidad”.

¿Realmente viviste feliz este año que termina tan sólo porque alguien te lo deseó? ¿De verdad tuviste tal claridad de deseos así como para cada una de las 12 uvas mientras las 12 campanadas del Año Nuevo? Vamos… ¿tuviste deseos o fue otro año de mera inercia viviendo exactamente igual que los anteriores? Sé honesto. ¿De verdad fuiste feliz sólo porque te lo desearan? ¡No! Bueno, quizá si fuiste feliz, pero lo que quiero que veas es que, si lo fuiste, no fue tan sólo porque alguien te lo deseara así no más en un saludo de la última semana de diciembre y los primeros días de enero o porque lo hubieras incluído en una uva. ¡No! Si fuiste feliz fue porque HICISTE algo que te generó felicidad.
Y no, no quiero que empieces a decir: “Bueno, hubo de todo, tuve momentos felices y otros no tanto, como todos”. No, no, no. No se trata de que hagas un balance. Hay algo más sencillo para comprobar si el año que termina gestó felicidad, dinero, amor, salud: cómo te siente hoy, precisamente cuando lees esta columna, ahora que está terminando el año. Tienes que ser brutalmente honesto contigo. Cómo están tus finanzas hoy, tu vida de relación, tu peso, tu salud, tu felicidad. Sé sincero.

–“Qué tengas un gran año y que ganes muchísimo dinero…”.

Qué tal este año que termina donde ya puedes ver lo que sucedió luego de ese deseo que te profirieron hace un año. ¿Funcionó que te lo desearan para que como por arte de magia desaparecieran tus deudas y empezaras acumular riqueza ahorrando e invirtiendo? ¿Realmente tienes más dinero que el año pasado gracias a ese deseo que se te profirió varias veces y por varias personas y que, además, lo viste una y otra vez en tu Facebook lleno de imágenes de abundancia para tu año y para que ahora sí te conectaras con la abundancia, y que de hecho tú, a propósito, disfrutaste de ver esa imagen una y otra vez? ¿Qué pasó? Ahora que estamos a final del año, tienes la evidencia de ver si funcionó o no. ¿Qué tal tus tarjetas de crédito? Su saldo está en ceros o sigues pague y page y… los buenos deseos que te profirieron desde el año pasado no funcionaron.
Quizá ya te estés empezando a dar cuenta de a dónde te quiero llevar: si quieres mejorar en el Año Nuevo, necesitas HACER algo nuevo tú sólo, tú sola, y de las más inteligentes maneras de hacerlo es planeándolo. Alrededor de estas fechas es ideal, emocionalmente hablando, el momento para planear qué hacer y mejorar haciéndolo.
Perdón si sueno a aguafiestas (así suele sonar alguien que te confronta con la verdad y destruye tu infantil ilusión que hay alrededor de estos días de fiesta) pero te lo tenía que decir: los buenos deseos y la intención no bastan para generar una real mejora en tu vida. Necesitas tú sólo, tú sola, planear qué hacer y hacerlo. La planeación es una bendición donde usarás el exquisito privilegio humano de la imaginación, esa capacidad de ver anticipadamente, y de lo que veas así, te surgirá la emoción necesaria para moverte y atreverte, con entusiasmo, a hacer lo que tengas que hacer para vivir el resultado que se asomó gracias a tu imaginación, tu planeación. ¡Esta experiencia es divina, repito, privilegio de ser humano!
Deja de sentir bonito con cada saludo de buenos deseos de Año Nuevo que escuches alrededor de estos días. ¡Ya viste su resultado este año! Claro, sé amable y escúchalos, quizá hasta créelos, pero descubre que no sucederá nada nuevo y bueno si no haces lo necesario para que así suceda. No es cuestión de que te lo deseen, es cuestión de que tú lo desees y de tal manera que te atrevas a hacer algo diferente en tu vida y de verdad lo hagas. Lo único que cambiará tu vida es un cambio en tus hábitos. Los hábitos son actos inconscientes y así, lo primero que necesitarás es descubrir cuáles tienes para encontrar los malos y desterrarlos. ¿Cómo? Sustituyéndolos por nuevos hábitos buenos al adquirir el nuevo conocimiento de ellos.
Una de las mayores transformaciones en mi vida fue atreverme a hacer lo que ya hasta publiqué detalladamente en mi más reciente libro, Inteligencia para el dinero, editorial Nueva Conciencia. ¿Quieres tener más dinero el Año Nuevo con todas las bendiciones que esto atrae? ¿Quieres mejorar tus finanzas de verdad y para siempre? ¿Quieres dejar de tener deudas y vivir la sublime experiencia de no deber nada a nadie? Tienes que leer con urgencia ese libro y seguir los ocho pasos que te muestro ahí. Ahí descubrirás la trascendencia de que tú sólo, tú sola, anheles mejorar. Luego, descubrirás el enorme poder de llevar un registro de tus gastos para, por primera vez, ver con tus propios ojos a dónde “se te va” el dinero y descubras tus hábitos de gastos. ¡Este descubrimiento es enorme! Ahí se descubren los errores hechos hábitos y se corrigen, y entonces, ahí luego creas un presupuesto. Ahí tú decides a dónde irá tu dinero, y ya no se te va. Cuando logras este cambio, la vida te cambia porque tú la cambiaste. Y lógicamente hay mucho más que comentar al respecto, pero para eso tienes el libro entero. ¡Urge que lo leas, rápido y completo para aplicarlo cuanto antes! Aquí… ¡Cuanto antes mejor! Mucha gente me ha preguntado dónde conseguirlo. Sólo y exclusivamente está de venta por mi tienda en Internet haciendo clic aquí. Pronto también lo encontrarás en su versión digital en Amazon, en su versión para “kindle”.
La gente se desespera por no ver resultados rápidos, pero todo lo hace lento o lo deja a medias. ¿Entonces? ¿Quién es el origen de la velocidad de los resultados? Quien los desea. ¡Tú! Confróntate con esto. Muchas veces tu desesperación eres tú mismo.
La enorme enseñanza que me dejó crear uno de mis libros más prácticos, quizá el más, Inteligencia para el dinero, es que sus fundamentos los puedo aplicar a otras áreas de mi vida: investigar mis hábitos y corregir. Otro ejemplo, que es un clásico en los propósitos de Año Nuevo: bajar de peso. No es lo mismo desearlo y ahí cuando se pueda ir bajando, a tomar un registro, planear un “presupuesto de peso” y seguir los pasos necesarios comprobando que se van cumpliendo las metas. Yo esto lo acabo de hacer hace un rato y fue enorme mi alegría y emoción. ¡Tengo un plan a un año para bajar de peso! Sé exactamente a dónde debo llegar y sé exactamente cuánto deberé pesar al final de cada mes de los siguientes 12 meses del Año Nuevo. Ya lo sé desde ahora. ¡Es tan poderoso! Te daré la “receta”: pésate ahora mismo. ¡Necesitas ver números fríos, reales! Lo que no se mide, no se puede mejorar. Ahora, por tu talla y complexión, investiga cuál sería tu peso ideal (para ello hoy en día ya hay una enorme cantidad de páginas de internet que te ayudan a ello o apps). Ahí sabrás exactamente cuántos kilos tienes de más. Esa cantidad divídela entre 12, y sabrás lo que debes bajar cada mes. Luego, a esa cantidad mensual, divídela entre cuatro y sabrás cuánto peso deberás perder por semana durante todo el Año Nuevo. Lo más posible es que te sorprenda lo poquito que necesitas bajar cada semana, algo sumamente fácil de lograr, si lo planeas de esta manera, si llevas un registro, si “presupuestas tus ingresos de comida a tu cuerpo”, lo lograrás con emoción. ¡Ves el poder de la planeación! ¿¡Te imaginas en tu peso ideal en diciembre del año entrante?! ¿Qué tal te quedará la ropa para esas siguientes fiestas y cómo te verás? Ayúdate sintiendo cómo te queda tu ropa hoy y analiza si te gusta esa sensación. Te aseguro que sentirás la emoción necesaria para empezar una alimentación consciente que mejore tu salud desde este momento y sin sufrirla, gozándote el hacedor de ti mismo. ¿Sientes emoción? Haz este plan y me platicas. Libros que te ayuden para saber cómo mejorar en tu peso, también los encuentras en nuestra librería en línea, haciendo clic aquí.
Descubrirás que el verdadero reto para el Año Nuevo es HACER cosas nuevas, dejando de hacer lo que te dañó o no funcionó. No hay otra manera de mejorar. No hay. –Vuelve a leer las dos frases anteriores–. Olvídate de tomar el curso que te conecte con la abundancia y te ayude a descubrir tu grandeza interior (esos cursos abundan alrededor de estas épocas), olvídate de los cuarzos, de poner el borreguito detrás de la puerta, del gatito japonés moviendo su patita frente a la entrada de tu negocio, del chupamirto aplastado, de la pata de conejo, del ojo de venado, de la estampita milagrosa, etc. Nada de eso sirve si no haces lo necesario cambiando tus hábitos de vida. Lo único que mejorará tu vida es hacer de manera diferente las cosas y para ello necesitas adquirir conocimiento específico de cómo hacerlas. En el caso específico del dinero, ese conocimiento está en mi libro Inteligencia para el dinero. Por eso urge que lo leas. Sólo el conocimiento real del área específica a mejorar es lo que hará que hagas las cosas diferentes, nuevas para ti, adquiriendo el conocimiento de un experto, de alguien que ya lo vivió y vive parado en la evidencia de la mejora, descubres la respuesta al “cómo hacerlo”. No hay otra manera de mejorar. Tienes que hacer mejor las cosas. Y hacerlas ya. ¿Cómo? Lee el libro. Lee del tema que te interese mejorar. Yo en esta columna ya hasta te dije un cómo para planear bajar de peso con emoción por planear inteligentemente. Ahora necesitas leer de expertos que te ayuden a alimentarte mejor. Tú ya tienes el plan.
Tienes que hacer cosas nuevas con mayor inteligencia. Los buenos deseos no bastan. Por eso, yo desde hace años, jamás le digo a la gente: “Feliz año, que todos tus deseos se hagan realidad” …, como si los deseos tuvieran voluntad propia. Yo mejor te digo con una Nueva Conciencia:

¡Feliz Año Nuevo… que todos tus deseos tú los hagas realidad!

¡Eso sí! Esa posibilidad sí es la que existe. Ello implicará lo que inicia todo: el poder de tu deseo. ¿Tienes deseos… realmente? Desde ahí es una gran confrontación ya. Luego, si los tienes, ¿sabes cómo llevarlos a cabo? Si no, urge usar estos días para buscar los libros que te enseñen cómo. Y luego, gracias a tu planeación, a tomar tu calendario y ver todo tu año, ese nuevo que tienes enfrente, repartir las acciones a realizar mes tras mes, esas que requerirás hacer tú sólo, tú sola, para ver un nuevo ser en diciembre del año entrante. ¡Qué gran año va a ser así!, perdón, corrijo: ¡Qué gran año vas a hacer así!

¿Quieres un Año Nuevo de verdad nuevo? Tienes que atreverte a hacer cosas nuevas, hacer lo que nunca has hecho los años anteriores, creando nuevos hábitos buenos, en forma totalmente independiente a los buenos deseos que te profiera la gente. Es una decisión personal que debes de tomar ya. La vida está corriendo muy rápido para que tú no corras a disfrutarla por igual. Espero que estas líneas te ayuden, al fin, a vivir la vida que tú deseas haciendo lo que tengas que hacer para cristalizarla en realidad.

Emoción por existir.

–Alejandro Ariza.

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¿Estás preparado?

Estos son de los temas de los que casi a nadie les gusta tocar, pero que a todos nos puede pasar, una emergencia. Ahora que hemos pasado por terremotos, huracanes, tragedias, pérdidas, por supuesto que también afloró la ayuda mutua, la solidaridad. Todo eso ya está comentado. Mil posts, fotografías, comentarios, etc. Sin embargo, ¡tenemos que confrontarnos con una gran lección! Todos somos presa fácil de alguna emergencia, y si ya lo sabemos, entonces es menester prepararse para ella. De entrada te digo: si crees que tener una tarjeta de crédito, incluso en ceros, es medida para cualquier emergencia, ¡no sabes nada de cómo salir de una emergencia! ¡Las tarjetas de crédito jamás son para emergencias! Si así lo hicieras en una emergencia, lo único que harás es aumentar otra tragedia a la emergencia, el endeudamiento. Es como intentar mitigar un dolor agudo mediante un dolor crónico. No, no, no. Con humildad, tienes que aprender la manera inteligente para prepararte para una emergencia.

Un mero ejemplo: la gente que perdió bienes materiales, además de la nostalgia por los anclajes emocionales hacia ciertas cosas, la mayor tragedia –y de la que casi nadie habla– es no tener cómo adquirir otros como solución inmediata. Es cuando, fríamente, piensas cuál es la mayor tragedia, que alguien perdiera su casa o que al perderla no tuviera el dinero para poderse ir a vivir a otra al día siguiente. La diferencia: ahorrar para una emergencia. Crear un fondo de ahorro. Es la única solución para este tipo de circunstancias. Y no, no necesitas un terremoto o un huracán para entenderlo, basta comprender, comparativamente, algunas circunstancias de mayor posibilidad, como la de que seas despedido de tu trabajo, o tú renuncies, o te enfermes. ¿Qué harías si, por alguna razón, la que sea, no puedes trabajar y así, no pudieras ganar dinero? ¡Eso es lo grabe de la gente que tiene un ingreso lineal y además no ahorra! De verdad, por amor a ti mismo, necesitas ahorrar para emergencias y buscar una fuente de ingresos adicionales que, idealmente, sea residual. Investiga en Internet la diferencia entre ingresos lineales y residuales. Googlea.

Al estar leyendo esto aquí, tienes un nuevo problema. Ya no puedes decir que no sabías. Todo está en los dos párrafos anteriores, y ya los leíste. A partir de este momento, si no buscas una fuente de ingresos adicionales, idealmente en forma de ingreso residual, y, sobre todo, si no ahorras, ya no puedes argumentar en defensa propia que “no sabías”, ya no puedes defenderte escudándote tras la ignorancia. Ahora que ya sabes, si no actúas, eres un cínico. Quien sabe lo que debe hacer y aún así no lo hace, está mucho peor que cuando no sabía. Por ello es que te invito a que aprendas, a detalle, cómo prepararte económicamente para una emergencia con Inteligencia para el dinero, mi más reciente libro que puedes adquirir cuanto antes, exclusivamente por Internet haciendo clic aquí: Inteligencia para el dinero.

Si estás leyendo esto, muy posiblemente estés en calma… ¡el mejor momento para preparate para una emergencia! La gente actua por angustia y desesperación o por calma y responsable inspiración. La segunda es infinitamente más inteligente que la primera. Por eso hasta hoy escribí esta columna, para esperar encontrarte así, en calma, con la posibilidad de inspirarte a resolver una emergencia en paz.

La principal razón por la cual la gente no ahorra suele ser “porque no le alcanza el dinero” para ello; desde que recibe su quincena, ya debe ese dinero y tiene que pagar algo de su deuda, aunado a los compromisos económicos del día a día. Se entiende perfectamente… ¡pero hay que hacer algo para solucionar eso! Que algo se entienda no quiere decir que esté bien o que deba seguir así. Crear un fondo para emergencias es una emergencia en sí misma en una versión pacífica (esta paradoja existe y aplica aquí). ¡Urge que hoy mismo des los pasos para crearlo! Créeme, esto no es una columna más de mi colección de superación personal y autoayuda, propia de Nueva Conciencia, es una columna de emergencia de la vida.

El origen de toda depresión es una pérdida. Perder a un ser querido, perder el trabajo, perder la salud, perder dinero, perder algo valioso para ti. Todos hemos pasado por pérdidas y sabes a qué me refiero. No podemos evitar las naturales pérdidas que se suceden en la vida, pero sí podemos hacer algo anticipadamente para que no duelan tanto. Cuando sabes esto, ya no es un imprevisto, es perfectamente previsto. Mediante la lógica y la imaginación debes alcanzar a ver perfectamente la franca posibilidad de una pérdida en tu vida. Así, si deseas mejorar como persona, si deseas crecer como ser humano, debes hacer uso de una facultad exclusiva, privilegio de ser humano: la responsabilidad antecedente. El humano puede responsabilisarse de algo incluso antes de que suceda. Es aplicación de su inteligencia. Sé perfecto que estas líneas quizá las sientas llenas de lógica y aún así no estés preparado para un infortunio, entonces tienes que hacer un alto y ponerte a pensar muy en serio en tu vida y en la de tus seres queridos. Responsabilizarte anticipadamente es un grandioso acto de amor. La angustia y la ansiedad suceden por no prepararse. ¿Te acuerdas cuando llegabas a un examen y, honestametne, no estudiaste nada? ¿Qué sentías? Sucede algo parecido aquí. ¿Recuerdas cuando estudiaste como nunca, dominaste la materia, y llegas al examen? ¿Qué sentías? Seguridad, paz, fuerza. Esas tres son las consecuencias de prepararte para una emergencia.

Nunca olvidaré uno de los momentos que más me han dolido en mi vida, cuando murió mi papá. En esos minutos tan intensamente dolorosos posteriores a su muerte, cuando junto con mi mamá, sacó los papeles que dejó mi papá, pensando anticipadamente en su propia muerte, me fui de espaldas cuando él ya había pagado absolutamente todo lo relacionado con su funeral, un pago que incluía todo, absolutamente todo para el momento de su muerte y así no dejar gasto económico para nadie de su famillia. Cuando vi la fecha de ese documento, ya con los bordes amarillentos, él pagó por todo su funeral 47 años antes de su muerte. ¡Mi papá planeó y pagó todo lo relacionado a su muerte 47 años antes de que sucediera! Mi papá seguía dándome grandes lecciones hasta en esos momentos.

Si crees que no puedes prepararte para una emergencia, déjame garantizarte que estás en un error. Sea cual sea tu circunstancia, puedes –y debes– prepararte para una emergencia. Te repito, es perfectamente entendible que, por tu falta de inteligencia para el dinero: por estar –y mantenerte– endeudado, por creer que ganas muy poco dinero, por lo que sea, pareciera que no puedes prepararte, pero, insisto, sí puedes. Por ejemplo, empezar a salir de deudas ¡ya es un paso hacia esta preparación de la que te hablo! Pagar deudas y al mismo tiempo empezar a ahorrar para un fondo para emergencias… ¡sí se puede! Porque, al principio, no necesitas grandes cantidades de dinero. ¿Sabes lo que necesitas? Empezar. Sólo basta con empezar a ahorrar creando un fondo para emergencias, para que inicie una bendita bola de nieve con el paso del tiempo. Si tienes 200 pesos, ¡con ello empieza! Pero empieza. Podrás seguir pagando deudas, podrás seguir con los compromisos económicos de tu vida cotidiana, y aún así podrás ahorrar para emergencias 200 pesos al mes o a la quincena. Tienes que abrir una cuenta de ahorros, independiente a tu cuenta de nómina o tu cuenta corriente. Tienes que tener tu dinero separado por objetivos. ¡Hay tanto que debes saber para disfrutar esta Nueva Conciencia financiera! Por eso escribí Inteligencia para el dinero. Lo escribí como uno de los más grandes actos de amor por mis lectores. Hasta que lo leas y lo vivas, entenderás a cabalidad la oración anterior, imposible antes.

Y te respito, muchas veces el mayor dolor de una tragedia no radica en la trágica pérdida, sino en tu incapacidad posterior para sustituirla. (Sé perfecto que hay cosas insustituíbles, de esas lógicamente no hablo aquí…, hablo de las muchas que sí son sustituíbles). Hace unos días platicaba con un amigo multimillonario y le pregunté: “¿Tú qué hubieras hecho si hubieras perdido tu casa?”, a lo que me respondió sin chistar: “Al día siguiente ya tendría otra y ahí estaría a salvo mi familia con todo lo que se necesite”. Se trata de un tipo que ha trabajado intensamente durante años, ha creado varias fuentes de ingresos y ha ahorrado demasiado. ¿Cómo? Viendo un estilo de vida por debajo de lo que gana. Así, siempre tuvo para ahorrar, y mucho. Cuando comprendes este secreto que te estoy revelando, comprenderás que lo más difícl para ahorrar no es nada que tenga que ver con el dinero, sino con algo realmente difícil para miles: un cambio de actitud, la adquisición de nuevos hábitos, la responsabilidad antecedente, la madurez de autolimitarte . Toda una Nueva Conciencia. La mayor parte de la gente, sin inteligencia para el dinero, cuando gana un poco más de dinero, ¡gasta más!, se da lujos de un estilo de vida superior al que realmente tiene, y así, el dinero jamás alcanza. Necesitas limitarte. Los límites son generadores y manifestacion de madurez. Allá afuera hay miles de personas inmaduras, y se nota en su economía también.

La invitación, literal: una nueva conciencia. Si quieres mucha más información para mejorar tu conciencia financiera, para incrementar tu inteligencia para el dinero, para poder crear un fondo para emergencias, para vivir con mayor seguridad, paz y fuerza, lee y estudia: Inteligencia para el dinero. Te lo digo de corazón.

¿Quieres conocer alguna manera para generar ingresos adicionales? ¿Quieres mi ayuda para crear un residual y pudiéndolo hacer en algún tiempo libre? Escríbeme haciendo clic aquí. Juntos quizá podamos hacer algo. Prevenir siempre será mejor que lamentar.

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

Después de la Iluminación.

Me encanta el cuento en donde un Maestro Zen, cuando alcanzó la Iluminación expresó:

– ¡Oh! Maravilloso prodigio: puedo ir al pozo, sacar agua, cortar un poco de madera y regresar.

Uno de sus dicípulos le preguntó:

– Maestro, ¿qué hacía antes de lograr la Iluminación?

A lo que el Maestro respondió:

– Ir al pozo, sacar agua, cortar un poco de madera y regresar.

Así es. Cuando se logra la Iluminación, afuera no cambia absolutamente nada. Cambia la manera en que vemos y entendemos las cosas. Sucede un indescriptible y maravilloso asombro por todo. Así es, esas ocasiones donde sientes ver a Dios en todas partes, incluso donde menos te esperabas.

No necesitas ser un Maestro Zen viviendo en el oriente del planeta para tener momentos de Iluminación, necesitas un deseo tal de vivir la experiencia, que logres aquietar tu mente y adentrarte en la observación minuciosa del milagro cotidiano, necesitas entender, a tal grado, que la consecuencia es un indescriptible asombro. Ese asombro es algo que sucede. Tú no haces nada más que detenerte a observar realmente. Mi sugerencia: ¡no te pierdas esta maravillosa experiencia!

No sé tú pero, yo, no termino de admirarme de que nos podamos comunicar por este medio. Estoy escribiendo en mi computadora y aunque el diseño del programa me hace ver en la pantalla una aparente hoja blaca sobre la que escribo, sé que el talento de miles de personas se sucedió para que tan solo por “bits y bites”, por minúsculas partículas de luz en mi pantalla, por “unos y ceros”, es que lo que pienso parece plasmarse en una aparente hoja, misma que ahora tú estás leyendo. ¡Y si te contara lo que sucede bioquímicamente dentro de mi cerebro mientras plasmo estas ideas! ¡Y si te contara lo que sucede en el tuyo mientras las lees! Simplemente estaríamos cerca del colapso por la magnitud del asombro. ¡No pierdas esta capacidad que tienes por el simple hecho de ser humano! Sólo que esta capacidad es opcional. Ahí radica tu desafío para vivir Iluminado o no.

La capacidad de asombro puede llegar a ser de tal magnitud que te arrebate la capacidad para expresarlo. Por ello, muchos Maestros ya no dicen nada. Simplemente viven envueltos en gozo, un gozo que nadie ve, sólo ellos sienten. Un gozo que bien puedes tener tú… sin tan solo vivieras con menos prisa y mayor concentración en lo que eres, haces y sucede.

Me encanta esta otra reflexión de Anthony de Mello cuando en uno de sus cuentos dice:

“Guarda silencio y mira la danza [de la Creación]. Sencillamente mira: una estrella, una flor, una hoja marchita, un pájaro, una piedra… Cualquier fragmento de danza sirve. Mira. Escucha. Huele. Toca. Saborea y seguramente no tardarás en verle a Él, al Bailarín en persona.

El discípulo se quejaba constantemente contra su Maestro Zen:

«No haces más que ocultarme el secreto último del Zen». Y se resistía cada vez que su Maestro le decía que no, que no era así. Un día, el Maestro se llevó a su discípulo a pasear y por ahí escucharon el canto de un pájaro.

«¿Has escuchado el canto de ese pájaro?», le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.

«Bien; ahora ya sabes que no te he estado ocultando nada».

Si realmente has escuchado cantar a un pájaro, si realmente has visto un árbol…, deberías saber… más allá de las palabras y de los conceptos.

¿Qué dices? ¿Has oído cantar a docenas de pájaros y has visto centenares de árboles? Ya. Pero lo que has visto ¿era un árbol o su descripción? Cuando miras un árbol y ves el árbol, no has visto realmente un árbol. Cuando miras un árbol y ves un milagro, entonces, por fin, has visto un árbol. ¿Alguna vez tu corazón se ha llenado de muda admiración cuando has oído el canto de un pájaro?”.

Imagina, ejemplos con tan solo el canto de un pájaro. ¿Qué debería sucederte si ves a tu hijo, a tus padres? ¿Qué podrías sentir al observarte a ti mismo? ¿Hasta dónde podías experimentar si observaras bien… lo que sea? Por ello tanto se nos ha dicho que los niños entran al Reino de los Cielos… porque se admiran de todo. Por ello el Maestro de maestros dijo: «Háganse como niños…».

Vivimos tan de prisa, vivimos tan acostumbrados y damos ya tan por hecho lo que está sucediendo alrededor nuestro, que se nos pasa la puerta de entrada a un mundo pleno de milagros y en el cual, irónicamente, estamos inmersos. Puedes estar sin darte cuenta. Y luego te deprimes o te preocupas o te aburres. ¡Cómo no! El aburrido, el deprimido, el ansioso, es un distraído.

Ponte a pensar en lo que representa tu teléfono celular inteligente ahora en tus manos. Por primera vez en la historia de la humanidad, el hombre puede traer en su mano el mundo entero, sin límite de tiempo, hasta tocar el pasado, la historia más significativa de las cosas, permanentemente registrado, y pudiéndolo ver a través de una pequeña pantalla en su mano. Puedes disfrutar del presetne hablando en tiempo real con una persona cuyo cuerpo puede estar a millones de kilómetros de distancia. Puedes ver con tus propios ojos, en tiempo real, a esa persona en un video, en tu mano, cuando su cuerpo puede estar en otro país. Lo puedes ver y vibrar en un dispositivo de tan solo unos milímetros de grosor. Y te comento esto por ser uno de los aparatos con los que estamos más familiarizados, pero si observaras una hoja, si, por entender, observaras lo que está sucediendo en tiempo real a nivel de sus cloroblastos y su metabolismo celular, se te llenarían los ojos de lágrimas. Si obervaras con atención a un árbol, al entender, podrías admirarte de su constante movimiento, a grado tal, que el permanente crecimiento de sus raíces ha sido capaz de romper el pavimento y levantar aceras de asfalto. ¿Creías que no se mueve un árbol? Mira cómo ha sido capaz de levantar el piso.

Mientras escribo esta columna, se me han llenado varias veces mis ojos de lágrimas. Preparo mi atmósfera admirando todo. Me preparo un delicioso café. Subo a mi despacho, preparo mi difusor con aceites esenciales para disfrutar el aroma de mi recinto de escritura, pongo música de meditación Zen, y me siento a escribirte. Te siento tan cerca. Siento que tenía que escribirte esto en un tiempo perfecto para ti para que en cuanto lo leyeras te detuvieras un poco. Detente. Observa. Asómbrate. Ilumínate. Disfruta intensamente.

Podríamos hablar tanto al respecto, pero tan solo te quería compartir que si aprendes a guardar silencio y a observar con profunda atención, estas en los linderos de la Iluminación. Cuando se te llenen los ojos de lágrimas por el grado de admiracion y asombro que sientas, aún cuando los demás, incluso quien esté a tu lado, ni se inmuten, entenderás pacífica y gloriosamente que los momentos de Iluminación son un privilegio privado, es un cambio que sucede dentro de ti, un cambio que te permite alcanzar a ver lo que millones todavía ni siquiera suponen.

Amo a mis amigos, aquellos pocos que la vida me ha presentado con una indescriptible capacidad de asombro. Uno se enamora de alguien con capacidad de asombro. Uno se enamora de los Iluminados. Mis amigos, pocos, con esa capacidad, sabrán que me estoy refiriendo a ellos. Les mando un saludo desde esta atemporal y sublime dimensión que se sucede en la relación escritor-lector.

¡Disfruta tu Nueva Conciencia!

¡Emoción por Existir!

– Alejandro.

Dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo.

Llegó el momento en que me daré la oportunidad de desmitificar uno de los mitos que juzgo como uno de los más grandes que hay en materia de liderazgo, y es el siguiente: “…el que la gente hará lo que te vea hacer, que el ejemplo arrastra, que, para el líder, el ejemplo que dé es la manera de hacer que sus seguidores hagan”, y pues, a la luz de la evidencia, esto no es necesariamente así. Dar el ejemplo jamás es garantía de que el otro haga lo que le das así.

Desde hace muchos años, desde que empecé a estudiar la apasionante materia de liderazgo, escuché y cargué sobre mis hombros uno de los más grandes preceptos que se enseñan en dicha materia, la idea acerca de la poderosa influencia que genera el ejemplo que uno da a los demás, para llevarme la sorpresa de que incluso habiendo una insistente concientización de la trascendencia que tenía dar el ejemplo para que las demás personas hicieran lo que el líder desea que hagan, afirmo que no es garantía de que suceda así. Hoy llego al punto, luego de más de 30 años de ser líder, conociendo la materia como una moneda, perfectamente bien por ambos lados, ya que he sido influenciado por grandes líderes que elegí para aprender de ellos, como también tenido el privilegio de poder inspirar influenciando a otros, en que afirmo categórica y enfáticamente que dar el ejemplo no es garantía para lograr que el otro haga –¡nunca ha sido!–. Dar el ejemplo no es tan poderoso… como recibirlo. Si de efecto sucedido por el ejemplo se tratara, el mayor mérito se lo lleva el seguidor, mucho más que el líder. Repito, si el líder da el ejemplo, esto jamás será garantía de que el seguidor haga lo mismo, sin embargo, cuando el seguidor tiene un deseo ardiente y ferviente por aprender, entonces y sólo hasta entonces, es que el ejemplo de líder realmente funciona como fuente de motivación, como chispa para la acción. Por eso intitulé esta columna: dar el ejemplo no es tan poderoso como recibirlo. La fuerza inspiradora a la acción de un ejemplo radica en el deseo que otro tiene por actuar, no en el ejemplo mismo.

Podrá haber posturas a favor y en contra de este nuevo concepto que estoy compartiendo en materia de influencia, literalmente, una Nueva Conciencia del liderazgo. Podría analizar la rotunda evidencia de los distintos comportamientos que tienen dos hijos que recibieron el mismo ejemplo de sus padres. Podría analizar la objetiva realidad del cómo varias personas del equipo de un líder, jamás hacen lo que el líder les pone de ejemplo, y jamás lo harán. Podría platicar lo que durante tantas y tantas consultas que he dado escuché en más de una ocasión: padres quejarse dolidos por lo que juzgan como un aberrante comportamiento de su hijo y sufriendo incapaces de comprender el porqué, luego del ejemplo que le dieron, ven que hace su hijo, no se lo explican. El sufrimiento viene de haber creído que el ejemplo era garantía de imitación, esta idea es del ego del que da el ejemplo. ¡Hay tantas historias que demuestran lo que hoy afirmo en esta Nueva Conciencia del liderazgo! Pero para ahorrarnos horas y horas de análisis, me remitiré a un contundente ejemplo de la historia misma de humanidad, y siendo un ejemplo dramáticamente extremo: Judas, discípulo de Jesucristo, tuvo al mejor pastor, al mejor líder, al mejor maestro, al más sabio, al mejor amigo…, y sin embargo jamás hizo lo que su líder le enseñó conviviendo diario con él y siendo incluso parte importante de su vida misma, siendo discípulo. Y no tan solo no lo hizo, ¡sino que hizo todo lo contrario! Lo traicionó, lo vendió, le mintió, y hasta al final la vida se quitó. ¿¡Qué pasó ahí!? Lo que te estoy enseñando hoy, dar el ejemplo no es tan poderoso como nos lo han hecho creer. Su poder está más relacionado en el deseo de recibirlo que en darlo. Te lo quiero reiterar: el extraordinario poder transformador del ejemplo radica en el deseo de aprender por parte del seguidor, más que en la influencia e inspiración de ejemplo que pueda dar el líder. Cuántos no afirmarían que su vida se transformaría si tuvieran de ejemplo a Jesucristo, pero en carne y hueso y conviviendo diario con él. Así lo tuvo Judas y no, ni el ejemplo a esta máxima magnitud logró transformarlo. ¡Y mira de qué ejemplo estamos hablando! Doblega a tu ego, qué nos queda a ti y a mí. Si ya viste quién no pudo transformar mediante el ejemplo, qué andamos intentando tú y yo. El reto no es el liderazgo, el desafío no es que falte quién dé el ejemplo, el verdadero desfío radica en el carácter del seguidor, en su voluntad, en su actitud.

En esta nota, por lógica, quiero hablarle en forma distinta a ambos, líder y seguidor:

LÍDER:

Ya por Dios, vive tranquilo siendo tú y sin ansia de ser el mesías redentor mediante tu ejemplo. Si esperas que otro haga lo que tú haces porque le das el ejemplo, sólo estará acumulando frustración. Pronto te debilitará la decepción. Aprende y acepta: la gente no va a hacer lo que tú hagas. La gente va a hacer lo que se le pegue la gana, independientemente del ejemplo que les des; sólo a veces, y entiéndase muy ocasionalmente, lo que la gente haga coincidirá con lo que tú haces. Esa mera coincidencia, basada e iniciada en el deseo de ser así por parte del seguidor, surgida de su carácter, de su voluntad, de su actitud ante la vida, de su cosmovisión, es lo que le dará enorme poder de influencia a tu ejemplo. El mérito transformador no lo tienes tú, radica en el seguidor. Tú solo tienes el privilegio de inspirar exclusivamente a aquella alma que lo desea. El agradecido siempre deberás ser tú al poder así, ser convertido en maestro, pero no por lo que sabes ni por lo que enseñas con tu ejemplo, sino por el deseo de aprender que tu seguidor tiene, ese deseo, su deseo, es el que te transforma a ti como dichosa oportunidad para que entonces, y solo hasta entonces, tu ejemplo cobre gran sentido.

Querido líder: vive más en paz y sólo preocúpate por ser auténtico. Sé honesto y fiel a tus valores, a tus creencias. Eso es todo lo que te corresponde hacer (y de hecho lo único que realmente puedes hacer). No viniste a dar “el ejemplo”, viniste a ser quien estás destinado a ser, y eso será ejemplo a seguir pero solo para el que lo identifique así. El poder del ejemplo no está en darlo, sino en el deseo de recibirlo y eso, de alguna manera, no está en ti, está en el otro. Y de paso esté decirte, tú tienes una labor tremendamente encomiable: simplemente ser tú de manera auténtica, de dar a conocer tus atrevimientos. Mis respetos si lo logras. A todos se nos da incluso la vida entera para tal fin, alcanzar un momento así, y muchas veces la vida entera no nos alcanza. Sé íntegro, acomoda todas las piezas de tu ser en una sola línea, ármate como estás destinado a ser. El resultado de eso mi amigo, es el mejor ejemplo que podrás dar en toda tu vida. No se trata de quedar bien, se trata de que seas quien eres, independientemente de cualquier otra cosa. Así, como seas, ¡te aseguro que serás grandioso ejemplo… para quien esté destinado y deseoso de seguirlo!

La gente no te seguirá por tu ejemplo, la gente te seguirá porque ellos, antes incluso de conocerte, traían en su interior un deseo y aspiraciones parecidas a las tuyas. Destrona a tu ego con desdén y descubre que un auténtico seguidor, jamás te seguirá a ti, seguirá lo mismo que tú estás siguiendo también y por ello, tu ejemplo le servirá, pero recuerda, la transformación del otro no radica en que les des el ejemplo, radica en la dicha de tu autenticidad para que se convierta en ejemplo de inspiración para el que viene a buscar contigo lo que a ambos les confiere tanta emoción por existir. Ese encuentro es un amor que siempre ha existido entre discípulo y maestro. Alumnos tendrás muchos, y a ninguno le transformará gran cosa tu ejemplo. Discípulos… eso es otro mundo, y solo a esos pocos, poquísimos, tu ejemplo será como la luz del faro en sus vidas. Tú serás feliz por iluminar y el discípulo por así poder alcanzar a ver con mayor claridad. Disfruta de ser maestro, disfruta de ese amor que pocos entienden, que pocos tenemos la dicha de vivir.

Da el ejemplo, con el único objetivo de comunicar tus atrevimientos, de informar lo que buscas en la vida y la pasión con que lo haces. Y hasta ahí. Recuerda que tú jamás “tienes que” convencer a nadie. Líder, tu labor no es convencer, es comunicar lo que tanto te gusta y el cómo y cuánto te apasiona hacerlo, muéstrate, aparece en los medios que te sean posibles, eso es todo. Recuerda que intentar convencer a otro es un violento intento de colonizarlo y posiblemente así hasta de despersonalizarlo. Eso no hace un líder. Nunca intentes que el otro sea como tú, intenta que el otro al fin sea quien está destinado a ser, así como tú te has atrevido a hacerlo con tu vida. El simple hecho de atreverte a ser es algo que ya de grandioso valor, algo que así comunica tus pasiones, con ello ya das un gran ejemplo, pero nota cómo dar el ejemplo es más un suceder que un hacer.

Ya luego permite que el destino teja los hilos para que así, llegue a ti quien te condecore como maestro al interesarse genuinamente en seguir tu ejemplo. Ten presente que el verdadero líder no busca seguidores, sino precisamente al revés. Permite que los seguidores sean los que naturalmente te buscan a ti por el magnetismo de tu ejemplo, ese que se sucede mediante tu atrevimiento a vivir.

SEGUIDOR:

¡En ti radica un enorme poder transformador para tu propia vida! Eres grandioso. Detente a sentir en tu corazón qué es lo que buscas… y cuando encuentres a alguien que busca lo mismo que tú, ¡siente el enorme poder inspirador de su ejemplo! ¿Cómo lo sentirás? Como un magnetismo hacia él o ella, pensarás con mucha frecuencia en él o en ella, desearás imitarle en su búsqueda, y es que descubrirás con emoción que buscan lo mismo, solo que el líder ya lleva más tiempo en la búsqueda y sus hallazgos pueden ahorrarte muchos errores. No te extrañe sentir amor cuando ves a tu líder, descubre con sorpresa que ese amor sí existe, pero más que amor por tu líder, es por lo que busca él también. Con el tiempo, grata sorpresa te llevarás al entender que sí, ambos están enamorados…, pero de un ideal común, y eso es lo que sienten. Es maravilloso respirar lo mismo y aspirar hacia lo mismo. Es dichosa conspiración.

Hay una gran fuerza dentro de ti, y muchas veces la descubrirás al sentirte inspirado por lo que ves que hace un líder. Esa fuerza que habita en ti empezará a manifestarse como tu deseo de imitarlo. Te sienta bien imaginar ser y actuar como él o como ella. Te motiva su ejemplo, sientes inspiración cuando observas su vida y tienes deseos de llevar una vida así. ¡Bendice el encuentro! Al fin has hallado a alguien a quien puedes hacer tu maestro. Busca a esa persona, procura el encuentro, cultiva la relación. Te adelanto que será más fácil para ti de lo que imaginas. La gente permite que se le acerque alguien que se le parece. Y si tú buscas lo mismo que observas que tu líder ha buscado en su vida, te aceptará alegremente cerca de él, porque por la misma razón, tu líder verá en ti la emoción que a él siempre le ha embargado. Te aseguro que tarde o temprano festejarán el encuentro.

Observa la vida de tu líder con mucha atención, imita lo bueno, eso que para ti son señales de avance para tu camino. Si en algo no coincides con él o ella, respeta la diferencia, son personas como cualquier otra, con defectos y virtudes, tú solo estás a la caza de sus virtudes y de las paralelas enseñanzas que podrían darte sus defectos. Siempre prepara tus preguntas, haz muchas, todas las que puedas en cada encuentro que tengas con tu líder. Observa su vida. Siempre que puedas acompaña a tu líder, y solo observa cómo hace lo que hace. Ver actuar a tu líder en la vida real es el mejor aprendizaje que podrás tener. Aprende cómo hace las cosas, observa su vida, observa cómo distribuye su tiempo y lo que hace en él. Sin decirte palabras, tú podrás aun ahí aprender enormidades. Si no te queda claro cómo logra lo que logra, porque a veces te parecerá como magia la manera en que alcanza sus objetivos, pregunta, pregunta qué hizo exactamente y algo más importante aún, pregunta qué pensaba mientras lo hacía. Invierte en ese conocimiento, invítale un café o una comida a esa persona cuyo ejemplo te inspira, serán los mejores momentos para preguntarle. Te garantizo que será una de las mejores inversiones que podrás hacer en tu vida. Cuando creas el espacio para sentarte a escuchar a un líder, inviertes en ti. Escucha. No interrumpas. Siempre lleva algo en qué apuntar. ¡Siempre! Disfruta el ejemplo que es observar su vida. Y si alguien así para ti te sugiere algo, ¡hazlo! Hazlo.

A ambos… líder y seguidor…, dando el ejemplo y recibiéndolo, por la dicha de su encuentro les garantizo una gran…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.

Tu futuro… ¿desolador?

Este es un tema del que, la verdad, me gustaría no escribir, pero desde ayer no me lo puedo sacar de la cabeza y es así que me siento impelido a comentar brevemente al respecto. Pensando en el momento al que alguna vez llegaremos –si bien nos va–, nuestra vejez, y nuestro futuro económico en esa etapa, sobre todo en aquellos que no tenemos pensión o jubilación o afore, y para muchos que no tienen ahorros, propiedades o incluso ni el conocimiento de cómo ahorrar para el retiro. Si eres un “millenial” o un empleado sin goce a pensión o una persona –de cualquier edad– que no ahorra porque no sabe, o porque simple y objetivamente no le alcanza el dinero que gana para ahorrar para su futuro pensando en su vejez, retiro o jubilación, entonces tienes (tenemos) que reflexionar al respecto.

En varias de mis conferencias he explicado ampliamente cómo el ser humano se mueve por una de dos fuerzas: tendencia al placer o rechazo al dolor. Todo, absolutamente todo lo que hacemos, es por una de esas dos causas. Por eso, por evitar dolor, muchas veces preferimos no tocar ciertos temas, evadimos hablar de la muerte, la separación, la pobreza autogenerada, la enfermedad o el tema de hoy, nuestro futuro económico y así muchos prefieren actuar como “chavorrucos”, ese interesante término para los adultos –digamos cuarentones o cincuentones– pero que se siguen vistiendo y comportando como si fueran adolescentes, vistiendo a la moda juvenil –elección muy respetable– pero que también siguen teniendo una economía de adolescente –cosa que es lo que veo grave–. Pero la buena noticia aquí (estoy haciendo lo más que puedo para encontrar lo bueno dentro de lo que podría ser malo), es que existe la manera de evitar ese dolor de una traguedia económica en nuestro futuro: “adelantándonos” lo más que podamos al momento en que sucede el origen de ese dolor. Quizá ese es el objetivo de comunicar estas ideas. Franz Kafka aluna ocasión dijo: «Puedes alejarte del dolor del mundo, eres libre de hacerlo y corresponde a tu naturaleza, pero quizá ese alejamiento sea precisamente el único dolor que tú podrías evitar».

Todo empezó ayer que se me ocurrió ver televisión. Si me conoces, desde hace más de 25 años no veo televisión. Es parte fundamental de la filosofía Nueva Conciencia, mi filosofia de vida. Sin embargo, el “aparato” televisor, digamos la pantalla, yo sí la uso con alguna frecuencia para proyectar la información que a mí sí me interesa, de vez en cuando la uso para ver ciertos documentales, series que me dejen una gran lección de vida o hasta para proyectar ciertas presentaciones de mi computadora; extremadamente rara es la ocasión en que la uso para ver programación de televisión. Ayer fue una de esas raras ocasiones. Me enteré que los viernes a las 10 pm se transmitía por Canal Sony un programa que disfruto mucho, “SharkTank México”. Si no has oído de este maravilloso programa, investiga en Internet de esa franquicia televisiva, ya sucede en muchos países y acaba de estrenarse hace poco en México. En breve te comento que trata de un grupo de multimillonarios empresarios que escuchan propuestas de emprendedores que van a solicitar su apoyo, emprendedores que les falta dinero para seguir creciendo, y dependiendo de lo viable que los multimillonarios empresarios analicen sus proyectos, los apoyan con dinero, influencias y experiencia o no. ¡De verdad que es un programa extraordinario! Hasta ahí, todo iba bien. Hasta que se empezó a meter Nueva Conciencia en mí y me hizo observar las condiciones de los participantes en ese programa, los tres participantes, los multimillonarios empresarios, los emprendedores… y el televidente (como yo, o como pudiste o puedes ser tú). Los primeros, por supuesto que están mucho más allá del bien y del mal. Personas con tantísimo dinero que ahora se dan el lujo de estar en un programa donde se trata de que inviertan en las ideas brillantes de otros. Qué maravilla por ellos, porque lo más seguro es que hasta les paguen una buena suma de dinero por estar ahí. Se cumple una ley, los ricos siempre se hacen más ricos. Luego, están los emprendedores, qué maravilla que hayan invertido tanto talento en inventar, crear y emprender, y luego atreverse a salir exhibidos en un programa de tan algo “rating”, de verdad, otra activdidad admirable. Pero luego… está el televidente, el que ni es multimillonario ni emprendedor, uno que no más está echadote en el sofá o en la cama, “viendo” cómo otros trabajan y otros tienen tanto dinero que les alcanza para prestarles a los primeros y seguir ganando juntos. El televidente, no más viendo. ¡Qué calambre pensar así en los tres participantes del programa! Cinco multimillonarios, unos cuantos emprendedores y millones no más mirando. En fin…, luego, al terminar ese programa donde solo se ve un desfile de millones de pesos, gente tan exitosa apoyando a gente con ideas valiosas… inmediatamente después, le tuve que cambiar al canal yéndome a HBO porque de inmediato empezaba otro nuevo programa que me interesa mucho, “Chumel”, pero ayer su programa trató acerca del retiro, del desolador futuro que le espera a muchas personas por falta de dinero para su vejez. ¡El “contraste” inmediato que sincronizó en los únicos programas que ví ayer, uno pegado al otro, fue extremadamente impresionante para mí! De la riqueza y valor, al pobre y desolador futuro de muchos. Qué calambres cerebrales viví anoche. Por eso te estoy escribiendo hoy.

Chumel Torres es un joven, nuevo creativo comentarista sarcástico y humorístico de noticias serias. Esa combinación es el origen de su éxito. La historia que he alcanzado a investigar de Chumel es una hermosísima historia de éxito contemporáneo, una vez más, una historia de esas admirables de emprendimiento por confianza en sí mismo y en su pasión, generando atrevimiento. Hace cuatro años Chumel tuvo la idea de transmitir videos por YouTube con su propio programa de análisis sarcástico de noticias al que le llamó “El pulso de la República”. Un jovencito con su cámara de video, Internet, abriendo su canal de YouTube y un gran talento creativo. Lógicamente hace cuatro años nadie lo conocía y sólo algunos amigos y adeptos empezaron a verlo, empezó a ser atractivo, su muy majadero (como algunas personas sensibles al lenguaje podrían percibirlo) y satírica creatividad para analizar objetivamente noticias serias de la política y del mundo actual empezaron a tener gran auge entre millenials y juventud que, gracias a él, por primera vez se veían interesados en lo que sucede en el país. Yo supe de él por algún azar en redes sociales hace apenas un par de semanas quizá. Me cautivó. Habla con tremenda dosis de verdades. Y así, me alegra y me sorprende que luego de tener más de un millón y medio de seguidores que se juntaron en estos cuatro años de serle fiel a sus ideas, un canal de televisión se fijó en él, HBO, y le hace su propio programa, “Chumel”, programa que inició transmisiones la semana pasada. Admirablemente brincó de un canal personal de YouTube a HBO con cobertura internacional por televisión de paga. ¡Ese es el verdadero éxito en la vida! Ese éxito del que hablo en mi libro del mismo título, un éxito “consecuencia” de ser y hacer lo que más se disfruta ser y hacer. Así HBO pone sus ojos y su apuesta en este joven y le crea un programa a cuadro donde durante media hora es él solo analizando noticias y temas con su muy particular estilo y prácticamente sin censura alguna. ¡Qué bien por Chumel, un joven mexicano triunfando como los grandes por serle fiel a su pasión! ¡Qué historia tan inspiradora para tantos! De esta historia podría desprender un extenso análisis propio de otra columna independiente, pero no deseo desviarme mucho. Ayer Chumel tocó violentamente el tema de “El retiro”. Podría escribir y escribir comentando su análisis, sin embargo, ayer cuando terminó su programa pensé: “…¡caray! ¡Este material lo debía haber grabado!”. Dio una explicación extremadamente valiosa, clara y amena de algo complejo, árido y oculto para muchos, el retiro. Y pues la fuerza del pensamiento aplicó una vez más y así como lo pensé, hoy salió ese fragmento del programa ya en YouTube. ¡TIENES QUE VERLO! Y velo cuantas veces necesites para entenderlo y alcanzar a ver su implicación. Aquí lo he incluido en esta columna está para ti…, creo que por primera vez me voy a interrumpir a mi mismo y te pediré que en este momento hagas clic en este enlace que abrirá otra página para que lo veas –te pido que lo hagas con profundísima atención– y luego regreses a terminar tu lectura aquí. Haz clic en el enlace:

«Chumel analizando “El retiro”».

Estoy seguro que tendrás que ver varias veces ese video para que lo entiendas a cabalidad su trascendencia. Y precisamente por eso es que debo decirte que yo sí conozco una fórmula viable para nuestro retiro, además del ahorro. Y es esa la razón por la que tanto insisto en que debemos hacer “algo” para nuestro retiro, por eso vengo recomendando que en tu tiempo libre hagas algo que te genere un auténtico ingreso residual (si quieres saber de este tema, “ingreso residual” haz clic aquí). Yo conozco un negocio que gracias a Dios no es multinivel, donde nadie tiene que vender nada, donde nadie tiene que invertir dinero adicional, y donde puedes trabajar en tu tiempo libre para crear un verdadero ingreso residual y tener una jubilación digna. Y, con todo respeto, este tipo de estrategias no se trata de si es algo que te gusta o no. Si haz logrado entender el mensaje de esta columna, abrigo la esperanza y abrazo la ilusión de que entiendas que muchas veces para salir adelante no solo tenemos que hacer lo que nos gusta y evitar lo que no nos gusta, simplemente tenemos que hacer lo que nos conviene, nos guste o no.

Si deseas mi ayuda tan solo para darte a conocer este modelo de negocio que nos ayude a tener una jubilación digna, haz clic aquí para que pronto alguien de mi equipo o yo nos comuniquemos contigo para darte información y mostrarte cómo podríamos trabajar juntos por nuestro futuro:

Quiero conocer

Querido lector, querida lectora, este tema de verdad que es en extremo serio. Aquí se abren dos opciones: que simplemente cierres esta columna y sin darle mayor importancia sigas con lo tuyo (evación a un tema que te genera dolor), o que te detengas a pensar en la seriedad del tema para evitar el futuro dolor. Hoy, este tema es más que serio de lo que imaginas y lo es independientemente de tu edad. En psicología hay un concepto que dice: “El ser humano se ríe de lo que más le duele para que le duela menos”, y ese es el caso del programa de Chumel hablando del retiro. Si no fuera por su sátira, el tema haría sangrar de preocupación a más de uno. Ojalá que sin sangrar te preocupe sanamente y te lleve más allá, a ocuparte en vez de preocuparte.

La palabra “jubilación” es la unión del sufijo -ción, que significa “acción de”, y júbilo, que significa gozo o alegría muy intensa que se hace ostensible, es decir, jubilación es la acción de llegar a gozar con gran alegría en forma muy evidente. ¡Imagínate lo que implica la jubilación! Y según esta explicación, parece que dista mucho de como viven o vivirán muchos jubilados. Qué ironía. Yo sí creo en que podamos llegar a vivir una gran jubilación…

¡Podemos salir adelante! ¡Hay manera! Juntos podemos crear un mañana mejor. Tan solo si supieras lo que podemos hacer “juntos”. Esa palabra es el secreto de la seguridad para todos. Yo te invito a que nos unamos, a que hagamos algo “juntos”. Yo aquí estoy para quien quiera unirse. Yo aquí estoy para quien quiera que juntos vivamos una Nueva Conciencia de paz y prosperidad en nuestras vidas, hoy y en nuestro futuro. Yo aquí estoy para ayudar al ser humano a sentirse extraordinariamente bien. Pero no puedo solo. Un futuro mejor está en trabajar juntos y con inteligencia. Yo sé cómo hacerlo. Yo sé cómo crearlo sin riesgo alguno, ¡sin riesgo alguno! Entonces, lo único que necesitamos es tu humildad por aprender luego de que hayas visto ese video y leído esta columna apelando a tu capacidad para entender.

Te repito, juntos podemos crear un mañana mejor.

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

Para emprender evita la pobreza.

Hoy reflexionaré del concepto “pobreza”, ese que no tiene nada que ver con el dinero…, pero que terminará afectando tus finanzas.

El Diccionario de la Lengua Española define en su acepción más representativa a la palabra “pobreza” como: falta, escasez. Punto, así nada más. Ahí no dice: falta de dinero o algo semejante. Simplemente falta, escasez. De hecho, otra acepción que da el mismo diccionario es: falta de magnanimidad, falta de gallardía, falta de nobleza del ánimo. ¡Es impactante cuando entiendes lo que implica! –como todo–.

En mi vida de emprendedor he notado cómo hay gente pobre, y no, repito, no es referente al dinero, es en el concepto más exacto de la palabra. A la gente pobre, que bien mejor podría decir de mente pobre, le faltan muchas cosas, mira lo que he observado que les caracteriza:

  • Escaso conocimiento
  • Escasa autoestima (con sus consecuentes escasas gallardía, coraje, determinación)
  • Escasa disciplina
  • Escasa voluntad
  • Escasa limpieza
  • Escasos amigos
  • Escasa salud
  • Escasa visión

Y nota cómo en ningún punto anterior apunté “escaso dinero”… pero ¿qué crees? Todo lo anterior suele llevar a la persona a la pobreza económica. Entendiéndolo así, la economía de una persona siempre será consecuencia. De hecho, la economía de alguien es manifestación de su nivel de evolución espiritual. He producido un DVD con toda una conferencia llamada “Economía espiritual” por si quieres profundizar al respecto. Por otro lado déjame decirte que a la gente rica que conozco, verdaderamente millonaria, curiosamente cuando analizo sus vidas, se vuelve a cumplir el precepto, son personas con abundante conocimiento, muy abundante autoestima (abundante coraje, determinación, valor), abundantes amigos, abundante salud, gran visión. ¿No se te hace interesante que, entendiéndolo así, la pobreza y la riqueza son más que nada una característica mental que luego se manifesta en otros aspectos hasta llegar a la economía? A mí me cautivó este entendimiento cuando lo alcancé. Quizá por eso te lo comparto. ¡Me encanta compartir lo que entiendo!

Hace un momento comentaba en una de mis páginas públicas de Facebook, una que tengo especializada en análisis de negocios, una de las frases que más me han impactado, y no tanto por la frase en sí, sino por quién la dijo, como siempre sucede. El valor de un concepto muchas veces lo confiere precisamente quien lo dice. Se trata de una frase de Jack Yun Ma, empresario chino, quien tiene la fama de ser el hombre más rico de ese país (se calcula su fortuna personal en más de 25 mil millones de dólares), de hecho el primer empresario chino en aparecer en la portada de la revista Forbes, fundador y presidente de Alibaba Group, un consorcio de negocios de Internet, comercio electrónico, de enorme éxito en China. Este empresario, aconsejando en materia de negocios durante una de sus conferencias, dijo algo impresionante:

“Es imposible complacer a las mentes pobres”.

¡Pum! ¡¿Vas a invitar a un negocio a un pobre?! Y repito… ¡nada tiene que ver con el dinero!, sino como dice Jack Ma, a alguien con mente pobre. En mi experiencia, invitar a personas a emprender algún proyecto me ha dado un vasto conocimiento, por experiencia propia y de primera mano, de este fenómeno. Para emprender evita la pobreza. Es imposible progresar si invitas a tu proyecto a personas pobres, de mente pobre. Me refiero a alguien pobre en su capacidad para entender, pobre en autoestima siendo extremadamente miedoso ante “el qué dirán” luego de que tome una decisión; por lo mismo, es gente que le cuesta enorme trabajo tomar una decisión por sí misma, personas que primero tienen que consultarlo con su marido, con su esposa, con su amigo, con el oráculo, con la lectura de cartas, etc. Gente que cuando analizas su círculo de influencia, ¡también es pobre! Pobre de amigos, pobre de confianza en sí mismo y pobre la confianza que inspira en los demás. Y cuando observas con objetividad su imagen, se muestra con pobre limpieza, pobre postura, pobre salud. Y cuando la persona abre la boca y escuchas sus opiniones… grita su pobreza de optimismo, su pobreza de entusiasmo, su pobreza de fe. Y cuando te enteras de su historia, se muestra refulgente su pobre perseverancia, su escasa disposición, sus constantes explicaciones para argüir su falta de tiempo y en general su pobre fe en Dios. ¿Te gustaría tener de socio a alguien así? O… ¿Eres así y por ello nadie te ha invitado a ser socio y emprender un gran proyecto?

Si eres emprendedor, nuestro error es invitar a alguien así a emprender. La culpa no la tiene el otro, sino uno al no reconocer esta realidad de la vida, el concepto global de pobreza en la vida de una persona, donde, repito, nada tiene que ver con la cantidad de dinero que tenga esa persona. Yo mismo conozco negocios exitosísimos que se pueden emprender sin invertir ningún dinero adicional, donde incluso cuento mi historia…, y aún en esos negocios hay gente que no puede. ¡Y no se requería dinero! Se requería apertura mental para conocer bien y directamente del experto (y aquí hay gente que tiene una mente tan cerrada que puede creer que se requiere una gran apertura mental), se requiere de autoestima para poder decidir y actuar de inmediato, de relaciones humanas, de voluntad, de coraje, de determinación, de emoción y optimismo. Pero hay gente carente de todo esto. Por ello, a este tipo de personas, les digas lo que les digas, les expliques como les expliques, les demuestres todo lo demostrable, será imposible complacerlas para contar con ellos y emprender. ¿Has notado personas que hasta carentes de capacidad para concentrarse son? ¡Existe pobreza de concentración! Personas que a los cuatro minutos de explicación, ya los perdiste.

Para emprender, todos quisiéramos encontrar y hacer amistad con personas ricas –y una vez más, no me refiero a dinero, sino al concepto global en la vida de alguien–, personas con abundante autoestima, gran conocimiento, enorme coraje y disciplina, de gran carisma, con abundantes contactos con gente interesante y poderosa, personas con gran capacidad de concentración, gente que pone mucha atención, etc. De hecho, ¡esta es una gran estrategia para triunfar! Lo he explicado ampliamente en toda la segunda parte de mi libro Ser líder. Pero de momento aquí, te comento que se necesitan dos condiciones:

  1.  Qué tú seas igualmente rico, para que por ley de semejanza atraigas a gente así a tu círculo de influencia
  2. Entender que hay poca gente rica. Requerirás paciencia.

Fíjate cómo cité a Jack Ma, el hombre más rico de China… ¡y cuántos chinos hay! Y solo hay uno como el más rico, ¡solo uno! Como te digo, gente rica –repito, como concepto, no de dinero– hay poca. Entonces, si buscas gente así, deberás cultivar la virtud de la paciencia. La paciencia es trabajo constante hasta encontrar, pero sostenido mediante la sensación de certeza de que encontrarás. Así yo entiendo la paciencia, trabajo constante por sensación de certeza. De hecho, otro de los consejos que este gran millonario ha dado en sus conferencias es perseverar hasta lograr. Pero, no perseverar a lo tonto, sino con inteligencia, abierto a dar paso a los cambios que se requieran para alcanzar tus objetivos. Los emprendedores somos personas que nos atrevemos a hacer incluso más allá de lo que nuestros estudios o fama nos parecen limitar.

Hoy te invito a generar riqueza, pero riqueza intelectual, riqueza emocional, riqueza espiritual… y verás que si aceptas mi invitación a generarla, la consecuencia siempre será una mejor calidad de vida donde riqueza material se vive naturalmente. Pero todo empieza con tu actitud. ¡Todo empieza con tu actitud, con tu mentalidad, con su disposición!

¿Tienes mente y actitud de pobre o mente y actitud de rico?

Cuando leía un poco de la biografía de este hombre, Jack Ma, me gustó cuando afirmó en alguna de sus charlas: “Tu actitud hacia el trabajo y las decisiones que tomas son más importantes que tu capacidad”. ¡Este sólo concepto podría ser tema de toda otra columna y conferencia completa! Aquí tan solo quiero hacerte notar cómo no debes limitarte por lo que te crees capaz, por tu habilidades y aptitudes o por tu historia. ¡Sin duda son “el camino fácil” para ti!, pero cuando te atreves a tomar una decisión que te invita a hacer incluso lo que nunca habías hecho, y si emprendes con actitud de triunfador incluso ahí en un mundo que crees que no era el tuyo… ¡te puedes llevar una sorpresa! Jack Ma decidió en sus años mozos convertirse en maestro de inglés para ayudarse con ese sueldo, desarrolló la habilidad, luego, dado que necesitaba dinero, se metió a trabajar en McDonald’s… y lo corrieron. ¿Fracasó? No creo… hoy él afirma que agradece tanto que lo hayan corrido de ese restaurante de comida rápida ya que fue una de las condiciones para que, incluso sin tener las habilidades, empezara a voltear a ver sobre lo ventajoso que podría ser el Internet y con gran actitud incursionó en ese ámbito tomando la decisión. Un maestro de inglés, empleado de McDonald’s, atreviéndose a investigar de Internet. El resto es historia.

Si deseas tener éxito, uno de los ingredientes es el que hoy aquí te comento… ¡necesitas desarrollar una mente de riqueza! Necesitas decidir por ti mismo sin preguntar a nadie –valga la redundancia–. Necesitas más coraje y determinación. Necesitas más conocimiento, requieres de mucha mayor autoestima, necesitas de más y mejores amigos, necesitas creer mucho más en ti, tener mucha más disposición, ten más fe en Dios. Te garantizo que si decides transformarte en alguien así (para lo cual no necesitas dinero, sino buscar a alguien así y pegártele, seguir sus consejos, aprender observando su estilo de vida), terminarás atrayendo a gente afín. Cuando un periodista le preguntó a Jack Ma por qué le interesaba emprender negocios en América Latina, respondió: “Porque ahí he encontrado a algunas personas como yo, somos el mismo tipo de animales”. El mismo tipo… ley de semejanza.

“Si hoy es difícil, mañana puede que sea incluso más difícil, pero al siguiente día todo puede ser muy bonito. La vida puede ser complicada, pero hay que tener confianza en el futuro”, sigue afirmando este afamado empresario. Y sí, me consta, he vivido momentos así. Hoy más que nunca México requiere de personas ricas… quiero decir, abundantes de optimismo y fe en la vida, ¡de esas que ya no se quejan!, sino que usan su energía mejor para emprender y solucionar. Hoy hago un llamado a reunirnos personas así. Es inteligente, es bueno, y termina siendo en beneficio de todos. En la vida, los emprendedores, no necesariamente hacemos lo que más nos gusta, sino lo que más conviene. Y atreverte a hacer lo que conviene muchas veces pondrá a prueba tu ego, ese que no se quiere salir de su área conocida, de esa donde es “experto”, aunque se mantenga en la pobreza. Qué ironía. Te invito a abrir tu mente, a hacer lo que tengamos que hacer para mejorar, porque sé que el trabajo enriquece a la persona, pero hasta que entiendes y conectas con la abundancia, el sentido de que no nacimos para trabajar, sino para ser felices ayudando a otras personas, paradójicamente implicará realizar un trabajo que así, deja de serlo. ¡Qué bella paradoja!

Espero que estas letras hayan favorecido el que al emprender, juntos mantengamos nuestra…

¡Emoción por existir!

–Alejandro Ariza.